[R-P] Cómo se armó la histeria intervencionista en Libia

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mar 21 12:05:12 MDT 2011


[Hace algunas semanas, cuando "todo Occidente" (es decir, desde la
óptica del cipayaje, "el planeta") afirmaba que Gadafi había
bombardeado desde el aire poblaciones civiles en Trípoli, donde había
un desorden inmenso, un periodista de Telesur se plantó directamente
en esa ciudad y se atrevió a informar que la ciudad estaba en calma y
no
había visto rastros de bombardeos. Télam, atrevimiento por
atrevimiento, a su vez se atrevió a repetir esa noticia, y esto armó
un gigantesco revuelo contra la agencia de noticias del Estado
argentino.

El revuelo llegó a incluir una velada pero clara amenaza contra el
"jefe de noticias internacionales" de Tèlam, cuyas iniciales, se
revelaba en la noticia que en ese instante publicó "Clarín", aparecían
al pie del cable "del escándalo". Convendría releer hoy el cable y el
comentario podrido del "gran diario argentino", iluminado por la
tenebrosa luz de los misiles Tómajok disparados desde la aviación
estadounidense. Allí se vería cuán cuidadoso y medido era el cable, en
realidad. Reivindico, en mi carácter de coordinador de internacionales
de Télam, la noble actitud periodística de ese jefe, me hago cargo
personalmente de haber promovido, supervisado y apoyado la difusión de
ese cable, y repudio públicamente a la escoria periodística que se
sumó a la denigración de un buen trabajador que trató de mantener viva
la verdad en medio de una guerra, asesina masiva que ante todo mata a
la verdad.

Ahora, a la vista de los hechos, se demuestra que Télam tenía razón, y
que ese revuelo no fue sino una parte más de la estrategia occidental
para acallar cualquier voz disidente con la despótica voluntad
desinformadora del amo. No hubo, en efecto, bombardeos a población
civil en Trípoli. Eso lo demuestran las fotografías e imágenes
satelitales tomadas por artefactos rusos, que ninguna agencia de
noticias compró para difundir (sí lo hacen, en cambio, con las
centrales nucleares de Fukushima). No hubo, tampoco, desórdenes de la
magnitud informada. Eso lo demuestra la decisión de Gadafi de
contestar a la invasión con la entrega de un millón de armas al pueblo
libio. Uno de cada seis libios ha recibido armas, al modo del gauchaje
artiguista, para defender a su país.  ¿Podría el rey saudita hacer lo
mismo en defensa de su gobierno? O el rey de Bajréin?)

Lo que sucedió en ese momento es que Occidente y sus sirvientes
periféricos ya le habían declarado la guerra a la Yamajiría, no por
sus defectos sino por sus virtudes. Y para lanzar la guerra había que
asesinar, en primer lugar, a la verdad. Para imponer, en su lugar, la
verdad del amo, la de quien está dispuesto a invadir Libia. Oponerse a
eso es transformarse en un paria.

Pocos periodistas, por más que peroren sobre la deontología de su
profesión, resisten una andanada que pueda liquidarles su escaso
capital, que es el prestigio ganado en sus coberturas. Así que al
gremio de los informadores públicos profesionales se lo controla por
el terror. Entendemos su situación, que solo en lo formal es mejor que
la de una mujer sometida a la trata sexual. Hay familias enteras que
dependen de que los periodistas agachen la cabeza cuando les exigen
mentir, e incluso de que cumplan en su cerebro la orwelliana tarea de
la "doble verdad".

Cuando se escribió "1984", ese libro parecía describir la situación de
la Unión Soviética. En realidad, describía la situación de la
Inglaterra de mediados del siglo XX, algo que mostró muy bien Isaac
Deutscher en su momento. Orwell, que era un gran artista, ni siquiera
cuando escribió a sueldo de las agencias de inteligencia de Occidente
pudo dejar de hacer lo que hacen los grandes artistas: pintar su
aldea, aunque parezca que están pintando un universo paralelo, lejano
en el tiempo y el espacio.

El periodismo, y eso lo sabía bien Orwell, está lleno de Winston
Smiths. Particularmente en la Argentina. Y las patronales lo saben
bien.

Pero aún bajo esa dictadura feroz del pensamiento único, hay quienes,
tomando cuidadosos recaudos, nos abren la puerta a la verdad.

Lo siguiente fue escrito para una lista de discusión interna de la
organización socialista estadounidense "Solidarity". Su autor es un
veterano periodista que en este momento está en proceso de abandonar
la cadena CNN, para la cual trabajó durante largos años. Obviamente,
esta condición le impide dar a conocer su identidad ya que podría
afectar sus derechos en ese proceso. Sin embargo, merece leerse por cierto.]

"La primera víctima de la guerra es la verdad."
--Esquilo (525 aC - 456 aC)


Sería recomendable que todo el mundo rastree cómo evolucionó su
percepción de lo ocurrido en Libia, y lo vuelva a calibrar tomando
casi todo lo que se ha leído, oído y visto en estos treinta días para
analizarlo como si se tratara de inmformes, declaraciones, etc.,
oficiales de los gobiernos de EEUU, Francia e Inglaterra.

Especialmente cuando se iniciaron las protestas en Libia y hubo un
tsunami de propaganda de odio contra Gadafi, que trajo las historias
más inverosímiles de indignantes atrocidades.

La verdad es que en general, bajo ese tipo de circunstancias, no hay
modo de comprobar en tiempo real cuán veraces son esos informes.

Pero lo primero que me llamó la atención fueron las fuentes que se
dieron al público sobre estas historias: informes anónimos, no
verificados, de segunda o tercera mano. Ese origen no hubiera
permitido que una sola de ellas mereciera la difusión o publicación,
si las principales organizaciones de noticias se hubieran atenido a
sus normas editoriales.

Así que el hecho de que se las publicara o difundiera, en
prácticamente todos los grandes medios, significa que otras fuentes
estaban promoviendo los relatos, pero bajo la condición de que no se
las mencionara.

Trabajé como periodista toda la vida. Eso me permite afirmar con
certeza que esas fuentes que no se mencionaron tienen que haber sido
integrantes de los estáblishments de política exterior y defensa de
los EEUU y de los países europeos. Muy probablemente, agentes de
inteligencia internacional que actuaban bajo cobertura diplomática.

Lo que demuestra hasta la obviedad que así es como efectivamente
sucedieron las cosas es el hecho de que al prinicipio no había una
sola persona de las organizaciones de noticias extranjeras en Libia:
los destinados a la región estaban exclusivamente en Egipto y Tùnez. Y
se nos dijo, insistentemente, que los servicios telefónicos y de
Internet con Libia se habían interrumpido.

Así que ninguna de esas historias hubiera podido salir sin una
intervención adicional y oficial de los gobiernos de Occidente.

Tanto el tono como el tenor de la cobertura hacían obvio que los
gobiernos imperialistas lanzaron un esfuerzo coordinado para
intervenir en la situación. Y desde el primer momento hablaron sobre
acciones militares y, específicamente, una zona de exclusión aérea.

La justificación eran los informes sobre ataques aéreos de la fuerza
aérea libia contra protestas civiles. Hasta había corroboración de dos
pilotos de la Fuerza Aérea libia que habían pasado al otro bando con
dos Mirage que llevaron a Malta. Afirmaban que se les había ordenado
bombardear civiles, o así se nos dijo.

También se afirmaba que otros aviadores habían saltado en paracaídas
en territorio rebelde cerca de Bengasí, y antes que atacar la ciudad
prefirieron que sus aviones se estrellaran.

Pero según el gobierno ruso, no hubo ataques civiles contra civiles al
inicio de la crisis.

¿Cómo podían saberlo los rusitos? Porque tienen imágenes. Como diría
Homero Simpson: "Ugh"...

¿Porqué tenían que hacerse públicas? Porque contradicen las propuestas
de zona de exclusión aérea que se daban en el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas.

Aquí puede verse el informe que emitió Russia Today el 1 de marzo,
afirmando que los informes de los medios de prensa occidental sobre
los ataques eran falsos:

<http://www.youtube.com/user/russiatoday?blend=1&ob=4#p/search/0/XYesnOD6_gQ>

Pero CNN y otras empresas de noticias pueden, por supuesto, comprar
imágenes a operadores comerciales de satélites. Fue muy notorio su uso
en relación al accidente nuclear japonés. Entonces... ¿porqué no
tuvimos las imágenes que demostraban el daño producido por los ataques
de la aviación de Gadafi a las instalaciones civiles?

Apuesto a que no podían. Cuando el gobierno de EEUU no quiere que las
redes tengan imágenes satelitales, compra a los servicios comerciales
la exclusividad de las imágenes. Lo hicieron en Afganistán e Iraq, y
sospecho que en Libia están haciendo lo mismo.

Recordemos: supuestamente, esta intervención militar imperialista se
llama "zona de exclusión aérea" porque su objetivo es impedir que
Gadafi vuelva a efectuar ataques aéreos a civiles como los que, se
sostiene, ejecutó en febrero, antes de que hubiera demasiada prensa
internacional en el país.

Se ha puesto en duda la veracidad de los informes sobre esos ataques
iniciales. Y si bien este desafío no tuvo difusión generalizada, es
seguro que el Departamento de Estado, el Pentágono y sus contrapartes
inglesas y francesas tenían plena conciencia de ello.

Uno podría llegar a pensar que los promotores de la zona de exclusión
aérea se hubieran asegurado de que los medios recibieran las imágenes
satelitales que demostraban que los ataques aéreos habían tenido
lugar.

De haber existido esas imágenes.

Creo que la afirmación según la cual Gadafi ordenó a su fuerza aérea
atacar protestas civiles se ha vuelto extremadamente dudosa.

Pero siguen apareciendo nuevas acusaciones, de similares
características, contra Gadafi. Hoy domingo por la mañana pude
escuchar en CNN International una entrevista telefónica con un
interlocutor anónimo que afirmaba encontrarse en una ciudad portuaria
al Este de Trípoli, Misurata.Y decía que las fuerzas de Gadafi habían
rodeado la ciudad, y la estaban bombardeando desde todos lados, buena
parte de la ciudad había sido destruida y Gadafi estaba haciendo todo
eso solo para acusar a los estadounidenses por el daño producido.

No se nos decía cómo había encontrado a este tipo la CNN
International, ni qué esfuerzos se habían hecho para corroborar su
historia... Nada, nothing, cero, punto.

Sé cómo trabaja una empresa de noticias como CNN International. No
hubieran puesto al tipo en vivo y al aire sin un MONTON de
verificaciones y vetos preliminares. No se hizo NADA para demostrar la
buena fe del tipo ante una audiencia escéptica, lo que me dice que las
fuentes que respondían por él insistieron en que no se las mencionara.
Eso, casi con certeza, quiere decir que eran diplomáticos u otros
funcionarios de Europa o los EEUU, que son los que suelen practicar
este tipo de juegos.

Claro está que no tengo modo de saber si lo que denunciaba esta
persona era verdad. Pero soy muy escéptico, porque a la noche del
domingo el informe había desaparecido de las noticias de CNNI.

Después están las historias que ya fueron desacreditadas. Una fue un
ataque aéreo contra una refinería de petróleo. Todo el Departamento de
Estado y Fox News se hiperventilaron con el tema a principios de
marzo. Resultó que HUBO una bomba que cayó de un avión... pero había
errado el blanco. Pegó en una duna. O al menos eso es loque declaró
algún tipo de Reuters que parece haber sido el que puso en movimiento
la  pelota con esto de la refinería bombardeada. Y eso porque la gente
empezó a preguntar porqué no había reventado la refinería.

Se demostró falsta, también, la historia de que habían habido soldados
de Gadafi yendo de hospital en hospital en cierta ciudad para sacar a
los opositores heridos. Un cronista de NPR se pasó el día entero
buscando las pruebas. No había sucedido.

Y después está lo de los mercenarios. Según un informe temprano,
estaban dirigiendo ambulancias al azar por Trípoli, desde donde
tiroteaban a cualquiera que apareciese por el lugar. Es notable que
todo esto haya terminado apenas los periodistas extranjeros llegaron a
la capital libia.

Sin dudas, hay otros informes que, se demostró, eran falsos.

No digo que Gadafi sea realmente un tipo bonito y que todo lo que se
dice de él sea mentira. Tampoco digo que su lado dice la verdad.

El tema, en realidad, no es cuánta verdad o mentira haya de cada lado.

Lo que afirmo es que la primera arremetida de la intervención
imperialista europea y estadounidense no fue el cobarde ataques con
misiles Crucero de este domingo.

Fue el ataque de propaganda al empezar la crisis. Los gobiernos
imperialistas alimentaron al público con esos informes, usando los
medios, más allá de su veracidad.

Y el efecto político de este ataque fue crear una histeria que ha
dominado el tono de la cobertura y comentario sobre Libia desde ese
momento. Incluso en círculos de izquierda o progresistas.

Es una clásica histeria belicista, como la de la Primera Guerra
Mundial (los hunos que mataban bebitos belgas a punta de bayoneta) o
de la invasión a Iraq (Sadam sacando de las incubadoras a los
prematuros kuwaitíes).

Piénsese en la afirmación tan corriente en nuestros días según la cual
Gadafi ha prometido cazar hasta la última persona que se haya puesto
del lado de la oposición en Bengasi para matarla.

Seguro, seguro. En medio de una guerra civil, Gadafi es tan estúpido
como para, en vez de hacer que sus opositores desistan, asegurarse de
que luchen a muerte contra él porque les avisa que si se rinden y él
gana, con toda certeza los matará.

¿Qué probabilidades hay de que sea cierto que esto es lo que Gadafi
está diciendo REALMENTE?

Moraleja:

Los imperialistas no están respondiendo a un reclamo mundial sobre una
crisis humanitaria. CREARON el reclamo mundial para lanzar una guerra
y ahora, con su guerra imperialista, transforman la crisis libia en
una catástrofe humanitaria.

Joaquín

PD: Permítaseme sugerirles que echen una mirada a la cobertura que
está haciendo hoy RT (Russia Today). Podrían empezar con esta nota:
"Wag the Dog: acusan a los medios de encubrir la inquietud en Libia
con niebla bélica":

<http://www.youtube.com/watch?v=-FGrrGTrQaQ>

Se la ha comentado, reenviado o informado miles de veces en las
páginas web en los últimos días... pero los medios corporativos, según
una búsqueda de Google News, no la mencionaron una sola vez en los
espacios que controlan.

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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