[R-P] [Cuatro notas de Raúl Wiener] Ollanta Humala, Fujimori y el fujimorismo

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Abr 17 17:53:44 MDT 2011


1)

Voto duro

por Raúl Wiener

 En la votación de primera vuelta del año 2006, Ollanta Humala alcanzó
el 30.6% de los votos y para esta vez ha logrado el 31.7%. Hace cinco
años ganó 18 circunscripciones electorales (departamentos) y esta vez
ganó 17, casi todas las mismas de la otra vez. En el 2006 logró 46
parlamentarios y esta vez los pronósticos lo colocan entre 45 y 48. Es
casi imposible hallar mayor simetría que este resultado, lo que hace a
su vez muy discutible algunas afirmaciones  como aquella de que el
único voto duro es el de los fujimoristas y los demás son volátiles o
producto de estados de ánimo, o que esta vez la victoria de Ollanta ha
sido pura estrategia a diferencia de la ocasión anterior.

 En realidad lo único serio que podría decirse es que el mismo país
que se manifestó en la anterior elección ha vuelto a hacerlo el último
10 de abril. Eso habla demasiado de las políticas que supuestamente
debían incorporar una mayor cantidad de gente a las capas medias y a
una mayor identificación con el modelo. En Lima, misma, en el 2006,
Humala tenía 21.1% de los votos en primera vuelta y ahora cuenta con
el 20.4%. Si de algo puede haber servido la estrategia es para volver
a presentar el mismo candidato, conociendo por donde los iban a atacar
sus adversarios, evitándole golpes en los primeros tramos, y
sorprender a sus enemigos cuando ya lo daban por vencido, con una
corrida final en la que no pudieron alcanzarlo.  Obviamente que este
modo de abordar la campaña le está permitiendo una mejor posición para
la segunda vuelta, pero ese ya es otro tema.

 Pero no ha sido Ollanta ciertamente el único duro de la jornada: si
se revisa la supuestamente extraordinaria performance electoral de
PPK, se verá que comparado con la votación de Lourdes Flores en el
2006, no hubo ascenso real. La candidata consiguió 23.8% en la
elección anterior y el gringo está llegando a 18.6%. En Lima, la
gordita Lourdes ascendió hasta el 34% y PPK  alcanza 26.9%. Sobre el
famoso voto del sur, también hay que decir que el PPC del 2006 logra
un segundo lugar en Arequipa con 21.4%, mientras que el gringo llegó
al 25.9%. Y algo parecido en Tacna y Moquegua, donde aparece en
similar colocación. En resumen no hubo ningún salto, sino un pequeño
descenso respecto al dato de hace cinco años. Aunque la diferencia sea
que Lourdes empezó ganando y PPK perdiendo, pero los dos perdieron.
Constantes, como se puede ver.

 Y en el caso de Keiko, lo que puede anotarse es su simetría con el
voto aprista en el 2006. Así la estrella logró 24.3% hace cinco años y
la k consigue 23.5% esta vez. Menos de un punto de diferencia. El Apra
ganó seis circunscripciones: Piura, La Libertad, Lambayeque, Ancash,
Callao, Ica; y Keiko consigue: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad,
Cajamarca y el exterior. El APRA consiguió 36 escaños el 2006 (hoy
tiene sólo cuatro) y los fujimoristas probablemente logren el mismo
número de representantes. Caben varias hipótesis, sobre todo porque se
daba por descontado que los asientos fujimoristas estaban en la región
central y no en la parte norte donde siempre predominó el aprismo.
Curiosamente el segundo lugar de la votación en departamentos claves
como Piura, Lambayeque y La Libertad, lo alcanza Gana Perú de Ollanta
Humala, lo que significa que se reparten el voto histórico del APRA.
Esto no parece responder a ningún endose, sino al final de uno de los
votos más duros de nuestra historia.

 17.04.11

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2)
De: Raúl Wiener <raulwiener en yahoo.com.ar>

Las noticias de Bayly y el fujimorismo

por Raúl Wiener

 Dentro de las frases inolvidables de esta campaña quedará registrada
aquella de Jaime Bayly que afirma que: “Es una mala noticia que el
señor Humala (que no renunció al Ejército golpista cuando el señor
Fujimori perpetró el golpe del 92, que apoyó desde Seúl el golpe
fallido de su hermano Antauro contra el entonces presidente Toledo,
emboscada que dejó varios policías muertos) haya obtenido más del 30
por ciento en las elecciones presidenciales de ayer”.

“Es una buena noticia que la señora Keiko Fujimori (que tenía 16 años
cuando su padre dio el golpe del 92, que por consiguiente no puede ser
responsable de los desmanes autoritarios del gobierno de su padre, que
en el segundo gobierno de su padre hizo todo cuanto pudo para que
despidieran al bribón de Montesinos, que se quedó valientemente en el
Perú cuando su padre renunció y fugó de un modo deshonroso) haya
obtenido un claro e inobjetable segundo lugar en las elecciones de
ayer, con un porcentaje que sobrepasa el 23 por ciento de los
votos”[1].

O sea que en el Perú se vote por un político nuevo que realmente se
alzó contra Fujimori y la tramposa transición que se urdía a finales
del 2000 entre el gobierno saliente de los vladivideos y el fraude,
los paridos políticos de supuesta oposición y la OEA, y los acuerdos
de impunidad que se estaban cocinando para salvar a la cúpula
político-militar del régimen, y que hoy ofrece una propuesta de
cambio, es mala noticia; pero que se lo haga por la hija de un
golpista, que fue la primera dama de su papi cuando dio otro golpe,
pero esa vez a su propia madre, y que carece de otro mérito personal
que no sea ser hija de un expresidente al que un quinto del país aún
le guarda aprecio por los intensos programas populistas de los que
fueron beneficiarios y otra parte lo considera un freno posible a los
cambios sociales.

 Más o menos como decir que Humala es culpable cuando siendo un
capitán de 30 años, en la zona de emergencia, en plena guerra con
Sendero Luminoso no renunció a su carrera, lo que no hizo ningún otro
militar (el intento de Salinas fue varios meses después y abortó antes
de ejecutarse por múltiples traiciones), pero la hija que viene a
salvar el “legado” del padre y que justifica el golpismo como
necesario, ahora, con 35 años,  no puede ser responsable de nada. La
chica que dice que su papá hizo “el mejor gobierno de la historia del
país”,  no comparte responsabilidad por los desmanes que ocurrieron
delante de sus ojos, y que hoy quiere borrar con la palabra
“deslindo”.

Dice Bayly que la ahora señora de Villanela, “hizo todo cuanto pudo
para que despidieran al bribón de Montesinos”, lo que lleva a
preguntarse: ¿qué es lo que realmente hizo? Porque lo único que
sabemos es que ella dice que le dijo a su “apá” que no era buena la
compañía de este personaje, con el que el chino apareció del brazo
hasta dos semanas antes de la visualización del video
Kouri-Montesinos, para informar de la  captura de los responsables del
contrabando de armas para las FARC, que en realidad trabajaban para el
gobierno. ¿Renunció Keiko a su condición de primera dama por
Montesinos? ¿Envió alguna carta abierta a su padre sobre el papel que
cumplía su asesor? ¿Ha hecho hasta el día de hoy, algo más que echarle
la culpa al Doc., y usarlo como chivo expiatorio de la corrupción y
las violaciones de derechos humanos, y tapar los delitos de su
progenitor? ¿Cómo explica el poder que alcanzaron Montesinos y
Hermoza, aparte de sugerir una increíble ingenuidad de parte de su
padre?

Si fue tan valiente de quedarse y tan deshonroso el  viaje de su
padre, ¿cómo es que luego siguió haciendo el juego político de Alberto
Fujimori, durante su refugio en Japón y ahora cuando dirige al partido
desde la DINOES? Claro que otra manera de mirar el caso es pensar que
Alberto Kenya le encargó precisamente quedarse para cubrir las
necesidades de la reinserción de su movimiento político que eran
fundamentales para su propia sobrevivencia política y personal. Que
Fujimori usa a sus hijos para sus intereses, no es un descargo a favor
de la gordita, sino una evidencia de que estamos ante la manipulación
de la política peruana por un clan familiar.

Si Bayly imagina que Ollanta no fue suficientemente antifujimorista y
que Keyko fue una luchadora antimontesinista y una política
independiente de la influencia nefasta de su padre, allá él. Ha dado
muchas muestras recientes de perdida de contacto con la realidad, que
más da una más. Lo que es sorprendente no es esto, sino que el
escritor se diferencie tan claramente de los de su clase que afirman
que van a ir a votar por Fuerza 2011, casi a la fuerza, porque no les
queda otra y porque PPK no entró a la segunda vuelta. El único que ve
una buena noticia en que Keiko haya reemplazado a los partidos que
gobernaron en los 2000 es el buenazo de Jaime.

Ella fue su candidata desde el comienzo. Como fue Susana en las
municipales hace algunos meses. Aunque supongo que a esta última no
debe estarle gustando nada esta analogía.

17.04.11

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[1] “Buenas y malas noticias” Jaime Bayly. Perú 21. 11.04.11

3)

La concepción fujimontesinista sobre los medios de comunicación[1]

por Raúl Wiener

En la sala del SIN el almirante Elesván Bello, comandante general de
la Marina le dice a Vladimiro:

-          Si no hay manejo de televisión no hacemos nada.

 El asesor contesta pausadamente al almirante:

 -          Ya se ha determinado que no va a haber avisos, ya se ha
dado cuenta que no hay avisos. Saben que no pueden contar con la
televisión. Andrade ha dado una conferencia de prensa. Ningún canal ha
pasado la conferencia de prensa, no existió nunca.

 El gobierno había determinado que aún si se pagaran los avisos, los
medios no los recibirían. Los candidatos no podrían expresarse a
través de la televisión y la radio. Y tampoco se trasmitirían noticias
de sus actividades.

 Y si no hay información sobre algún hecho, el hecho no existe.

-          La acción política si no tiene un correlato de medios de
comunicación, no va”

 Vladimiro explica en otro vladivideo al banquero Eugenio Bertini la
relación entre medios de comunicación y política. Nótese bien: un
agente de inteligencia revela la doctrina del régimen en materia de
comunicaciones al gerente de un banco, con fuertes vínculos con la
corrupción.

La escuelita

 En una entrevista en agosto del 2007, Juan Francisco Crousillat le
explica a César Hildebrandt Chávez de agenciaperu.com, cómo funcionaba
la relación entre los medios y Vladimiro Montesinos.

-          Ustedes iban ¿de lunes a domingo al SIN?

“Así es. Yo iba a las 8 al canal, trabajaba de 8 a 9 y media y de ahí
me iba al otro lado. Almorzábamos ahí, había un servicio de
restaurante y comíamos el menú del día”.

 -          ¿Y quiénes eran los habituales?

-          “Éramos (Samuel y Mendel) Winter, (Julio) Vera, el que
habla y Vinitsky. (Ernesto) Schultz no, porque generaba problemas, era
una persona muy temperamental entonces originaba peleas y discusiones.
Entonces decidieron ponerlo aparte, en una especie de escuelita
personal”.

¿Se han puesto a pensar qué clase de lecciones recibían los dueños de
los canales de televisión en las oficinas del SIN, en una secuencia
diaria y por varias horas, almuerzo incluido?

Pero estos son aún buena parte de los propietarios de la televisión
peruana y esta la catadura moral de los hombres que hablan de libertad
de prensa. Obviamente la intervención de Montesinos repercutía
asegurándole una prensa sumisa a Alberto Fujimori y todo ello era
contemplado impasible por la joven Keiko Fujimori Higuchi.

Amarrando la prensa

En agosto de 1998, se produce un diálogo entre  Vladimiro Montesinos,
con Víctor Joy Way, presidente del Congreso (luego sería primer
ministro), Luis Serpa presidente de la Corte Suprema  y el vocal
supremo Bringas.

-          Hay un huevo de plata en publicidad. Hermano, nosotros
tenemos que hacer convenio con el 2, con el 4, con el 5, amarrarlos
desde ahorita no solamente para las municipales sino para el 2000,
hermano, y la única forma de amarrarlos es con la publicidad. Si desde
ahora no hacemos convenios con los medios nos hemos jodido, hermano;
si no tenemos canal 2, 4 y 5 estamos jodidos, hermano; acuérdate de la
huevada.

Nótese que estamos en vísperas de las municipales en las que el
gobierno llevó como candidato a Hurtado Miller, teniendo como jefe de
campaña en la sombra a Vladimiro Montesinos. Aunque como se desprende
de la conversación el “huevo de plata” en publicidad estatal ya estaba
apuntando a las presidenciales del 2000, donde Fujimori tentaría la
segunda reelección.

17.04.11

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[1] En base a material del libro “Fe de Ratas” Raúl Wiener. Marzo del 2011

4)

¿Por qué se recordará a Fujimori en el futuro?

por Raúl Wiener

  A comienzos del año 2001 escribí[1]: “El gobierno de Alberto Kenya
Fujimori Fujimori ha terminado. Y de la peor forma en que podía
hacerlo. Pudo ser, para la historia, el gobierno  del hombre sin
pasado político conocido, que había hecho posible que los peruanos
pudieran votar contra el sistema político en su conjunto y conformar
un poder insólito, al margen de los partidos y las tradiciones
políticas.

  Pudo ser recordado como el régimen ejecutor del más duro e
implacable e implacable programa de ajuste económico en la historia
del mundo y que logró elevar el promedio de los precios internos cinco
veces en un solo mes llevando los salarios públicos y privados a
niveles de absoluta insignificancia. Pero que logró, a través de ello,
instaurar un orden estable, de dólar artificialmente barato, tasas de
interés y tarifas de servicios caras, empresas y agricultores
impedidos de subir precios por falta de mercados, y pobres y masivos
subsidiados mediante programas sociales y alimentarios.



Soy fondomonetarista ¿y qué?

Pudo ser el mayor privatizador de que se tenga memoria, capaz de
entregar cerca de 200 empresas del Estado, el petróleo, las
principales minas, los servicios básicos, la siderurgia, la
petroquímica, la pesca, los bancos, a inversionistas españoles,
norteamericanos, canadienses, chilenos, argentinos y de otras
nacionalidades, convirtiendo de paso al capital nacional en socio
menor y subsidiario de las transnacionales globales.

  Pudo ser el que como fin de fiesta también lograse privatizar
aeropuertos, puertos, seguridad social, servicios de salud,
universidades y escuelas; y todo esto cubierto con la ideología de la
modernidad y el libre mercado, mientras los miles de millones de las
ventas iban desapareciendo como por encanto.  Pudo ser el que
reingresó al Perú al club de los pagadores puntuales y con exceso de
la deuda externa, el que nos reconcilió con el F.M.I., después de los
discursos tan inflamados como inútiles e inconsecuentes, del
presidente anterior, el que negociaba con rodilleras y se jactaba de
ello, el que colocaba un chullo en la cabeza de Camdessus y agitaba
“soy fondomonetarista, ¿y qué?, siendo aclamado de inmediato por los
campesinos que sufrían los estragos diarios de ese fondomonetarismo.



La paz del autoritarismo

  Pudo ser el gobierno del orden.  Al que nadie le hacía huelgas,
paros y ni una sola marcha en siete años.  El que permitió a los
empresarios derribar a los sindicatos.  El que reinstaló el miedo en
las oficinas estatales y borro del mapa al gremio nacional de
trabajadores estatales, CITE.  El que obligó a los dirigentes de la
central de trabajadores, CGTP, a reconocer que sólo representaban el
3% de la PEA y que el resto se distribuía entre independientes,
autoempleados, subempleados  y desocupados. El que dividió a los
trabajadores con trabajo fijo, con la enorme masa de pobres que se
gananla vida como sea, incluidos los obreros de los “services” y otras
formas de trabajo semiesclavo.

  Pudo ser el régimen que capturó a Abimael Guzmán y lo hizo pedir la
paz a sus captores a cambio de una torta de cumpleaños; el que capturó
a Polay y lo encerró a oscuras por años para que aceptara rendirse
como el jefe senderista;  el del rescate de los rehenes que fusiló en
el sitio a los guerrilleros capturados vivos; el de la matanzas de
Barrios Altos, La Cantuta, Santa, etc.; el torturador de Leonor La
Rosa y descuartizador de Mariela Barreto. Todo para que en este país
podamos dormir sin apagones, ni bombas estallando en las esquinas. El
que, por supuesto, condenó a más de cuatro mil personas por terrorismo
y los encerró en cárceles tumba, en cárceles congeladoras, en cárceles
tugurizadas, los aisló de sus familiares, les negó lectoras, medicinas
y alimentación. Una cuarta parte de ellos, por lo menos, era además
inocente. Dos cuartos más han venido sufriendo carcelería
desproporcionada a sus responsabilidades, y el conjunto no ha tenido
debido proceso. Pudo ser el gobierno que controlaba todos los detalles
de la vida de los cuarteles, y manejaba a su criterio los ascensos,
los retiros, las asignaciones militares. El que persiguió, arrestó y
maltrató a los militares demócratas de Salinas y el que quiso matar al
general Robles y lo obligó a exilarse.

   Pudo ser el del golpe del 5 de abril de 1992 y la alianza cívico
militar pensada para durar veinte años; el del Pacto de las Bahamas
bajo el manto de la OEA que reinstitucionalizó a los golpistas; el del
CCD, de la Constitución reeleccionista que priva al pueblo de derechos
y del referéndum fraudulento de 1993; el de la reelección  de 1995 y
el de la reelección del 2000.  El gobierno que logró batir los récords
de las encuestas y que seguía registrando cifras de apoyo masivo
después de diez años en el poder.

  Pudo ser el régimen que condujo a la población fuera de la política,
a los partidos al borde de su jubilación, a los individuos con
aspiraciones políticas a construirse algún espacio entre la falsa
independencia, el pragmatismo y el transfuguismo; el que consagró la
mentira y se hizo aplaudir por la gente que se sabía engañada.  El que
controlaba la televisión, la radio, los grandes diarios.  El que
fabricaba noticias para tapar sus crisis.  El que hacía llorar a las
vírgenes, el que podía extraviar la nacionalidad de quien le fuera
incomodo, el que invento el ritmo del chino e hizo bailar a Tudela.



Tantas veces Fujimori

Pudo ser, como se ve, muchas cosas que lo hubieran inscrito en la
historia como un extraño caso de dictadura más o menos encubierta con
el discurso de la nueva democracia, de neoliberalismo matizado con
populismo a gran escala, de autoritarismo, infiltración y controlismo
con la coartada del orden.

Pero no será por esto que lo recordarán las futuras generaciones.
Quienes quieran estudiar lo que pasó en el Perú en los 90, descubrirán
que el fujimorato sólo pudo ser todo lo que ha sido señalado porque,
ante todo, se entregó a la conducción de una organización mafiosa.
Como el Fausto, Alberto Kenya vendió su alma al diablo Vladimiro para
poder alargar su existencia más allá de la muerte.  Y la consecuencia
fue la perversión absoluta del poder.  El aparato que funcionaba y la
mafia que drenaba cientos de millones de dólares al exterior.  El
gobierno que visitaba a los pobres y la mafia que blanqueaba dineros
del narcotráfico.  El Congreso que legislaba, y los privatizadores que
se repartían comisiones.  Los jueces y fiscales que aceptaban los
encargos del poder, y los militares que apañaban el desfalco
multimillonario de la compra de armas.  La oposición que daba
discursos, y Fujimori y Montesinos que huían forrados de millones.

  El país que despierta del régimen más nefasto de su historia debe
obligatoriamente aprender la lección de lo que significa un gobierno
sin controles.  Es decir, debe concluir que en nuestra ausencia,
pasividad, indiferencia, están las principales claves de lo que ha
pasado.  Fujimori está políticamente muerto.  Pero el Estado y la
sociedad peruana: ¿han logrado realmente desfujimorizarse?”



RECUADRO

 Notas para un balance

  Han pasado 20 años desde estas palabras y lo primero que se me
ocurre decir es que fracasamos en la desfujimorización del poder.  Ya
no es sólo un tema de métodos, instituciones, tipos infiltrados y
continuidad clientelista de grandes empresas, sino de la posibilidad
de que los mismos actores de los 90 vuelvan a controlar el poder. Es
un balance trágico que tiene que ver claramente con lo que fue el
régimen político de los 2000 que tenía precisamente la tarea de
limpiar el país de la infectación producida.

  Y no lo hizo.

  Prefirió el acomodo en el modelo económico, la constitución, las
leyes, los partidos, los medios, la burocracia, la Justicia, las
fuerzas armadas, etc., que venían del período anterior. Hoy, uno  no
sabe exactamente  en qué consistió la transición que vivimos, ¿adónde
transitamos?, ¿qué cambió en el Perú?

  Es verdad que en los diez años la economía creció más que nunca.
Pero la desigualdad nunca fue más profunda, lo que ha permitido el
regreso del discurso populista de los programas sociales de regalos
para la gente que es la especialidad del fujimorismo.

  Es verdad que en el Perú existen vigentes diversas libertades
políticas que no se respetaban en los 90. Pero están tan elitizadas
que la mayoría las siente fuera de su alcance. Pero además los medios
que hablan en nombre de la libertad de prensa han estado en su mayoría
conectados a la corrupción y a la compra de conciencias del período
anterior.

  Por eso la discusión sobre libertad de prensa es contra Humala y no
contra los que emputecieron la información para manipularnos.

  Además a más de diez años del fin de la dictadura el Perú sigue
siendo un país gobernado por los miedos: rebrote de terrorismo,
delincuencia, conflictos, antisistemas, son agitados por los medios
como si sufriéramos las plagas de Egipto, lo que hace que muchos
sectores se crean el discurso de la mano dura que era la especialidad
de Fujimori.

Entonces cuando reaparecen Martha Chávez, Luz Salgado, Carmen Lozada,
del brazo de Keiko, Kenji y el tío Santiago, no queda sino reconocer
que todo se fue preparando para ello. Cierto, hay un Perú que rechaza
esta amenaza y otro que exige mayores explicaciones para actuar de
inmediato.

  Tal vez este sea el momento para encarar en serio la tarea de
desfujimorizar definitivamente al Perú.

 17.04.11

www.rwiener.blogspot.com

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[1] “Bandido Fujimori”, Abril del 2001.Raúl Wiener


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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