[R-P] Perú después de Conga/Cajamarca: dos notas de Raúl Wiener [Recomendable]

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Dic 11 07:29:31 MST 2011


I

No a las negociaciones y mucha hipocresía
por Raúl Wiener

Alguna explicación política y militar debe existir para que la derrota
de los llamados “remanentes de Sendero Luminoso” ubicados en la selva,
no haya podido alcanzarse después de casi veinte años después de la
captura de Abimael Guzmán y el fin del conflicto armado en la mayor
parte del país. Algunos creen que el fujimorismo mantuvo estos dos
focos para justificar un estado de guerra perpetúa que permitiera
postular la reelección indefinida del autor del golpe de 1992, como el
único que podía evitar el recrudecimiento generalizado de la violencia
en el país.

Otros han pensado que es el carácter totalmente defensivo de esta
etapa de la guerra desarrollada en una zona donde la presencia del
Estado es muy débil, lo que explica el continuado fracaso de las
fuerzas represivas en el VRAE y el Huallaga. Finalmente están los
“expertos” que han diagnosticado que los rezagos de la subversión de
los 80 y 90 han devenido en “otra cosa” y que son parte de una especie
de nueva guerra de las drogas y que eso tiene que ver con mejor
armamento y capacidad de reproducción en espacios locales y
regionales.

Lo que sea. Pero la verdad que se ha vivido en tanto tiempo ha sido la
de un desfile intermitente de militares, policías y civiles, muertos
en enfrentamientos que no parecen tener fin. Asimismo declaraciones de
presidentes anunciando la batalla final; ministros y generales
prometiendo tener cercados a los rebeldes; y medios dando cuenta de la
captura de tantos lugartenientes, jefes de seguridad y convivientes de
los jefes subversivos que nadie entiende porque las cosas siguen
básicamente igual. Todo esto ya lo sabemos. Como que conocemos que
cada vez que desde la selva llega un pedido para instalar una
negociación para rendirse, aparece un ministro que promete estudiar el
asunto, y le caen media docena de sus colegas declarando que no hay
nada que negociar, que lo único que le queda a los senderistas de
Artemio o José es rendirse, y que lo que pasa en que están cercados y
ya van a caer.

Por supuesto, que la oposición, en particular el fujimorismo siempre
va a decir que toda negociación sería una cobardía y se pondrá a hacer
la cuenta de los crímenes de la subversión, olvidando de paso los
suyos propios. Pero ahora, gracias a IDL, nos enteramos no sólo que
Artemio quiere dejar las armas como ya había habido noticia
anteriormente, o que el último miembro del Comité Central de Guzmán
reconoce su derrota militar pero pide condiciones para entregar las
armas, lo que ha sido contestado con las mismas frase hechas de todos
los gobiernos, sino que esto que está diciendo ante la prensa ya ha
sido tratado con anteriores gobiernos que enviaron delegados secretos
y al propio monseñor Bambarén a discutir el tema. O sea hubo
negociación.

Pero para el público no la hubo. Seguimos teniendo unas fuerzas
armadas y policiales que no pueden con unos doscientos tipos
atrincherados en la selva, pero que de todas maneras los van a
derrotar, y unos políticos que no negocian un rendición (¡), porque no
se quieren perder la ocasión de una victoria militar, pero negocian.
Es como Fujimori, que negoció meses con Guzmán, Iparraguirre y toda su
dirección de dónde salió la propuesta de “acuerdo de paz”, que el
gobierno trasmitió al país, pero que en vez de tomarse en serio la
paz, se convirtió en trofeo de guerra del régimen que alardeó que
había hecho rendirse al jefe de Sendero. ¿Cuántos habrán muerto por
esta irresponsabilidad?

10.12.11

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II


Balance preliminar
por Raúl Wiener

Luego que el Ollanta I,  de Locumba a las elecciones del 2006, fuera
reemplazado por Ollanta II de las últimas elecciones y de los primeros
100 días de gobierno, hemos llegado al punto en el que muchos se
preguntan si a partir de mañana estaremos ante un Ollanta III
posterior a la salida del gabinete Lerner.  Es temprano para ser
categóricos pero hay algunas señales que no pueden eludirse:

-(a)    El supuesto gobierno de “concertación nacional” ha perdido a
su único elemento realmente concertador, que podía conversar con todos
los sectores políticos; con empresarios y líderes sindicales; y pasar
nueve horas tratando de convencer a las autoridades y dirigentes
cajamarquinos para lograr una solución del conflicto de Conga a través
del diálogo.

-(b)   Lerner parece el derrotado de Conga por el aparente fracaso del
diálogo del domingo pasado, pero en realidad el que había sido
desacatado por los huelguistas era el propio Ollanta Humala que el
martes previo logró una solución con la empresa Yanacocha para
suspender el proyecto a exigencia del gobierno, pero que prescindió de
la región para ese acuerdo, con el resultado que la huelga se
radicalizó y entró en un callejón sin salida.

-(c)    Es entonces que el exprimer ministro reabre el diálogo y
consigue una tregua de tres días, llena de incertidumbres, y se sopla
la negociación del domingo avanzando un documento de acuerdo que los
cajamarquinos no quisieron firmar sin consultar a las bases. En ese
punto Santos y Saavedra liquidaron, quizás sin proponérselo, a su
interlocutor y le abrieron el camino al giro represivo.

-(d)   El estado de emergencia fue una respuesta de Ollanta Humala y
Oscar Valdés (dicen que también de Miguel Castilla), que sabían que no
tenía consenso para eso en el gabinete y que remacharon luego con el
congelamiento de las cuentas del gobierno regional. De pronto había
surgido un mini gabinete, y ya se sabía quién tenía que irse y quién
iba a reemplazarlo.

-(e)   El hecho que los dirigentes que no firmaron en la noche,
ordenaran el repliegue de sus fuerzas la mañana siguiente ante el
inicio de la emergencia, fue el triunfo del método  Valdez y el
anuncio de que los siguientes conflictos serán tratados de la misma
manera. Es una victoria pírrica para un gobierno que está pagando en
confianza y credibilidad entre sus electores más fieles la improvisada
dureza de estos días.

-(f)     Con Lerner se va una parte de la intelectualidad que acompañó
a Ollanta en la elaboración de su plan de gobierno y que fue olvidada
en el cambalache de la Hoja de Ruta y otros compromisos de moderación
política, y a los que el presidente dejó sin lugar en su gobierno. El
primer ministro empresario, se hizo cargo de los amigos de izquierda
de Ollanta Humala y los convirtió en el único núcleo de debate
político dentro del gobierno.

-(g)    El nuevo primer ministro comandante en retiro como el
presidente, refuerza el aire de militarización que recorre al gobierno
después del estado de emergencia y del discurso de Ayacucho del 9 de
diciembre.

Es como si Ollanta se hubiera replegado hacia el Ejército al que
anteayer le invocaba alejarse de la política, es decir como si él
mismo creyera que puede ser el primer político del país sin hacer
política. Tal vez como “guardián socrático" de todos nosotros.

11.12.11
www.rwiener.blogspot.com


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Néstor Gorojovsky
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