[R-P] [Emilio Marín] Privatizaciones, crimen de Ferreyra y errores del trotskismo

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Ene 9 15:51:10 MST 2011


[Más allá del automático antitrotskismo (pero no de los "trotskistas"
sino de León Trotsky) que padece el final de la nota, una segunda
manera de responderle al PO.

Ese asunto del "trotskismo" es en este momento un falso eje de
división. No entraremos en polémica sobre estos asuntos. Dejamos
firmemente aclarada nuestra más profunda discrepancia con Marín en lo
que hace al origen de los "errores" del PO, que vemos mejor expuestas
por Galasso que por Marín, pero igual nos parece que se trata de un
artículo útil.]

Gentileza de Sergio Ortiz

Fuente: http://www.laarena.com.ar/opinion-las_privatizaciones_y_tercerizaciones__el_crimen_de_ferreyra_y_errores_del_trotskismo-56564-111.html

VARIOS DESACIERTOS DE JORGE ALTAMIRA
Las privatizaciones y tercerizaciones, el crimen de Ferreyra y errores
del trotskismo

Las privatizaciones crearon el ambiente ideal para las injusticias. El
grupo de asesinos nucleado en la Unión Ferroviaria sigue preso. Es un
acto de justicia. Hay que evaluar las posiciones erróneas del PO en
este caso.

EMILIO MARÍN

La causa de los tercerizados del ramal Roca era y es justa:
reincorporación de los despedidos y efectivización de los
tercerizados. La responsable de esta ultra-explotación es la patronal
UGOFE, Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia. Ese
ramal era uno de los  privatizados a favor de Sergio Taselli, de
Trenes Metropolitanos, un ex kirchnerista beneficiado con la
privatización de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio.

Luego de la enésima irregularidad en el Roca, con incidentes en
Constitución por culpa del concesionario Taselli, Néstor Kirchner le
quitó la concesión. El Estado, que se resiste a reestatizar el
ferrocarril, entregó la gestión a UGOFE, de los privados Emepa,
Hidrovías, TBA y Metrovías. O sea a Gabriel Romero, el grupo Plaza de
los hermanos Cirigliano y el grupo Roggio.

La destrucción del ferrocarril que empezó con José A. Martínez de Hoz
y más tarde con Carlos Menem y Domingo Cavallo no fue revertida por
los Kirchner. Siguen privatizados los ramales de cargas, los más
rentables, gozando de subsidios estatales, y los trenes de pasajeros
en el área metropolitana y el conurbano bonaerense.

El desastre hubiera sido total si Cristina Fernández hubiera insistido
en su muy onerosa iniciativa del “tren bala” preacordado con capitales
franceses y locales.

UGOFE súper explota a trabajadores mediante el sistema de
tercerizaciones, tan en boga desde los ´90: una serie de empresas
menores le proveen personal para trabajos en las vías, la
construcción, etc. Estas tercerizadas pagan salarios muy inferiores al
convenio de la Unión Ferroviaria y La Fraternidad, y sus directivos en
muchos casos son sindicalistas de esos gremios.

José Pedraza es el mandamás de la UF y Omar Maturano el de los
conductores de trenes. Ambos han sido parte del Consejo Directivo de
la CGT de Hugo Moyano. Esto es así por más que el kirchnerista Julio
Piumato se enoje en 678 cuando una panelista recordó que estos
sindicalistas tan “quemados” (ella hablaba de Gerónimo Venegas) habían
sido de la cúpula de Azopardo 802.



Responsabilidad del gobierno

Los burócratas sindicales acuerdan con las patronales ferroviarias
para meter gente suya como personal efectivizado y tienen ciertas
tercerizadas para lucrar con los bajos salarios y los subsidios del
Estado. Al resto de las firmas les cobran “peaje”. Y emplean la
violencia física contra los obreros cuando los aprietes y coacción
gremial no son suficientes. Así lo mataron a Ferreyra.

La muerte del joven militante del Partido Obrero fue obra de la patota
ferroviaria. También debe ser facturada a la privatización y
tercerizaciones imperantes en el ferrocarril, donde lucran UGOFE
(privados) y las firmas tercerizadas.

Hubo gobiernos que impulsaron esas políticas de “ramal que para, ramal
que cierra” (Menem), y que precarizaron mediante una “ley Banelco”
(Fernando de la Rúa). Tienen un aplazo histórico, que no se podrá
levantar como una mala nota cualquiera.

El gobierno que encabezó Néstor Kirchner tuvo sus falencias. En un
acto de la campaña electoral que culminó en las elecciones de 2003,
afirmó en territorio bonaerense que iba a mejorar sensiblemente el
tren de pasajeros. Tal reversión no se hizo realidad y ya se mencionó
su relación con Taselli.

Cristina Fernández continuó con la política ferroviaria concesionada,
en vez de encarar una recuperación del tren, con mayor empleo decente.
Una gestión de este tipo habría sido importante para mejorar el
servicio y las condiciones laborales pero también para unir económica
y socialmente el vasto territorio, favorecer el turismo y el comercio
interior, descomprimir las rutas donde mueren unas 8.000 personas en
accidentes, etc.

Néstor y Cristina tuvieron otro déficit: su alianza con Pedraza y
Maturano. El último congreso cegetista fue en julio de 2008 y este par
de tíos fue electo junto con Hugo Moyano. Aníbal Fernández y Carlos
Tomada reiteraron que la CGT es “la columna vertebral” que sostiene al
gobierno y no es “ninguna piedra en el zapato” gubernamental.

En noviembre de 2009 la presidenta concurrió a la inauguración de una
sede de la Unión Ferroviaria y estuvo en el palco con Pedraza y
Moyano. Ese acercamiento político fue interpretado por el burócrata
que alguna vez fue ferroviario como un cierto blindaje para sus
tropelías. Nadie lo autorizó a manejarse de esa forma en el ramal
Roca, pero él se creyó con derecho a hacer cualquier cosa, incluso a
que sus personeros tiraran a matar como en Barracas.



Errores de Altamira

Jorge Altamira es el principal dirigente de la agrupación a la que
pertenecía Ferreyra. A raíz de ello ha estado en muchísimos medios y
ha sido bien tratado especialmente por los opositores al gobierno
(suplemento Enfoques de “La Nación” y varios programas de TN-Clarín).

Producido el asesinato, el líder del PO insistió en la relación
Pedraza-gobierno, como se tratara de una misma cosa. En esa visión el
primero era el autor material y la segunda su instigadora.

En realidad, tal alianza había existido hasta un año antes y no era
una “asociación ilícita” para matar. La jefa de Estado expresó
inmediatamente que la justicia debía dar con los autores materiales y
los responsables intelectuales de ese crimen. Altamira tuvo así su
primera pifia en el caso.

Al día siguiente, al hablar en Plaza de Mayo, luego de una marcha, el
trotskista se quejó de que la presidenta no lo recibía y había
ofrecido como interlocutor a Oscar Parrilli. El orador dijo que el
secretario de la Presidencia era “un perejil” y no aceptó el convite.

Cristina Fernández recibió a la madre del muerto y a su hermano Pablo,
a quienes dio sus condolencias y reiteró que la justicia debía ir
hasta las últimas consecuencias. El CELS de Horacio Verbistky asumió
el patrocinio legal de la familia, cosa que no agradó en absoluto al
PO según se desprendió de declaraciones de Marcelo Ramal (el mismo que
almorzó con Mirtha Legrand junto a Vilma Ripoll y Pino Solanas). La
presidenta y Néstor Kirchner habían quedado muy impresionados con la
muerte del joven y querían que fuera esclarecida. Segundo error de
Altamira.

Desde el día de la luctuosa emboscada hasta el 29 de diciembre, el PO
ponía en duda la actuación de la justicia. Sin embargo de movida la
fiscal Cristina Caamaño y la jueza Susana Vilma López actuaron en
forma correctísima: apartaron a la Federal de la investigación y
detuvieron a siete ferroviarios y matones. La acusación fue por
homicidio calificado y otros delitos, con prisión preventiva.

Dos días antes de fin de año, la sala I de la Cámara del Crimen
dispuso ratificar lo actuado por Caamaño y López, con lo que los
presuntos asesinos de Ferreyra continuaron en prisión. Un afiche
gigante del PO estaba pegado en la Capital con esta consigna: “No a la
excarcelación de la patota de la Unión Ferroviaria”. Fue la tercera
metida de pata de Altamira.

Después vino la cuarta y más grave de todas. Como el acta firmada por
los tercerizados del Roca con el ministerio de Trabajo no se había
cumplido en el plazo previsto, el 23 de diciembre un pequeño grupo de
aquéllos, bajo dirección del PO, cortó las vías durante siete horas.
Según el gobierno la medida impidió viajar a 320.000 personas, en el
día previo a Nochebuena, cuando éstas estaban urgidas por llegar a sus
hogares, agobiadas por un calor de 35 grados.

Como era previsible, tal demora fue la chispa que provocó un incidente
en Constitución. Grupos de jóvenes y usuarios, con el aporte de
algunos “servicios full time” de Eduardo Duhalde, arrojaron piedras,
saquearon algunos comercios y se enfrentaron con la policía. Ayer
falleció un herido de esa jornada. La “nueva” Federal mostró sus
“viejos” efectivos de civil con pistolas y los detenidos fueron
golpeados como en las peores épocas.

El jefe del PO les dijo a Tenembaum y Sloto, en “Palabras Más,
Palabras Menos”, que la gente que no viajó ese 23 de diciembre debía
pensar que así había logrado el fallo de la Cámara ratificando la
prisión de la patota. Quinto despiste.

Lo de Constitución le vino bien a Duhalde para quejarse de un “estado
preanárquico” y proponer orden y “mano dura”. El jefe de Gabinete y el
ministro del Interior hablaron, como Verbitsky, de un “Partido Obrero
Duhaldista”. No hay tal cosa. Es un Partido Obrero trotskista, con
todo lo negativo que eso supone.

Su enemigo principal es Cristina, que sería igual que Duhalde, Macri y
Cobos; todos son “burgueses”. La Mesa de Enlace y el gobierno eran
igualmente enemigos. La CGT y la CTA también son lo mismo. Fidel
Castro es un “burócrata estalinista” a derribar porque no permite
otros partidos obreros. La contrarrevolución en el Este fue una
“revolución obrera”. Etc. No es la primera ni será la última vez que
el trotskismo patee al arco equivocado.






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Néstor Gorojovsky
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