[R-P] Voy descalza, gracias...
carola chavez
tongorocho en gmail.com
Sab Jun 11 07:37:37 MDT 2011
Voy descalza, gracias
Carola Chávez
carolachavez.blogspot.com
En estos días he notado que hay quienes creen que la palabra
nacionalismo es una especie de grosería y que la defensa de la
soberanía es casi un atentado contra la revolución.
Personas que se ubican dentro de lo que llaman izquierda
internacionalista, y aseguran que las ideas no tienen fronteras.
Curiosamente, la tesis de las fronteras ideológicas la usaba la
nefasta Escuela de las Américas como concepto estratégico para
nuestras fuerzas armadas latinoamericanas en la lucha contra el
comunismo. Y yo me pregunto: ¿Si nuestras ideas no tienen fronteras,
las de otros sí deben tenerlas? ¿Recuerdan lo que sentimos ante la
violación de la soberanía ecuatoriana? ¿Queremos terminar
pareciéndonos al enemigo?
Las ideas sin fronteras permiten obviar la legalidad nacional o
internacional, y además dan potestad para juzgar las luchas de
liberación de otros pueblos, porque debemos saber que hay pueblos que
no saben un carajo y cuyas sociedades son tan primitivas que necesitan
con urgencia un empujoncito civilizador, de izquierda o derecha según
el gusto de cada quien. Algo que los saque del letargo de la identidad
nacional, de ese empeño de ser ellos mismos que pone a los pueblos en
riesgo creerse aptos para inventar sus propias soluciones para sus
problemas, ignorando ideas inventadas en lugares donde si saben
inventar ideas, pero no ejecutarlas.
Así, lo pueblos chocan con teorías chísimas que les salvarían la vida
si no fueran tan necios y se dejaran salvar. De ahí la necesidad de
las ideas sin fronteras. Ideas civilizadoras que son como los zapatos:
que aprietan aquí o allá, que te duermen un dedo a punto de gangrena,
pero evitan que te puyes con las piedritas al andar, aunque las
piedritas nunca te puyaron a ti sino al musiú de los zapatos que, por
no andar descalzo, no hizo callos que le sirvieran de suela…
Para que calce el zapato hay que aplastar el callo del nacionalismo,
degradarlo a niveles vacuos que permitan desatar pasiones en un juego
de fútbol, y quien no sea vinotinto es un vil pastelero, pero que
carezca de importancia a la hora de la construcción de la patria.
Callos como los líderes indispensables -¡Válgame Marx!- que se
exorcizan con letanías como “Las revoluciones las hacen los pueblos” y
que los pueblos infieles se niegan a atender. O -¡llamen al Dr.
Scholl!- como la integración latinoamericana basada en nuestra
identidad, en la coincidencia cultural e histórica de nuestros
pueblos, y no en imposibles y cambiantes afinidades ideológicas de los
gobiernos. El nunca tan posible sueño de Bolívar que estamos
alcanzando y que algunos ciegos tachan de traidora capitulación.
Peligrosa miopía política que, en nombre de las ideas, alimenta lo que
separa y no lo que nos une, y que termina invariablemente sirviendo al
enemigo.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular