[R-P] [Los Malditos] Clodomiro Cordero.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Jue Mayo 3 21:57:58 MDT 2012
LOS MALDITOS EXCLUIDOS DE LA HISTORIA OFICIAL
CLODOMIRO CORDERO
(Aproximadamente 1825 - 1884)
Según los pocos investigadores que se detuvieron en su figura había
nacido en Entre Ríos en fecha no determinada, durante la primera mitad
del siglo XIX. Pero si nos atenemos a sus propias palabras ("Los
Horacios y los Curiacios", p., XIII-XIV) su cuna habría sido Buenos
Aires, aunque desde chico vivió en Entre Ríos, "a la sombra protectora
de sus frondosos árboles" y disfrutando el amparo "de sus hogares
hospitalarios". Lo cierto es que estudió en el histórico Colegio de
Concepción del Uruguay, graduándose luego como abogado. Fue diputado a
la legislatura entrerriana en tiempos de Urquiza. Ultimado éste, en
1870, formó parte de la cámara que eligió a López Jordán nuevo
gobernador de la provincia. Junto a Onésimo Leguizamón medió, sin
éxito, ante el gobierno nacional, buscando impedir la intervención
armada sobre la provincia. Al año siguiente se trasladó a Buenos Aires
con la misión expresa de defender desde la prensa la causa jordanista.
Sus artículos de entonces se reunieron en el volumen. "La Revolución
de Entre-Ríos. La guerra y la paz" (1871). En esas páginas describe
críticamente la política urquicista posterior a Pavón y alega a favor
de quienes terminaron por dar muerte al declinante caudillo. "No soy
amigo de la sangre -dice Cordero-, daría mi vida por salvar la vida de
mis semejantes; pero veo en los actores de la tragedia de San José al
infeliz esclavo pintado por un poeta, arrojando el hacha sobre la
frente del capataz que lo azota". No se le escapa a Cordero que, "sin
los cálculos políticos del General Mitre y la subordinación militar
del General López Jordán", Urquiza no hubiera podido mantenerse en el
poder por mucho tiempo luego de la apostasía de Pavón. "Pudo ser un
Solón y prefirió ser un César. Él mismo se preparó el precipicio en
que lo hemos visto sepultarse". No ahorra tampoco sus reproches al
gobierno nacional que por boca del presidente Sarmiento había
prometido rociar con sal los campos entrerrianos luego del
levantamiento de López Jordán. As, afirma, los "antiguos bardos" del
pueblo entrerriano, "convertidos en gobernantes son hoy sus severos
jueces. Pero no quieren solo el sacrificio de sus hijos, quieren
arrojar al viento sus cenizas y no dejar piedra sobre piedra en sus
hogares".
Radicado en Buenos Aires, Cordero ejerció su profesión en el foro
porteño y en 1875 fue director y redactor principal del diario
autonomista "La Política", fundado por Evaristo Carriego. Por
entonces, milita junto a José Hernández en el ala "cambarecista" del
partido de Alsina, tendencia que lo llevó como candidato a diputado en
1877.
En 1882, como abogado, hizo la defensa del periódico "Las Plagas" de
Buenos Aires en el juicio de imprenta llevado en su contra. Al año
siguiente publica "Los Horacio y los Curiacios. Estudios sobre la
Capital de Entre-Ríos y sus reformas constitucionales", recopilación
de artículos publicados en "Las Provincias" y "El libre pensador", que
dedica "a la juventud de Entre Ríos, llamada a edificar sobre las
ruinas del pasado, consumando las reformas de la constitución y demás
leyes", "Las luchas civiles -afirma allí- sacrificaron o dispersaron a
todos vientos a nuestros hermanos, dejando nuestros hogares tristes,
desiertos, sin la luz de una esperanza; pero cobrando nuevas fuerzas
de nuestra propia debilidad, de las ruinas hemos regenerado nuestra
existencia y hemos convertido campos de soledad, en centros de
movimiento activo, comercial, haciendo surgir con la labor común, esas
sábanas de verdura, esos amenos jardines, que contemplamos". Por ello
sugiere consolidar ese renacimiento evitando los personalismos
políticos, la "preponderancia clerical" y el avasallamiento de la
soberanía entrerriana. Para conseguirlo, "los gobernantes no deben
desviarse nunca de las corrientes populares, si aspiran a encauzarlas,
y aman la patria (y) los gobernados, con plena conciencia de sus
derechos, no deben consagrarse a degradantes paganismos políticos, y
deben ver en los gobernantes a simples representantes suyos, sin
ataviarlos con la falsa aureola de espíritus extraordinarios".
Este liberal nacional, admirador de Alberdi, Leandro Gómez y la
revolución francesa, escribió también "La Argentina. Su vida y sus
instituciones", un estudio hoy inhallable.
Clodomiro Cordero falleció en Buenos Aires el 27 de septiembre de 1884.
Su condiscípulo Domingo Aramburú, lo recuerda como un hombre de
"espíritu generoso y soñador". El hubiera agregado: "pero téngase en
cuenta que los sueños de hoy suelen ser la realidad de mañana".
JUAN CARLOS JARA - LOS MALDITOS - Vol. III - Pág. 271 -
Ediciones Madres Plaza de Mayo
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