[R-P] Por una vez, conviene tomar en serio a Moralito
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Abr 13 09:36:44 MDT 2011
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1365172-la-politica-y-el-animo-hacen-dudar-a-cristina-kirchner?utm_source=newsletter&utm_medium=titulares&utm_campaign=NLColHoy
El escenario
La política y el ánimo hacen dudar a Cristina Kirchner
Joaquín Morales Solá
LA NACION
Miércoles 13 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa
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Cerca de ella, algunos funcionarios comienzan a sentir los síntomas de
la ansiedad. Cristina Kirchner no da ninguna señal, audible ni
visible, de que haya tomado una decisión sobre su candidatura a la
reelección. Circulan versiones que brotan del entorno familiar sobre
una supuesta renuencia suya a ser candidata en octubre. La única
conclusión posible, hasta ahora, es que no hay especulación electoral
cuando ella dice que está pensando seriamente si le conviene, o no,
optar por la reelección. Es lo que sinceramente está haciendo. Esas
reflexiones presidenciales mezclan tanto asuntos afectivos como
políticos.
El próximo mandato presidencial, sea de quien fuere, será una carga
muy pesada. La economía está postergando decisiones que sólo pueden
ser postergadas gracias a un orden económico mundial amable con los
países emergentes. Ejemplo: Paraguay creció durante 2010 un 15 por
ciento, casi el doble del crecimiento real argentino. Aquí, un gasto
público que llegó al récord histórico y una inflación cada vez más
empinada obligarán al próximo gobierno a tomar decisiones que el
kirchnerismo no quiso tomar nunca. La fórmula que propone más consumo
y más aumentos salariales puede servir para disimular los estragos de
la inflación, pero no son remedios permanentes para el incesante
aumento de precios. Los dos Kirchner se negaron siempre a las recetas
medianamente ortodoxas, aunque Néstor Kirchner fue, hay que
reconocerlo, más estricto con el gasto.
Dicen que Cristina Kirchner no desconoce los trazos gruesos de esos
desafíos, aun cuando para entreverlos debe saltar sobre la valla del
optimismo perpetuo de su círculo más íntimo. La visión de la
Presidenta es, con todo, más política que económica. Aprendió de su
esposo que un mandato sin reelección a la vista, aunque sea como una
posibilidad, es un juego suicida. "La posibilidad de la reelección
debe estar siempre", le insistía el ex presidente cuando debió
convencerla de que aceptara la candidatura presidencial de 2007. Era
ella la que no estaba segura de si había llegado su hora o de si, por
el contrario, su marido debía intentar su propia reelección. El
argumento de Kirchner era que él se convertiría en un presidente
débil, en caso de ser reelegido, y que luego le costaría imponer a su
esposa como candidata del peronismo.
Esa línea de pensamiento tiene su correlato con la realidad. Ya hay
varios neokirchneristas que se están anotando para la carrera
presidencial de 2015, que podría comenzar el próximo 11 de diciembre
si ese día asumiera de nuevo Cristina Kirchner. De hecho, el
triunfante gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, ratificó
públicamente su decisión de ser candidato presidencial dentro de
cuatro años. Otros siguen, como él, ese camino.
Para muchos de ellos, el 11 de diciembre próximo concluirán sus
compromisos políticos: Néstor Kirchner ya no está y Cristina
comenzaría, si fuera reelegida, su último mandato constitucional.
Sucederá entonces una intensa lucha interna por la candidatura del
peronismo luego del kirchnerismo. Aunque seguramente ningún peronista
hará nada para debilitar a la Presidenta en los primeros años, lo
cierto es que la sola competencia entre otros para sucederla
eclipsaría el liderazgo político de Cristina. El haz de luz del poder
peronista comenzaría a desplazarse hacia otros rincones del escenario.
Nadie imagina, con todo, que Cristina Kirchner esté pensando en
jubilarse de la política. Al revés, las encuestas actuales le
asegurarían un futuro después del próximo período, porque podría
volver con la célebre reelección en las manos. Esta posibilidad
también forma parte de sus actuales cavilaciones.
Ese combate entre el presente y el futuro, entre lo efímero y lo
durable, encontraría a la Presidenta después de diciembre, en cambio,
lidiando con el sindicalismo más poderoso del que se tenga memoria.
Ningún otro dirigente sindical construyó, como Hugo Moyano, tanto
poder político, sindical y económico. El problema es que Moyano no
está conforme con lo que tiene y siempre quiere algo más. ¿Para qué
empujó una fórmula peronista en Salta, alternativa a la de Urtubey, y
por qué consiguió el apoyo de Cristina a semejante aventura, que
terminó en un estrepitoso fracaso? Es probable que la propia
Presidenta haya considerado que era mejor condicionarlo a Urtubey,
pero el ensayo le salió mal de la mano de uno de los dirigentes más
impopulares de la Argentina, como también lo es Moyano.
Moyano y los Kirchner son ya indivisibles. Ni Cristina tendrá nunca la
posibilidad de romper abiertamente con el jefe cegetista, por la
historia común de alianzas y complicidades que existe entre ellos, ni
Moyano podrá recrear jamás un acuerdo parecido con otros exponentes
políticos, aunque sean peronistas. La dura ofensiva verbal de Urtubey
contra Moyano es el ejemplo más módico, tal vez, de lo que sucederá
entre el líder sindical y cualquier expresión política que no sea
puramente kirchnerista.
Moyano tiene en sus manos la paz social, como las llamadas
organizaciones sociales controlan el espacio público. Cristina
Kirchner, al fin y al cabo una señora con reflejos de la clase media
argentina, sabe que el desorden público no puede ser un remedio para
siempre. Pero ¿está ella en condiciones de imponer cierta disciplina a
esas organizaciones a la que su esposo les dio vida, recursos y
también poder? Siempre podrá hacerlo, aunque deberá pagar un precio
político por ello que nadie sabe si está dispuesta a desembolsar.
Versiones seguras agregan que los hijos de la Presidenta aspiran a
tener una madre con más tiempo que la que tuvieron hasta ahora. Esa
vieja aspiración de los Kirchner más jóvenes habría aumentado desde la
muerte del padre. Empresarios que habitan en el corazón kirchnerista
suelen dar fe de esa posición de los hijos y de las vacilaciones de la
Presidenta frente a su reelección. Todos señalan que, en caso de
rechazar la candidatura, el heredero de Cristina podría ser el
gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, el único político cercano
al kirchnerismo con buenas mediciones de opinión pública.
El círculo presidencial más político e ideologizado sostiene la
posición contraria: el kirchnerismo sólo podría sobrevivir con
Cristina y con nadie más. "Un modelo político debe permanecer más allá
de las personas", dijo Cristina la semana pasada, cuando se
autoproclamó una líder "temporal, absolutamente temporal". Pareció un
mensaje por elevación a quienes creen que sólo un Kirchner cultivará y
protegerá al kirchnerismo.
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Néstor Gorojovsky
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