[R-P] Cómo desaparecen periodistas en las páginas del diario Clarin

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Sab Feb 5 04:27:23 MST 2011


La infamia

El diario “Clarín” ha dado en su edición de ayer viernes 4 de febrero
de 2011 una nueva muestra de su vocación por la mentira y la
desinformación.
Como lo sabe cualquiera en la Argentina, nuestro país fue el primero
de América Latina en enviar, a través de la Agencia Télam, una
corresponsal a El Cairo.
Fue nuestra compañera Cecilia Guardati, que se desempeña habitualmente
como corresponsal en Barcelona.
Cecilia ya tenía sacados los pasajes para venir a la Argentina y
encontrarse con su familia durante su licencia anual, cuando la
Agencia le pidió que intentara ingresar a El Cairo a principios de la
crisis. No dudó un instante.
Emprendió, sin más apoyo logístico que sus contactos en el lugar, un
azaroso viaje hacia la capital norafricana, en momentos en que las
líneas aéreas europeas estaban cancelando los vuelos a ese país en
previsión de posibles disturbios.
Inició su cobertura en el mismo vuelo, relatando los múltiples
inconvenientes que ocasionaba la coyuntura política egipcia a los
viajeros con ese destino.
Estuvo permanentemente en la ya histórica plaza Tajrir, compartiendo
con los manifestantes largas horas, escabulléndose al toque de queda,
transmitiendo sus materiales pese a los cortes de Internet y
trabajando en plena era de las comunicaciones como en los tiempos en
que el fax era el máximo prodigio informático disponible.
Cecilia Guardati es una de esas periodistas que enorgullecen a
cualquier país, una joven corresponsal que se encontró de pronto en un
ambiente sólo apto para corresponsales de guerra y para equipos
complejos de cobertura multifacética, superó todas las dificultades y
rompió el cerco informativo impuesto por el régimen jaqueado de Hosni
Mubarak.
Ese cerco se materializó, a lo largo de la semana, en una creciente
inseguridad para los periodistas destacados en El Cairo.
Télam pudo brindar una voz argentina y latinoamericana sobre los
hechos gracias a Cecilia, su fuerte vocación profesional, sus grandes
aptitudes como periodista y su audacia y determinación para relatar
los acontecimientos.
Cuando empezó la cacería de periodistas, Cecilia era quizás la que más
dificultades podía llegar a tener para proveer a su propia seguridad.
Se vio, en determinado momento, rodeada por un comando civil
mubarakista decidido a capturarla en viaje de regreso a su hotel.
Atravesó una intolerable situación cuando, en un país lejano ese grupo
nocturno de civiles armados discutía en árabe y en su presencia, el
destino que le esperaba. Logró zafar y refugiarse en su hotel. Llegó a
ser, en cierto momento, la única pasajera alojada allí.
Cecilia siguió transmitiendo aún después de que la Agencia decidiera
brindarle protección y hacerla llevar al aeropuerto para que,
finalmente, pudiera abordar un vuelo que la devolvió a España.
Para eso, contamos con la ayuda invalorable de la Cancillería. Por
expresas indicaciones del canciller Héctor Timerman, el representante
especial para la prensa Marcos Lohlé, el embajador en Egipto Luis
Capagli y el chofer de la Embajada, un egipcio que hizo su trabajo
pese al temor que le inspiraba la tarea, lograron hacerla llegar sana
y salva al aeropuerto.
La presencia de Cecilia en El Cairo, financiada por Télam, la Agencia
de Noticias del pueblo argentino para beneficio de todos nuestros
compatriotas y de todos los latinoamericanos, la aprovecharon muchos
medios más. Su figura y su palabra fueron difundidas, entre otros, por
C5N, Canal 26, CN23, las radios América, Palermo, Metro, o Nacional.
Es, al fin de cuentas, uno de los beneficios de contar con una agencia
de noticias del pueblo argentino. Llegó a surgir la posibilidad de que
Cecilia Guardati ayudase a algún medio perteneciente al Grupo Clarín,
que no denegó (aunque luego no se materializó).
Pero ayer, en una nota central fechada en El Cairo por sus enviados
especiales y titulada “Anarquía en El Cairo: patotas de Mubarak, a la
caza de periodistas”, Clarín menciona “al menos 40 casos de
periodistas de medios como Al Jazira, Al Arabiya, CNN, ABC News,
France 24, Le Monde, Le Figaro, Le Soir, The Washington Post, TVE,
radio Cope, AFP, AP o Clarín que fueron detenidos, insultados,
agredidos o golpeados”.
Más adelante, la nota detalla las vicisitudes sufridas por periodistas
suecos, griegos, italianos, españoles, “el equipo de este diario”,
periodistas de AFP, CNN, de Le Soir, en fin, de todo el planeta y
alrededores galácticos, denunciando la “campaña concertada” contra la
prensa.
Hasta destina un recuadro a declaraciones de un turista mexicano que
dice haber sido testigo de la golpiza a uno de los 250 turistas
argentinos varados en la ciudad, con la obvia intención de dañar el
prestigio de la embajada argentina, de la que -sin corroborar la
validez de los datos ni los detalles del caso- dice con fruición que
el turista mexicano “recibió apoyo de la embajada mexicana, pero el
argentino no tuvo la misma suerte”.
Pero Clarín no dedica una sola letra a Cecilia Guardati, la
corresponsal de Télam que demostró que se puede hacer el mejor
periodismo sin pertenecer a monopolio mediático alguno, y al mismo
tiempo servir a la verdad en lugar de servir a los intereses de un
grupo económico interesado en asfixiar informativamente a nuestro
pueblo.
En Télam estamos convencidos de estar en el rumbo correcto: servir al
país poniendo la gran capacidad periodística de sus trabajadores al
servicio de una presentación fidedigna de la verdad.

Por Néstor Gorojovsky, coordinador del área de internacionales, Télam
y Gabriel Fernández Gerente periodístico, Télam.

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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