[R-P] Al límite, en efecto...
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Ene 28 03:15:36 MST 2011
[Noticia publicada y comentada en Página 12: la industria argentina
está operando al récord de su capacidad instalada.
Le tiran plata del Fondo del Bicentenario para que se ponga a tiro, y
"la inversión viene respondiendo de manera activa, pero con una
estrategia más bien de tipo incremental como la compra de maquinarias,
multiplicación de turnos o mejoras puntuales de productividad, sin la
aparición de nuevos proyectos de magnitud".
La "inversión", en el mejor de los casos, es una relación entre seres
humanos y el mundo. No puede responder de ninguna manera.
Los que "responden" son los que invierten, es decir los empresarios del sector.
Y, francamente, no responden al modo en que el país lo requiere.
Les tirás plata, entonces, y los tipos no la usan para lo que todos
necesitamos. Preferible no averiguar en qué la usan.
Quizás sería mejor dejar de tirarles plata y hacerse cargo uno mismo.]
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-161298-2011-01-28.html
Inversiones para evitar cuellos de botella
El promedio de utilización en los doce sectores relevados por el Indec
finalizó diciembre en 82,9 por ciento, valor record de la serie para
ese mes. También alcanzó un nivel máximo histórico la media del año
pasado, que marcó un 77,7 por ciento.
Por Javier Lewkowicz
Varios sectores de la industria local finalizaron 2010 cerca del
límite de su capacidad instalada. El promedio de utilización en los
doce sectores relevados por el Indec finalizó diciembre en 82,9 por
ciento, valor record de la serie para ese mes. También alcanzó un
nivel máximo histórico la media del año pasado, que marcó un 77,7 por
ciento del uso de la capacidad instalada industrial. Esto refleja que
la actividad productiva acompañó con intensidad el fuerte crecimiento
de la economía, que se acercaría al 9 por ciento. Pero también
enciende luces de alerta sobre la necesidad de ampliar las plantas con
nuevas inversiones para evitar cuellos de botella, que pueden
expresarse en alza de precios o problemas de abastecimiento.
Las respuestas de la industria para atender la pujante demanda interna
son las siguientes, según afirman expertos del área industrial:
inversión en ampliación de la planta, aumentar las importaciones,
subir precios o reducir exportaciones en el caso de firmas que
destinan producción al mercado externo. Con las perspectivas de otro
año positivo para la economía, algunos analistas retomaron el debate
sobre cuál es el nivel óptimo de crecimiento. Los economistas del
establishment argumentan que el actual avance de la demanda es
insostenible y que es necesario “enfriar” la economía, deteniendo la
recuperación de los salarios. Sin embargo, una estrategia más decidida
para estimular la inversión, medidas puntuales para sostener el avance
de precios junto con las reservas suficientes en el Banco Central y un
saldo comercial positivo para sostener las importaciones permitirían
mantener los niveles de crecimiento.
El promedio de utilización de la capacidad instalada en los doce
sectores relevados por el Indec finalizó en diciembre en 82,9 por
ciento. En 2009 ese valor fue de 79,8 por ciento, en 2008 de 76,1,
2007 de 74,5 y 2006, 72,2 por ciento. La media anual entre 2005 y 2009
estuvo entre 72 y 74 por ciento, frente al 77,7 por ciento que se
registró en 2010. El aumento desde la salida de la convertibilidad
tiene su razón en que en 2001/02 la utilización apenas superaba el 50
por ciento, un nivel consistente con una demanda agregada muy
deprimida.
A nivel desagregado se puede distinguir entre los sectores que
utilizan procesos continuos, que normalmente trabajan con un uso de la
capacidad muy alta, y los de producción discreta, que requieren un
mayor margen de capacidad ociosa. En el primer grupo se encuentra la
siderurgia, que en diciembre marcó una utilización de 94,5 por ciento,
papel y cartón (90,6%), industria química (92,9%) y refinación de
petróleo, aunque sólo registró un 79,5 por ciento. De producción
discreta es el sector textil (89,5%), alimentos y bebidas (80,4%),
caucho y plástico (88,1%), automotor (74,1%), metalmecánica (73%),
entre otros.
Analistas consultados por Página/12 coinciden en que las refinerías de
petróleo están operando al límite. Si bien hay planes de inversión ya
anunciados por parte de YPF, potenciales faltantes se podrían cubrir
con importaciones. En el caso del aluminio y el acero, se trata de
grandes empresas que concentran toda la producción, que pueden reducir
exportaciones o, eventualmente, importar.
La industria del papel también opera en el margen, similar al sector
químico, petroquímico y plástico. En algunos de esos mercados y en
otros que no tengan protección comercial y estén sujetos a la
competencia externa, se recurre a la importación, para así superar
circunstanciales cuellos de botella. En cambio, “en el sector
automotor todavía hay margen, lo mismo que en la industria
alimenticia, que tuvo problemas, pero por falta de materia prima por
la sequía, no vinculado con la capacidad utilizada”, explicó a
Página/12 Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein.
También puede haber aumentos relativos de precios, que generan
ganancias extraordinarias y deberían estimular la inversión,
desactivando la restricción de capacidad sin propiciar una espiral
inflacionaria. “El cambio de precios relativos genera inversiones,
pero eso aumenta las importaciones. Entonces el problema es externo”,
indicó a este diario Alejandro Fiorito, economista del Grupo Luján.
“Hay que impulsar las inversiones que sustituyan importaciones; para
eso se necesita una demanda interna pujante, pero complementada con un
banco nacional de desarrollo, que no sólo financia a tasas más
convenientes sino que sirva para que el Estado pueda impulsar la
actividad privada en los sectores en los que se la requiera”, agregó.
En tanto, la inversión viene respondiendo de manera activa, pero con
una estrategia más bien de tipo incremental como la compra de
maquinarias, multiplicación de turnos o mejoras puntuales de
productividad, sin la aparición de nuevos proyectos de magnitud. “Debe
haber un salto cualitativo hacia la instalación de nuevas plantas, y
el tema fundamental es el financiamiento. Los créditos otorgados por
el Fondo del Bicentenario van en ese sentido”, apuntó Andrés
Tavosnanska, economista de AEDA.
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Néstor Gorojovsky
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