[R-P] [Alberto J. Franzoia] Hace siete años partía un imprescindible.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Sep 9 13:54:18 MDT 2011


Hace siete años partía un imprescindible *

Por Alberto J. Franzoia

Un 4 setiembre de 2004, hace ya siete años, el socialista de la
Izquierda Nacional que nunca bajó la guardia ante las embestidas del
enemigo nos dijo adiós. Estaba a un paso de cumplir los 76, de los que
buena parte estuvieron dedicados a dar la batalla cultural y política
contra el bloque oligárquico-imperialista, porfiadamente convencido
del triunfo final, porque se sabía eslabón de una larga cadena.

Fue uno de los integrantes de esa avanzada intelectual que en otros
tiempos integraron la tropa de los gestores y difusores de idas
alternativas a las que nos proponen los intelectuales de las clases
dominantes (de adentro y de afuera). Esa avanzada magnífica del siglo
XX que se fue dejándonos un legado inmortal; la de los Arturo
Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte, Juan José Hernández
Arregui, John W. Cooke, Rodolfo Walsh, Jorge Abelardo Ramos y unos
cuantos más.

Escribió un tan breve como insustituible trabajo para cualquier
compañero que luche por el socialismo latinoamericano desde la
trinchera del bloque nacional y popular, se lo conoce como “Clase
obrera y poder”, pero en realidad eran las tesis de 1964 del Partido
Socialista de la Izquierda Nacional. Para ese entonces su producción
teórica e histórica ya era muy importante, aunque mucho más por la
calidad de lo expresado que por la cantidad de textos escritos.
Primero nos había puesto en guardia ante los diversos nacionalismos
posibles en una semicolonia capitalista como la Argentina , entonces
nos advirtió que en estas cuestiones existen dos especies bien
distintas: “Nacionalismo oligárquico y nacionalismo revolucionario”.
Tampoco escapó a su mirada penetrante la necesidad de una “Historia
crítica del radicalismo”.

Sin embargo, estos dos textos previos a “Clase obrera y poder” no eran
todo lo que tenía para decir. Por eso, harto de “socialistas”
liberales, los que proliferan en las fértiles tierras de la pampa
húmeda, produjo “Juan B. Justo y el socialismo cipayo”, que años más
tarde formaría parte de su magnífica “Historia del socialismo
argentino”. Y anclando el socialismo autóctono en la necesidad de
compenetrarse con la cuestión nacional, nos recordó que para aquel
gran maestro con el que sin culpas se nutrió el tema no era ajeno,
entonces nos cautivó con “La cuestión nacional en Marx”. Luego
vinieron ampliaciones de los textos ya publicados y una gran cantidad
de artículos. Cuando los compañeros le insistían para que continuara
su producción teórica a través de nuevos libros, solía responder que
ya había dicho todo (lo sustancial) que necesitaba decir. Sorprendente
respuesta para nuestros días, en los que muchos de los que se cansan
de publicar aportan muy pocas ideas en las que valga la pena abrevar.

Pero como además de pensar y escribir este hombre era un militante
político de primer nivel, sus días transcurrieron en medio de una
práctica incansable. Si había que convencer a un compañero él iba
personalmente hasta su casa, y si era necesario barrer el local del
partido (que con humildad conducía) al finalizar una reunión de
militantes, allí estaba, dándole a la escoba sin complejos. Y cuando
hubo que reorganizar el partido de una izquierda revolucionaria
siempre inmersa en las filas del frente nacional y popular, después de
los oscuros años noventa cuando el menemismo hacía estragos hasta en
la tropa propia, se colocaba en primera línea, con el mismo fervor de
un adolescente que quiere cambiar el mundo, convencido de que se
puede.

Un día del 2004, cuando la Patria comenzaba a divisar en su horizonte
político una posibilidad cierta de cambio, el luchador incansable de
mil batallas, el revolucionario de descomunal estatura que nada ni
nadie lograron doblegar, ese inagotable gestor de ideas a contrapelo
de cualquier discurso esclerosado, nos dijo adiós. Alguna vez Bertolt
Brecht escribió sabias palabras, válidas para cualquier latitud del
globo terráqueo:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un
año y son mejores; hay otros que luchan muchos años y son muy buenos.
Pero están los que luchan toda la vida y esos son imprescindibles. “

No tengo ninguna duda que es así, por eso sé que un 4 de setiembre de
aquel esperanzador 2004 partió uno de esos hombres especiales de los
que hablaba Brecht. Sólo resta decir que el presente y futuro de los
pueblos de la Patria Grande le agradecerán por siempre los servicios
prestados. Se llamó Jorge Enea Spimbergo, sencillamente un
imprescindible. (1)

La Plata , setiembre de 2011


* Artículo producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional:
http://www.elortiba.org/in.html
(1) Para una información más detallada sobre su vida y obra se puede
consultar mi trabajo ¿Quién es Jorge Enea Spilimbergo? presentado en
2007 en el Congreso del Pensamiento Iberoamericano de Holguín (Cuba).
Versión digital completa en PDF en El Ortiba
http://www.elortiba.org/pdf/spilimbergo.pdf, o versión en texto común
en Avizora http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/textos_alberto_franzoia/0004_quien_es_spilimbergo.htm



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