[R-P] Rv: Kaddafi : Un poco de historia
jorge tribo
jorgetribo en yahoo.com.ar
Mie Mar 30 20:36:01 MDT 2011
Asunto: Kaddafi : Un poco de historia
Tal y como lo envió un amigo
No está demás, ante tanta simplificacion mediatica
Estimados,
Re envío un correo que creo aporta datos interesantes sobre Gadaffi
El coronel Gaddafi nació en una tienda tribal beduina un 3 de septiembre
en 1942. Se graduó de abogado a los 21 años de edad. Luego estudio en la
Real Academia Militar de Sandhurst, Inglaterra, y en la Academia Militar
Helénica de Grecia.
En 1969, a los 27 años de edad, derrocó al rey Idris, un tirano
impuesto por Inglaterra y Francia. Declaró querer ser "el Che Guevara del oriente medio". Al año siguiente ordenó la expulsión de las bases militares
extranjeras de territorio libio. Estableció el llamado "socialismo
islámico" por medio del cual se buscaba una democracia directa: el gobierno de las masas a través de consejos populares y comunas. Se creó así la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista.
La Yamahiriya: estado de las masas, es un híbrido de Islam, socialismo y democracia directa, ideología que proclama en su Libro Verde. Se estableció un Congreso General del Pueblo, con Gaddafi como su Secretario General.
Nacionalizó las empresas petroleras y expulsó a los funcionarios
norteamericanos, británicos e italianos que habían dominado y vejado al
país durante décadas. Libia era la sede de la base militar aérea mas grande de los Estados Unidos en el norte de África: Wheelus Air Base. El pentágono mantenía una base para el lanzamiento de misiles a sólo 25 kilómetros de Tripoli.
Nunca se lo perdonaron. Fue inmediatamente catalogado como enemigo de los
Estados Unidos. Libia fue señalado como un estado paria por defender su
derecho a la autodeterminación y la autonomía. Las cosas empeoraron aun
mas por el papel protagónico de Gaddafi en el embargo petrolero de 1973
contra los Estados Unidos y por su cooperación con la Unión Soviética.
Fue un ferviente seguidor del destacado dirigente egipcio Gamal Abdel
Nasser, especialmente en su lucha por la unión de los pueblos árabes en una gran Nación Árabe. Defendió la nacionalización del Canal de Suez por parte de Egipto. Firmó con Nasser la llamada Carta de Trípoli, donde se concretan acuerdos de cooperación militar, estratégica y económica entre Egipto y Libia.
Con la muerte por envenenamiento de Nasser en 1970, Gaddafi tomó el
liderazgo del pan-arabismo. Dos años después se anuncia la creación de la
Federación de Repúblicas Árabes, integrada entonces por Siria, Egipto, Irak y Libia.
Fue también uno de los mas destacados líderes de la Organización de Países
No-Alineados.
Gaddafi ha apoyado sin vacilación la causa Palestina durante décadas. En
1972 anunció que Libia apoyaría, entrenaría y financiaría a cualquier árabe
dispuesto a defender la causa Palestina. Fue inmediatamente catalogado como
"terrorista".
A partir de entonces llovieron acusaciones sobre su participación o apoyo
en numerosos atentados terroristas en Roma, Viena, Berlín, Chad, Filipinas,
Egipto. Se le acusó de ser el principal punto de apoyo de uno de los
terroristas mas connotados de la época: el venezolano Carlos Illich
Ramírez, "El Chacal". Carlos fue capturado en 1994 y cumple desde entonces una condena a cadena perpetua en la prisión La Santé de Paris.
Como es costumbre contra cualquier jefe de estado que se rebele contra el
orden internacional impuesto a los países en desarrollo después de la segunda guerra mundial, se le acusó de participación en el narcotráfico, de fomentar el terrorismo, de desarrollar armas de destrucción masiva, de apoyar a las FARC en Colombia, al IRA (Ejército Republicano Irlandés), a la ETA en España, Hizbolla en Líbano, a Hamas y otros "terroristas" palestinos. El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, se refería a él como "el perro rabioso del desierto".
El gobierno norteamericano trató varias veces de derrocarlo. En agosto de
1981 la revista Newsweek dio a conocer un plan presentado por el director
de la CIA al gobierno norteamericano para asesinar a Gaddafi. Días después
dos aviones de guerra norteamericanos atacaron dos aviones Sukhoi libios en
espacio aéreo libio. Los aviones norteamericanos habían despegado del portaviones John Kennedy, estacionado frente a las costas libias de mar mediterráneo.
En 1986 Ronald Reagan ordenó el bombardeo de las principales bases
militares y edificios gubernamentales en las ciudades de Trípoli y Benghazi, en un intento por asesinar a Gaddafi e incitar la sublevación popular. Los aviones despegaron desde bases norteamericanas en Inglaterra. En el bombardeo murió una de sus hijas menores, Jana, y docenas de oficiales de su entorno mas cercano. El crimen quedó impune.
Libia fue rápidamente convertido en un estado paria. Durante los
siguientes 10 años el coronel Gaddafi se convirtió en el Osama Bin Laden de la época. Libia fue cercada. Se le impuso un embargo comercial para forzar el derrocamiento de Gaddafi, similar al que ha padecido Cuba por mas de 50 años.
Fue acusado de ordenar la colocación de una bomba en un avión comercial
Boeing 747 de la principal línea aérea de los Estados Unidos para
entonces:
Pan American. El avión explotó en el aire en diciembre de 1988 sobre
la población de Lockerbie, Escocia. Murieron 259 personas que viajaban en el avión y 11 ciudadanos de Lockerbie. Luego de un largo proceso de
negociación, en 1999 Gaddafi entregó a la justicia escocesa a los dos ciudadanos libios acusados de haber colocado los explosivos.
En 1997 Nelson Mandela tuvo la valentía de visitar a Gaddafi en Trípoli,
para
denunciar la injusticia que se cometía contra ese pueblo por su rebeldía
y su
intento de decidir su propio destino. Mandela sabía por experiencia propia
lo
que era ser acusado de crímenes sin que existieran pruebas sobre ellos y
sin
derecho a la defensa. Había sido liberado de la cárcel 7 años antes,
después
de 27 años de prisión por su rebeldía ante el régimen discriminatorio
de la
población negra de Sur África por parte de una minoría blanca de origen
europeo. Visitó a Gaddafi siendo el
primer presidente de raza negra y el
primer
presidente electo democráticamente en Sur África.
Su visita fue seguida por la del secretario general de Naciones Unidas,
Kofi
Annan, de origen Africano. Libia aceptó cancelar 2.700 millones de
dólares en
compensación a familiares de víctimas de atentados terroristas de los que
se
acusaba a ciudadanos libios, aunque sin reconocer culpabilidad de la
nación
Libia. Se levantaron las sanciones internacionales que pesaban sobre el
país.
En el 2008 el presidente Bush deja sin efecto las sanciones unilaterales
que
había impuesto Estados Unidos contra Libia, retirándola de la lista de
"estados que apoyan el terrorismo".
Las transnacionales petroleras se abalanzaron sobre Libia en busca del
control
de los gigantescos yacimientos de su codiciado petróleo liviano. Lo
mismo
hicieron los perros de la guerra, ofreciendo armas, desde sofisticados
aviones
de combate hasta fusiles, ametralladoras y municiones. Muchos se jactaron
de
haber finalmente obligado a Gaddafi a ceder en sus posiciones radicales.
Ese mismo año Gaddafi recibió la visita de Condoleezza Rice, secretaria
de
Estado del gobierno norteamericano. Luego desfilaron por Trípoli los jefes
de
estado de los países que se proclaman dueños del planeta: el primer
ministro
británico, Tony Blair, seguido por su remplazo Gordon Bown, el presidente
de
Francia, Sarkozy, el presidente de Rusia, Vladimir Putin. El rey Juan
Carlos de
España, y Rodríguez Zapatero se humillaron ante él en el 2009 para
venderle
3.500 millones de euros en armas.
Gaddafi se convirtió en una especie de vedette política en círculos
internacionales. Fue invitado a participar por primera vez
en la Asamblea
General de las Naciones Unidas, donde fue recibido por el presidente Barak
Obama. Fue invitado a visitar Francia, Italia y España, siempre recibido
como
el "Rey de Reyes" y “el León del Sahara".
En el 2009 fue electo Secretario General de la Unión Africana. Allí
proclamó
su determinación a seguir luchando por el establecimiento de la
integración de
los países africanos y la conformación de los Estados Unidos de África.
Su
discurso en este foro dejaba en evidencia que sus concepciones radicales y
socialista se mantenían intactas. Los analistas internacionales de las
principales empresas de comunicación concluyeron sin embargo que se
trataba
solo de "retórica populista".
En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2009,
Gaddafi dejó claramente definida su posición. Acusó a Israel
del
asesinato
de John Kennedy; abogó por la solución del conflicto Israelí-Palestino a
través de un estado único. Se refirió al Consejo de Seguridad como "el
Consejo del Terror"; criticó la validez de la Asamblea General de la ONU
por
permitir que sus decisiones sean ignoradas por los países mas poderosos
y
rompió la Carta de las Naciones Unidas en el podio de los oradores.
En marzo del 2010 uno de sus ocho hijos, Hanibal, fue detenido en Suiza
acusado
de maltrato a dos empleadas domésticas. Gaddafi suspendió la venta de
petróleo y adoptó represalias económicas y comerciales adicionales
contra
Suiza, llamó a la guerra santa contra ese país y declaró que anhelaba
que
fuera "barrido del mapa".
La Unión Europea no se apresuró a denunciar semejante amenaza, asumiendo
una
posición diametralmente opuesta a la tomada contra
Irán por
presumiblemente
aspirar lo mismo sobre el estado de Israel. Por el contrario, la UE se
disculpó públicamente por haber prohibido a unos ciudadanos libios la
entrada a Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia.
El comportamiento de Gaddafi ha sido frecuentemente considerado
excéntrico.
Cuando visitó la ciudad de Nueva York para participar en la Asamblea
General de
las Naciones Unidas solicitó autorización para colocar su gigantesca
carpa
beduina en un parque. Así se hizo. Armó su carpa en los jardines de la
mansión del millonario Donald Trump. Allí conducía sus negocios y
recibía
visitas. Llevó además camellos, para tomar leche fresca al levantarse.
Como es
su costumbre, viajó acompañado de docenas de jóvenes mujeres
guardaespaldas,
quienes no sólo lo protegen, sino que se encargan de su
cuidado y su
alimentación: nunca falta ni el queso de cabra ni los dátiles.
En una reunión cumbre de la Liga Árabe, Gaddafi se puso un guante blanco
en
su mano derecha. Explicó que trataba de evitar infecciones al estrechar la
mano
de otros jefes de estado que pudieran haber tenido contacto con
funcionarios
israelíes.
Algo similar ocurrió cuando visitó Paris, por invitación de Nicolás
Sarkozy. Fue recibido como un rey. La visita concluyó con negociaciones
para la
venta de armas de guerra y la inversión de empresas francesas en el
negocio
petrolero libio.
Cuando viajó a Roma, como invitado de honor de Silvio Berlusconi, colocó
su
carpa en un parque en el centro de la ciudad. No llevó los camellos, sino
200
mujeres guardaespaldas que conforman varios anillos de seguridad, armadas
con
Kalashnikovs.
Las mujeres que custodian a Gaddafi son expertas en artes marciales, en el
uso
de armas de fuego y de armas blancas, en pilotear aviones, helicópteros y
barcazas; son entrenadas como francotiradoras, en el manejo de explosivos y
en
actividades de espionaje. Berlusconi lo honró con una cena de lujo para
800
personas, apropiada para un Rey.
A pesar de las atenciones y los halagos de Berlusconi, Gaddafi fue
particularmente severo con sus anfitriones italianos. Fueron demasiados los
crímenes y vejaciones cometidos por Italia durante su ocupación y
colonización de Libia desde 1911 hasta 1943. Cuando Berlusconi menos se lo
esperaba, Gaddafi se despojó de su ropaje beduino y se vistió de militar.
Junto a sus condecoraciones castrenses, se colgó del pecho una
fotografía en
blanco y negro de 1931.
En la fotografía se encuentra, humillado y
encadenado, el héroe libio
Omar
Al-Mukhtar, rodeado de sus captores italianos. Al-Mukhtar liderizó durante
veinte años la lucha de los beduinos contra la brutal ocupación italiana.
Fue
para él que se acuñó el apodo de "el León del Desierto". Su figura es
venerada en Libia. Los fascistas italianos lo ahorcaron en público a los
pocos día después de haber tomado y divulgado aquella humillante
fotografía.
Justo antes de morir exclamó: "Sobreviviré a mis verdugos". Para entonces
Italia se encontraba bajo el dominio de Benito Mussolini.
Cuando le preguntaron porque llevaba esa fotografía en su pecho, Gaddafi,
consciente de que el catolicismo es la fe predominante en Italia, proclamó
en
presencia de Berlusconi: "Para nosotros la imagen de Al-Makhtar es tan
sagrada
como el crucifijo que llevan algunos de ustedes en el pecho"
En la lucha por el
control del mar de petróleo liviano bajo el suelo
libio,
durante la segunda guerra mundial el país se convirtió en el campo de
batalla
entre las fuerzas nazis bajo el mando de Rommel y las fuerzas británicas
bajo
el mando de Montgomery. Con la derrota de Italia en la segunda guerra
mundial,
Libia fue repartida cual trofeo de guerra entre Inglaterra y Francia.
Las continuas luchas de los beduinos por su independencia condujeron a que
en
1951 se declarara una monarquía bajo el rey Idris, una marioneta al
servicio de
los europeos. Para el momento de su independencia Libia no tenia escuelas y
contaba con sólo 16 graduados universitarios, formados en el extranjero.
La
administración continuó así en manos de ingleses, franceses e
italianos. Todo cambió con la llegada de Gaddafi al poder en 1969.
Los honores y halagos de que era objeto
Gaddafi por parte de los jefes de
estado de Europa hasta finales del 2010 cambiaron
súbitamente. Sanguinario,
loco, tirano, demente, autócrata, asesino, corrupto, psicópata, perro
rabioso.
Estos y muchos otros adjetivos son usados hoy contra Gaddafi. Los medios de
comunicación de todo el mundo, salvo algunas excepciones, se han ensañado
contra su figura. El objetivo parece ser destruirlo ante la opinión
pública
internacional. Algo similar le ocurrió a Saddam Hussein justo ante de la
invasión de Irak por parte de fuerzas militares norteamericanas y
británicas
en el 2003.
Al mimo tiempo, se teje una red de "legalidad" para invadir Libia y deponer
al
déspota. En la ONU se toma la decisión de expulsar a Libia del Consejo de
Derechos Humanos, mientras que la Corte Penal Internacional declara que
actuará
con agilidad para condenarlo.
En paralelo s
estimula y apoya a movimientos opositores a Gaddafi para
incitar
a la rebelión interna, con el propósito de generar un estado de violencia
y
caos que contribuya a justificar la intervención de las grandes potencias
para
“pacificar al país y proteger los derechos humanos de sus
ciudadanos”.
El objetivo es claro: invadir Libia, deponer a Gaddafi, tomar control de su
codiciada riqueza de petróleo liviano, tal y como ocurrió con Irak y como
trató infructuosamente de hacerse en Venezuela en el 20o2. Tal y como
trata de
hacerse con Irán y como años atrás se concretó en Arabia Saudita,
Kuwait,
Katar y los Emiratos Árabes. Las siguiente presas serán Algeria,
Venezuela e
Irán.
El Gadafi que hoy todos condenan fue recibido y halagado como un gran
estadista
en la Cumbre del G8 en Italia, invitado por el presidente Barack Obama.
Hace
sólo unos meses se abrazaba con
Sarkozy en Paris, con Tony Blair en
Trípoli y
con Berlusconi en Roma.
Que ocurrió para justificar este cambio tan radical contra Gaddafi?
El despertar del pueblo árabe
Protestas populares por el aumento en el precio de los alimentos y la
pobreza
generalizada derrocó en pocos días a Ben Alí en Túnez. Irónicamente,
sólo
semanas antes Túnez había sido señalado por Hillary Clinton como el
modelo de
democracia a seguir en el medio oriente.
Las protestas se extendieron de inmediato a Egipto, concluyendo con la
remoción del poder de Hosni Mubarak, un dictador apoyado por Estados
Unidos
durante 30 años. Mubarak recibía de Estados Unidos mas de 3.000 millones
de
dólares anuales, la cooperación mas alta proveniente de Washington
después de
la otorgada a su principal aliado de la región: Israel.
Las protestas en Egipto fueron también inicialmente
motivadas por aumentos
en
los precios de los alimentos, los insoportables niveles de pobreza en que
se
encuentra la mayor parte de la población, la creciente indignación ante
la
descarada confabulación de Mubarak con el gobierno de Israel en su
criminal
opresión al pueblo palestino, la falta de libertades fundamentales y los
grotescos niveles de corrupción. La fortuna de Hosni Mubarak se estima en
70.000 millones de dólares. Mientras el 40% de los 80 millones de egipcios
viven con menos de dos dólares al día. Egipto mantuvo una suspensión de
los
derechos fundamentales de la población durante todo el período de
dominación
de Mubarak, a través de una Ley de Emergencia, con el consentimiento y
apoyo de
Estados Unidos.
Las analogías que se han querido trazar entre las revueltas en Libia con
las
de Túnez y Egipto lucen ficticias. En Libia se canalizaron
enormes
inversiones
petroleras para financiar servicios públicos y gratuitos de salud,
educación
y vivienda. Se ha promovido el desarrollo económico y se han reducido
sustancialmente las desigualdades sociales. El índice de desarrollo humano
es
el más alto de África. Los índices de desempleo son tan bajos que se ha
tenido que facilitar la entrada de cientos de miles de trabajadores de
otros
países: Egipto, Túnez, China, Pakistán.
El consejo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió
recientemente a Libia por su “ambicioso programa de reformas” y su
“fuerte
rendimiento macroeconómico y el progreso en el realce del papel del sector
privado”.
En marzo del 2007 Anthony Gidden, asesor de Tony Blair, publicó un
artículo
en The Guardian en el que afirma: “Gadafi parece ser genuinamente
popular.
Libia será en dos o tres
décadas una Noruega del norte de África:
próspera,
igualitaria y progresista”
A diferencia de Túnez o Egipto, Libia es una potencia petrolera. Produce 2
millones de barriles de petróleo liviano cada día, y su producción puede
al
menos duplicarse. Sin embargo, una buena parte de sus 6 millones de
habitantes
aún se mantiene en la pobreza.
Gaddafi ha sido criticado por haber fomentado el regreso de empresas
petroleras
europeas y su creciente participación el la actividad petrolera y
gasífera. La
mayoría de estas empresas operan desde Benghazi desde donde,
coincidentalmente,
se formó el núcleo de la rebelión contra Gaddafi.
También se le ha criticado por haber contribuido, desde su posición como
secretario general de la Unión Africana, a la consolidación de un acuerdo
con
la NATO para ampliar sus operaciones militares en Sudan, Somalia
y
Etiopía.
Ha venido promoviendo también una tratado de cooperación militar entre la
NATO
y la Unión Africana. Organizaciones radicales dentro y fuera de Libia
consideran tales actitudes como traición.
A la cabeza de la insurrección se encuentra el Frente Nacional para la
Salvación de Libia (NFSL por sus siglas en inglés). Sus líderes son
sistemáticamente presentados como los chicos buenos, en una lucha desigual
contra la opresión y la barbarie. Poco se destaca que el FNSL se creo en
1981
en Sudan, bajo la protección del coronel Nimieri, un déspota apoyado por
Estados Unidos que gobernó ese desdichado país desde el 77 hasta el 85.
El FNSL realizó su "congreso nacional" en los Estados Unidos en el 2007,
con
el patrocinio de la NED. A la cabeza se encuentra Ibrahim Sahad, quien
realiza
acusaciones de toda índole contra el "régimen despótico" de Gaddafi,
casi
siempre
sin ofrecer prueba alguna al respecto y sin que los entrevistadores
o
editores se las soliciten. Sin embargo, sus planteamientos son transmitidos
por
las principales agencias de información de todo el mundo como si fueses
ciertas. La misma realidad virtual se divulga como cierta por internet,
facebook, twitter.
Significativo es también que los rebeldes de Benghazi hayan bajado la
bandera
verde de la república de Libia y elevado en su lugar la bandera de tres
franjas, roja, blanca y negra, que se usaba durante la monarquía del rey
Idris, impuesta por Europa en 1951. También ha surgido de la nada un
presunto
Príncipe Senussi, "heredero de la corona".
Fue el rey Idris quien entregó la soberanía nacional al permitir el uso
irrestricto de aire, mar y tierra por parte de fuerzas militares
británicas. Fue el rey Idris quien firmó el acuerdo para que los
Estados
Unidos establecieran y administraran sin restricciones la base militar mas
grande de África: Wheelus Air Base, cerca de Trípoli. El rey Idris firmó
además un convenio para exonerar a Italia de todos los daños que pudieran
imputársele como consecuencia de los 30 años de brutal colonización,
permitiendo además que la comunidad italiana en Trípoli conservara todos
sus
propiedades, negocios y privilegios.
Pero la legitimidad o veracidad de los señalamientos contra Gaddafi
parecen
irrelevantes. Sirven sólo de fachada para alcanzar el objetivo
estratégico
deseado: la ocupación de Libia.
Paul Wolfowitz, quien sirviera como subsecretario de defensa de los Estados
Unidos y como presidente del Banco Mundial, arquitecto de la guerra de
Irak,
publicó una carta abierta al presidente Obama incitándole a convertir a
Libia
en "un protectorado bajo el control de la OTAN", en
nombre de la "comunidad
internacional".
En su editorial del 23 de Febrero 2011, el Wall Street Journal, vocero de
los
intereses comerciales de los Estados Unidos, sentencia: "Estados Unidos y
Europa deben ayudar a los libios a derrocar el régimen de Gaddafi"
Simultáneamente, se moviliza al mar territorial libio una flota de guerra
norteamericana, mientras en Naciones Unidas y en la Corte Penal
Internacional se
concreta apresuradamente el marco legal que justifique la invasión.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el 25 de Febrero
del
2011 una resolución para que se investiguen los posibles crímenes
contra la
humanidad que pudiera haber cometido Muammar Gaddafi. Pero, sin que tal
investigación haya comenzado, ya Gaddafi ha sido condenado.
Es no sólo irónico, sino hipócrita, que haya sido justamente los Estados
Unidos quienes hayan
promovido la moción para que la ONU eleve el caso de
Libia
ante la Corte Penal Internacional. Estados Unidos nunca ha reconocido la
jurisdicción de dicha corte. Se opuso además a su creación en 1998,
junto con
Israel, Irak y Libia. Tales contradicciones parecen pasar desapercibidas
para
los medios transnacionales de la información.
El comandante supremo de la OTAN, Wesley Clark, ya había señalado hace un
par
de años que Libia estaba en la lista oficial del pentágono para ser
dominada
después de Irak, junto con Siria y la joya de la corona: Irán.
Si se concreta lo que Fidel Castro ha llamado "La guerra inevitable de la
OTAN", se desatará un movimiento de resistencia por todo el mundo Árabe
que
haga realidad las últimas palabras del León del Desierto: "Sobreviviré a
mis
verdugos".
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