[R-P] Los siete demonios de Haití

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Abr 13 07:39:15 MDT 2011


Gentileza de Novedades Sur Sur

LOS SIETE DEMONIOS DE HAITI  (Anónimo)


El dolor de Haití comenzó antes, mucho antes del terremoto, cuando
llegaron los primeros demonios.

EL PREDICADOR EVANGELISTA PAT ROBERTSON, LIDER DEL CLUB DE LOS 700, HA
DECLARADO QUE EL TERREMOTO QUE ARRASÓ A HAITI Y EN EL QUE SE CALCULAN
CIENTOS DE MILES DE MUERTOS Y MILLONES DE DAMNIFICADOS, ES CULPA DE
LOS MISMOS HAITIANOS PORQUE TIENEN HECHO UN PACTO CON EL DIABLO.

" Ellos se lo buscaron por meterse con los demonios".

Tiene razón Pat Robertson. En la historia de Haití ha habido muchos
demonios, pero no los que el predicador gringo imagina.

EL PRIMER DEMONIO SE LLAMÓ... ESPAÑA.

A fines del siglo 15, los españoles invadieron América.

Los indígenas taínos que poblaban la isla llamada Ayití eran pacíficos.

Cristóbal Colón y sus marineros, hambrientos de oro, fueron
responsables de las primeras matanzas.

La viruela y el sífilis, la espada y los trabajos forzados arrasaron
la población de esta pequeña isla del Caribe.

A la llegada de los españoles, Haití contaba con una población de 500
mil indígenas.

Veinte años más tarde, apenas quedaban 30 mil, esclavizados en los
lavaderos de oro.

50 años más tarde, no quedaba un solo taíno vivo para contar el horror
de aquellos demonios blancos.

EL SEGUNDO DEMONIO SE LLAMÓ... FRANCIA.

A finales del siglo 17, los franceses expulsaron a los españoles de la
mitad occidental de la isla. Y se apropiaron de Haití.

Cap-Français, la primera capital del país, fue el puerto de llegada de
los barcos negreros provenientes de África.

Los esclavos y esclavas tenían un promedio de vida útil de cinco años
(!) en las plantaciones de azúcar. Morían por miles y eran remplazados
por otros.

La Francia de la libertad y la igualdad, aceptaba sin asco la más
terrible esclavitud en Haití, la rica colonia de ultramar que
abastecía de azúcar las mesas europeas.

Montesquieu y los "librepensadores" franceses consideraban que los
esclavos eran simples animales a su servicio.

Esas bestias negras no tienen alma.

Pero los esclavos se organizaron contra la tiranía francesa. Toussaint
Louverture encabezó la rebelión. Su ejército de desarrapados venció al
ejército de Napoleón Bonaparte.

En 1804, haitianos y haitianas proclamaron la primera independencia de
América Latina.

Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud.

NO FUE INGLATERRA NI ESTADOS UNIDOS, COMO DICEN LOS LIBROS, SINO HAITÍ,

EL PRIMER PAÍS DEL MUNDO DONDE SE PROCLAMÓ LA LIBERTAD DE TODO SER HUMANO.

La bandera de los negros y las negras libres se alzó sobre las ruinas.

La tierra haitiana, devastada por el monocultivo del azúcar,

deforestada por la explotación de la caoba,

arrasada por la guerra, había perdido la tercera parte de su población
en los campos de batalla.

El demonio llamado Francia nunca perdonó la humillación ni la pérdida
de su colonia más rica y mejor explotada.


EL TERCER DEMONIO SE LLAMÓ... EUROPA.

Después de la derrota, Francia bloqueó la isla y ningún país reconoció
la independencia de Haití.

Las potencias europeas no admitían la existencia de una nación
gobernada por antiguos esclavos, porque... la libertad de Haití
cuestionaba y amenazaba sus propios sistemas esclavistas.

A pesar de la soledad internacional, Haití comenzó a gobernarse.

Alexandre Pétion presidió la naciente república y distribuyó tierras
entre los antiguos esclavos.

Pero Europa, la Europa blanca y cristiana, apoyó a Francia en su
reclamo de una gigantesca indemnización que la nueva y pequeña
república de Haití tendría la obligación de pagar por

"daños de guerra".

Por el delito de ser libres.

Francia exigió 150 millones de francos oro, equivalente a 21 mil 700
millones de dólares actuales.

Haití, estrangulada y abandonada por todos, cayó en manos de
gobernantes cómplices de Europa, que destinaban los poquísimos
recursos del país para pagar "la deuda francesa".

EL CUARTO DEMONIO DE LLAMÓ... ESTADOS UNIDOS.

Los banqueros norteamericanos prestaron dinero a Haití para hacer
ferrocarriles y plantaciones de banano.

Los préstamos, que los intereses de usura iban multiplicando,
resultaron impagables por una república aislada y empobrecida.

En 1915, el presidente norteamericano Woodrow Wilson envió marines a
Haití para tomar control del país.

La primera medida de los invasores fue ocupar la aduana y la oficina
de recaudación de impuestos.

Liquidaron el Banco de la Nación , impusieron trabajos forzados a gran
parte de la población y prohibieron la entrada de negros en hoteles y
restaurantes.

Con el pretexto de "proteger las reservas de oro de Haití" .. se las
llevaron a las cajas fuertes de Nueva York.

Después de 19 años de ocupación, los norteamericanos se retiraron de
la isla habiendo cumplido su principal objetivo: cobrar las deudas del
City Bank.

Entonces, Robert Lansing, secretario de Estado norteamericano,
justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza
negra es incapaz de gobernarse a sí misma, ya que tiene

"… una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física
de civilización."

La misión "civilizadora" de los marines concluyó en 1934.

Atrás dejaron una temible guardia nacional, entrenada por ellos, para
exterminar cualquier posible brote de rebeldía en Haití.

EL QUINTO DEMONIO SE LLAMÓ... FRANÇOIS DUVALIER.

En 1957, apoyado por el ejército de Estados Unidos, asumió la
presidencia François Duvalier, un médico asesino que aterrorizó a la
población haitiana, mezclando religión y política.

Inspirado por los camisas negras del fascismo italiano, Duvalier creó
una milicia conocida como los "Tonton Macoute", responsable de 30 mil
asesinatos e incontables atrocidades y

torturas.

François Duvalier se proclamó "presidente vitalicio". A su muerte, lo
sucedió su hijo Jean Claude, tan canalla como el padre.

En 1986, después de 30 años de una de las dictaduras más sanguinarias
de América Latina, una insurrección popular sacó del poder a Jean
Claude.

Éste se exilió en Francia, cuyo "democrático" gobierno le brindó un
asilo dorado a él y su familia.

Ya sin la pesadilla de los Duvalier, se pudieron realizar, por primera
vez, elecciones democráticas en Haití.

EL SEXTO DEMONIO SE LLAMÓ... EL VATICANO.

En 1991, Jean Bertrand Aristide, un sacerdote muy popular, surgido de
las comunidades de base, se candidateó y ganó la presidencia de Haití.

El Papa Juan Pablo II, enemigo acérrimo de la Teología de la
Liberación, se opuso desde el inicio al compromiso político de
Aristide.

Aristide, el cura revolucionario, duró pocos meses como presidente de Haití.

El gobierno norteamericano, que tampoco simpatizaba con las tímidas
reformas sociales de Aristide, ayudó a derribarlo.

Entrenado en la Escuela de las Américas, el general Raúl Cedras dio el
golpe de estado. Las calles de Puerto Príncipe se llenaron de
cadáveres.

Cómplice del golpe, el Vaticano reconoció de inmediato el gobierno del
nuevo dictador.

Las tropas norteamericanas se llevaron a Aristide, lo sometieron a un
"tratamiento" para que abandonara sus ideas extremistas

y una vez "reciclado", lo devolvieron a la presidencia haitiana.

Para borrar las huellas de la participación norteamericana y vaticana
en la carnicería del general Cedras, los marines se llevaron 160 mil
páginas de los archivos secretos de Haití.

EL SEPTIMO DEMONIO SE LLAMÓ... FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (F.M.I).

En 1996, René Préval fue elegido presidente de Haití.

En realidad, no presidía nada porque desde los tiempos de Duvalier
eran el Fondo Monetario y el Banco Mundial quienes controlaban la
economía haitiana.

De las pocas cosas que producía Haití era el arroz, alimento básico de
la población.

El Fondo Monetario, siguiendo las recetas neoliberales, obligó a Haití
a abrirse al "libre mercado" eliminando el apoyo a la producción
nacional.

Haití obedeció sin rechistar las instrucciones de este organismo usurero.

Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se
convirtieron en mendigos o en balseros.

Actualmente, Haití compra todo el arroz de Estados Unidos.

Un arroz . . . ¡ transgénico!.

- Haití acaba de sufrir un terremoto de más de 7 grados, la peor
catástrofe natural de su historia.

Cientos de miles de muertos, millones de damnificados,

Puerto Príncipe en ruinas, como si hubiera sido bombardeada.

Sí, tenía razón el predicador Pat Robertson cuando habló de demonios
que causan terremotos.

Sólo que se equivocó en el rostro de esos demonios.

Porque el terremoto de Haití no comenzó aquel 12 de enero, sino hace
más de 500 años.

Haití, la primera nación libre y sin esclavos de América, convertida
hoy en el país más pobre del hemisferio occidental.

Pobre no. Empobrecido. El país más saqueado por los demonios blancos.








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