[R-P] [Marcos Methol Sastre] Realpolitik sudamericana

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Dic 21 11:07:05 MST 2011


Realpolitik sudamericana
Marcos Methol Sastre

ALAI AMLATINA, 21/12/2011.- Ha concluido en la ciudad de Montevideo la
XLII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur que tuvo, entre varios
temas importantes -y el impacto de la triste noticia de la muerte del
joven funcionario argentino Iván Heyn-, el llamado de los Presidentes
a la adhesión definitiva de Venezuela como socio pleno del bloque, la
propuesta de Ecuador para asociarse y la firma de un Tratado de Libre
Comercio (TLC) con Palestina. Conviene, pues, hacer algunos
señalamientos sobre el fondo de estas negociaciones, para comprender
el camino y la orientación que se está perfilando.

Históricamente desde el nacimiento del Mercosur en 1991, las
objeciones más fuertes de los uruguayos y paraguayos responden a una
sensible manifestación de descontento que se origina en las
incongruencias entre el discurso y los hechos concretos de los socios
principales, Argentina y Brasil. Vaya si habrá motivos para sostener
esta postura, y la cuestión es profunda, no se limita a las asimetrías
estructurales solamente; hay un esfuerzo de reconstrucción y
reconciliación con nuestra historia común, para superar una
solidaridad bucólica y dar paso a una identidad ciudadana compartida.

Como todo en la vida, la cuestión es discernir, y tener la
inteligencia de ver la complejidad de la realidad y los signos que se
presentan. Primero, hay que decirlo, el Mercosur nos conviene. Y no se
trata de proyecciones ni ilusiones, sino que surge de los números
actuales que hacen de nuestro comercio intra-regional el principal
destino de los productos con valor agregado, con las importantes
consecuencias que ello implica para la estructura económica y social
de un país. Segundo, estamos en un mundo en donde campea la
incertidumbre, un período bisagra, con el pasaje hacia un orden de
poder multipolar. Las implicancias aún son indescifrables, por el
efecto de la mundialización económica e informática, las olas
migratorias y el ascenso de culturas milenarias como los persas y los
chinos que supone contrastes para nuestros modos, valores y costumbres
occidentales. La historia es historia de la globalización; es ciencia,
cultura, política y valores puestos en movimiento, y en permanente
cotejo con “el otro”. Por ero es principalmente historia del ser
humano. Con (entre otros) Enrique el Navegante, Colón y Elcano se
desemboca en una geopolítica de estados-nación en Westfalia. Con James
Watt, Albert Einstein y Norbert Wiener se desemboca en una geopolítica
de estados-continente. Tengamos la capacidad de saber plantear la
discusión en las micro-urgencias y las macro-exigencias, las unas con
las otras.

Venezuela nos importa porque contribuye a la estrategia de superación
de asimetrías en el Mercosur. Lo reconoció el Presidente José Mujica
cuando declaró que “la entrada al Mercosur de Venezuela ayudaría a
mejorar las asimetrías notorias que existen dentro del Mercosur,
porque dos países grandes, uno casi una potencia como Brasil, el otro
muy importante como la República Argentina, están acompañados por dos
países pequeños no en cuanto a recursos sino a masas” por lo que el
ingreso de Venezuela al bloque “le da un aspecto mucho más
complementario”. Además, como ha señalado el Presidente Hugo Chávez,
el ingreso venezolano lograría "abrir el Mercosur al (océano) Pacífico
(...) Somos miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores
de Petróleo), tenemos reservas de gas y energía, tenemos cosas que
aportar. Tenemos que apurar esta marcha, acicateados por la crisis
mundial que nos amenaza" [Agencia IPS]. Algo similar podría
considerarse respecto a Ecuador. La cuestión es, en definitiva,
reconocer que una estrategia inteligente pasa por entender la
asimetría desde una perspectiva dinámica, ser creativos, y no esperar
altruismo de vecinos o extranjeros. Tener una visión componedora, de
eso se trata.

Con sentido de la oportunidad, el diario El País publicó en su
editorial del domingo una columna del cubano-norteamericano Carlos
Alberto Montaner, titulado “Guerra Fría”. En ella se despacha en
burdos insultos contra el presidente venezolano Hugo Chávez, al que
acusa de lazos con grupos terroristas islámicos, de una alianza junto
a Irán en contra de EEUU e Israel, y todas las demás simplificaciones
que suelen atribuirse a los que están en el “eje del mal”. No es una
maniobra original, nuestra historia está plagada de ejemplos
semejantes. Someterse a dichas prerrogativas redunda en una miserable
visión del mundo en blanco y negro, de intrigas, conspirativa, de
lucha darwiniana y anti-nacional (por lo tanto anti-cultural y
anti-histórica). No debe haber mayor desdicha que la de este hombre,
vivir rodeado de fantasmas, en agónico y progresivo envejecimiento
(del espíritu, por eso también, de envilecimiento). Algunos mueren una
vez en la vida, otros, todos los días.

Vayamos al otro punto, el TLC con Palestina. Se lo entiende como
parece lógico como un gesto político más que de relevancia comercial.
¿Qué implica? La situación en el Medio Oriente y la región
euroasiática tiene varias dimensiones que escaparían al análisis de
este artículo. Mencionemos algunas sustanciales. Una de ellas es la
situación de progresivo aislamiento que acusa, con evidencia, Israel
en su región. A la ya conocida relación hostil que mantienen
recíprocamente con el gobierno iraní, se suman el distanciamiento de
Turquía (incidente de la flotilla de Gaza; propuesta turca de una
alianza militar del Mar Negro con Rusia y Ucrania en 2010), de Egipto
(derrocamiento de Mubarak generó tensión con Israel, con el reciente
antecedente del ataque a la embajada israelí en el Cairo), el apoyo
que logró Palestina de parte de la Unión Africana, la OCI
(Organización de la Conferencia Islámica) y el Movimiento de los
No-Alineados para su reconocimiento como miembro de la ONU, y
finalmente los giros extremistas que podrían dar Libia y Siria, entre
otros. En este complicado marco, Israel redobla sus exigencias de
cooperación a EEUU y Europa, dando señales de que no permitirá ser
asfixiada sin comprometer seriamente a sus aliados en una eventual
guerra con Irán. Por otro lado, el avance de los colonos israelíes ha
prolongado los enfrentamientos y han nacido voces disidentes como la
del pensador judeo-palestino Uri Davis.

Lejos de procurar una explicación simplista en un drama complejo, los
sudamericanos reafirmamos nuestro compromiso y apoyo al diálogo y la
solución pacífica de las controversias, como lo demostró en su momento
el presidente brasileño Lula Da Silva en su llamado a relanzar las
conversaciones de paz entre palestinos e israelíes en 2010. Mucho
tiempo antes, el reconocido diplomático Oswaldo Aranha [Canciller de
Getulio Vargas que -vale la acotación- con su par argentino Ruíz
Guiñazú celebraron, en 1941, un tratado brasilero-argentino
manifestando "el propósito de conseguir establecer en forma progresiva
un régimen de intercambio libre, que permita llegar a una unión
aduanera (…) abierta a la adhesión de los países limítrofes" -ver
Getulio Vargas y el brasil moderno de Luis A. Moniz Bandeira] en
ocasión de encontrarse presidiendo en 1947 la Asamblea General de
Naciones Unidas, abogó por una respuesta política que lograra
contemplar tanto a Israel como a Palestina.

Por eso el primer país que firmó un TLC con el Mercosur fue Israel en
2007. Por eso ahora se ha concretado uno similar con Palestina.
Estamos haciendo política real sudamericana; no es cuestión de
ideologías de izquierda ni derecha, es el nacimiento de una política
de estado común de los sudamericanos. Cuando miramos hacia afuera, el
panorama es bastante desalentador, y el escenario se muestra muy
crítico, para la paz y estabilidad de sus pueblos. A veces pasa
desapercibido, como las alarmantes advertencias del presidente ruso
Medvédev a la OTAN para que suspenda el programa de defensa
misilístico en Europa (en un video que puede verse en Youtube), o la
división de Sudán por los recursos naturales. Hoy el Mercosur, más que
nunca, debe ser nuestro camino verdadero de crecimiento económico y
desarrollo tecnológico-industrial, para salir progresivamente del
círculo de dependencia que nos ha ligado a Gran Bretaña, Estados
Unidos y nos liga hoy a China. Pero sin política exterior común, dicho
sea de paso una de las carencias primordiales de la unidad europea, no
será posible sostenerlo. Así, se hace también indispensable, en el
seno de Unasur, entender las múltiples implicancias y lo decisivo de
generar una política complementaria con Mercosur [ver Los Desafíos
Geopolíticos del Consejo Suramericano de Defensa, Miguel Ángel
Barrios, 2011]. El Mercosur es fundamental, porque le da cuerpo
sanguíneo a la Unasur y la Celac.

Ya lo anticipó el mentor de Bolívar, el gran pensador venezolano Simón
Rodríguez, cuando nos señaló: “O inventamos o erramos”. Es el tiempo
de la cultura y la política en Nuestra América.

- Marcos Methol Sastre es editor del sitio metholferre.com, Uruguay

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Néstor Gorojovsky
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