[R-P] Malvinas: Reportaje al comandante de la Fuerza Aérea Peruana (r) Juan Carlos Rosales

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mayo 21 17:35:46 MDT 2012


[Esto se publicó en el diario "La Primera", de Lima, donde escribe
nuestro habitual colaborador Raúl Wiener. "La Primera" es un diario de
izquierdas, en la tradición socializante de Velazco Alvarado y sin
vergüenza alguna para ser favorable al "eurocéntrico" pensamiento
marxista si a mal no viene. Que me muestren un solo diario peruano,
aparte del izquierdista y filomarxista (por lo tanto presumible de
eurocéntrico) "La Primera", que diga con tanta naturalidad que el
Imperio Británico tiene invadidas las Malvinas desde el siglo XIX. La
unificación de América Latina hay que hacerla sin preguntar por la
ideología de quienes gobiernan, pero en la certeza de que los
socialistas revolucionarios serán los más consecuentes luchadores por
ese objetivo.]

La fuerza peruana en las Malvinas

Hoy se cumplen 30 años desde que empezaron las acciones bélicas entre
la Argentina y el Reino Unido por la recuperación de las islas
Malvinas invadidas por el imperio británico desde el siglo XIX. El
Perú, fiel a su tradición de amistad con su vecino del sur desde la
época en que Don José de San Martín encabezó la corriente libertadora
del sur para acabar con la colonia española en nuestras tierras, apoyó
no solo con la diplomacia, sino con aviones y misiles a la causa
Argentina. Uno de los protagonistas, el comandante FAP (r) Juan Carlos
Rosales, nos da detalles de la operación militar desplegada por la
Fuerza Aérea Peruana en tiempos de Fernando Belaunde a finales del
verano de 1982.


A treinta años de la guerra"

– ¿Cómo fue la participación del Perú en la guerra de las Malvinas?
–El expresidente Belaunde Terry estuvo muy activo en la búsqueda de la
paz entre la Argentina y el Reino Unido. Buscó alternativas de
solución e hizo algunas propuestas de tipo político, pero no fueron
aceptadas. Finalmente se decidió el apoyo directo de la Fuerza Aérea
Peruana (FAP) a la causa que venía defendiendo la Argentina.

–¿En qué consistió ese apoyo?
–Una vez tomada la decisión, se recibe la orden de alistar los aviones
Mirage y también misiles para trasladarlos hasta la República
Argentina en un vuelo estrictamente secreto. Nadie tuvo conocimiento
días previos, ni horas previas, al desarrollo del plan de operaciones.
Solamente fueron comunicados los que participaron en el acto, porque
quienes planificaron, lo hicieron de manera muy acuciosa, a fin de no
levantar ninguna sospecha.

–¿No se filtró en la prensa de esos días?
–Si revisamos la historia y la literatura de aquella época, no vamos a
encontrar ningún indicio en revista, periódico o análisis que haya
alertado que la FAP se preparaba para apoyar a la Argentina con sus
unidades aéreas.

–¿Nos puede contar más detalles de su participación?
–En esa época yo estaba estudiando uno de los cursos que
obligatoriamente se hacen en la FAP de acuerdo a los diferentes
grados. Estando en pleno curso, se acercó un oficial y me entregó un
sobre que venía dirigido hacia mí; lo abrí, había una orden para que
en cuestión de horas me constituya en el Grupo Aéreo Nº 8.

–¿Qué cargo tenía en ese momento?
–Yo estaba estudiando. No tenía cargo. Estaba en la Escuela Superior
de Guerra Aérea que quedaba en ese entonces en Castillo Rospigliosi en
Lince. Hoy día funciona en La Molina.

–Si era una operación tan especial, ¿cómo es así que lo reclutaron sin
tener un alto cargo todavía?
–Puedo decir que por dos cosas: LA PRIMERA porque tuve una
participación previa en una operación de contrainteligencia contra el
buque Chileno Beagle. Yo tuve éxito en esa operación. Y la otra
posibilidad es que yo soy hijo de argentino. Se juntaron esas dos
cosas.

–¿Qué hizo Ud. luego de leer la orden?, ¿sospechaba algo?
–En el sobre no decía de qué se trataba solo sabía que era una orden
superior para ir de inmediato al Grupo Aéreo. Fui a mi casa, recogí
unas prendas y me fui al Grupo Nº 8. Iba a volar en un avión Hércules.

–¿Cuánta gente constituía la tripulación de ese vuelo?
–Ese vuelo estuvo al mando del coronel FAP Dositeo Aliaga Zegarra, y
del mayor, el otro piloto, Felipe Escobar. Después venía la
tripulación normal: técnicos de mantenimiento que no eran parte de la
operación.

–¿A dónde fueron?
–Al medio día, los pilotos estaban sentados en su puesto, y es allí
donde vino el comando del Grupo 8 y les entregó un sobre, pues los
pilotos tampoco sabían adónde se iban a dirigir. La orden del sobre
decía volar de Lima a Chiclayo. No había más detalles. Así que salimos
con dirección a Chiclayo, habremos llegado como a las dos de la tarde.
Y una vez en el Grupo Aéreo Nº 6 en Chiclayo, notamos que había
movimiento.

–¿Qué clase de movimiento?
–En el Hércules metieron un avión Mirage semidesarmado. Si bien es
cierto que el Hércules tiene esa capacidad, no es fácil meter un avión
dentro de otro avión. Demoró varias horas, y también cargaron misiles.
El Hércules estaba con su peso máximo de operación. Todo ese
movimiento terminó como a las 7 de la noche. A esa hora, la
tripulación recibió otra orden, esta vez de dirigirnos de Chiclayo a
la base de La Joya.

–En Arequipa…
–Sí, al Grupo Aéreo Nº 4. Poco antes de las 9 de la noche entramos a
la base de La Joya, ya estaba totalmente obscuro. La tripulación no
bajó del avión. Subió el comando del grupo al Hércules; recuerdo al
general César Gonzalo Luza, Comando de Operaciones. Ellos eran los que
habían planificado todo este movimiento.

–¿Y qué les dijeron?
–saludaron a la tripulación, y luego sucedió algo extraño. Como a las
11 de la noche subieron también al avión tres argentinos que yo no
conocía pero cuya nacionalidad reconocí por el acento. Ya en ese
momento comencé un poquito a darme cuenta: un avión de guerra dentro
del Hércules, misiles... Hasta que se fue cerrando el círculo de la
incertidumbre cuando entraron los argentinos, porque cuando les
pregunté si eran becarios, me contestaron que eran pintores. Caí en la
cuenta de que habían venido a pintar los Mirages M5P versión peruana
con la bandera Argentina.

–¿Pero solo había un Mirage?
–Uno en el Hércules, y catorce más volando por sí mismos. Pero eso lo
supe posteriormente.

–¿Cómo siguió la operación?
–Vino la orden de irnos a Jujuy en territorio argentino. Salimos de La
Joya en la madrugada con la dirección indicada. Pero la ruta que
utilizamos hizo que nos introdujéramos en territorio Boliviano, donde
cerramos las comunicaciones según la orden recibida. Solo sonaban las
hélices del Hércules mientras duró ese tránsito.

–¿No los detectó la Fuerza Aérea Boliviana?
–Si Bolivia hubiera tenido un buen sistema radárico, nos detectaba;
pero es de suponer que no lo tenía. Quienes planificaron la ruta deben
haber hecho vuelos de reconocimiento electrónico previos para
determinar que el Hércules iba a atravesar por allí. Los Sukhoi que
teníamos en esa época, ya tenían la capacidad de detectar cuando los
radares estaban prendidos, y determinar en qué posición se ubicaban.
Por eso es que me imagino que previamente se hizo un barrido para
saber por dónde tenía que pasar el Hércules y a qué hora. Esta
operación fue planificada al centímetro, no se escapó nada.

–¿Quién era el jefe de la misión?
–El coronel Dositeo Aliaga que ya murió. Un tipo hábil, de poco hablar
y muy inteligente, un excelente piloto y además te daba mucha
confianza. No era un militar mandón. Siempre hacía participar al de
menor grado. Nosotros lo estimábamos porque además de sus dotes
profesionales era una gran persona. El otro señor era el mayor Felipe
Silva Escobar, era muy inteligente y muy rápido de mente, no era el
típico de corte marcial, sino muy flexible. Pero la planificación era
del general Gonzalo Luza que le confió la misión al mejor piloto, pues
Dositeo no se asustaba con nada.

–¿Qué pasó en Jujuy?
–Llegamos a Jujuy a las 6 de la mañana y cuando aterriza el Hércules y
estaba carreteando por la pista, sentimos unos chicotazos a los lados:
eran trece aviones Mirage de la FAP que venían atrás de nosotros sin
que lo sepamos. El Hércules era la avanzada que salió de La Joya a las
4 am. más o menos. Los Mirages salieron de La Joya como a las 5 de la
mañana.

Los trece aviones entraron juntos y a la media hora llegó uno más que
estuvo un poco retrasado porque tuvo problemas para salir de La Joya.
Si contamos el avión que fue semidesarmado en el Hércules, suman
quince los aviones Mirage M5P que puso la FAP a disposición del
ejército argentino.

–¿Y qué hicieron después de que ya estaban todos los Mirages peruano
en suelo argentino?
–En Jujuy hubo reabastecimiento de combustible. Solo bajo del Hércules
un personal y trajo el desayuno. Estuvimos listos para partir a las
dos horas de haber llegado. Cuando los Mirages peruanos se empezaron a
estacionar nos dimos cuenta que ya estaban pintados con la bandera
Argentina desde La Joya, pero los pilotos eran de la FAP. De todo ese
grupo ya no queda nadie en actividad. En fin, reabastecimos el
combustibles todos, y nuevamente salió el Hércules primero y luego los
Mirages.

–¿A dónde iban esta vez?
–A la base aérea Argentina Comodoro Rivadavia, al extremos sur del
país, después de Bahía Blanca, a 600 kilómetros de Buenos Aires.
Llegamos un poco antes del medio día. Fuimos recibidos, comenzaron a
bajar las cosas, y allí nos encontramos con dos oficiales peruanos FAP
que ya estaban hace algún tiempo en Comodoro Rivadavia, el comandante
Aurelio Crovetto, y el mayor Carlos Portillo. Uno era piloto de Mirage
y el otro de Sukhoi. Ellos estaban en apoyo planeamiento, es decir en
los planes operacionales. Es que los argentinos tenían una versión de
Mirages diferentes, no era la versión peruana M5P, parecida pero por
no ser igual Crovetto estaba de piloto instructor para los argentinos.
El había volado muchas horas este avión.

–¿Y ustedes participaron en las acciones bélicas como pilotos?
–No. Nosotros regresamos al día siguiente. El Hércules regresó con
todos los pilotos peruanos de los Mirages. Fuimos directo a Lima. Solo
se quedaron Crovetto, Portillo y algunos mecánicos peruanos
especializados en aviones M5P.

–¿Y los misiles?, se sabe que uno de los misiles peruanos derrumbó un
avión británico.
–Sí, un misil peruano fue lanzado desde un avión argentino Súper
Etendard. Pero ese avión es como el Tucano de mediana velocidad, ni se
acerca a los supersónicos, pero sin embargo tuvo la posibilidad de
cargar el misil peruano Exocet, y por primera vez en la historia lo
lanzó impactando en un avión británico Sheffield, y lo reventó en
medio del mar.

[Pequeña pero importante corrección: el Sheffield era un buque de guerra. NMG]

–¿Y qué pasó con los aviones?, ¿volvieron a territorio peruano tras la guerra?
–Esos aviones ya no regresaron, porque eso fue parte del convenio: el
Perú le vende los aviones a la Argentina.

–Entonces, la participación peruana, por más que la Argentina perdió
la guerra, fue decisiva, porque en plena guerra conseguir 15 aviones
Mirages hubiera sido imposible para ese país. Nos tiene una deuda.
–Sí, es que los enlaces históricos entre el Perú y la Argentina vienen
desde Don José de San Martín. Los demás países de la región tuvieron
declaraciones pero ninguno participó concretamente. El Perú sí.

Hay una placa de reconocimiento en la base Argentina Comodoro
Rivadavia al apoyo peruano. Además, cuando nos despedimos el coronel
Dositeo dirigió unas palabras al personal haciendo un recuento
histórico de lo bondadoso y caballeroso que había sido el general San
Martín. Eso es inolvidable.

–¿Y luego de 30 años, cómo ve el incidente de la fragata británica
Montrose hace algunas semanas?
–La fragata inglesa solicitó su participación en aguas peruanas en un
momento inoportuno. Se vienen los 30 años, y la fragata se viene de
las Malvinas, de la zona que controlan, e inicia un recorrido de
seguridad. Se ha podido dirigir directamente a su base. Se hizo muy
bien en dar la contramarcha, dejando en suspenso el ingreso de la nave
inglesa. Nosotros tenemos que dar preponderancia a nuestras relaciones
sudamericanas. Argentina tiene una reivindicación de justicia. El Perú
de ninguna manera puede ser adverso a esa causa. Olvidémonos de Carlos
Menem, de la barbaridad y estupidez que cometió en contra del Perú. Es
parte de la historia sí, es una anécdota, pero hay intereses
latinoamericanos que están por encima de los intereses partidarios o
políticos muy concretos.


Carlos Alonso Bedoya
Entrevista

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Néstor Gorojovsky
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