[R-P] Dos artículos de Raúl Wiener sobre encuestas en el Perú
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Feb 4 14:16:30 MST 2011
Política económica y elecciones
por Raúl Wiener
Lo único que está claro de la pregunta que hace Imasen en su última
encuesta, es que 36.5% de los entrevistados quiere un “cambio radical”
en la política económica, lo que debe entenderse como una exigencia de
una orientación distinta u opuesta a la actual; 37.8% quiere “cambios
en algo”, que debe querer decir introducir algunas reformas al modelo;
y 25.1% que dicen que la cosa debe continuar igual, que en síntesis
debe entenderse como que están satisfechos con lo que ha venido
ocurriendo.
Pero a partir de allí caben diversas interpretaciones. Por ejemplo, el
diario que publicó la encuesta entiende que “el mensaje de los
peruanos” sería que una mayoría (73.9%) quiere cambios en la economía.
Pero con los mismos datos en la mano yo escuché a un publicista opinar
que la información significaba más bien que el no cambio y los cambios
dentro del modelo eran mayoría (62.5%). La teoría del vaso medio lleno
y medio vacío, en una versión electoral.
Por supuesto, que lo que está saltando a la vista es la incongruencia
entre la suma de las intenciones de voto en la encuesta de Imasen a
favor de los candidatos neoliberales (Toledo, Castañeda, Keiko y PPK)
que asciende a 77.3%, y que representa la posición del no cambio; y
las opiniones sobre la política económica. Es por ello que el
analista Álvarez Rodrich se adelanta a poner trapos fríos y acude a un
estudio anterior de Ipsos Apoyo y a una lectura de Giancarlo
Castagnola (miembro de directorio de cuánta empresa quiere estar cerca
de la encuestadora y consultora), según la cual el 38% de encuestados
que también se expresó por “cambios radicales”, luego tradujo esta
expresión en asuntos como: “más apoyo social a los pobres”, “leyes
laborales que protejan más a los trabajadores”, “más apoyo a la
pequeña industria”.
O sea que si estos son los temas “radicales”, ¿cómo serán los “cambios
de algo”?. En resumen que estamos de maravillas o como dicen los
carteles de Castañeda: “el Perú está bien, tú deberías estar mejor”.
La pregunta es si ese es realmente el humor de la calle, o si estamos
acomodando todas las piezas para justificar el continuismo más cerril.
Pero si volvemos a Imasen, tal vez podamos lograr una perspectiva
diferente. Veamos algunas preguntas:
Continuismo por regiones
El 43.6% no quiere cambios en Lima-Callao, mientras el 28.1% quiere
cambios parciales y 27.5%, un cambio radical. En el oriente el
continuismo llega al 32.3%, los cambios parciales a 37.9% y la
exigencia de cambio radical a 28.6%. Estas dos son las regiones con
mayor inclinación conservadora a la fecha de la encuesta, según
Imasen.
Luego se ve que en el sur el continuismo va por 18%, con 41.7% por los
cambios moderados y 38.6% por cambios radicales. En el norte, el 14.5%
no quiere cambio, el 32.5% pide cambios parciales y 52.6% una
orientación radicalmente diferente. En el centro el continuismo es de
13.9%, el cambio moderado de 64.4% y el radicalismo de 20.1%.
En el área urbana el continuismo es de 28.4%, el cambio parcial de
35.1% y el cambio radical de 35.4%; mientras en el área rural los
continuistas llegan al 14.5%, 44.8% por el cambio parcial y 40% por el
cambio radical.
Política económica
El 40.2% de los encuestados considera que su situación económica ha
empeorado durante la gestión del actual gobierno; 39.5% cree que no ha
habido cambios, ni para bien ni para mal; y 17.4% que realmente ha
mejorado. En Lima-Callao, el 31.2%, cree haber mejorado, mientras que
el 68% de los encuestados del centro; el 62.1% del oriente; el 51.5%
del centro; y el 46% del sur, considera que ha empeorado su situación.
También un 53.9%, a nivel nacional, considera que hay más inflación
que antes; y 48.6% que hay menos oportunidades de empleo. Todos estos
valores dan una idea crítica mucho más aguda que la que están
dispuestos a admitir algunos analistas. Sobre el tema de la pobreza,
un 48.2% considera que también ha empeorado, mientras el 33.2%, cree
que la situación sigue igual y el 14.8% señala que ha disminuido. No
hay duda que en este grupo de preguntas hay un ácido balance de la
gestión gubernamental actual, a mucha distancia del autobombo de Alan
García.
Inversiones
En el terreno de las inversiones y el gasto público, se puede
confirmar que la mayoría (70.7%) estima que el presidente debe “atraer
inversiones”, mientras que el 28.7% está en desacuerdo. Este punto
refuerza un aspecto clave de la política del presidente García. Pero,
a continuación viene otra interrogante acerca de si se ha estado
haciendo “lo suficiente”, para que las empresas privadas cumplan la
ley, y lo que dicen los números es que el 79.6% considera que no se ha
hecho lo suficiente y sólo el 19.3% opina que sí se ha tratado
correctamente a los inversores.
Tómese nota entonces que hay reclamo de inversiones, pero al mismo
tiempo hay conciencia de que el Estado se está portando débil para
regular a los inversionistas para que cumplan la ley.
El 77%, se pronuncia además, por el fortalecimiento de Enapu y
Petroperú, en circunstancias en que las empresas del Estado están
debilitadas y directamente se trata de liquidar a la administradora
portuaria del Estado.
El último concepto económico de la encuesta nos dice que nada menos
que el 82.6% no está de acuerdo con el manejo gubernamental de los
recursos estatales. Este “desacuerdo” se desagrega en algunas
motivaciones: es un uso corrupto (20.4%), no va dirigido a los pobres
(7.5%), hacen lo que quieren (5.5%), no son eficientes (5.1%), no hay
igualdad (4.9%)
Conclusiones
El Perú está lejos de convertirse en un país conservador en materia
económica. Y, ciertamente, la mayor insatisfacción y menor
continuismo, se da en las regiones del interior. La exigencia de
cambio se sustenta en una mirada que afirma que la situación personal
ha empeorado o no ha mejorado, que hay mayor inflación y menores
opciones empleo, y que la pobreza habría crecido a pesar de las
estadísticas oficiales.
La gente está de acuerdo con promover las inversiones al más alto
nivel, pero considera que no se está haciendo lo necesario para que
las inversiones se ajusten a ley, ni se está defendiendo las empresas
con las que el estado puede participar en la economía, ni mucho menos
se están utilizando los recursos del Estado de manera correcta, por
corrupción, insensibilidad social y arbitrariedad.
¿Cómo que lo que piden cambios radicales, en realidad no quieren
cambiar sino algunos detalles? Si la propia encuesta brinda un
programa guía para disputar las elecciones en el Perú.
04.02.11
Estrategias electorales
por Raúl Wiener
¿Ustedes creen que lo que está en juego en esta elección es saber si
Castañeda o Keiko pasan a segunda vuelta, para confrontarse con
Toledo, y como espera cada uno de ellos derrotar al rival que le
toque? Muchos de nuestros más reputados analistas están tratando de
convencernos que hasta aquí llegan los dilemas.
Por tanto, algo está claro: el candidato que casi gana la elección
anterior y al que García le tenía pensado un golpe de Estado si
triunfaba el 2011, se ha caído del 47 al 12%, y ya no es tomado en
cuenta en el choque de estrategias. Obviamente tampoco PPK llegará muy
lejos y el APRA y el PPC tendrán que pelear para pasar la valla. Pero
esos son otros temas.
Aquí lo que cuenta es saber si la posición en que está Toledo en las
encuestas (30%) se debe a que ya no encaja el discurso del cambio
radical que enarboló Humala hace cinco años y que como estamos bien,
aunque podríamos estar mejor, el debate se ha vuelto esencialmente
conservador, donde no encaja el comandante de Locumba.
Pero si esto fuera cierto, se hubiera traducido claramente en el voto
regional-municipal de 2010, que sin embargo siguió reflejando hartazgo
hacia la derecha y el gobierno, castigando a varios de los partidos
que ahora las encuestas muestran recuperados. Más aún, la misma
encuesta de esta semana advierte de un 36% de electores exigiendo un
cambio total en la política económica, triplicando la intención de
voto del único candidato que ofrecía cambios importantes en esta
materia.
El problema parece más complejo. El Ollanta iluminado, antisistema,
radical, del 2006, transmitía convicción en cuanto a que representaba
una insurgencia popular para una gran transformación que iba a afectar
intereses poderosos, a lo que se sumaba una extraordinaria voluntad de
poder que hacía que mucha gente lo viera como un próximo presidente.
Ambos elementos están debilitados en este momento.
Cierto que sobre la imagen radical se cebaron sus enemigos para
infundir miedo a las capas medias y para ponerle en contra la ciudad
de Lima y algunas capitales del norte. Pero como todo en la vida, el
líder conductor y comunicador, venía con sus miedos incorporados, lo
cual no es sino un reflejo de la complejidad de la sociedad peruana.
Creer que se puede ser otro y el mismo ha sido un error clave de esta
campaña, que ha sido aprovechado por la derecha para mostrar un Humala
“centrista” y buscando votos a costa de sus convicciones, como si se
hubiera convertido en un político profesional que sacrifica el
programa a los votos.
Para tener todos los discursos, para todos los públicos y todas las
circunstancias hay que ser como Toledo, es decir no tener ninguna idea
firme y tocar la música que quiere oír el auditorio. Si el enemigo que
viene a robar mis votos, mi programa y ubicación política, es un
tramposo, ¿cómo debo responderle? Ese fue el dilema ante García en la
segunda vuelta del 2006 y Ollanta creció del 30% de abril, al 47% de
junio, únicamente porque no se movió de su sitio y muchos que no
votaron por él la primera vez respetaron su sinceridad política.
Hoy la relación parece invertida. Toledo no quiere encarnar el “cambio
responsable” o moderado, por oposición al radical o “irresponsable”,
sino que quiere cargar con todo lo que pueda del capital nacionalista.
La última encuesta es un llamado de alarma para reaccionar a este
intento.
02.02.11
www.rwiener.blogspot.com
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Néstor Gorojovsky
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