[R-P] Alí Rodríguez Araque sobre los recursos naturales y el conflicto libio

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Abr 14 09:20:09 MDT 2011


[Extraemos y modificamos levemente los párrafos más significativos de
un formidable reportaje a Alí Rodríguez Araque del 4 de abril del
corriente año.

Una verdadera lección de defensa de los recursos naturales, y una
revelación de algo que subyace al caso libio y que nadie dice: la
lucha de los países desarrollados por quitarle al petróleo el carácter
de recurso natural. Si ellos lograsen dinamitar la OPEP y reducir el
petróleo a una mercancía más, una "commodity", que es lo que vienen
intentando desde hace cuarenta años, los países petroleros perderían
el derecho a percibir una renta por el petróleo, y Gadafi se opone a
semejante latrocinio (al igual que Chávez).

El reportaje completo merece más difusión que la modesta que estamos
dándole en forma personal por la lista Reconquista Popular. Quizás
alguna agencia de noticias de algún país que también depende de
recursos naturales (el gas, el suelo, etc.) lo haga llegar a sus
suscriptores. No será por ANSA ni por DPA que lo recibamos.]

Fuente completa, en italiano:
http://www.resistenze.org/sito/te/pe/im/peimbd11-008750.htm

Para Rodríguez Araque, la principal motivación de las grandes
potencias en Iraq es el ataque contra lo que queda de la OPEP.

En especial,

"El gran drama del sistema capitalista mundial, y en especial de los
Estados Unidos y Europa, es que se están cumpliendo ciertas leyes
históricas: la tendencia decreciente de la economía [se refiere a la
tendencia decreciente de la tasa de ganancia, N. del T.] El "boom"
tecnológico alcanzó su techo. En la medida que el sector productivo no
puede reproducir el capital con la intensidad necesaria, el sector
especulativo se involucra cada vez más. De este modo lo que más crece
es la especulación financiera, y esto provoca la famosa burbuja que
llevó a la crisis y que buscan resolver acuñando más dinero. Los
europeos reaccionarán de un modo más conservador, pero ni siquiera de
esa manera podrán detener sus efectos devastadores.

La crisis conlleva una inercia implícita extremadamente poderosa, y
las guerras siempre han sido las válvulas de escape de estas grandes
tensiones que generan las grandes economías capitalistas. Sucedió
durante la Primera Guerra Mundial, durante la Segunda Guerra Mundial
y, tal como lo ha advertido Fidel, puede desencadenar una guerra
nuclear que podría transformarse en guerra mundial. Estamos viviendo
síntomas que anuncian este período, y por este motivo lo único sensato
en el caso libio sería una resolución pacífica, no porque simpaticemos
con Gadafi sino por el peligro que este acontecimiento representa para
la estabilidad mundial, porque en la medida que se ha mundializado el
capital se acentuaron los conflictos entre el Norte y el Sur,
cualquier chispa puede incendiar la pradera mundial.

La OPEP, en tremendo peligro

La OPEP está en peligro desde su nacimiento mismo. Cuando nació, en
agosto de 1960, Henry Kissinger convocó a los principales países
industrializados para quebrarla. Los EEUU no podían tolerar que países
del Tercer Mundo, por el simple hecho de ser propietarios de recursos
estratégicos tan importantes como el petróleo, se unan y puedan
imponer su voluntad.

Literalmente, la OPEP fue una revolución mundial. Por primera vez,
países pequeños del Tercer Mundo podíamos imponernos a partir del
control de la producción propia y de la defensa soberana de este
recurso natural, derecho que por lo demás está consagrado en la
Constitución de los EEUU. Los EEUU reaccionaron con la creación de la
Agencia Internacional de la Energía. Puede decirse que en ese momento
renunciaron a quebrar la OPEP como pretendía Kissinger.

El segundo intento de estrangular la OPEP se dio después de la derrota
de la Unión Soviética, cuando se creó la Carta Energética Europea. Su
objetivo era controlar los recursos de la antigua URSS, recursos
petrolíferos y en especial gasíferos. De no haber sido por la
presencia de Noruega, un país desarrollado y petrolero, el propósito
de las grandes potencias se hubiera cumplido. Bernard Mommer, en uno
de sus excelentes trabajos, demuestra que las tentativas de cambio
incluían una transformación interesada del sentido de las palabras.
Por ejemplo, ya no se definía el petróleo como "recurso natural" sino
como "recurso energético". Y de un modo más sutil todavía, como
"commodity", lo que en economía quiere decir cualquier producto
destinado a un uso comercial. Una simple mercancía, un valor entre
otros valores. Defender las palabras tiene una importancia
doctrinaria, ideológica y fundamental: ante todo el petróleo es un
recurso natural. En venezuela, por ejemplo, se definieron los recursos
de la Franja del Orinoco como "Franja bituminosa del Orinoco". Los
bitúmenes son las arenas de Alberta, Canada, que se explotan como
minería. Pero los petróleos de grado 8 y 9 de Venezuela tienen la
fluidez típica de un yacimiento. Cuando está en superficie se separa
la fracción volátil, pierde su fluidez natural, y hay que mezclarlo.
Eso de "Franja bituminosa" desvaloriza la naturaleza de nuestro
recurso natural.  Al fracasar en la imposición de los términos de la
Carta Energética Europea, intentan ahora establecer un Diálogo entre
productores y consumidores de energía, para lo cual instalaron una
empresa, en 1991, en Riyadh, Arabia Saudita. En esta ofensiva para
lograr que sse trate al petróleo como un “recurso energético”, como
una “commodity” y no como un “recurso natural”, se busca sustituir el
principio universal, aceptado por todos, del derecho soberano de cada
país a disfrutar los propios recursos naturales, que se localizan bajo
tierra. De donde se deduce que,si se tienen recursos soberanos se
tiene el derecho a recaudar una contribución por el disfrute de dichos
recursos, y esto no conviene a las empresas imperialistas. El cambio
de lenguaje parece una sutileza menor, pero conlleva múltiples
consecuencias desde el punto de vista de la soberanía.

Junto a Venezuela, Libia era uno de los países que se habían opuesto a
este "Diálogo" en el que había caído la mayor parte de los países de
la OPEP. Este factor echa bastante luz sobre lo que está ocurriendo.
Son cosas que suceden, como decía Trotsky, "detrás de las sombras
chinescas", y el análisis nos tiene que llevar a mirar más allá de las
apariencias.

¿Entonces la OPEP tiene los días contados? No lo diría así, pero por
cierto está corriendo un enorme peligro. Y el colapso de la OPEP sería
una derrota catastrófica para la soberanía de los países petroleros.
Una derrota de la OPEP va más allá del tema del petróleo. No olvidemos
que desde hace años las grandes potencias pusieron su mirada sobre la
Amazonia porque es una inmensa reserva de recursos naturales de todo
tipo. Dicen que, debido a que es un recurso de la humanidad, su acceso
debería ser libre para que todos lo disfruten, pero ellos no nos dan
libre acceso a la linformación científica que obtienen en sus
laboratorios. Han creado un sistema de patentes que privatiza y
monopoliza el desarrollo científico y el acceso al conocimiento, que
también tiene que ser patrimonio de la humanidad. Están en juego
intereses vinculados a un recurso natural muy importante para los
países productores de petróleo y, en general, para todos los recursos
naturales del planeta.


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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



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