[R-P] La otra lucha de clases
carola chavez
tongorocho en gmail.com
Dom Jun 26 14:26:04 MDT 2011
La otra lucha de clases
Carola Chávez
carolachavez.blogspot.com
El pueblo: ese no sé que que nadie termina de definir, tal vez porque
éste se define a si mismo y eso sería demasiado sencillo. Esa masa
necesaria pero, por indomable, incómoda; ese conveniente comodín
político, sabio o tarúpido según el discurso del momento lo requiera.
La voz del pueblo es la voz de Dios, pero eso no le sirve a ciertos
ateos evangelizadores. El pueblo, único dueño del cacareadísimo poder
popular por el cuál nos hemos venido agarrando de las greñas con
quienes son capaces de negarlo. El sabio pueblo -cuando no coincide
con los expertos revolucionarios- parece que no lo es tanto, así que
necesitará intérpretes hasta que alcance la civilización y pueda
decidir su destino como otros quieren que decida. Opinar lo contrario,
creer que el pueblo decide y manda, es ser populista y todos sabemos
que el populismo es el más imperdonable pecado intelectual.
Lo malo es que el pueblo se empeña en no dejarse civilizar, pueblo
terco que está convencido de saber lo que quiere, y lo que quiere no
es más que buscar soluciones propias a sus propios problemas.
Problemas concretos, impostergables, barrigas que hay que llenar,
noches de lluvia que necesitan techos, niños que serán doctores,
maestros, poetas y que no saben poner su desarrollo en stand by
mientras definimos abstracciones ideológicas.
Mientras no tengamos la formación ideológica que por falta de la misma
nos negamos a tener debemos dejar que ilustrados salvadores, con la
barriga llena el corazón contento, nos guíen en la tarea de hacer la
revolución de verdad verdad.
Porque por mucho que elevemos nuestra calidad de vida matando el
hambre o el frío, incluyendo a los excluidos, creando colegios,
universidades, centros de salud, o pensionando viejitos eternamente
olvidados, por mucho que trabajemos por una patria justa, libre y
soberana, si no pensamos como los pensadores pensantes, aquí no habrá
revolución.
De la necesidad creada por ellos mismo surge la nueva clase dominante:
una especie de oligarquía moral, que sabe, que desespera ante la terca
necedad del pueblo de no querer entender que las revoluciones no se
hacen así ¡carajo!.
Los que se empeñan en desdibujarnos para que encajemos en sus
esquemas. Los que nos dicen qué tenemos que querer comer, vestir,
bailar, soñar… Los que por no sacar la nariz de libros traducidos
dejaron de mirar su realidad, los que ignoran la opinión de la señora
chavista en la puerta del Mercal porque esa señora no quiere entender
lo que le quieren explicar. Los que pretenden dictarnos instrucciones
talla única en nombre de nuestra salvación… ¡Sálvese quien pueda!
Otra lucha de clases en la que el pueblo, otra vez, no sirve, no sabe,
no está a la altura y necesita tutela, esta vez no de los dueños del
capital sino de los dueños de la verdad.
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