[R-P] Lula en Uruguay: "Viva la Patria Grande latinoamericana!"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Abr 7 10:02:14 MDT 2011


["Compañeras y compañeros, no podría dejar de destacar un aspecto
fundamental de la trayectoria del Frente Amplio en estos cuarenta años
de existencia: su compromiso con la integración sudamericana y
latinoamericana. José Artigas, vuestro máximo líder de la
independencia, fue un combatiente por la libertad mucho más allá de
las fronteras de este país. Seguramente su ejemplo inspiró y
continuará inspirando a todos los que luchan por la patria grande tan
soñada en América Latina. El Frente Amplio siempre tuvo importantes
contribuciones a todas las iniciativas de integración regional, por
medio de las cuales queremos garantizar que la América del Sur tenga
un peso decisivo en este mundo multipolar que se está diseñando. Y los
resultados de ese proceso de integración son cada vez más positivos."]

Gentileza de Héctor Menéndez

DISCURSO DE LULA EN EL ACTO DE L 40 ANIVERSARIO DEL FRENTE AMPLIO

31/03/2011 - SEMANARIO VOCES - OPINION


Queridos compañeros y compañeras:

Me siento profundamente honrado por haber sido invitado para
dirigirles la palabra en este acto de conmemoración de los cuarenta
años del Frente Amplio.
Quiero iniciar mi intervención recordando diciembre de 1993, cuando
vine por primera vez al Uruguay. En ese entonces, me estaba preparando
para ser, por segunda vez, candidato a Presidente de la República. Y
precisé competir dos veces más para ser electo.

En aquel diciembre de 1993, cuando tuve la oportunidad de sentir de
cerca la afectuosa hospitalidad de este país, conocí a muchos
compañeros frenteamplistas que hoy están aquí, como ser los amigos
Tabaré Vázquez y Pepe Mujica. Pero conocí también a un gran compañero,
que no está más entre nosotros. Me refiero al inolvidable Líber
Seregni, a quien rindo hoy mi homenaje, como uno de los mayores
valores del Frente Amplio, de la historia de Uruguay y de toda América
Latina. Dirigentes y militantes del Frente Amplio: en estas últimas
décadas el Frente transformó el panorama de la política uruguaya,
dominada hasta entonces por un sistema bí partidario que ya no se
correspondía con la evolución de la sociedad. Su presencia en la
escena nacional le dio a la política de este país una nueva calidad.
Sé que sus militantes pagaron en muchas ocasiones un alto precio por
su coherencia y determinación durante el régimen dictatorial, que
asoló a este país en los años setenta y ochenta. Pero sé también, que
el Frente fue factor decisivo en el proceso de democratización
política de Uruguay, mucho antes incluso de conquistar la presidencia
de la República. Sus movilizaciones fueron fundamentales para impedir
que la ola neoliberal que se abatió sobre nuestro continente,
prevaleciera en Uruguay.

Si no hubiera sido por la lucha del Frente Amplio, la resistencia del
movimiento sindical y de los movimientos sociales, el Estado uruguayo
habría sido desmontado por los insensatos adoradores del mercado;
aquellos señores que en gran parte de América Latina consiguieron
privatizar el patrimonio público, desorganizar nuestras economías,
aumentar la pobreza y comprometer la soberanía nacional. Aquí,
felizmente, ellos no tuvieron el éxito que esperaban. En muchos de
nuestros países ellos dejaron un rastro de estancamiento económico y
exclusión social. Peor aún, agravaron la inflación que pretendían
combatir y profundizaron la vulnerabilidad externa. El pueblo
uruguayo, con la intervención determinante del

Frente Amplio, no permitió que eso aconteciera, que fuera entregado a
las generaciones futuras de este país un Estado raquítico, incapaz de
regular democráticamente la economía y de promover el desarrollo. Pero
nuestra región cambió. Hoy existe una nueva América del Sur. Un
continente que irguió su cabeza, se liberó de las tutelas
internacionales y rescató su soberanía. Un continente que recuperó la
autoestima y volvió a creer en sí mismo, en su capacidad de tornarse
cada vez más próspero y justo. Nuestros países están demostrando en la
práctica que es posible crecer de modo vigoroso y continuar
manteniendo la inflación baja.

Que es perfectamente viable crecer distribuyendo los frutos de la
expansión económica para toda la sociedad; crecer combatiendo la
pobreza y la desigualdad. Esta es la forma más consistente y duradera
de desenvolverse, la única justa y sustentable. Ustedes uruguayos y
nosotros brasileros, que tanto nos opusimos a las políticas recesivas
y excluyentes del pasado, tenemos mucho que conmemorar. Hoy, vivimos
una nueva realidad. Podemos, sin ningún triunfalismo, festejar el
éxito de nuestras economías, los extraordinarios avances sociales y la
vitalidad de nuestras democracias.

No celebramos apenas valores éticos y morales - que obviamente
constituyen un patrimonio irrenunciable - sino también el acierto de
nuestra estrategia de desarrollo y de nuestras políticas públicas
emancipadoras, que están cambiando para mejor la vida de las clases
populares. Todavía falta mucho por hacer.

Pero las conquistas históricas de los años recientes justifican
plenamente nuestra confianza en el futuro.

Compañeras y compañeros: como ex presidente de la República, militante
y dirigente del Partido de los Trabajadores, siempre tuve una enorme
afinidad y respeto por el Frente Amplio. Las políticas que Tabaré y
Mujica implementaron en Uruguay son muy afines a aquellas que
desarrollé en Brasil y que Dilma Rousseff continúa desarrollando
ahora. Pero el PT y el Frente Amplio tienen muchas más cosas en común.
Algunos ya dijeron que el PT es, en realidad, un frente y que el
Frente Amplio es, en realidad, un partido. Las dos afirmaciones poseen
un fondo de verdad. Por una razón muy sencilla: tanto el Frente como
el PT son organizaciones plurales, profundamente democráticas. Somos
capaces de combinar una indispensable unidad de acción con la
valorización de la diversidad y la democracia interna.

Abrigamos distintas corrientes de pensamiento progresista. Respetamos
nuestras diferencias ideológicas, pero no abrimos mano, bajo ninguna
circunstancia;-del compromiso con los trabajadores y el pueblo pobre
de nuestros países. Sabemos que, en las últimas décadas, las grandes
corrientes de la izquierda entraron en crisis en el mundo todo. Muchos
quedaron huérfanos de referencias político - ideológicas. Ninguna
fuerza progresista permaneció inmune frente a la crisis. Pero no por
eso nos cruzamos de brazos y nos sumergimos en la perplejidad o la
pasividad política.

Con nosotros fue diferente: no abandonamos nuestras convicciones de
base. Para nosotros, las doctrinas tienen su importancia, pero lo
principal es el compromiso de vida con el destino de los oprimidos de
nuestros países. La izquierda auténtica supera sus desafíos
participando cada vez más en las luchas concretas del pueblo. Nuestra
brújula es la aspiración popular por una vida digna. Por eso, fuimos
capaces de promover en nuestros países, en plena crisis de las
ideologías, reformas sociales tan importantes

Las izquierdas de Uruguay y Brasil supieron cambiar, pero sin cambiar
de lado. También por esa razón, nuestras experiencias de gobierno y
nuestros partidos son hoy referencia, tanto para América Latina como
para otras regiones del mundo. Todo eso nos impone responsabilidades
aumentadas. Precisamos continuar y profundizar las transformaciones en
nuestros países, teniendo claro que ese es trabajo para más de una
generación. Pero precisamos también reconstruir el pensamiento de
izquierda, enfatizando, sobre todo, nuestro compromiso innegociable
con la democracia. No pretendemos dar lecciones a nadie. No buscamos
construir paradigmas o elaborar "modelos". Pero tenemos la obligación
política y moral de explicar al mundo el tronco de nuestra experiencia
histórica. Y esa experiencia muestra claramente dos cosas: que no
habrá socialismo si él no es profunda y radicalmente democrático y
tampoco habrá una auténtica democracia política si no existe
democracia económica y social. Esa combinación de democracia política
con democracia económica y social nos da la llave para poder formular
el proyecto histórico que queremos construir.

Nuestra misión es dar consistencia teórica y política a ese renovado
ideal libertario. Tal consistencia no vendrá sólo de los libros; ella
surgirá sobre todo de la lucha de los trabajadores y de nuestra
capacidad de reflexionar sobre los rumbos de la historia. No podrá ser
una reflexión solitaria; menos aún confinada a un espacio nacional.
Más que una constatación nos toca realizar una invitación, una
convocatoria.

Nuestros partidos - el Frente Amplio, el PT y otras organizaciones
amigas de América Latina - tienen que profundizar su relación, su
diálogo, para transmitir a otros movimientos el sentido de nuestras
experiencias, con sus méritos pero también con sus límites. Tengo la
osadía de decir que existe una gran expectativa en ese sentido,
inclusive por parte de las izquierdas de los países desarrollados, que
hoy enfrentan profundos impasses. Aquellos que, fundamentalmente en
Europa, observan lo que está ocurriendo en nuestra América, comienzan
a darse cuenta, cada vez más, que su Norte puede estar en nuestro Sur.

Compañeras y compañeros, no podría dejar de destacar un aspecto
fundamental de la trayectoria del Frente Amplio en estos cuarenta años
de existencia: su compromiso con la integración sudamericana y
latinoamericana. José Artigas, vuestro máximo líder de la
independencia, fue un combatiente por la libertad mucho más allá de
las fronteras de este país. Seguramente su ejemplo inspiró y
continuará inspirando a todos los que luchan por la patria grande tan
soñada en América Latina. El Frente Amplio siempre tuvo importantes
contribuciones a todas las iniciativas de integración regional, por
medio de las cuales queremos garantizar que la América del Sur tenga
un peso decisivo en este mundo multipolar que se está diseñando. Y los
resultados de ese proceso de integración son cada vez más positivos.

En el terreno económico, vivimos un momento muy promisorio. Nunca hubo
tanto comercio entre los países de América del Sur. El MERCOSUR, que
mañana completa veinte años, es la locomotora de esa expansión, lo que
sólo fue posible después que conseguimos sepultar la propuesta del
ALCA, que no era de integración soberana sino de anexión subalterna.
De 2003 a 2010, el comercio del MERCOSUR aumentó más de tres veces.
Las inversiones productivas conjuntas crecen de modo espectacular.
Aquí quería decirles algo al compañero Pepe y al compañero Tabaré. Se
acabó el tiempo en que Brasil tenía un enorme superávit comercial con
Uruguay. El año 2010 lo terminamos con exportaciones de Uruguay para
Brasil por 1.455 millones de dólares y las de Brasil para Uruguay por
1.466 millones de dólares; apenas 11 millones de dólares de
diferencia. Y tengo certeza que Uruguay va a exportar mucho más para
Brasil. Y lo que es más importante: la balanza comercial y las
relaciones entre nuestros países están cada vez más equilibradas. La
integración está beneficiando a todos. Nosotros, brasileros,
percibimos que sólo vale la pena que Brasil crezca y se torne un país
más rico si los países vecinos, los pueblos hermanos, también crecen y
se tornan más ricos. Somos conscientes de que el camino de la
integración no está exento de contradicciones y eventuales conflictos.
Pero estoy seguro de que sabremos construir instituciones aptas para
resolverlos, porque aquello que nos une es infinitamente más
importante que aquello que nos separa. La verdadera integración no
puede ser apenas comercial. La asociación económica es imprescindible,
pero está lejos de ser suficiente. La unidad del continente sólo será
efectiva cuando nuestras poblaciones se conozcan mejor, cuando los
sindicatos se articulen a escala regional, las universidades tengan un
intercambio cotidiano, nuestros científicos estén investigando juntos
y nuestras riquísimas tradiciones culturales sean de hecho
compartidas. En suma, cuando la integración no sea apenas de los
productos o de los Estados, sino de los pueblos.

Queridos amigos y amigas, permítanme concluir dirigiendo unas palabras
a la militancia frenteamplista. Ustedes están completando cuarenta
años y el PT cumplió 31 años el 10 de febrero. El Frente Amplio tiene
nueve años más que el PT. Aunque ustedes no lo sepan, el Frente
inspiró mucho al PT ser de la forma que es. Ustedes saben mejor que yo
que la izquierda uruguaya cuenta con dirigentes de gran estatura moral
y política. Líderes de extraordinaria dignidad y madurez, de
inquebrantable amor a su país y su pueblo. Líderes oídos y respetados
en toda América Latina. Pero cuenta también con una admirable
militancia de base, desparramada por todo el país, sin la cual, la
trayectoria del Frente, con certeza, no hubiera sido tan victoriosa.
Feliz del pueblo que puede disponer de luchadores sociales y políticos
tan generosos y dedicados al bien común. Esa espléndida militancia es
la prueba de que el sueño igualitario no acabó, de que valió la pena
el sacrificio de las generaciones que nos precedieron. La fuerza del
Frente Amplio y de otras alianzas populares de la región muestra que
llegó la hora de nuestro continente. El siglo XXI tiene todo para ser
el de la afirmación definitiva de América del Sur, de aquella América
con que soñaron nuestros próceres y por la cual dieron sus vidas. Una
comunidad de países soberanos, justos y desarrollados.

Queridas compañeros y compañeros, antes de terminar este discurso
institucional, quería manifestarles, desde el fondo de mi corazón, la
alegría de estar aquí por el profundo respeto que le tengo al pueblo
de Uruguay y al Frente Amplio y el profundo cariño que le tengo al
presidente del Frente, a Pepe Mujica y a Tabaré Vázquez. Sólo tengo un
resentimiento con Uruguay, y les pido por el amor de Dios que no
repitan en 2014 lo que hicieron en 1950.
Ustedes saben que es difícil dejar la presidencia; que Tabaré se los
diga. Pero es muy importante que sepamos que somos ex presidentes de
la República pero nunca seremos ex militantes políticos de las causas
nobles.

Estamos en el camino correcto. A veces tenemos compañeros a los que
les gustaría que las cosas anduvieran más rápido. Me imagino una
reunión del Frente; debe ser igual a una reunión del PT, que comienza
el sábado y termina el domingo, y después de 48 horas de reunión,
muchas veces lo máximo que resolvíamos era hacer una nueva reunión el
siguiente domingo. Yo puedo ver los defectos de mi propio partido,
pero no permitiré que mis adversarios hablen mal de mi partido.
Quería comentarles de dos experiencias fantásticas: una, de ser
presidente el mismo período que el compañero Tabaré. Era un momento de
incertezas, en el que muchos de nosotros teníamos dudas sobre el éxito
del MERCOSUR, de la integración de América del Sur. Era normal, porque
no teníamos experiencia. Nuestros países aprendieron a lo largo de los
siglos que los importantes eran los colonizadores; cuando nos
independizamos, que lo importante era Inglaterra; después era
importante Estados Unidos, y no nos mirábamos a nosotros mismos.
Seguramente, aquí en Uruguay mucha gente aprendió que Brasil era un
país imperialista. Seguramente, a mucha gente en Brasil le gustaba
decir que era imperialista. Argentina no miraba hacia Brasil,
Venezuela tampoco; vivíamos de espaldas unos con otros. Hoy, mí
querido Pepe, miro con orgullo que el intercambio comercial entre
América Latina es extraordinariamente fuerte. Hoy compruebo que
empresas brasileiras están viniendo aquí a realizar inversiones
comprando empresas de Uruguay, y lo correcto no es comprar empresas
sino hacer sociedades con las empresas de Uruguay, Argentina, de otros
países, para que la gente cree una economía fuerte. No queremos que el
imperialismo se mude de los Estados Unidos a Brasil. Lo que queremos
es que la integración sea una cosa verdadera, desde el punto de vista
empresarial, político, cultural. Que nos permita no precisar
pasaportes y no tenga barreras para impedir el libre tránsito entre
los pueblos de América Latina. Tengo la convicción, Pepe, que cuando
te reúnas con Dilma vas a llegar a la conclusión que es más bonita e
inteligente que yo y será más solidaria que yo. Ella, como tú, estuvo
presa, durante tres años y medio. Ella, como tú, fue bárbaramente
torturada, y ella, como tú, no trae resentimiento en el corazón.
Pepe, te puedes quedar tranquilo, que quienes tienen resentimiento en
el corazón y no duermen por la noche son aquellos que te prendieron y
torturaron. Aquellos que detuvieron y torturaron a Dilma, porque tú y
Dilma se reflejan en una figura excepcional que conocí, que estuvo
preso 27 años: Nelson Mándela, el cual no tiene espacio para el odio
en su corazón.
Ustedes son los vencedores y por eso vamos a construir una comunidad
de países soberanos, justos y desarrollados. ¡Viva el Frente Amplio!
¡Viva la querida República Oriental del Uruguay! ¡Viva la patria
grande latinoamericana!








-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría



Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular