[R-P] El protagonismo de los fotógrafos periodísticos en la evocación de la Muestra6

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Ago 15 14:11:28 MDT 2011


Gentileza Osvaldo Jauretche


Hola Cumpa Te esperamos este Martes 16 a las 19hs en el Palais de
Glace para inagurar la Muestra Anual y la Muestra Homenaje del
Periodismo Gráfico Argentino nacida en plena Dictadura
Militar.Afectuosos Saludo del Grupo de Reporteros Gráficos 81. y de
ARGRA.



El protagonismo de los fotógrafos periodísticos en la evocación de la
Muestra /“El Periodismo Gráfico Argentino”/ de 1981.
El relámpago que ilumina una verdad negada
Cuando mis jóvenes compañeros de ARGRA me convocaron para informarme
que habían pasado 30 años del nacimiento de la primera Muestra del
Periodismo Gráfico Argentino, y querían realizar un homenaje, me
sorprendí gratamente. Hasta entonces, jamás se me pasó por la cabeza
la proliferación de imágenes y recuerdos de aquel nuboso día de
octubre de 1981, cuando 70 fotógrafos tuvieron la desmañada idea de
volver a enfrentar, desde otro lugar, la dictadura militar con
nuestras herramientas de trabajo. Para concretar la muestra, había que
eludir la censura. La caída del avión de “Crónica” al Rio de la Plata
a poco de despegar del aeroparque rumbo a Rosario, ocurrida el 14 de
septiembre de 1980, en donde perdieron la vida tres fotógrafos,
Alberto Rodriguez, Nemesio Lujan Sánchez, y Víctor Eduardo Hernández,
fue tomada como leiv motiv y respetuoso tributo de los Reporteros a
sus compañeros muertos. Esto motivo la muestra y, sin que lo
imagináramos, confundió a los censores en un principio.
Estos 70 compañeros pusieron en ese difícil momento, sus cámaras al
servicio de lo que iba a ser un aporte a la recuperación democrática.
La muestra se realizó en un pequeño local de San Telmo que pertenecía
al CRABA (Centro de Residentes Azuleños en Buenos Aires) donde se
exhibieron más de 200 fotos y donde en su primera semana, pasaron más
de cinco mil personas espontáneamente, y sin ninguna tipo de difusión
publicitaria, simplemente con el boca a boca. Nadie pensó, que ese
humilde rincón de San Telmo albergó lo que hoy se convertiría, con el
correr de los años, en una formidable herramienta de difusión del
trabajo de los fotoperiodistas argentinos.
Éramos 70 voluntades sin un peso en el bolsillo, pero con una
inquebrantable vocación de lucha, todo lo hicimos por pura prepotencia
del trabajo. Hastiados ya del insoportable clima que nos imponía la
dictadura militar que atacaba día a día cualquier manifestación
libertaria y cultural. Logramos que todo fuera rápido y sencillo, nos
habíamos decidido romper con el cepo comunicacional al que estábamos
inmovilizados. Treinta años después, descubrimos que fuimos la bisagra
que permitiría que hoy pudiéramos ser reconocidos en el mundo entero
como una inagotable cantera de creatividad.
Las cámaras de cada uno de los muchachos, mostraron aquello que los
represores instauraron como un precepto bíblico. Todo lo que no se
veía para ellos, en realidad, no existía. Las lentes dieron forma
física a quienes, hasta ese momento, eran imágenes producidas por
personas ignoradas. Esas imágenes mostraban a las queridas Locas de la
Plaza, a los manifestantes golpeados por el garrote policial ese
histórico 30 de Marzo, que convoco el Movimiento Obrero por Pan Paz y
Trabajo, La Lucha de nuestros Honrosos soldados en Malvinas. Nuestras
cámaras colaboraron también con los incipientes militantes de la
multipartidaria. Acompañamos a un histórico dirigente político a
recorrer junto con la misión de la OEA, las lamentables condiciones de
vida en que se encontraban los hasta ese entonces denominados Presos
Políticos. Mostrando a veces incluso, con ciertos rasgos de humor,
como operaban los verdugos del pueblo argentino. De ese modo, como
podíamos, fuimos rompiendo lentamente la prohibición de difundir, lo
que hasta ese entonces los grandes medios, en complicidad con la
dictadura, se ocupaban prolijamente de ocultar. Que corrieran las
aguas bajo los puentes de aquel tiempo oscuro, antes de que las
esclusas se abrieran para expresar la libertad que yacía encubierta.
Los tiempos son otros hoy, luchamos por construir un país más justo,
más igualitario. Hoy ya no miramos dos veces a nuestros flancos para
caminar las calles de nuestros barrios. Hemos logrado un país para
decir y hacer lo que en aquellos años no nos imaginábamos. Fuimos
parte de una construcción común. Somos hoy parte de la reconstrucción
de un país, qué resuelve la base de sus problemas a través del
ejercicio del voto.
Estas Imágenes quedaran ahora tan solo como un recuerdo de aquellas
jornadas de pelea cuerpo a cuerpo, para que no nos olvidemos que fue
lo que aquí pasó. Ese octubre del 1981, en donde todos sentíamos un
temblor en las piernas. No era para menos, la voluntad superaba al
temor y el sentimiento del horizonte de cambio, se imponía sobre el
cuerpo de cada uno de nosotros para asistir a la aventura de romper el
cerco que buscábamos quebrar, sintiendo tal vez, que dando vuelta la
página, avistaríamos la transformación.
Posiblemente mis palabras suenen grandilocuentes, pero rescatar
jornadas de humillación, convertidas en pequeñas epopeyas en imágenes,
resignifican un reencuentro, me alientan a decirlo de este modo. El
breve sol del invierno que precedió a aquel octubre que la memoria
rescata, fue para nosotros un llamado a regresar al camino que
aprendimos en las calles, en las trincheras de Malvinas. En la soledad
de los hechos que percibíamos, recordamos aun a aquellas mujeres
innominadas, sin pañuelos, que recorrían la Plaza de Mayo, llevando en
sus manos tan solo un pedazo de cartón escrito a mano reclamando por
la aparición de su ser querido, ellas pudieron hacer conocer su clamor
cuando un fotógrafo hizo una toma atribulada que se difundiría en los
medios de comunicación de todo el mundo.
No quiero dejar en el olvido a muchos de los que hoy ya no están entre
nosotros, fotógrafos que nos han legado sus imágenes como patrimonio
histórico nuestro veterano: Juan Di Sandro, decano de los fotógrafos y
su inolvidable Plus Ultra, Jorge Aguirre y sus Papeles quemados,
Antonio Legarreta y sus fotos de deporte, Guillermo Loiacono, quizás
el más mordaz e Irónico luchador contra la Junta Militar, Miguel Ángel
Cuarterolo, historiador fotográfico, quien supo bucear y rescatar del
Olvido las amarillentas fotos de nuestra historia, Oscar Turco
Paglilla, Aron Kalniker, hombre que supo retratar Guantes y Campanas
en las animadas noches de Sábado del Luna Park, Jorgito Sclar, Oscar
Meligeni y Mario Fiordelisi, querido compañero, quien realizó la
imagen de los soldados que regresaban del conflicto por el canal de
Beagle, ocultos en desvencijados vagones de ferrocarril, cuando se les
negaba su suerte a la sociedad. Cada imagen producida por estos
talentosos e infatigables luchadores anunciaba, que había algo nuevo,
un aliento para respirar, atisbos de libertad definitivos.
Por eso, hoy cuando las nuevas generaciones de fotoperiodistas,
acompañados por los que llevamos en el cuerpo, las huellas de los
tiempos, mayores en los años de vida, producirán un nuevo reencuentro
con la memoria, con los compañeros de la nueva esperanza, con el
sentimiento de que no pedimos tregua a la historia, ni los jóvenes ni
los viejos, Seremos el fruto de la esperanza de cada uno y de todos.
La esperanza se asienta en un país mejor que se esforzó en salir de la
noche de la represión, para afirmarse en una reconstrucción, que
siempre precisa de un relámpago que anuncie una ruptura. El flash que
nace de la mano de un trabajador, del ojo de un fotógrafo que
construye una imagen, que afirma la luz en la que se asienta el camino
de los pueblos.
Aldo Amura Fotoperiodista (Miembro fundador de la Muestra).



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Néstor Gorojovsky
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