[R-P] La dosis de veneno diaria que el Sr. Pagni destila contra el movimiento obrero.

Camila Bages camybages en gmail.com
Jue Sep 30 10:25:27 MDT 2010


OTRO ENGRANAJE QUE KIRCHNER NO CONTROLA
| Carlos Pagni, LA NACIÖN

La configuración que presentó el campo sindical en los últimos siete
años ha sido modificada en las últimas horas por el triunfo de Pablo
Micheli en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). El primer dato
del nuevo diseño es que a partir de ese resultado el kirchnerismo
queda desprovisto de una de las dos vigas en las que se asentaba su
operación sindical.
En esa arena, que es donde se construyen la paz social y buena parte
del orden público, el Gobierno aumentará su dependencia de Hugo
Moyano, el secretario general de la CGT. La derrota del candidato
oficialista Hugo Yasky, determinada por una junta electoral que fue
votada por unanimidad en un congreso de la CTA, confirma que los
Kirchner están perdiendo el control de engranajes importantes de su
sistema de poder. La Unión Industrial dejó de ser incondicional, el
Consejo de la Magistratura estará administrado por una mayoría adversa
y el bloque de los intendentes del conurbano se quebró. También Moyano
camina hacia una tormenta en el seno de su central. En síntesis: el
matrimonio, que ya había perdido encanto entre segmentos muy amplios
de la población, ahora exhibe dificultades para asegurarse la
disciplina de la dirigencia.
Como la CTA no cuenta con el reconocimiento del Ministerio de Trabajo,
la elección es regulada por la junta electoral y un comité arbitral de
laboralistas seleccionados de común acuerdo entre los competidores. El
Estado no interviene. Yasky impugnó a la junta, pero debilitó la
consistencia de sus quejas con una conducta que, durante los últimos
días, fue un poco errática. El jueves, por ejemplo, proclamó su
triunfo por 20.000 votos. Pero el sábado pidió que la elección se
realizara de nuevo. Las pruebas documentales del fraude que denuncia
han sido, hasta ahora, escasas.
Más allá de lo que dure la crisis, el Gobierno no contará con los
servicios de Yasky. El líder de los docentes alineó detrás de Kirchner
a una central que contiene a las organizaciones sociales más
reivindicativas. Para ponerlo en términos del último Perón, dejó de
ser "combativo" y se transformó en "contemplativo".
El aparato oficial correspondió a esta orientación comprometiéndose
con la suerte de Yasky. Compañeros de ruta del kirchnerismo, como
Carlos Heller, Martín Sabbatella, Vilma Ibarra, Ariel Basteiro o el
Partido Comunista, apoyaron su candidatura. Algunos intendentes del
conurbano y el Movimiento Evita hicieron un desembarco de última hora
en el padrón de la CTA para aportarle votantes. Luis D´Elía apoyó a
Yasky, igual que el sindicalista Edgardo Depetri, gracias a quien
Néstor Kirchner se mantuvo informado, desde Manhattan, de la peripecia
de esta interna.
El ascenso de Micheli, de Víctor De Gennaro y de Claudio Lozano augura
que la CTA adoptará una política más agresiva. Un giro relevante para
un país donde la inflación supera el 25%. La metamorfosis se
registrará en las negociaciones salariales, en el clima callejero y en
el juego parlamentario de Lozano y el bloque que lidera Pino Solanas.
Esta central de Micheli servirá de base a una candidatura que
discutirá el monopolio que pretende ejercer el Gobierno sobre la
izquierda. El objetivo oficial de conseguir el 40% de los votos en la
primera vuelta puede estar ahora más lejos.
Subordinados
Dado este nuevo rol de la CTA, es probable que Kirchner ya tenga
pensado qué debe hacer con esta herramienta: romperla. El método será
la administración facciosa de subsidios y cargos para conseguir que
una fracción se le subordine. Como siempre. La operación quizá ya
comenzó: es curioso que una gran consumidora de fondos públicos como
Milagro Sala abandone la central después de haber ganado. Sin embargo,
la misma elección de la CTA demuestra las limitaciones de este
sistema. No siempre "billetera mata galán". Una señal de alerta para
Kirchner, siempre tan confiado en que política y caja son casi lo
mismo.
Moyano se regodea. Los Kirchner dependerán más de él, y el modelo
sindical alternativo está salpicado por denuncias de fraude. Pero la
fiesta del camionero puede durar poco. Con una CTA más aguerrida, su
rol de sindicalista sumiso será más incómodo. En la propia CGT hay
clima de fronda. El sindicato de la Alimentación, de Rodolfo Daer, se
apartó del consejo. Convendría observar lo que suceda con el de
Sanidad. Allí reina el padrino de Daer, Carlos West Ocampo, y ocupa el
segundo escalón su hermano Héctor. En las últimas horas, Armando
Cavalieri vivió la presión de un congreso mercantil para que
abandonara el sometimiento al camionero. Los planes de viviendas de
Julio De Vido ya no dan abasto para reparar estas fisuras. Bastante si
consiguió, con una presión insoportable sobre empresas y sindicato,
evitar que los colectiveros de Roberto Fernández abandonaran a Moyano.
Además, los contactos del ministro no son infinitos. Gerónimo Venegas,
el líder de los trabajadores rurales, está preparando una fuga de la
CGT. Y Venegas atiende otro teléfono: el de Duhalde.

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Camila Bages
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