[R-P] [Raúl Wiener] La teoria de los tercios en el proceso electoral peruano
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Dom Abr 10 19:19:40 MDT 2011
La teoría de los tercios en el actual proceso electoral
por Raúl Wiener
En estos días finales de la campaña electoral me han venido a la
cabeza algunas de las lecciones que recogí hace un año durante las
elecciones chilenas. Ahí también se podía escuchar menciones al
“peligro” en que se encontraba la democracia. Y a todo lo que nos
había costado dejar atrás a la dictadura, para que el fantasma del
general volviera escondido detrás de las sonrisas y las frases
conciliadoras de Sebastián Piñera. Y, lo que uno fácilmente podía
sacar en claro era que mucha gente se había fatigado de oír ese
discurso cada vez que había elecciones.
Veinte años de concertación habían sido desde el punto de vista
económico iguales o tal vez peores que los del neoliberalismo
dictatorial. Y desde el punto de vista político, habían mostrado una
inconfundible conciliación entre los herederos de la dictadura y los
restauradores de la democracia. Se llevaban tan bien en el Congreso y
en la política cotidiana, que muchos empezaron a sospechar electorales
no eran más que eso, puramente electorales. Todo esto sin contar los
temas de corrupción que salpicaban a los dos sectores, aunque se diga
que los desarreglos chilenos son nada si se comparan con los peruanos.
El país dividido entre la ex dictadura y la semidemocracia había
crecido de manera constante y a veces sorprendente, había mejorados
sus indicadores sociales, pero igual había un enorme descontento ante
el inmovilismo y los engaños repetidos. Esto dio origen
inevitablemente a un tercer sector que congregó a los que no se
sentían representados ni por la concertación ni por el neo
pinochetismo. Y esa corriente finalmente dejó planteada la hipótesis
de un país diferente, que no cuajó, pero les dio la estocada final a
los demócratas insulsos que creían que podían dominar el poder para
siempre.
Es obvio que el Perú es muy distinto que Chile. Pero tampoco es ese
terreno de incertidumbres o de virajes sin sentido que expresan los
analistas de derecha que no entienden porqué un candidato iba muy
adelante en febrero y ahora parece que llegará cuatro. Y otros iban
rezagados y se recuperaron rápidamente. Es que lo loco no es lo que
estamos viendo al final del proceso, cuando los espacios se decantan
claramente en tres campos: el de los herederos del autoritarismo de
los 90, el de los que quieren “salvar” la democracia estéril de los
2000, y el de los descontentos con ambas cosas.
Eso tiene lógica y no el trío que se creía ya consolidado en la punta
en el mes de febrero, y que los medios engreían como si entre ellos ya
estaba el próximo presidente. Las agrias disputas entre Toledo y
Castañeda, y luego entre Toledo y PPK, que parecían por un momento una
puja por el primer puesto, eran en realidad un reflejo de la división
del grupo de los que encarnaron la “transición” post fujimorista, y
que como en Chile, mantuvieron íntegro el sistema económico de los 90,
como si no pudiera buscarse alternativas, e intentaron su
profundización, y que en los político conciliaron con el viejo régimen
hasta el punto de haberle devuelto su plena legitimidad, para que hoy
los amenace con dejarlo fuera del poder.
Y, claro, los que se sintieron alguna vez engañados por Fujimori y el
no shock, enfrentado a la derecha de Vargas Llosa, que se convirtió en
el presidente del supershock y en el exponente de la nueva derecha
autoritaria; y los que volvieron a pelear para echar al dictador en el
2000, sólo para volver a ser traicionados por Toledo, PPK, Flores,
García y Castañeda; tenían que buscarse tarde o temprano su propio
espacio. Eso es lo que germina con Ollanta Humala. Hay que entender
que lo que no tenía sentido era un escenario electoral en el que el 60
o 70% pedía cambios urgentes y el 85% de las intenciones de voto era
para candidatos que decían que no había que mover los pilares del
crecimiento.
Es decir, nadie podría discutir el vacío de partidos en el país. Pero
eso nada tiene que ver con que no haya sentido en las opciones de la
gente. El truco no está en lo que expresa el fujimorismo o el
nacionalismo, que a pesar de sus esfuerzos para evitar el debate de
los aspectos más filudos de sus propuestas, todos los identifican como
la derecha dura y la izquierda. El problema está en los que nos han
gobernado durante diez años, que han hegemonizado el discurso con el
cuento que ellos representan la modernidad y la democracia.
Si ninguno de los tres del grupo que Toledo llamó democrático, esto es
en el que están el ex presidente, el ex premier y el ex alcalde, pasa
a segunda vuelta, lo que va a pasar es que va a haber una intensa
crisis de identidad en este sector político, que va a tener
dificultades muchísimos mayores para el endose que hizo en el 2006 en
favor de Alan García. Ya no se tratará sólo de perdonar los pecados
económicos de un ex gobernante, sino de completar el ciclo de
dictadura-transición-regreso de los representantes del régimen
dictatorial, que ha ocurrido en otros países del mundo, pero que aquí
se intentará hacer con el voto de por lo menos de una fracción de la
“democracia”.
Fatal para ellos.
10.04.11
www.rwiener.blogspot.com
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Néstor Gorojovsky
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