[R-P] "La Nación" y el nerviosismo británico
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Sab Ene 21 04:59:34 MST 2012
[Va con largo introito, pero se lo merece.
El arte de bajarle el precio a la Argentina, de dar seguridades al
cipayaje y de defender al imperialismo en territorio colonizado; es
notable la selección de adjetivos y adverbios que estructuran esta
nota de la hoja mitrista sobre la estrategia de nuestro gobierno
(porque en la escena internacional, se supone que más allá de
banderías internas, es "nuestro" gobierno, el que hemos elegido
democráticamente todos los argentinos, ¿no?) en torno al tema
Malvinas.
Por ejemplo, y yendo párrafo por párrafo:
¿Porqué empezar la nota afirmando que el gobierno argentino "trabaja
sigilosamente" para "potenciar el reclamo a Londres"? Dónde está el
"sigilo", con su carga de cosa hecha a espaldas del conocimiento
común, que por lo tanto si es descubierta implica un mérito de quien
la revela (como en este caso el autor de la nota)? No hay tal sigilo.
Nadie desconoce que la República Argentina pretende que se cumplan las
resoluciones arrancadas de las Naciones Unidas por gobiernos
anteriores, incluso alguno al que "La Nación" le tenía cierta
simpatía.
Lo que se pretende o lo que se logra con ese adverbio es poner un
manto de sospechas sobre los métodos del gobierno, que no serían
transparentes (detrás de lo cual está la premisa básica de que los
países "serios" sí lo son, porque el mundo de la diplomacia
internacional es un campo de flores y no una selva salvaje, como
realmente es).
Y además, en el fondo de lo que está haciendo nuestro país, hay para
"La Nación" una carga de maldad. "La Nación" se pone abiertamente del
lado del imperialismo cuando afirma que la Argentina busca, a través
de su Cancillería peronista, "asfixiar económicamente a los
malvinenses". Las cosas pueden decirse de muchos modos. Pero no. Se
elige el verbo "asfixiar", qué notable ¡Qué malos tipos que hay en la
Cancillería! Qué perversa mina resulta esta "yegua" rioplatense que
les quita el aire a dos mil personas para darse un gusto personal y
acrecentar su poder interno (ver más abajo)!
Casualmente, es la posición esgrimida por Cameron para calificarnos de
colonialistas. "La Nación" no solo no la critica sino que la da por
cierta. Qué mala gente que somos. Y qué cipaya que es "La Nación", que
denomina "malvinenses" a quienes cualquier diario argentino debería
denominar, por rutina, "descendientes de los usurpadores trasplantados
a territorio argentino por el Reino Unido a partir de 1833". Repetir
las cosas hasta que se conviertan en un lugar común forma parte de la
política, y "La Nación" no lo ignora...
El objetivo diplomático, además y por supuesto, es "de Cristina
Kirchner", y consiste en "obligar al Reino Unido a sentarse a
dialogar". O sea que no se trata de una política de Estado de los
argentinos, sino de un capricho maquiavelico de Cristina (tal como se
afirma sin decirlo con respecto al régimen del 76, con el que se está
tratando de igualarla: "ella, tanto como Galtieri, buscó agitar el
tema Malvinas para desviar la atención interna ahora que tiene que
cortar subsidios"). Y, por supuesto, cómo iba a ser de otro modo,
tampoco se trata de que el Reino Unido cumpla con su obligación, sino
de forzar a los pobrecitos inglesitos, tan buenitos, tan Beatles
ellos, a conversar sobre temas que no quieren tocar... ¡y todo esto no
porque la República Argentina sea un país con territorios ocupados
sino para darle el gusto a la Presidenta de la Nación!
Contrapónese a todo lo anterior el escepticismo poco sutil con que se
describen las supuestas evaluaciones que se van haciendo en la
Cancillería sobre la marcha de los acontecimientos. Según el cronista,
los "allegados al canciller Héctor Timerman" se "jactan" de haber
logrado que Cameron acusase de "colonialista" a la Argentina, y en el
Gobierno "creen" que Cameron está "nervioso". Jactancia y creencia
que, no se dice pero queda flotando en el aire, son cosa de este
gobierno, pero nada tienen que ver con la realidad.
"Ya van a ver estos gilitos", parece pensar el articulista: ni se
puede imaginar que alguna vez un argentino pueda enervar a un inglés,
del mismo modo que no se podía aceptar, a principios del siglo XX, que
un chino mirase desafiante a un alemán. Seguramente Cameron hizo lo
que hizo porque tiene un propósito oculto. Ya se les va a acabar la
jactancia peronista a éstos.
Es gracioso ver cómo el pensamiento justificatorio del líder bienamado
no es solamente cosa de los peronistas...
Para colmo, el articulista se hace el tonto frente a lo que realmente
puso nervioso a Cameron: que la Argentina haya cosechado un apoyo
unánime en todos los países del hemisferio occidental, salvo Estados
Unidos y Canadá. La declaración de la CELAC sobre el asunto austral es
tan inequívoca como contundente. Pero para "La Nación" la CELAC nunca
existió, no existe, ni existirá: admitirla como cosa real significaría
ir contra todo lo que ha predicado la casta antiamericana a la que ese
diario brinda su excelsa voz.
Lo único que existe es (qué remedio) el Mercosur, y algunos países más
allá del Mercosur, que se manifiestan contra el bloqueo de lo que el
cronista, como si estuviera distraido, denomina "barcos malvinenses".
Es curioso que el redactor de un diario argentino hable de "barcos
malvinenses" exactamente en el momento en que el gobierno de su país
está empeñado en impedir que el Reino Unido perpetre ese aborto
jurídico internacional de conferirle "bandera" a un hato de británicos
instalados de prepo en territorios del país del que vive ese diario.
Curioso, pero esperable: "La Nación" no paga traidores... traidores a
la causa imperialista, quiero decir.
No nos extenderemos en los párrafos dedicados a la Unión Europea. "La
Nación" expresa allí su escepticismo sobre la posibilidad de tenderle
un cerco europeo a Inglaterra, y hay que admitir que ese terreno, que
es aquél donde mejor se mueve, no le es desconocido a la tribuna
mitrista. Por supuesto, el escepticismo sobre la posibilidad de atraer
a la Unión Europea a nuestras posiciones puede tener muchos motivos, y
no solo el fútil argumento jurídico de que los países de la UE no
creen que al considerar las Malvinas "British Overseas Territories" su
constitución esté diciendo algo sobre la cuestión de la soberanía. Por
supuesto que lo está diciendo, por supuesto que la UE lo sabe, por
supuesto que "La Nación" se hace la tonta cuando trata el tema de este
modo.
La verdad es que en lo particular, nosotros no creemos que haya muchas
posibilidades de convencer demasiado a la Unión Europea, porque más
allá de que no le conviene comprarse problemas con América Latina (en
lo cual nuestro gobierno acierta), más problemas compraría si le diera
un tranco de pollo de distancia a un súbdito respondón y rebelde, como
es la Argentina. Lo que se vio en la confrontación del Sur es que en
estos temas no se puede contar con los países imperialistas.
Y la Unión Europea es eso, es una Unión de Países Imperialistas de Europa.
Pero dejemos para el final un gazapo que se le debe de haber escapado
al redactor y a los correctores. Según parece, lo difícil del
emprendimiento argentino en Europa, al menos según el articulista, es
que buscamos "asilar a Londres en la UE para forzar a Gran Bretaña a
sentarse a dialogar". Léase bien, si no se percibió la errata: dice
"asilar", brindar asilo, y no "aislar", dejar solo. Después de Freud,
nadie está a salvo.
"Asilar" a Londres...]
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1441668-la-estrategia-para-cercar-a-londres-ya-comenzo-a-rodar
El escenario
La estrategia para cercar a Londres ya comenzó a rodar
Jueves 19 de enero de 2012
Por Martín Dinatale | LA NACION
Desde hace un año, el Gobierno trabaja sigilosamente en su estrategia
para potenciar el reclamo a Londres por la soberanía de las islas
Malvinas. Buscó fortalecer ese plan para estos meses, previendo que en
abril se cumplirán 30 años de la guerra. La hoja de ruta de la
Cancillería tiene por lo menos tres fases de desarrollo: cosechar un
fuerte apoyo de América latina, cercar a Gran Bretaña en la Unión
Europea y asfixiar económicamente a los malvinenses.
Cada una de estas etapas del objetivo diplomático de Cristina Kirchner
para obligar al Reino Unido a sentarse a dialogar por la soberanía de
las Malvinas se empezó a desplegar con fuerza en el último mes y
medio. En la Cancillería están convencidos de que el plan se
desarrolla con "el mayor de los éxitos". Para justificar semejante
evaluación, ayer varios allegados al canciller Héctor Timerman que se
jactaron ante LA NACION por la intempestiva reacción que se logró del
primer ministro británico, David Cameron, quien acusó de
"colonialista" a la Argentina. En el Gobierno creen que Cameron está
"nervioso" por el fruto que está dando la estrategia ideada desde
Buenos Aires.
El efecto más visible de este plan se dio en la reciente cumbre del
Mercosur en Montevideo, donde se decidió bloquear el ingreso a los
puertos de la región a todos los buques de bandera de las islas
Malvinas.
Pero ese no fue el único eslabón de una cadena tendiente a asfixiar
económicamente a los malvinenses. Según confirmaron a LA NACION
fuentes del gobierno chileno de Sebastián Piñera y de la Cancillería
argentina, en los dos últimos meses hubo una fuerte presión para que
Chile cancele los dos vuelos semanales que van de Punta Arenas a las
Malvinas y que dos veces por mes hacen escala en Río Gallegos. "El
pedido argentino para que Chile concrete la cancelación de vuelos
seguirá", confirmaron en la Casa Rosada. Esto podría darse en la
reunión que Cristina Kirchner y Piñera mantendrán a mediados del mes
que viene en Santiago de Chile.
Pero la idea de sumar apoyo regional a la causa Malvinas ya excedió
las fronteras del Mercosur. Venezuela, Bolivia y Ecuador se
manifestaron en los últimos días en favor del bloqueo de barcos
malvinenses. Además, la gira que protagoniza Timerman en estos días
por América Central también busca este objetivo: la Argentina cosechó
el apoyo de Honduras y de Panamá en las últimas 24 horas.
En Europa
El objetivo de aislar a Londres en Europa por el tema Malvinas empezó
a rodar hace un mes, cuando el presidente del Parlamento de la Unión
Europea (UE), Jerzy Buzek visitó la Argentina y se reunió con el
vicepresidente Amado Boudou. Allí, el Gobierno le pidió a Buzek que la
UE revise el Tratado de Lisboa a fin de exigirle a Gran Bretaña que
elimine de ese documento a las Malvinas, que incluyó como parte de sus
territorios. Sin embargo, esta idea no encontró eco en Buzek. Es que,
para los gobiernos europeos, el hecho de que el Tratado de Lisboa
mencione a los territorios británicos no implica aceptar de que la
soberanía de las islas del Atlántico Sur está bajo la órbita de
Londres. En tal caso habría que preguntar a España cómo suscribió al
Tratado de Lisboa si el Peñón de Gibraltar, ocupado por los
británicos, también figura en la lista de territorios del Reino Unido.
No obstante, en la Casa Rosada insistirán en este plan: "A ningún país
europeo le conviene comprarse un problema con América latina ahora. El
Parlamento Europeo es un ámbito adecuado para el lobby", reflexionó un
destacado funcionario.
En ese plano, el Palacio San Martín instruyó a cada una de las
embajadas argentinas en Europa que insistan en "asilar a Londres en la
UE para forzar a Gran Bretaña a sentarse a dialogar". Esta directiva
también la concretarán los "embajadores itinerantes" de la causa
Malvinas que ya definió Timerman. Entre ellos figura el intelectual K,
Ernesto Laclau, quien vive en Londres desde hace 40 años, y el ex jefe
del Ejército Martín Balza, entre otros. No se descarta que en lo
inmediato la Presidenta designe a la ex embajadora en Venezuela Alicia
Castro para la sede diplomática en Londres, vacante desde 2009.
"Treinta años es mucho tiempo", dijo Cristina Kirchner hace un mes al
hablar del conflicto de Malvinas. Fue toda una declaración de
principios del plan de acción que ya se desplegó.
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Néstor Gorojovsky
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