[R-P] [Raúl Wiener] Después de la captura de Artemio
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mar Feb 14 14:58:15 MST 2012
Después de la captura de Artemio
por Raúl Wiener
Hace unos días recibí de buena fuente la versión de que el presidente
Humala estaba cada vez más descontento con su primer ministro, por la
cantidad de declaraciones desafortunadas que había lanzado en apenas
dos meses en el cargo. Ignoro si esta situación habrá de sufrir
variaciones con la captura de Artemio, aunque a muchos les ha llamado
la atención que el hablador jefe del gabinete no se haya hecho visible
en las declaraciones posteriores a la noticia.
En todo caso el manejo del caso por el presidente ha sido recibido
positivamente por el país que ha sentido la diferencia con las
imágenes de otros gobernantes andando sobre cadáveres o presentando a
sus prisioneros como fieras enjauladas y en traje a rayas. Uno podría
pensar que Humala le ha pedido a Valdés que hable lo menos posible
para que no se le ocurra decir que alguien anda por ahí teatralizando
o comparando al actual gobierno con el de Fujimori.
Un evento de alto simbolismo como es la caída del último dirigente
histórico de Sendero Luminoso que permanecía libre y en armas
(militarmente estaba totalmente reducido y buscando que le abran un
espacio para rendirse), va a favorecer indudablemente el crecimiento
de la popularidad del presidente que a fines de la semana pasada ya
había ascendido (según DATUM) a 58%. El problema es si se la cree.
En 1997, Fujimori rompió récords con más de 80% de aprobación luego de
la operación Chavín de Huántar y la eliminación del comando del MRTA
encabezado por Néstor Cerpa. Pero el “chino” se mareó con esa
increíble altura y creyó que ahora sí podía hacer lo que le diera la
gana y se enroló en la destitución de los magistrados del Tribunal
Constitucional que habían votado contra la re-reelección. Los tumbó
ciertamente, pero engendró una resistencia social con un gran núcleo
juvenil que se fue incrementando en los siguientes años hasta que se
convirtió en un factor decisivo durante la crisis de los 2000 que
concluye con la fuga del dictador hacia el Asia.
Que Ollanta tiene que limpiar ahora el Huallaga y evitar que el vacío
de Artemio sea llenado por estructuras armadas directas del
narcotráfico o por la organización de los senderistas renegados del
VRAE, está fuera de duda y a eso deben venir sus palabras invocando a
que los seguidores de Artemio depongan las armas, lo cual requeriría
medidas concretas para discutir el desarme y la reasimilación de los
combatientes.
Y que la voluntad política de acabar la guerra iniciada en 1980 tendrá
que trasladarse a un escenario mucho más difícil en el VRAE, también
es obvio, a condición que no se incurra en la ingenuidad (por no decir
estupidez) de otros gobiernos que imaginaron que dando la orden de
acabar con el problema y saturando de soldados la zona se podía
conseguir una victoria aplastante sobre los insurrectos. La verdad es
que el combate en el área de la selva de Ayacucho, Junín, Cusco, va a
ser mucho más difícil que en el Huallaga donde Artemio estaba ya
vencido, aislado y sin perspectivas.
El triunfo alcanzado por el gobierno –el primero de la gestión
nacionalista-, obliga a no equivocar el siguiente paso, ni en lo
político ni en lo militar. Para eso habrá que controlar a Valdés para
que no abra la boca.
14.02.12
www.rwiener.blogspot.com
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Néstor Gorojovsky
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