[R-P] Para Reducir la Inflación

jorge tribo jorgetribo en yahoo.com.ar
Mie Sep 7 09:03:02 MDT 2011


Para Reducir la Inflación, por Jorge Tribó

Mar del Plata (Enviado a la Agencia Paco Urondo)

A menudo leo que el Banco Central compra divisas (dólares)
para evitar la revalorización del peso y por lo tanto, se evita perder
competitividad en la actividad exportadora.

Otras veces, leo que el Banco Central se desprende de dichas
divisas, cuando en el mercado existe una fuerte presión compradora de monedas
extranjeras que podrían generar una corrida del dólar hacia arriba (mas allá de
lo conveniente para la economía)

Ahora bien, me pregunto por que razón, el estado no replica
este método en rubros tales como los artículos que componen la canasta básica
de los argentinos (en particular, los de menores ingresos)

Si el estado interviene manteniendo el equilibrio deseado en
el valor de la moneda, cuan útil sería que intervenga para mantener un  equilibrio en los precios de los productos
que consumen los argentinos.

Obviamente, el problema principal, pasa por definir los
instrumentos que permitan cumplir esta función equilibradora y que defendería
el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.

Un primer paso, seria realizar un estudio de mercado para
conocer los hábitos de consumo de los sectores de menores ingresos que
permitirían determinar cuales son los productos estratégicos sobre los cuales
“incidir” positivamente y los lugares en que realizan sus compras para
facilitar la llegada de estos productos a esas bocas de expendio.

Un segundo paso, sería crear un mercado virtual de productos
de primera necesidad”, así como existe un mercado a futuro de comodities,
perfectamente el estado podría pactar compras dirigidas a empresas que lideran
la producción de productos consumidos por los sectores de bajos ingresos con la
ventaja de que estas industrias deberían “transparentar” sus precios, ya que el
estado nacional tiene los técnicos adecuados para evaluar el nivel de “rentabilidad”
con la que vende dichos productos y además tendría una capacidad de volúmenes
de compra que permitiría negociar precios mas competitivos (volúmenes
previamente y científicamente calculados, claro está)

El estado a su vez, podría pactar con algunas redes de
supermercados ubicados en las áreas en que realizan sus compras los segmentos
de menores ingresos (los supermercados chinos, por ejemplo) la venta de estos
productos, y la rentabilidad razonable que los puntos de ventas deberían tener
(este acuerdo puede hacerse con las cámaras empresarias que los representan,
directamente), cabe aclarar que el estado nacional no debería dotarse de
ninguna logística, ya que los productos irían directamente desde las fábricas
en que se producen a los puntos de venta, reservándose el estado, el control
financiero y administrativo de dichas operaciones.

Estos productos, que portarían en su empaque un logo
especial para ser reconocidos y  tendrían
visible su precio de venta al público, llegarían al consumidor final, a un
precio normal y justo para todas las partes intervinientes. 


La propuesta debería ser acompañada por un “observatorio de
precios” (que auditaría los  locales de
venta al público, utilizando el método estadístico de muestras representativas)

Como conclusión final, podemos decir, el estado se
incorporaría como nuevo “actor” entre las empresas formadoras de precios que,
si bien su naturaleza es de origen estatal, su intervención en la cadena de
comercialización respetaría estrictamente las reglas de mercado como una
empresa mas (actuaría como comprador y vendedor mayorista)
 
(Agencia Paco Urondo)



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