[R-P] [Roberto Savio] El declive de Occidente

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Ene 8 06:26:32 MST 2011


[Ya tiene algunos meses, pero sigue siendo vigente.]

Gentileza “Tribuna boliviana”

EL DECLIVE DEL OCCIDENTE
Por Roberto Savio*

Roma, noviembre 2010. El último G20 ha demostrado que estamos lejos de
una gobernabilidad global. Es evidente que los intereses nacionales,
aunque interdependientes, tienen prioridades diferentes y que ya pasó
la era en la cual el Occidente podía imponer su voluntad a los países
emergentes.

Más bien habría que reflexionar sobre una paradoja emergente: la
globalización puede reducir el peso de Occidente más de lo previsto.

Como expresó el director de la Organización Mundial del Comercio, hoy
es más caro enviar un container de Marsella a Avignon, que de Bangkok
a Marsella. Y de todas maneras, en el occidente ya no son los
gobiernos los actores principales, sino las finanzas, que cada día
tienen intereses totalmente diferentes de la economía real.

Los gobiernos tienen un cierto control sobre la economía real. En
cambio las finanzas, tanto a nivel local como global, nadie las
controla. El símbolo de esta situación bien puede ser el presidente
estadounidense Barack Obama.

Obama lo pasó mal en Seúl. No logró llegar a un acuerdo de libre
comercio con Corea del Sur, porque no puede hacer ninguna concesión
sabiendo que el nuevo Congreso no va a aceptar nada que no represente
un triunfo para los Estados Unidos, condición que en nada ayuda a
acuerdos internacionales.

El G20 ignoró su pedido para un acuerdo sobre un equilibrio entre
exportaciones e importaciones a nivel global. Más aun, ha tenido que
escuchar un coro de críticas a la decisión del Banco de Reserva
Federal de imprimir 600.000 millones de dólares de moneda fresca.

La Unión Europea (UE), según palabras de Ángela Merkel, considera que
esto significa aumentar todavía más el valor del euro, con la
consecuente reducción de las exportaciones alemanas.

China considera que EEUU mal puede pedir correcciones en su moneda,
cuando no es capaz de controlar la suya. Y Brasil, a nombre de los
emergentes, mira con preocupación esta nueva masa monetaria, que va a
dirigirse a países donde las tasas de interés son más altas, como es
su caso, con la consecuente reevaluación del real y un flujo de
capital puramente especulativo que va a distorsionar su economía.

Esta revuelta no tiene precedentes. El mundo estaba acostumbrado a que
EEUU, cada vez que tenía una crisis, la solucionaba imprimiendo
moneda. Esto porque el dólar era la divisa de referencia de las
reservas internacionales y gran parte de ese dinero terminaba en el
exterior, en compra de bienes o en inversiones financieras.

Como resultado, hoy hay 22 dólares en el mundo por cada dólar en
Estados Unidos. No obstante, acabado el equilibrio de la guerra fría y
la "amenaza roja", el líder del mundo se ha quedado desamparado. EEUU
no puede pensar solucionar sus serios problemas económicos
exportándolos.

Hoy los electores quieren bajos impuestos, uno de los motivos de esta
gran aglutinación heterogénea que es el Tea Party, que ha juntado
ciudadanos blancos de todo Estados Unidos, ansiosos por mantener el
American Dream. Basta con impuestos y con un gobierno fuerte que se
ocupe de los ciudadanos. Se necesita un presidente que vuelva a
colocar a EEUU en su lugar de líder mundial y que acabe con la
angustia que enfrentan hoy los ciudadanos, frente a un desempleo de
alrededor del 12 por ciento, un descenso del nivel de vida y a un
mundo que conspira contra del destino manifiesto de Estados Unidos,
que es ser la locomotora de la economía y el líder mundial.

Lo que no está en el debate, es que Estados Unidos, así como la UE, no
pueden seguir viviendo más allá de sus recursos. En 1960, la deuda
personal era 55 por ciento del ingreso nacional. En 2007, ya era 133
por ciento. Hoy los impuestos son alrededor de 19 por ciento de
Producto Nacional Bruto (PNB), pero se han fijado como límite que se
gaste alrededor de un cuarto del PNB.

Como resultado, la deuda federal, que era de 41 por ciento hace dos
años, según la Oficina del Presupuesto del Congreso llegará a 90 por
ciento del PNB en 2020. Solo los intereses de la deuda serán 900.000
millones de dólares por año.

Todos los países occidentales han vivido por encima de sus recursos,
sin que a nadie le preocupara. La novedad es que desde Ronald Reagan y
pasando por Bill Clinton después, se han ido desmantelando las reglas
impuestas por Franklin Delano Roosevelt tras el crack de Wall Street
en 1929. El resultado es que el mundo está siendo atravesado por un
enorme flujo de capitales especulativos, que no tienen ningún control
real.

Basta señalar que el total de las especulaciones bursátiles es diez
veces superior al volumen de toda la producción de la economía real de
bienes y servicios, cuyo objetivo es producir y vender. Las finanzas,
en cambio, tienen por objetivo ganar lo máximo posible en el menor
tiempo posible.

Las dos terceras partes de las operaciones de bolsa son realizadas
mediante computadoras de alta velocidad. Cada día aparecen nuevos
inventos, que nada tienen que ver con la economía, sino son solo
juegos de alto riesgo. Esta bulla ha causado la crisis de 2007, que ha
significado cinco billones de dólares de maniobras defensivas en el
mundo y que se ha saldado con 100 millones de nuevos pobres, según la
Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Particularmente impactantes son los datos de la Organización
Internacional del Trabajo sobre el destino de los jóvenes, que esta
agencia especializada de la ONU les llama "una generación perdida".

La mitad de ellos son ciudadanos de la UE, que ganan menos de mil
euros por mes, con contratos precarios. No van a poder contar con un
seguro social serio, no van a poder comprar una casa y, cuando se
jubilen, tendrán una jubilación media de 460 euros. El instituto
italiano de análisis económicos Progetica calcula que la gran mayoría
de ellos llegará con su pensión al día 18 del mes. Pero los más
desafortunados solo llegaran al día 12.

La evidencia de que el Occidente está en quiebra, no proviene
ciertamente de la clase política, sino de cuatro agencias de
evaluación, todas estadounidenses, que se han dedicado a dar
indicaciones a los especuladores sobre cuales son los más frágiles,
para que vayan allí a buscar su presa. Las cuatro agencias son
financiadas por las empresas a las que deberían evaluar, pero ahora se
han dedicado a evaluar los países.

El mundo financiero está convencido que el euro es frágil, porque
Europa esta paralizada en su gobernabilidad y por su falta de una
visión común. Grecia, que ha presentado presupuestos falsos durante
varios años, para gozar de los subsidios europeos, ha sido el primer
blanco de la especulación. Una gigantesca maniobra europea la ha
salvado de la quiebra. Pero la búsqueda de la especulación sigue, y va
a tener bajo control todos los países, en particular España, Portugal
e Irlanda.

La reacción del mundo de la política ha sido igual en los lados del
Atlántico: una fuga de la realidad. En EEUU ha surgido de la nada,
pero formado realmente por la gente común, un movimiento popular, el
Tea Party, que ha fortalecido la remonta republicana.

El lema de fondo es cortar al déficit fiscal. Nadie se preocupa del
déficit social, que está llevando Estados Unidos a situaciones
centroamericanas. En uno por ciento de los norteamericanos más ricos
se concentra casi 24 por ciento del ingreso nacional, contra 9 por
ciento en 1976. En 1980, un administrador de una gran empresa ganaba
43 veces más que un empleado medio. En 2001, esta diferencia se
multiplicaba por 531 y ahora, estamos en cerca de 800 veces.

En términos simples, desde 1980 (inicio del mandato de Reagan) hasta
2005, cerca de 80 por ciento del ingreso total de EEUU ha ido a parar
al pudiente uno por ciento más rico.

El Partido Republicano hoy está dividido en dos alas: una que quiere
que se siga boicoteando a Obama para que pierda las próximas
presidenciales dentro de dos anos, y otra que esta dispuesta a
trabajar con él, siempre y cuando acepte la plataforma republicana.

De todas maneras ambos sectores republicanos --y también algunos
demócratas--, no aceptan el plan de Obama de acabar con la eliminación
de impuestos instaurada por George W. Bush.

Obama propone que se pague a partir de 250.000 dólares. Esto significa
afectar al fatídico uno por ciento. Al no hacerlo, el Estado perderá
900.000 millones de dólares en 10 años.

¿Por qué una parte importante de las victimas del déficit social
defienden los privilegios de este uno por ciento? Por la misma razón
por la cual quieren eliminar la reforma de la salud. El Estado no debe
inmiscuirse en la vida de los ciudadanos, en un país construido con el
trabajo de sus ciudadanos y no con la ayuda estatal. EEUU no es
Europa, que es "socialista". El capitalismo puro le devolverá la
gloria del siglo pasado.

En esta fuga de la realidad, las voces de la razón son vanas. Thomas
Friedman, desde The New York Times, pedía que se entendiera que si
EEUU no vuelve al esfuerzo de educación y de investigación que le era
propio, no va a poder mantener su puesto en el mundo.

La Academia Nacional publicó el 23 de septiembre un informe en el
cual, hablando del declino americano, se aclaraba que EEUU era sexto
en competitividad basada en innovaciones, pero era 40º en la rata de
modernización en la ultima década, 11º entre los países
industrializados por el número de graduados de escuela superior, 16º
en la índice de universitarios, 22º en acceso a banda larga de
Internet, 24º en expectativa de vida, 27º en número de estudiantes de
ciencia o de ingeniería y 48º en calidad de matemática y educación de
ciencia. En la población negra, el nivel de salud es solo ligeramente
superior a Nicaragua.

En Europa, la fuga de la realidad ha tomado el camino de la xenofobia
y de la caza al inmigrante. Según la ONU, Europa necesita por lo menos
20 millones de inmigrantes para mantener competitividad internacional
y poder financiar las jubilaciones para los ciudadanos de la UE.

Sin embargo, los partidos xenófobos han condicionado la política en
algunas naciones nórdicas, símbolos de la tolerancia y del civismo, y
están en el gobierno en países tan variados como Italia y Holanda.

En Alemania un libro escrito por un miembro del Banco Central ha
vendido un millón de copias. Las tesis del libro es que los musulmanes
inevitablemente pertenecen a una cultura inferior y no pueden ser
integrados, mientras la expulsión de gitanos en Francia es solo la
punta más visible de medidas continuas y crecientes contra los
extranjeros.

Bajo la perversa mirada de las agencias de evaluación, la clase
política ha decidido cortar los déficits fiscales, sin ninguna
consideración social. En EEUU se preparan recortes que van a afectar
toda la estructura del país. La UE ya lo ha hecho. Hemos entrado en
una era de lotería fiscal. Si estas medidas llevaran también a un
repunte de la economía, se habrá ganado la lotería. Pero, ¿que va a
pasar si una reducción del nivel de vida significa menor ingresos para
el Estado? ¿Se va a seguir con otras maniobras de corte fiscal?

En estos días, los institutos de estadística de España, Grecia,
Irlanda y Lituania, entre otros países que han introducido recortes
importantes, nos señalan que el crecimiento económico se ha reducido
fuertemente. Y los buitres del mundo de las finanzas ya empiezan a
sobrevolarles: la tasa de colocación de bonos estatales ya es seis
puntos superior a la de Alemania.

Jean-Claude Juncker, premier ministro y ministro de Finanzas de
Luxemburgo, dijo algo muy revelador: "Sabemos todo lo que tenemos que
hacer, pero si lo hacemos perdemos las próximas elecciones".

Lo que habría que hacer es eliminar la especulación, para que los
países logren gradualmente llevar los ciudadanos a una economía más
justa, que reduzca los consumos y modifique el estilo de vida. Sobre
esto, no se ha levantado ni una sola voz.

Ni siquiera la amenaza de un planeta también ecológicamente enfermo ha
logrado un consenso de acción. Sobre esto, Obama ha declarado: "no va
a ser el próximo año, ni el que sigue, en que se pueda hablar de un
tratado de control del clima".

Como declaró Bush padre, cuando lanzó la primera guerra del Golfo: "El
estilo de vida americano no es negociable". Pues bien, tomemos un
aspecto de este estilo de vida: las cárceles en 1973, tenían menos de
400.000 prisioneros. En 2000, habían alcanzado dos millones y este año
se llegó a 2.5 millones de reclusos. El costo de la justicia criminal
pasó de 33.000 millones de dólares a 216.000 en 2010: un aumento de
660 por ciento. La justicia criminal es hoy el tercer empleador en
EEUU. Cada violación cuesta 448.532 dólares, cada homicidio 333.733,
cada robo 41.228 dólares. Solo los 18.000 homicidios registrados en el
2007, costaran al estado 300.000 millones de dólares.

Indira Ghandi decía que un optimista es un pesimista sin todos los
datos. Con estos datos, ¿no es tiempo que se empiece a discutir como
reducir el déficit social, abriendo un debate sobre una sociedad mas
justa, con consumos equilibrados, en lugar de cabalgar las angustias
de los ciudadanos, diciéndole la verdad: no podemos seguir como antes?

Occidente ya no puede pagar sus déficits gracias a la explotación de
las otras regiones del mundo. Esto ha funcionado por cinco siglos.
Pero ahora, ya no va a funcionar más.

(*) Roberto Savio, fundador y presidente emérito de la agencia de
noticias Inter Press Service (IPS). Publisher de Othernews.

Este artículo y todos los otros envíos de "other news" están
disponibles en http://www.other-news.info/noticias/


-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular