[R-P] Nota de Actualidad:LA DISCUSIÓN HISTÓRICA ES SIEMPRE SOBRE EL PRESENTE
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Vie Dic 2 19:08:50 MST 2011
LA DISCUSIÓN HISTÓRICA ES SIEMPRE SOBRE EL PRESENTE
Por Hugo Presman
En nuestro país hay una historia oficial escrita por los triunfadores de la
guerra civil del siglo XIX. Miles y miles de estudiantes aprendieron esa
versión en los libros de Alfredo Bartolomé Grosso, de Astolfi, de Ibañez, de
Romero. Eran los divulgadores de la historia escrita por Bartolomé Mitre,
que en su versión infantil la contaba e ilustraba la revista Billiken. Eran,
usando un lenguaje actual, los dueños del relato. Los que convalidaban
los argumentos y las razones de una Argentina agropecuaria inserta en el
concierto mundial como proveedora primaria de la Inglaterra industrial que
suministraba los productos industriales que necesitábamos. Era la historia
escrita por los vencedores que se asumían como la civilización que había
derrotado a la barbarie representada en los caudillos provinciales. Bajo
esas denominaciones ostentosas y falsas se ocultaba lo esencial: los
triunfadores eran los comerciantes importadores del puerto de Buenos Aires y
los hacendados de la provincia. Mitre colocó de un mismo lado a adversarios
irreconciliables como Rivadavia y San Martín. El fundador de "La Nación"
representaba los mismos intereses portuarios que aquel al que calificó
generosamente como " el más grande hombre civil en la tierra de los
argentinos". La visión de ambos era pequeña y estrecha. Era la de un país
pequeño prolongación colonial de Europa. Despreciaban a las provincias y
carecían de la idea continental de San Martín, Artigas, Monteagudo, Moreno,
Felipe Varela o Bolívar. Mitre en representación de los comerciantes del
Puerto de Montevideo y Buenos Aires y en alianza con la nobleza portuguesa
asentada en el Brasil, subordinada a Inglaterra, consumaron uno de los
genocidios más notables del siglo XIX, arrasando el Paraguay, el estado más
desarrollado de entonces, que lo había logrado con un férreo proteccionismo
alejado a las banderas librecambistas portuarias y mitristas.
A lo largo de los siglos XIX y XX surgieron visiones alternativas como bien
apunta Hernán Brienza en Tiempo Argentino del 29 de noviembre: "Hay varias
líneas del revisionismo; desde el nacionalismo oligárquico y católico, como
los hermanos Irazusta, por ejemplo, pero también desde el liberalismo como
Adolfo Saldías; desde el republicanismo, como Ricardo R ojas; desde el
radicalismo yrigoyenista, como Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz;
desde el trotskismo, como Jorge Abelardo Ramos ( ¿ y Milcíades Peña?); desde
el marxismo como Hernández Arregui". Brienza omite a Juan Bautista Alberdi,
el más notable analista de la segunda mitad del siglo XIX, cuya crítica al
general que comandó las tropas en la guerra de la Triple Infamia , es una de
las más certeras y lapidarias. El notable tucumano reflexionaba sobre
historia, actualidad y política escribiendo: "Entre el pasado y el presente
hay una filiación tan estrecha que juzgar el pasado no es otra cosa que
ocuparse del presente. Si así no fuere, la historia no tendría interés ni
objeto. Falsificad el sentido de la historia y pervertís por el hecho toda
la política. La falsa historia es origen de la falsa política"
LA CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DEL REVISIONISMO
La creación de un Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e
Iberoamericano Manuel Dorrego ha alborotado a los sostenedores y
beneficiarios de la historia oficial. Los neomitristas académicos, Mirta
Zaida Lobato, Hilda Sábato y Juan Suriano que se cobijan bajo la figura de
Tulio Halperín Donghi, que calificó al peronismo con la poca académica
denominación de mamarracho, emitieron un comunicado en el que afirman: "El
decreto pone al desnudo un absoluto desconocimiento y una desvalorización
prejuiciosa de la amplia producción historiográfica que se realiza en el
marco de las instituciones científicas del país - universidades y organismos
dependientes del Conicet, entre otras- siguiendo las pautas que impone esa
disciplina científica pero a su vez respondiendo a perspectivas teóricas y
metodológicas diversas"
Beatriz Sarlo, desde las páginas de La Nación, donde es columnista destacada
escribió bajo el título de "Puede ser arcaico, o puede ser peligroso": ". El
Instituto de Doctrina podría convertirse en un rincón arcaico y polvoriento.
Pero también podría ser un centro que irradie su "historia" a la escuela.
Allí se convertiría en algo más peligroso." En cualquier nivel de enseñanza,
se deben abrir el juego a todas las interpretaciones históricas. Es
llamativo que a la republicana escritora no le resulte arcaico y peligroso
que los alumnos sólo accedan a la versión oficial, esa que configuró el
fundador del diario al que defiende en forma solapada. Luis Alberto Romero,
el hijo José Luis Romero, rector interventor de la Universidad de Buenos
Aires de la Revolución Fusiladora expresó: " El Estado asume como doctrina
oficial la versión revisionista del pasado. Descalifica a los historiadores
formados en sus universidades y encomienda el esclarecimiento de "la verdad
histórica" a un grupo de personas carentes de calificaciones. El Instituto
debe inculcar esa "verdad" con métodos que recuerdan las prácticas
totalitarias. Palabras, quizás, pero luego vienen los hechos".
Fabián Bosoer desde Clarín, bajo el título "Sintonía fina en la historia"
escribió: "La presidenta explicó días atrás, en su discurso en la UIA, la
diferencia entre Argentina y los EE.UU: "Nosotros perdimos en Caseros; ellos
ganaron la Guerra de Secesión, y por eso fueron la potencia industrial más
fuerte del mundo". Bosoer le contesta: " Acaso la diferencia principal no
sea que allí ganaron los que aquí perdieron sino que allí la guerra civil
terminó en el siglo XIX, mientras aquí continúo de distintas formas a lo
largo de nuestra historia; hoy reactualizado bajo la forma de "batalla de
los relatos".
El periodista de Clarín parece ignorar que el modelo triunfante a partir de
la batalla de Pavón ( 1861), combate inexistente que
Mitre ganó porque Urquiza se retiró sin luchar, y que dio inicio a una
cacería en las provincias norteñas por los coroneles del traductor de la
Divina Comedia. Ese modelo de economía primaria exportadora manifestaría sus
límites en las crisis del capitalismo mundial ( Primera Guerra Mundial,
crisis de 1929) y por sus fracturas entraría la industria de sustitución de
importaciones que acogería a los descendientes de los derrotados en la
guerra civil del siglo XIX. Esos dos modelos en pugna, en un equilibrio
inestable, tienen historias diferentes y referentes antagónicos. Cuando fue
derrocado el peronismo en 1955, los triunfadores reivindicaron la línea
Mayo-Caseros, identificando a Perón con Rosas y la denominaron "la segunda
tiranía". La misma línea levantaron en forma implícita los golpes de 1966 y
1976, todos ellos apoyados por el diario La Nación, el guardaespaldas que
dejó Bartolomé Mitre y desde donde diferentes escribas e historiadores dan
clases de republicanismo y de ética histórica.
EL INSTITUTO Y PACHO O` DONNELL
Mario O`Donnell es un meritorio divulgador histórico y un revisionista
contradictorio. En una nota publicada en Tiempo Argentino el domingo 27 de
noviembre, bajo el título "La soberanía cultural" nos da pautas implícitas
sobre el nuevo Instituto: "¿ Por dónde empezar la lucha por la soberanía
cultural? Cabe a los intelectuales desarrollar lo que nos ayudará a la
comprensión, pero valdrán sobre todo las pequeñas acciones; por ejemplo
pensar si no es víctima del deseo ajeno inoculado cuando estamos dispuestos
a pagar una fortuna por ver a treinta metros de distancia a un envejecido
rockero norteamericano y en cambio convencernos de que el rock nacional, el
tango, el folklore, también la cumbia, no son músicas devaluadas, "grasas"
sino que expresan a sectores importantes de nuestra sociedad, sobre todo
populares, y ello las valida por encima de todo juicio "contaminado" por el
vasallaje cultural. También será resistencia hacer y hacerse preguntas
incómodas: ¿por qué a Jauretche, a Scalabrini Ortiz, a Abelardo Ramos
prácticamente no se estudia en las universidades nacionales? ¿ Por qué
personajes tan cuestionables, tan funcionales as la dominación imperial
económica, política y cultural se los exalta hasta el procerato y a alguno
hasta se le honra con la avenida más larga del mundo? ¿O será justamente
por eso que se los exalta? Preguntarse también: ¿ por qué se ha extirpado de
nuestra historia oficial a los pueblos originarios, que resistieron a la
conquista europea que nutrieron de heroísmo a los ejércitos de nuestra
independencia? ¿Será porque constituyen hoy, su sangre mezclada, las fuerzas
del trabajo nacional, "los cabecitas negras de Evita"? Convencernos que
abjurar de nuestro nacionalismo o confundiéndolo con chauvinismo, fascismo,
es hacerle el campo orégano a los nacionalismos codiciosos de los
imperios...Citando a mi amiga, la rectora de la Universidad de Lanús, Ana
Jaramillo: "Si alguna vez fue necesaria la sustitución de productos
importados, hoy es necesario la sustitución de ideas importadas"
O´Donnell tiene una trayectoria política sinuosa, es un revisionista
contradictorio y a su vez autor de libros meritorios. Presidirá el Instituto
revisionista y sostiene que el objetivo es "profundizar el conocimiento de
la vida y obra de los mayores exponentes del ideario nacional, popular
federalista e iberoamericano".
Del radicalismo, en sus diversas variantes, pasó al justicialismo menemista.
Dice que fue menemista porque todo el peronismo lo fue y que se alejó cuando
buscó la re- reelección. Hacerse peronista con Menem no es precisamente un
título de honor. Es entrar al movimiento nacional y popular a través de su
claudicación. Su facilidad para el elogio infundado ya lo había demostrado
en el prólogo de las memorias de Carlos Menem llamadas "Universos de mi
tiempo. Un testimonio personal" en 1998, en donde le llegó a dedicar frases
como estas: " Desde el primer momento en que lo conocí quedé impresionado
por su inteligencia..Menem ha sido, en muchos sentidos un visionario..Nunca
hizo alarde de su elevada cultura que fue forjando en la lectura de libros y
en la frecuentación de maestros. Fue El Gran Transformador..La vida y la
obra de Menem son justicialistas por espíritu y metodología".
Como la historia es según Arturo Jauretche, la política del pasado, como la
política es la historia del presente, las debilidades o el oportunismo de
Pacho se exteriorizan en su revisionismo mitrista. Reivindica correctamente
a los caudillos federales y tiene una mirada condescendiente del instigador
del asesinato de algunos de ellos. Es en términos actuales es una posición
duhaldista hacia el pasado aunque se proclama fervorosamente kirchnerista.
O´Donnell, como hábil equilibrista, es revisionista en muchos aspectos pero
al mismo tiempo no quiere romper con el guardaespaldas que dejó Mitre en
cuyas páginas llegó a defender la guerra de la triple infamia. Ser
revisionista mitrista es como atacar en materia futbolística lo que sucede
en la AFA y defender al mismo tiempo a Grondona. O criticar la dictadura
establishment -militar y defender a Videla. Incluso ahora que desde La
Nación critican a O´Donnell recordándole " que participa en la televisión de
las campañas publicitarias del gobierno", no tiene empacho en afirmar: " La
historia de Mitre no será cuestionada. Yo soy un revisionista que nunca ha
hecho antimitrismo...La historia oficial nace de ese personaje maravilloso
que es Mitre". LaNación, lunes 28 de noviembre de 2011.
Si Mitre colocó arbitrariamente en la misma trinchera a enemigos
irreconciliables como San Martín y Rivadavia, O´Donnell con el mismo método
manifiesta su admiración por los caudillos federales sobre los cuales ha
escrito conmovedoras páginas y enaltece al enemigo y asesino de algunos de
ellos como Bartolomé Mitre. Siguiendo el mismo criterio, algún divulgador
histórico del siglo XXII, imitando a Mitre y O´Donnell podrá escribir
páginas emotivas sobre las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y reivindicar a
los terroristas de estado, colocando a todos en la misma trinchera
histórica.
LA DISCUSIÓN HISTÓRICA ES SIEMPRE SOBRE EL PRESENTE
Es positiva la creación del Instituto, más allá de las debilidades políticas
e históricas de su presidente. La reacción de los beneficiarios de la
historia oficial es lógica y reafirma la posición habitual de esos sectores
que sólo son democráticos en la medida que sólo ellos puedan expresarse. No
se está discutiendo sólo el pasado, sino fundamentalmente el presente. Ese
que le produce escozor al republicano periodista Nelson Castro, o pone
histérico al propagandista primariamente liberal Marcelo Longobardi.
Lo confirma indirectamente el historiador académico Luis Alberto Romero que
desde la tapa de La Nación (¿Donde sino?) del 30 de noviembre escribió: "La
retórica revisionista, sus lugares comunes y sus muletillas, encaja bien en
el discurso oficial. Hasta ahora, se lo habíamos escuchado a la Presidenta
en las tribunas, denunciando conspiraciones y separando amigos de enemigos.
Pero ahora es el Estado el que se pronuncia y convierte el discurso
militante en doctrina nacional. El Estado afirma que la correcta visión de
nuestro pasado-que es una y que él conoce- ha sido desnaturalizado por la
"historia oficial", liberal y extranjerizante, escrita por los vencedores de
las guerras civiles del siglo XIX". Los historiadores profesionales
quedamos convertidos en otra "corpo" que miente, en otra cara del eterno
"enemigo del pueblo"". En una frase final, Romero defiende su quiosco y el
medio que lo proteje, involucrados en el neologismo corpo.
Es preciso tener siempre presente aquel proverbio africano: "Hasta que los
leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacerías seguirán
glorificando al cazador"
Hace muchos años, el escritor británico George Orwell, aquél de "Rebelión
en la Granja" y "1984" describía lo que aquí se ha intentado de explicar en
una frase de notable precisión: "Quien controla el pasado controla el
futuro: quien controla el presente controla el pasado"
3-12-2011
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