[R-P] Verano caliente: Galasso, Altamira y un ignoto francotirador * Por Alberto J. Franzoia
José María Cavalleri
ingcavalleri en yahoo.com.ar
Jue Feb 10 05:28:35 MST 2011
Verano caliente: Galasso, Altamira y un ignoto francotirador *
Por Alberto J. Franzoia
Nuevamente aquí, de regreso a casa, este entrañable lugar desde donde junto a queridos amigos y compañeros intentamos colaborar en la producción, respaldo y proyección de las ideas que necesitamos como el aire de cada día para conducir nuestra práctica revolucionaria hacia la liberación nacional y social. El descanso era necesario para recuperar energías después de un 2010 bastante cargadito, con avances políticos significativos y dolores del alma irreparables. Pero cuando hay dolores ya se sabe, somos como nos enseñó María Elena, igual que la cigarra.
En el plano personal me había propuesto no abundar durante estos días en lecturas que remitiesen necesariamente al trabajo militante que realizamos durante todo el año, y desde hace muchos años, ya que no abandonamos este lugar del compromiso durante los años de plomo y tampoco durante los otros, los de pizza con champán. Sin embargo uno no siempre hace lo que quiere sino lo que puede.
Galasso y Altamira: algo más que una disputa personal
Un día del recién iniciado 2011 descubrí que un compañero y amigo, Norberto Galasso, le dirigía una carta pública a Jorge Altamira (1), eterno gurú del Partido Obrero. Entonces, más allá del necesario descanso neuronal, no pude dejar de leer e interesarme por el exquisito texto de Norberto, que sabe tanto a calidad acrecentada por los años como esos buenos vinos que uno debe degustar de a poquito, sin apresurar el tiempo. En dicho texto, uno de los más importantes referentes de la Izquierda Nacional de nuestros días, le pregunta con razón a Altamira a dónde va. Porque su discurso político, que intenta presentarse en el plano teórico como guía para la acción revolucionaria de los trabajadores, no hace más que consolidar en la práctica (concreta) de cada día una pata izquierda para ese bloque oligárquico-imperialista que enfrenta al proceso popular iniciado en 2003. Por lo tanto, la declamada revolución socialista que Altamira eleva
como antorcha triunfal sin solución de continuidad desde hace tanto tiempo, termina por convertirse inexorablemente en la izquierda de la reacción, nunca en el anticipo de una sociedad posible para los trabajadores. O como dice un amigo: “hacela sencilla, estos pelotudos son siempre funcionales al enemigo”.
Galasso escribe con la mesura y sabiduría que dan los años bien asimilados, Altamira le responde (2) con una catarata de agravios, desde la insensata desmesura que generan esos mismos años pero transcurridos en vano. Quizás lo más asombroso de este dirigente supuestamente trotskista es que su discurso resiste el paso de las décadas, pero no por su coherencia teórico-práctica, sino porque dice siempre lo mismo independientemente de los cambios ocurridos en el contexto histórico. A saber: ningún gobierno nacional y popular de América Latina debe ser apoyado por un marxista porque en realidad esa es una pelea entre burgueses.: gobierno burgués versus oposición burguesa, y un “verdadero socialista” se opone a todos ellos.
Claro que si Altamira hubiese leído a Trotsky completo o (si lo leyó) no ocultase una parte de la información disponible, debería decirnos por qué razón su maestro ruso durante el exilio en México apoyó al nacionalista burgués Lázaro Cárdenas. ¿Qué hubiera hecho en dicho contexto concreto el trotskista Altamira? Hubiese estado con Trotsky (y por lo tanto con Cárdenas a lo hora de nacionalizar el petróleo) o contra Trotsky para ser fiel a su inmodificable máxima: los socialistas nunca apoyan a burgueses.
Pero el problema es aún más grave, porque Altamira para llegar a Trotsky tuvo que pasar necesariamente por el pensamiento de Marx. Ahora bien: ¿sabe el agresivo interlocutor de Galasso que Marx se definió a favor de los burgueses del Norte contra los terratenientes del Sur durante la Guerra de Secesión en EE.UU.? ¿Qué hubiese hecho Altamira en ese otro contexto histórico? La conclusión posible a la que conducen estas curiosas contradicciones de un hombre que por décadas sólo ha gestado derrotas para una fracción de la izquierda argentina (aquella que reniega de su lugar junto a los trabajadores dentro del frente nacional), es que no se trata en realidad de un marxista sino de un marciano. Y el consejo necesario para sus pocos y jóvenes seguidores es que sería muy bueno que lean realmente a Marx y Trotsky, mucho más que a este falaz intérprete que oficia como gurú de una secta condenada al eterno fracaso.
Galasso haciendo gala de una paciencia inconmensurable publicó una segunda carta para responder la agresiva réplica de Altamira a su primera carta, La tituló: “Te reitero, pensalo, Altamira, es mucho lo que está en juego” (3). Allí Galasso intenta demostrarle cómo, cuando las circunstancias así lo aconsejan, tanto Altamira como “izquierdistas” semejantes pueden ser utilizados por la prensa de las clases dominantes (oligarquía nativa y burguesía imperialista). Porque eso fue lo que ocurrió durante los días posteriores al lamentable asesinato del joven militante del PO Mariano Ferreira, cuando Altamira tuvo la oportunidad de pasearse por diversos programas de la TV. Desde ya no lo convocaban para enfrentarlo, sino para consensuar entre todos el rechazo al proceso iniciado en 2003. Por supuesto, y como era de esperar, Altamira no acusó recibo acerca de cuál es la contradicción principal (nación o colonia) que un socialista debe
resolver en un país que aún lucha por su liberación nacional, como queda demostrado en su segunda repuesta que tituló: “Galasso reincide”(4). Curioso título para quien viene reincidiendo en un discurso autista (con resultados que están a la vista) desde hace décadas.
De todas maneras esta polémica arroja un saldo muy favorable: la claridad con la que se manifestaron ante la opinión pública las dos izquierdas de un país que debe constituirse en Nación: de un lado la Izquierda Nacional que marcha junto a los trabajadores dentro de un gran frente (como perfectamente lo expresa Galasso), y por el otro la izquierda cosmopolita, aquella que objetivamente se manifiesta como pata izquierda del bloque oligárquico-imperialista (de la cual Altamira es un eterno abonado).
Galasso, la Izquierda Nacional y la aparición de un ignoto francotirador
Ahora bien, más allá del vano intento de Galasso por persuadir a quien ya no tiene retorno, y por ser la nuestra una publicación vinculada con una visión de mundo de izquierda nacional, considero oportuno referirme brevemente a un fragmento de esta segunda carta que fue utilizado a posteriori por un ignoto francotirador con la intención de descalificar a Norberto y probablemente al conjunto de la Izquierda Nacional encolumnada en el frente nacional y popular. Galasso aportó hace años un dato a partir del cual considera que la Izquierda Nacional y su correcta caracterización del peronismo no nació con Ramos sino con Aurelio Narvaja y la publicación Frente Obrero. Da Silva (el francotirador) niega ese dato e infiere que Galasso lo hizo para destruir a la Izquierda Nacional, pues considera que fueron las organizaciones gestadas por Ramos las que realmente han construido nuestra historia militante (5).
Dice Galasso en su segunda carta a Altamira:
“Con respecto a la “izquierda nacional” señalás: “-Galasso aprovecha la
ignorancia de su público para reivindicar un apoyo al 17 de octubre,
lo cual es cierto para el periódico Frente Obrero, pero donde no
estaba Abelardo Ramos, el cual, en su revista Octubre lo caracterizó,
por el contrario, como una lucha interburguesa (‘un forcejeo por el
gobierno dentro de las clases poseedoras de nuestro país, dentro del
cual actuó dividido el proletariado’)” (Octubre Nro. 1, noviembre
1945). Aquí incurrís en una picardía, porque la revista Octubre Número
1 estaba sepultada en el olvido hasta que la exhumé hace casi tres
décadas en El Fip y la Izquierda nacional (CEAL, 1983) precisamente
para asumir la correcta tradición de Frente Obrero, que Ramos asume
luego, en 1946. Celebro que me leas y me sorprende gratamente, aunque
no saques las conclusiones correctas. Sin desconocer los méritos de
Ramos en sostener y divulgar posiciones de izquierda nacional, rompí
con su organización en 1971, ante ciertos desvíos que luego se fueron
agravando hasta su vinculación al menemismo, razón por la cual no me
hago cargo de las imputaciones que me tirás sobre la mesa. La
Izquierda Nacional, iniciada con Frente Obrero, es más amplia que
Ramos lo cual –por eso que hablamos antes, de la chica de quince que
termina arrugada y fulera a los noventa– no significa que olvidemos
sus virtudes juveniles- en este caso, especialmente Revolución y
contrarrevolución en la Argentina (1957), de la buena época de
Abelardo. .”
Se puede coincidir en todo, en parte o en nada con lo expresado en este fragmento, lo que no se puede es utilizarlo como hace un tal Horacio Da Silva, que no tenemos la menor idea de quién es dentro de la Izquierda Nacional (a la cual supuestamente adhiere), para atacar con evidente malicia a un compañero de la talla de Galasso. De Norberto sabemos lo que ha aportado en el terreno cultural e histórico al conocimiento y comprensión de las luchas nacionales en América Latina, como así también a la producción de un pensamiento y práctica de Izquierda Nacional. Del señor da Silva (si esa es su real identidad) lo ignoramos todo. Pero quizás da Silva pueda ilustrarnos acerca de sus aportes concretos realizados en posibles años de trabajo para construir la Izquierda Nacional y luchar por la liberación de nuestra Patria.
Coincido con el texto de Horacio da Silva cuando sostiene:
“Sea como fuere, si se considera a la Izquierda Nacional como una «idea-fuerza» lanzada a la política argentina en 1945, y si se siguiera su desenvolvimiento con marchas y contramarchas a lo largo de las décadas siguientes, no cabe duda que la figura de Jorge Abelardo Ramos adquiere una envergadura notablemente superior, tanto en el plano de la producción teórico-política como en el plano de la producción político-organizativa, a la de aquellos pioneros de Frente Obrero.”
Por lo dicho no considero esencial desde el punto de vista ideológico-político quién fue el primero en plantear algunas ideas del núcleo duro de la Izquierda Nacional, aunque sí resulta interesante desde la perspectiva histórica precisar exactamente en qué momento se da ese puntapié inicial. Considero que inclinarse por el desarrollo de una idea o por el momento preciso en que ella se origina no tiene que ver necesariamente con cuestiones éticas o políticas como supone en su agraviante texto da Silva, sino con la disciplina desde la cuál se esté abordando la cuestión. Obviamente si el dato histórico de Galasso no fuera correcto, el señor da Silva lo que tendría que hacer no es tratarlo de falsificador como lo hace en su artículo, sino demostrar con datos que Galasso está en un error. Pero ocurre que da Silva no aporta ninguno. Es más, desde la ambigüedad de su exposición se cree con autoridad para descalificar la extraordinaria labor
de Galasso al sostener: “un hombre que no repara ni ante la verdad histórica ni ante las prescripciones metodológicas más rigurosas que rigen el oficio de los historiadores”. Sin embargo para demostrar que él es quien maneja la verdad histórica en relación al tema que propuso debatir no se le ocurre nada más riguroso que afirmar:
“…basta releer los textos publicados en ambas publicaciones para advertir que la caracterización del peronismo era análoga), y groseros errores metodológicos, sorprendentes en gente que se autoproclama «marxista»”
Curioso rigor histórico el de da Silva. Cómo haría un lector interesado en el tema para resolver el problema plantado, ya que salvo que se tratase de un seguidor incondicional de las publicaciones históricas de la Izquierda Nacional, el juez de turno no realiza ninguna referencia concreta acerca de qué números deben ser consultados en las publicaciones Frente Obrero y Octubre (las dos en cuestión), ni mucho menos qué textos de esos números, ya que si fuesen artículos incluidos allí se deberían citar sus títulos, o aclarar en su defecto si son editoriales de algunos números, o si es que el texto referido está dedicado íntegramente a la cuestión considerada. Nada de eso le preocupa al “riguroso” da Silva, quien cree salvar su buen (y desconocido) nombre recurriendo a un trabajo sobre Ramos y la izquierda nacional en la Argentina de Alberto Regali; entonces nos dice que el autor cita párrafos enteros de las publicaciones Frente Obrero
y Octubre que (según el francotirador) demuestran que lo de Galasso no es serio. Qué pena que da Silva no recurra a su declamado rigor para reproducir algunos de esos párrafos (los más relevantes), ni tampoco nos diga en qué números de página del libro de Regali se hallan los datos más pertinentes para poder consultarlos. Citas éstas comunes a todo riguroso investigador de la historia, sobre todo si trata de falsificador a un colega y compañero.
Lo más sorprendente del artículo presentado por da Silva es que al escaso rigor acreditado para verificar lo que sostiene sobre Galasso (a quien además pretende poner en un pie de igualdad con Altamira), es que afirma muy suelto de cuerpo que Galasso (al igual que Altamira) niega la paternidad de Ramos sobre la idea original con la una única intención de destruir a la Izquierda Nacional. Y es aquí donde a la falta de rigor se le incorpora una significativa dosis de malicia intelectual, algo que ya habíamos observado en algunas oportunidades en otro detractor de Norberto que responde a una identidad distinta a la de quien se presenta como responsable de este texto menor. De todas maneras, más allá de identidades (reales o falsas), lo que salta a la vista es que el acusador incurre en aquellos pecados que él señala para acusar al supuesto pecador: falta de rigor histórico e inquina personal.
Falta de rigor porque como decía más arriba no da un solo dato (entendiendo por dato: señal concreta) que permita demostrar lo que postula, criterio que tiene más que ver con los vendedores de humo que con quienes están interesados en la construcción de un conocimiento verdadero. E inquina personal porque lo más sorprendente del artículo del señor da Silva es que se mete en la polémica Galasso-Altamira pero no dice una sola palabra sobre el problema que en realidad se está debatiendo. Por el contrario, toma una frase de Galasso (la única en dos extensas cartas en la que éste se refiere a los inicios de la Izquierda Nacional) y la utiliza para construir un discurso cuyo objetivo central no es refutar desde la Izquierda Nacional a la izquierda clásica y despistada: no, para nada, la idea es refutar todo lo que Galasso diga poniéndolo además en la misma bolsa con Altamira.
Ahora bien, así como al ignoto francotirador le preocupa un supuesto intento orquestado por Galasso para destruir a la Izquierda Nacional, sin aportar dato alguno que demuestre la barbaridad sostenida, tengo el derecho personal de dudar de sus propias intenciones. Por dicho motivo formulo a modo de interrogante la siguiente cuestión: ¿solamente a Galasso intenta desacreditar este señor, o en realidad ha perdido el rumbo político hace tiempo y apunta a la Izquierda Nacional? Quizás el francotirador juzgue al actual gobierno en términos que acercan objetivamente su discurso más a la pata izquierda de la reacción que a las posiciones históricas de esa Izquierda Nacional desde la que él cree juzgar, porque pertenecer o no a dicha izquierda poco tiene que ver con el recitado de sus textos. Si es así es lícito considerar que al francotirador quizás no sólo lo atormente su denostado historiador. Siendo Norberto la figura más reconocible por la
opinión pública en relación al apoyo de la Izquierda Nacional a la gestión kirchnerista, vale preguntarse entonces: ¿no será el injustificable ataque a Galasso un mal disimulado intento de atacar al conjunto de nuestra corriente?
La Plata, 8 de febrero de 2011
Materiales citados en este artículo:
(1) Norberto Galasso: ¿A dónde vas Jorge Altamira?, publicado en el foro digital Reconquista Popular, 6 de enero de 2011
(2) Jorge Altamira: Qué bajo que caiste, Galasso, respuesta de Altamira publicada en el foro Reconquista Popular, 8 de enero de 2011
(3) Norberto Galasso: Te reitero, pensalo, Altamira, es mucho lo que está en juego, segunda carta de Galasso publicada en el foro Reconquista Popular, 14 de enero de 2011
(4) Jorge Altamira: Galasso reincide, publicado en La Paco Urondo.
http://www.agenciapacourondo.com.ar/formacion/2261-sigue-el-debate-qgalasso-reincideq-por-jorge-altamira-po.html
(5) Horacio da Silva: Galasso y Altamira falsifican la historia de la Izquierda Nacional, publicado en el foro Reconquista Popular, 22 de enero de 2011
Todos los artículos publicados en Reconquista Popular están en sus archivos ordenados por fechas:
http://greenhouse.economics.utah.edu/pipermail/reconquista-popular/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular