[R-P] EL PO, ALTAMIRA y la REVOLUCION NACIONAL por Fernando Abel Maurente

fernando abel maurente pypsanmiguel en yahoo.com.ar
Mar Ene 25 20:56:11 MST 2011


El PO, Altamira y la Revolución Nacional
por Fernando Maurente
 
 
Estas reflexiones fueron publicadas en setiembre de 2010


Estimados compañeros de RP, estuve siguiendo con atención el intercambio interesante que se dió entre dos entrañables amigos sobre el tema de Altamira, el PO y si me permiten estuve pensando un rato sobre el tema y me salió ésto, al decir de Jauretche.
Estoy convencido que el tema no es menor y que se éstamos en una situación más que interesante en el proceso de Revolución Nacional. Un abrazo  


Altamira es un profesional de la contrarrevolución por izquierda. El siempre está a la izquierda de la izquierda con lo que sus argumentos terminan diluyéndose con la derecha neoliberal . Su partido, su organización lleva a la derrota cuanto conflicto tienen oportunidad de conducir. Es el Custer de los estudiantes obrerizados que  meten en un callejón sin salida todo intento de lucha fabril. Pero eso sí, lo único que les interesa que las banderas y pancartas del PO aparezcan frente a las pantallas de tv. Luego desaparecen como Atila, destruyendo todo a su paso. Los trabajadores en la calle y el Partido «fortalecido». 


Jorge Altamira, es en realidad un estofado «contra» con salsa marxistoide. 

Los Socialistas de la Izquierda Nacional, con el primer Abelardo y con Spilimbergo dieron batalla a estos señores que con gran oportunismo hicieron su entrada al peronismo. Fue el caso de Hugo Bressano* que ingresa acaudillando Palabra Obrera luego de la contrarrevolución libertadora. Recordemos que Bressano estuvo junto a Ramos y Spilimbergo en el PSRN hasta 1955 conservando la conducción de la federación bonaerense de dicho partido fervorosamente antiperonista, así que conocemos bien a esta fauna si bien Altamira viene de otra escisión juanbejustista que se llamó Política Obrera.


Esa batalla de la que hablaba en el párrafo anterior es la  que debemos seguir dando. No basta con decir que Altamira (ex militante peronista) es un contrarrevolucionario, debemos dar la batalla por recuperar para el campo nacional los miles de militantes honestos que trabajan en fábricas y distintos frentes. Debemos desnudar a este farsante


Ha ocurrido que muchos cuadros del PO terminan por cansarse porque ven la revolución como aquel que pretende ponerse el humo en el bolsillo y  pasan con los años a revistar en empresas imperialistas y son excelentes asesores de aquelllos burgueses odiados en su pecado de juventud. 



Es tan abstracto su materialismo de utilería, casi moralista, que es como el mundo pretendido por Alsogaray. No existe en ninguna parte del planeta un gobierno o un proceso revolucionario hegemonizado por estos profesionales de la derrota permanente y de la quinta...no internacional sino la quinta pata al gato.

Altamira pretende dibujar en su historia de circuito cerrado, algo que no sucedió jamás en la historia militar de la humanidad que en una batalla haya tres ejercitos enfrentados

Como él parte de esa locura indemostrable plantea en su teoría los capitalismos enfrentados en un país semicolonial. Es lo mismo la sonrisa victoriana de Lanusse a la sonrisa gardeliana de Perón. Es lo mismo Biolcatti que Kirchner. Es lo mismo un capitalismo dependiente que un capitalismo que lucha por la soberanía del mercado interna. En su cosmovisión política entran dos enemigos principales. Algo así como pretende ver la gente que acompaña a Solanas que el sentido común el efecto residual de su paso por el campo nacional han hecho que optara en su  decisión de apoyar la nueva Ley de Medios Audiovisuales en su paso por la Cámara de Diputados a riesgo de quedar más solo que López Rega el día del amigo.


Altamira recomienda a su militancia no participar de esta lucha; lucha entre capitalistas. El utiliza las mismas categorías que en las metrópolis cuando se  produjo la segunda guerra mundial que sí fue una lucha interimperialista y que lo que correspondía era desde el punto de vista de la soberanía nacional como lo hicieron Yrigoyen y Perón es mantener la prescindencia en el conflicto. El jefe del PO la traslada sin anestesia a una semicolonia en su conflicto interno por encontrar la superación dialéctica en el proceso de revolución y contrarrevolución.  El lo pasa de largo. Para él San Martín es lo mismo que Rivadavia...Tuve a este señor en un programa de radio y cuando mi periodista le preguntó porque si lo que él planteaba era verdad porque esa verdad no se reflejaba en el plano electoral y no supo que contestar. 

Bien y porque afirmo que hay que dar la lucha política y que no basta con etiquetar a Jorge Altamira de «contrarrevolucionario», que ese es el camino más cómodo para aquellos que no les interesa llevar a la práctica la alianza plebeya. Los socialistas revolucionarios, el ala socialista de la IN, sabemos que en todos los frentes de lucha en los que tenemos oportunidad de trabajar es poner en práctica este objetivo estratégico propuesto por Spilimbergo en sus tesis de 1964. Es la alianza plebeya condición fundamental para concluir con el proceso de revolución y contrarrevolución en nuestra patria. Y esa alianza plebeya tiene un camino árido de lucha, cuya condición fundamental es la lucha en el plano ideológico-político

Estamos en una encrucijada histórica donde se están produciendo condiciones objetivas, en la medida que el gobierno Nacional y Popular de la doctora Fernández profundiza su gestión. Ese avance operativo hacia la Revolución Nacional está generando un estado de asamblea en numerosas organizaciones políticas de base e inclusive en la izquierda liberal. 


Cuando nosotros hablamos de alianza plebeya estamos hablando de desazonzar a la pequeña burguesía que está en estos momentos en una situación de expectativa entre los dos bloques históricos enfrentados. Debemos tener en cuenta que esas clases y franjas medias de la población que oscilan entre ambos campos tienen sus organizaciones o partidos preexistentes y en algunos casos tienen una tradición político partidaria. ¿Porqué, por ejemplo, no estudiar a Krause para comprender el moralismo heredado del pensamiento yrigoyeniano y buscar formas de acercamiento hacia bolsones radicales.? 

La lucha de clases es la que acerca o aleja a estos sectores del campo nacional. Tanto el bloque nacional como el neoliberal carecen  hoy de conducciones estratégicas. La SRA carece de ideólogos o pensadores, y sus movimientos son tácticos. La semicolonia próspera ligada al imperio británico entró en crisis terminal a partir de los 30. En el caso hipotético de que el neoliberalismo logre llegar al poder político no va a tener la república de las vacas sino la república del yuyo que da trabajo a muy poca gente. En consecuencia no va a poder albergar en su bloque a los sectores medios ligados a la administración de la semicolonia agroganadera. Hoy sería la semicolonia de la SOJA que da trabajo a muy poca gente. Treinta y cinco millones de ciudadanos quedarían excluídos de la nueva República del plata. Así que el radicalismo o lo que queda de él está atado al titanic oligárquico si continúa asumiendo el programa de la SRA.

En el caso de los grupos trotskistas y de la izquierda liberal en general se están produciendo rupturas parciales en distintos partidos porque la militancia se niega a ser furgón de cola de la SRA y de la Mesa de Enlace. Así ocurrió con la batalla de la 125 y se ha acentuado con la Ley de los sin voz. Es interesante el viraje del Partido Socialista y de sectores de la llamada centro izquierda. Algunos por un inmediato oportunismo, aunque en el fondo intuyen que no tienen espacio en la república oligárquica ni siquiera podrán asumir el rol de oposición, rol que prohijó con delectación el imperio británico en el siglo XX.

Los Socialistas de la Izquierda Nacional tienen en la Revolución Nacional una tarea histórica impostergable, que es contribuir a nacionalizar en el campo del pensamiento y dar la batalla por ganar a todos esos sectores medios e incorporarlos al Movimiento Nacional.

Algo de eso hiceron nuestros maestros en los 70, con una diferencia: el Movimiento Nacional tenía una conducción estratégica, la del general Perón. Entonces pasaba que miles de militantes de esa izquierda nacionalizada a medias pasaba por la estación de la IN sin escalas y llegaba al peronismo. 

Hoy el Movimiento Nacional está acéfalo de conducción estratégica. Kirchner produce acciones tácticas y acuerdo por arriba, pero no un pensamiento o un sistema de ideas como lo hacía el general. Por eso la militancia está buscando, sin saberlo, esa conducción estratégica, ese sistema de ideas que oriente la acción.

Ese es el espacio que la historia tiene reservada a la Izquierda Nacional y especialmente a su ala socialista. No se puede reconstruir el Frente Nacional careciendo de un sistema de ideas que el propio Movimiento Nacional generó desde sus entrañas y tampoco se puede enfrentar a un enemigo tan concentrado con la armada de Brancaleone. Un sistema de ideas totalizador como en el neoliberalismo debe ser enfrentado, a su vez, con otro sistema de ideas totalizador que el campo nacional ha elaborado a través de años de lucha y confrontación con el enemigo oligárquico y sus satélites.
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Por eso vamos a dar la lucha estratégica. Aunque nos lleve cien años o cien días como decía nuestro maestro Jorge Spilimbergo

*Liborio Justo le puso a Bressano, Nahuel Moreno, calificativo de El Gato



 



 


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