[R-P] MONTONEROS. UN ACTO EN SU HOMENAJE. Da para debatir el tema

eliana gabay egabay62 en gmail.com
Dom Sep 12 09:02:59 MDT 2010


[Cumpas me llegó esto por mail y me preocupa, pienso y opino que la
disputa actual por papel prensa ha conducido a los grupos mediáticos a
instalar el discurso de la teoría de los dos demonios, a justificar
solapeada y explicitamente la dictadura del 76 por el descalabro que
era el país por la guerrilla de mano de grupos como MONTONEROS. Suman
a su argumentación que el gobierno K respalda los juicios a los
militares y ahora impulsa a civiles cómplices de la dictadura del 76
pero no incluye a los dirigentes de grupos armados clandestinos que
hoy están libres  como Firmenich por MONTONEROS. A mi resulta
preocupante esto y por eso lo comparto con ustedes para su divulgación
y escuchar otras opiniones. Sólo de pensar que por estos hechos y
discursos mediáticos que se instalan y calan en los ciudadanos que
votan y que en el 2011 puede ganar ALFONSIN-COBOS o EL PERONISMO
FEDERAL las elecciones me viene un estremecimiento muy feo. Eliana]


MONTONEROS. PUESTA EN VALOR, CUATRO DÉCADAS DESPUÉS




“Se hace imperioso hoy la promoción de un nuevo TRASVASAMIENTO
GENERACIONAL dentro del movimiento popular argentino. Para los viejos
militantes que hemos permanecido firmes en nuestros principios éticos,
el futuro ya ha pasado. El proyecto político necesario para un futuro
a largo plazo sólo puede ser construido por las nuevas generaciones y
quienes pertenecemos a la generación montonera de los años 70 no
debemos imponerles nuestra visión”
Mario Eduardo Firmenich, Encuentro Nacional por Eutopía, Córdoba, 28
de abril de 2007.


La organización político-militar Montoneros irrumpe en la vida
política de nuestro país a mediados de 1970 con el secuestro y
ejecución del tirano Pedro Eugenio Aramburu. El lunes 7 de septiembre
de 1970, a las 20:00, varios dirigentes montoneros (Abal Medina,
Sabino Navarro, Firmenich y Arrostito) habían acordado encontrarse con
Luis Rodeiro en el bar La Rueda , sito en la esquina Potosí y Villegas
(actualmente una farmacia) a una cuadra de la estación de trenes de
William C. Morris, provincia de Buenos Aires. Fernando Abal Medina y
Sabino Navarro llegaron unos minutos antes de lo acordado, junto a
Luis Rodeiro. Afuera aguardaban Ramus, en un auto robado, y algunos
metros más alejado se encontraba Capuano Martínez en otro vehículo.
Una comitiva policial alertada por el dueño del local, que había
reconocido a Abal Medina en las fotos que requerían su captura,
ingresó sorpresivamente al local. Abal Medina les presentó a los
uniformados credenciales falsas de policía y éstos ya se retiraban del
bar cuando se inició un fuego cruzado en la vereda: Ramus observó a
dos efectivos que se acercaban y comenzó a dispararles, luego intentó
arrojarles una granada que explotó en sus manos y le provocó la muerte
instantánea.
En el tiroteo entre guerrilleros y policías que se generó, Abal Medina
viendo su condición de inferioridad numérica trató de huir y fue
herido de bala en el pecho. Cayó en la entrada del local, mientras
Sabino Navarro y Capuano Martínez pudieron huir y Rodeiro se entregó.
Norma Arrostito y Mario Firmenich venían retrasados, llegaron a las
20:20 y al ver la situación huyeron inmediatamente del lugar. Cuarenta
años después de la caída en combate de dos de los fundadores de la que
llegaría a ser la más numerosa y gravitante organización guerrillera
argentina de los 70s, la ocasión es propicia para rescatar su valiosa
experiencia de las cloacas en que la han mantenido los dueños de ese
poder oligárquico que enfrentó con singular empeño.
El pensamiento hegemónico en la democracia formal, de Alfonsín a Kirchner

La democracia formal inaugurada en las elecciones de 1983, depositaria
de la sangrienta ingeniería perpetrada por la dictadura para
arrodillar nuestro país ante los centros del poder mundial, no tardó
en pergeñar una coartada que resguardase de la mala conciencia
cómplice a un gran número de compatriotas que brindaron apoyo tácito o
explícito al faenamiento de la generación más altruista de nuestra
historia. La antojadiza herramienta en cuestión, consistente en
sustraerse de todo protagonismo histórico y condenar por igual a
genocidas entregadores y sublevados en legítima defensa de la Patria ,
pasaría a conocerse como Teoría de los Dos Demonios. El Dr. Alfonsín
la consagró por acción, extraditando a Mario Firmenich (en ocasión de
presentarse ante la embajada argentina en Brasil para recuperar su
legalidad e integrarse pacíficamente al proceso en ciernes),
encarcelando al ex gobernador de Córdoba Don Ricardo Obregón Cano, y
dictando pedido de captura simultáneo para la cúpula militar y para
unos cuantos dirigentes del peronismo y la izquierda revolucionarios.
Carlos Menem, a posteriori, la consagró por omisión, toda vez que
liberó al mismo tiempo a verdugos y rebeldes sin emitir juicio de
valor alguno sobre la diferencia entre ambos.

Si la difusión de las atrocidades cometidas por los esbirros de José
Alfredo Martínez de Hoz en sus campos de detención y exterminio
obraría un inmediato y pleno rechazo de la mayor parte de la sociedad,
sobre los militantes insumisos de los 70 se habría de cernir el
estigma de la impugnación pública producida por el Gral. Perón el 1º
de Mayo de 1974, usufructuada y capitalizada por la mayor parte de la
clase política rentista que, rotando su elenco estable, ha venido
gobernando el país desde la restauración del orden constitucional. Tal
poder simbólico sigue ejerciendo aquella “expulsión del paraíso”, que
ha llegado hasta a ser tapa de la reaccionaria revista B1 Vitamina
para la memoria de la guerra en los 70, dirigida por el ex mayor Pedro
Rafael Mercado, marido de Cecilia Pando.

El saldo “invisible” del genocidio fue una sociedad escarmentada y
resuelta a tolerar una democracia de baja intensidad, que durante la
década del 90 asistiría al vaciamiento del Estado nacional en nombre
de la misma ideología que a mediado de los años cuarenta generó la
década más feliz de los trabajadores. Consecuentemente con ello habría
de vivirse una licuación absoluta de los principios que enfrentaron al
primer peronismo con las oligarquías vernáculas. La política, por
ende, dejaría de tributar al bien común para convertirse en la tabla
de salvación económica de una dirigencia desahuciada de cualquier
utopía.

En consonancia con la crisis del neoliberalismo en la región, el
tercer año del Siglo XXI nos encontraría ante la pretensión de un
saneamiento institucional, una resignificación del sentido de la
política, y un intento de avanzar hacia mayores cotas de inclusión
social. Los motorizadores de la etapa - que aún transitamos - serían
sobrevivientes de aquella generación malograda, por entonces
militantes universitarios que rompieron por derecha con la Tendencia
Revolucionaria del peronismo y se sumaron al sector “Lealtad”. Vale
decir, no pasaron a la historia con la hidalguía de quienes fueron
capaces de interpelar al propio líder en una concentración de masas
cuando su gobierno adoptó un claro sesgo represivo.

Asumieron el gobierno haciendo gala de un discurso derechohumanista
retroactivo y muy poco empeñado en ejercer el juicio y castigo a los
responsables de salvajes actos de represión en democracia. Su debut en
la Casa Rosada coincidió con un insostenible montaje que llevó a
prisión a los jefes montoneros Perdía y Vaca Narvaja como sospechosos
de haber contribuido a la captura de militantes que volvieron con la
Contraofensiva de 1979/80. Poco después trascendería que un admirador
de Mario Firmenich, el ex canciller Rafael Bielsa, sería reconvenido
por el Presidente actual del PJ para no prologar la tesis doctoral
“Eutopía” con la que el número uno de la organización se graduara con
todos los honores como Doctor en Economía.

En resumidas cuentas, no está de más recordar que cuando el Papa
excomulga al hereje, la Inquisición lo quema: La dirigencia que
alimenta y prorroga esta democracia formal (hasta que el hartazgo
popular revise las lecciones del 2001), a la inversa de lo que
ocurriera en Nicaragua o Uruguay, ha estrechado filas en la decisión
de impedir que la experiencia debidamente revisada de quienes lo
arriesgaron todo por evitar nuestra postración económica y social
integre el patrimonio político y cultural colectivo de los argentinos.
Nuevos paradigmas y dificultad para resignificar el nombre Montoneros

Las dos grandes identidades nacionales que signaron la primera y
segunda mitad del Siglo XX hoy padecen notorias crisis de agotamiento,
más allá de la mayor o menor vigencia que logren otorgarle sus
escuálidos aparatos partidarios. El peronismo funcionó como matriz
original de la organización Montoneros, que a pesar de su heterodoxia
nunca se movió por fuera de dicha identidad.



Como venimos exponiendo, en el terreno de las ideas la democracia
formal no ha sido con dicha experiencia mucho más benigna que la
dictadura. El éxito cortoplacista al que adhiere el posibilismo
imperante no tolera planteos conducentes a ninguna transformación de
fondo capaz de truncar su rentabilidad y poner en tela de juicio el
supuesto progresismo que se proclama.

A lo largo de casi tres décadas hemos asistido a la renovación e
invención de incontables mitos tendientes a desvalorizar los méritos
más trascendentes de la gesta del 70. La obturación informativa de
cuanta autocrítica se formulase desde el seno de la organización a
partir de 1983, por ejemplo, ha venido fomentando la idea infundada de
que la del Gral. Balza fue la primera revisión pública sobre lo
actuado durante aquel enfrentamiento. Esta línea de pensamiento supone
que la de Firmenich en el programa Tiempo Nuevo (1995) sería una
autocrítica tardía, incompleta, y oportunista, en tanto se la pretende
consecuencia de la del Comandante en Jefe de las FFAA. Sin embargo en
dicha ocasión el líder montonero no se desmarcó de la copiosa
documentación a ese respecto difundida por su militancia desde el fin
de la dictadura, ni de su alegato público ante la Cámara Federal de
San Martín, Pcia de Bs As (1988).

Circunstancias como la descripta, o la recurrente preferencia del
periodismo por interrogar a Firmenich mucho más frecuentemente sobre
la ejecución de Aramburu que sobre sus ponderadas ideas para propender
a un modelo de desarrollo socialmente equitativo, han venido
contribuyendo a mantener a Montoneros como un fenómeno congelado en un
pasado trágico e incapaz de reformularse en democracia. Dicho status
propicia que ese nombre siga vinculándose a la tríada peronismo,
socialismo y lucha armada, más que a la necesidad de promover una
economía social y sentar las Bases para la Alianza Constituyente de
una Nueva Argentina, como es el anhelo de la mayoría de los
protagonistas de aquella experiencia no cooptados por el paradigma
demoliberal electoralista.
Grietas en el relato oficial de la historia reciente

Pese a la malversación histórica perpetrada desde el pensamiento
hegemónico hasta la fecha, es innegable que, a medida que nos alejamos
de las secuelas del terrorismo ideológico, la vigencia del orden
constitucional contribuye a que se vaya recuperando el pensamiento
crítico y la sociedad produzca avances en su discernimiento autónomo.

Algunas manifestaciones culturales recientes ponen en evidencia dichos
síntomas. Una de ellas fue el estrepitoso fracaso del largometraje
“Secuestro y Muerte”, la grotesca versión del Aramburazo con que el
macrismo decidió inaugurar la última edición del BAFICI. En el ciclo
televisivo Los Siete Locos, que conduce Cristina Mucci, Rafael
Filipelli, el responsable de dicho bodrio - marido de la “oligarca de
izquierda” Beatriz Sarlo - sostuvo con absoluta liviandad que no era
su intención hacer un filme político sino humano, y que no creía que
tan bisoños secuestradores se la hubieran pasado hablando todo el
tiempo de política durante el cautiverio del general fusilador… Como
el público le dio la espalda, opinamos que huelga cualquier tipo de
consideración al respecto.

Más complejo es el caso del prolífico filósofo y novelista José Pablo
Feinmann, cuyo vuelo intelectual no puede negarse desde ninguna
discrepancia política. Su novela Timote, sin embargo, no sólo no forma
parte de los mayores logros de su literatura sino que cae
frecuentemente en el regodeo de un odio visceral contra la figura de
Firmenich, que llega a exacerbarse al punto de imaginar la sorda
envidia de este hacia la figura de su compañero de bachillerato en el
Nacional Buenos Aires Fernando Luis Abal Medina (a quien supuestamente
deseaba suplantar en el liderazgo de la organización), así como un
deseo reprimido por Norma Arrostito, la pareja del ejecutor de
Aramburu, lo que se da de bruces contra el testimonio de cuantos
conocieron a los tres durante el período en cuestión. Tales “licencias
narrativas” se empeñan en describir al hoy doctor en economía graduado
ante el Premio Nobel Joseph Stiglitz como una suerte de Neanderthal de
la revolución. La monumental y documentada obra del mismo autor
Peronismo. Filosofía de una persistencia argentina, alcanza cumbres de
audacia en el inéditamente desprejuiciado análisis de la figura de
Perón antes y después de los 70s… pero incurre frecuentemente en su
proverbial odio anti montonero, en pasajes tan arbitrarios como el que
elogia la pertinencia de una tapa del periódico La Causa Peronista ,
preocupándose de inmediato por restar todo mérito al respecto a la
conducción montonera, y concentrando todo el valor del acierto en la
figura – por cierto encomiable – de Dardo Cabo. Dicha apreciación
forma parte del sistemático “rescate” individual de cuadros montoneros
(Walsh, Urondo, Oesterheld, Arrostito) al que ha venido siendo afecta
la intelligentzia de la democracia formal que transitamos, siempre
dispuesta a enfrentarlos contrafácticamente con la organización en la
que militaron hasta el final de sus vidas.

En Firmenich. La historia jamás contada del jefe montonero, biografía
política firmada por los jóvenes periodistas Felipe Celesia y Pablo
Waisberg, pese al denodado empeño objetivizante de dos autores no
coetáneos de un personaje satanizado hasta el hartazgo, el estudio
minucioso de su derrotero y la apelación a una nutrida y diversa
nómina de entrevistados comienza a demostrar la imposibilidad de
seguir sosteniendo el mito de la “bestia negra” de la política
contemporánea, puesto que en dichas páginas se cuela que nunca ¨se fue
al mazo¨ a la hora de combatir, que se resistió hasta último momento a
salir del país, que no existe argumento sustentable que lo vincule con
el Batallón 601 ni prueba alguna de un encuentro con Massera, y que
sobran coincidencias acerca de que vive ascéticamente: Todo lo dicho
conduce a suponer que el biografiado carga con el estigma indeleble de
haber enfrentado consecuentemente a la oligarquía y haber sobrevivido.

En conclusión, cada vez adquiere mayor dominio público que de un
tiempo a esta parte el grueso de la dirigencia montonera ha reconocido
el desatino de su autoproscripción de 1974, aduciendo que la
preservación de la fuerza debió ejercerse desde criterios políticos y
no militares, y un juicio similar han merecido de su parte ciertos
planteos ideologistas y conatos de vanguardismo producidos durante la
resistencia a la dictadura oligárquico militar. Hoy prácticamente sólo
la derecha más ultramontana - y algunos vendedores oportunistas de
“pescado podrido” como el rudimentario escriba Ceferino Reato -
sostiene el argumento de que el accionar guerrillero justificó el
golpe de 1976, a la vez que crece en la opinión pública la convicción
de que la casta civil-castrense que usurpó el poder desde entonces
apostó al deterioro de las instituciones para salir al cruce de las
conquistas acumuladas por un movimiento obrero que había dado sobradas
muestras de superar a sus burocratizadas cúpulas, desconociendo las
elecciones inminentes con el fin de rediseñar cruentamente al país con
miras a convertirlo en el furgón de cola del más salvaje capitalismo
global. El rescate integral, con aciertos y errores animados por un
afán indiscutiblemente generoso, desde el último activista de base al
primer comandante revolucionario - que no pidieron nada a cambio de
salir a parar con las armas a su alcance la represión al Pueblo y la
venta de la Patria - sigue siendo una asignatura pendiente de TODA la
militancia honesta.
Es de esperar pues que, conjurada por el buen criterio de una sociedad
dispuesta a indagar, superando el oscurantismo y la superstición
fomentados desde el poder, este presente signado por animadores
televisivos que hacen de amantes para un potentado chupasangre y
explotador de sus obreros dé paso a un resurgir de valores éticos
capaces de mostrarle a las nuevas generaciones el verdadero rostro de
una épica que se merecen.-

JORGE FALCONE

Publicado por MONTONEROS-Cba

27 de agosto de 2010

Acto Homenaje-Dia del MONTONERO

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7 DE SEPTIEMBRE DIA DEL MONTONERO


A 40 años de la caída en combate de los Compañeros
Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus

"Por que la resignación no hace historia
homenajeamos a nuestros héroes… "

ACTO HOMENAJE

Viernes 10 de septiembre del 2010
a las 20:00 hs.
Salón ATE Entre Ríos 450
CORDOBA-ARGENTINA

AGRUPACION MONTONEROS CORDOBA




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