[R-P] [Ángel Guerra Cabrera] Humala, electo por legiones de pobres
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Jun 9 08:49:50 MDT 2011
Gentileza BOBWEISS
Artículo publicado en “La Jornada” de México el 09/06/2011
HUMALA, ELECTO POR LEGIONES DE POBRES
por Ángel Guerra Cabrera
La victoria de Ollanta Humala en la segunda vuelta de las elecciones
peruanas es una verdadera proeza pues debió vencer a una poderosa
coalición de fuerzas dirigidas desde Washington, uno de cuyos pilares
ha sido la mafia mediática internacional. En lugar muy destacado, CNN
en español, suerte de agencia de propaganda de la contrarrevolución
anticubana de Miami, y, por supuesto, la ultramontana y pro
imperialista oligarquía limeña y sus voceros locales, con el diario El
Comercio al frente, unida al poder económico y político de los nuevos
ricos y criminales de guerra del fujimorismo. Ollanta enfrentó el
desafío con serenidad, adecuando su discurso y su plan de gobierno a
la correlación de fuerzas existente y a esa realidad tan hostil y
aceptando apoyos más allá del campo popular, pero sin renunciar en
ningún momento a la prioridad que otorga a la inclusión social, la
soberanía nacional y la inserción de su país en el ámbito político
latinoamericano.
Perú ha sido presentado como modelo de crecimiento económico por los
templos de la libertad de prensa, que siempre olvidan consignar que
aquel se ha logrado a costa de la continuidad de la pobreza, la
marginación, el desmantelamiento de las conquistas sociales del siglo
XX, superexplotación de los trabajadores, entrega de los recursos
naturales y la soberanía al capital internacional y la discriminación
del país indígena (aproximadamente 52 por ciento de la población,
según datos de 2000 del Instituto Nacional de Desarrollo de los
Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos). Se habla del estrecho
margen de diferencia –apenas tres puntos porcentuales– entre Humala y
la candidata Keiko Fujimori, pero este dato debe tomarse con suma
precaución. La realidad es que Ollanta ganó en 19 de las 25 regiones
del país: la selva, el centro y el sur andinos, donde arrasó. En 12 de
ellas logró entre 58 y 77 por ciento de los sufragios y más de 60 por
ciento en nueve. Justo las zonas donde no han llegado las bondades del
crecimiento, excepto la degradación ambiental ocasionada por la
minería y la expulsión por ésta de las comunidades de sus territorios
ancestrales y donde existen millones en situación de indigencia. Vale
añadir que a la par del crecimiento económico se ha desatendido como
nunca la educación pública peruana. Según datos oficiales, hay más de
un millón 200 mil analfabetos.
Fujimori, en cambio ganó en la costa, donde captó poco más de la mitad
de los votos en Lima, Piura y La Libertad, que reúnen las cifras más
altas de votantes. Además de Tumbes, Lambayeque y Callao. Es decir la
parte próspera del país, a pesar de que también alarman sus bolsones
de pobreza. En ella las maquinarias mediática y represiva conservan
mucha influencia y se concentran los beneficiarios del clientelismo
fujimorista y del crecimiento de los últimos años, basado
principalmente en las políticas neoliberales y la privatización del
patrimonio público forjado
durante el gobierno reivindicador de la soberanía nacional de Velasco Alvarado.
No cabe duda que el ascenso de Ollanta a la presidencia es otro jalón
en el proceso de alcanzar en América Latina los sueños de justicia
social y unidad latinoamericana y caribeña enarbolados por Simón
Bolívar y José Martí. Cierto es que todavía se está lejos de lograr su
consolidación definitiva pero es constante el avance hacia su
concreción.
Presidentes o primeros ministros que abanderan esas ideas –cruzando
una gama de sabores y colores– hay ahora en Antigua, Argentina,
Bolivia, Cuba, Dominica, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Perú,
Uruguay, Venezuela y San Vicente y Granadinas. Obsérvese que ocho de
ellos se encuentra en América del Sur y con Perú –tercer país más
grande del área– suman ya una extensión territorial de más de 15
millones de kilómetros cuadrados. Pero si –además de Guyana y Surinam–
se les añaden Colombia y Chile, que aunque con gobiernos de derecha
participan del proyecto latinoamericanista e integracionista de la
Unasur, asciende a cerca de 18 millones de kilómetros cuadrados sin
contar los territorios coloniales como islas Malvinas.
La postura cerril de la oligarquía y el capital internacional no ha
cambiado pues a menos de 24 horas de la elección de Humala derrumbaron
la bolsa de Lima para exigirle al presidente electo que diera a
conocer su gabinete económico. Quizás haya una pequeña tregua, pero
para atacar después con más fuerza bajo la batuta de la embajada
yanqui en Lima.
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Néstor Gorojovsky
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