[R-P] La versión del PCR sobre Papel Prensa

Juan María Escobar escobar45 en infovia.com.ar
Sab Sep 11 23:04:30 MDT 2010


[En la política argentina hay mas locos que Lilita (lo que es mucho decir)]

Los Kirchner y Magnetto no dicen la verdad
Lo que se oculta de Papel Prensa


escribe Germán Vidal


Papel Prensa es la empresa que concentra la producción y comercialización 
del papel para los diarios de gran tirada en nuestro país. Nuestro Partido, 
hace ya más de 30 años investigó y denunció los chanchullos alrededor del 
traspaso de Papel Prensa de los Graiver, a un consorcio formado por los 
diarios Clarín, La Nación y La Razón.
Investigamos ésta y otras empresas, como parte de la necesaria denuncia del 
papel nefasto del socialimperialismo ruso por aquellos años (ver 
bibliografía). Porque, como dijimos en el número anterior, hacia 1976, 
cuando se produce el golpe de Estado videlista, y el “affaire” de Papel 
Prensa, el mundo era muy distinto al de hoy. Sobresalían entre los 
imperialismos dos superpotencias que se disputaban la primacía en todo el 
planeta: los EEUU y la URSS, donde, derrotada la clase obrera, se restauró 
el capitalismo, y se había transformado en una potencia imperialista.
Para los revolucionarios era imprescindible en esos años desenmascarar el 
papel de este nuevo imperialismo, que disputaba con ferocidad posiciones 
aquí y en el mundo, disfrazado de “socialista” y de “amigo de los pueblos”.

Los Graiver eran testaferros
En nuestro país, el Estado que surge de la restauración capitalista en la 
URSS, utilizó el vasto y antiguo trabajo entre la burguesía y los 
terratenientes, de infiltración y de armado de empresas, realizado por el PC 
de la Argentina, desde la década del 20. Esta labor, que en sus inicios 
estuvo al servicio de un proyecto revolucionario, se transformó en parte de 
una inmensa red económica, política y militar, subordinada a los designios 
de la nueva burguesía que se había apropiado del Estado en la URSS -y como 
denunció Mao Tsetung ya a comienzos de 1960- se había transformado en 
imperialista.
Los Graiver fueron parte de esta red, y estaban vinculados a una parte de 
ese poderoso aparato de esa “multinacional rusa”, que conformó el llamado 
“Grupo Gelbard”. Eran testaferros de un imperialismo, y en carácter de tales 
sacaron del país “centenares de millones de dólares que se apropiaron en el 
último período”, como denunció el PCR el 20 de abril de 1977, cuando estalla 
el “caso Graiver”. Juan Graiver, padre de David y de Isidoro, ya aparece 
vinculado a negocios en La Plata en la década del ’60. Se recuerda su 
participación en el vaciamiento del Banco Popular de La Plata, en el que 
estuvo involucrado Gelbard y otros personeros.
Su calidad de testaferros es la que explica, en el caso de David Graiver, al 
igual que otros personajes de este grupo, su espectacular desarrollo 
económico, por el cual en sólo cinco años pasó desde una pequeña 
inmobiliaria platense a “la cumbre del mundo financiero y empresarial, en el 
país y el extranjero: dos bancos en EEUU, uno en Bruselas y otro en Suiza. 
Principal accionista en muchísimas empresas, entre otras Papel Prensa. Ex 
‘asesor’ del ministro Manrique y luego del ministro Gelbard. Dueño del Banco 
Comercial de La Plata y del Banco de Hurlingham” (El caso Graiver, Irene 
Capdevila, Ed. Agora).
Dice Capdevila en el libro citado que “la modalidad de penetración a través 
de testaferros no es un invento o una habilidad de la burguesía monopolista 
rusa”, y que fue utilizado por otros imperialismos en nuestro país, 
particularmente por los ingleses.
Volviendo a Graiver, hay un hecho de su vida personal que revela su carácter 
de testaferro, es decir que la fortuna que manejaba no era propia. A 
comienzos de 1976, David Graiver se divorcia de su primera mujer, y la 
sentencia judicial establece que a ella le corresponde una suma menor a los 
10.000 dólares, y un coche Peugeot. Esto, en momentos que el “Dudy” manejaba 
millones de dólares en distinta operaciones, acá, en Nueva York o en 
Bruselas.
Dudy Graiver comienza su ascenso meteórico durante la dictadura de Lanusse, 
es decir en el momento en que el socialimperialismo ruso pasa a tener un 
precario predominio entre los sectores imperialistas y de clases dominantes 
que se disputaban nuestro país. Una hija de Lanusse, Virginia, fue su 
secretaria privada. Todos los personeros de esta “multinacional”, Graiver, 
Gelbard, Madanes, etc., utilizaron de manera más abierta o encubierta los 
resortes estatales para aumentar y diversificar sus negocios.
“La regla para expandir sus negocios era el manejo doloso de los préstamos 
(usando el dinero de los depositantes), firmas fraguadas de supuestos 
titulares de créditos, mesas de dinero al margen de la ley, tráfico ilegal 
de divisas hacia fuera y dentro del país, chantaje, amenazas, todo ello 
mediante el uso de armas tan poderosas como el control por sus mandantes del 
sistema económico y financiero oficial y la acción de influyentes altamente 
situados en los medios políticos decisorios, nacionales y en otros países”, 
dice Carlos Echagüe en El socialimperialismo ruso en la Argentina, de 1986.

Graiver y los Montoneros
Hacia 1974, con Gelbard en el Ministerio de Economía, la multinacional rusa 
profundiza su crecimiento. Es en ese momento que el grupo Graiver pasa a 
“administrar” una parte del dinero obtenido por los Montoneros en el 
secuestro de los hermanos Born, 17 millones de dólares según algunas 
versiones. Gran tema para investigar: ¿Cómo un socio del entonces ministro 
de Economía de Perón, era al mismo tiempo a quien los Montoneros le 
entregaban una suculenta parte de sus redituables secuestros? ¿Qué unía a 
Graiver y Gelbard con Firmenich?

La “venta” de Papel Prensa
La diversidad de operaciones de estafa en las que estuvo involucrado Graiver 
(que sería largo detallar pero que incluye la quiebra fraudulenta de un 
banco en EEUU, el American Bank and Trust, sustrayendo 50 millones de 
dólares de sus depositantes, y del BAS de Bruselas), sumado a su carácter de 
administrador de fondos montoneros, y particularmente la disputa abierta 
entre distintos sectores dentro de la dictadura, entre Videla-Viola y 
Camps-Menéndez, Massera, etc., hicieron necesario que la familia Graiver se 
deshiciera de las empresas.
Siguen aquí lo que Capdevila denomina “una vieja maniobra del aparato 
financiero del socialimperialismo en la Argentina… el traspaso de la 
propiedad de acciones de empresas “quemadas” a nuevos “empresarios”.
Esto es lo que sucedió con Papel Prensa, adquirida extorsivamente por 
Graiver a Civita, su primer dueño, con fondos aportados mayormente por el 
Estado, que era socio minoritario, gracias a Gelbard. ¿Cómo fue la venta de 
Papel Prensa de los Graiver a los diarios? Digamos en primer lugar que no 
fue, ni como dice la presidenta, ni como afirma el grupo Clarín. Ambos 
ocultan la pertenencia de los Graiver al aparato socialimperialista, así 
como las vinculaciones de éstos con connotados personajes de la vida 
política y militar argentina.
Para no “mentar la soga en la casa del ahorcado”, el gobierno no dice una 
palabra de la operación por la cual los Graiver, por ejemplo, pasaron sus 
acciones en el diario La Opinión al grupo Lanusse, a comienzos de 1977. 
Ocultan también que antes, en 1976, Graiver financió al vespertino La Tarde 
que dirigió Héctor Timerman, actual canciller de los Kirchner. Así como 
Clarín oculta que los síndicos titulares y suplentes del directorio de Papel 
Prensa, una vez comprado por el consorcio de los tres diarios, fueron los 
mismos que cuando Graiver era el “dueño”.
Videla, Martínez de Hoz y Viola operaron a favor de esa transferencia de 
acciones antes que estallara el escándalo del “caso Graiver” por el 
vaciamiento de los bancos BAS y ABT, porque respondían políticamente a ese 
sector imperialista. Los sectores fascistas rivales, proyanquis o de otros 
imperialismos, no dudaron en usar el secuestro y la tortura para dirimir 
cuentas con los videlistas. Eso explica los secuestros y torturas de la 
familia Graiver, de Jacobo Timerman o de Edgardo Sajón, por ejemplo, quien 
había sido vocero del general Lanusse.
Lo que ahora el gobierno kirchnerista quiere mostrar como un “crimen de lesa 
humanidad”, y Magnetto como una “compra legítima”, fue un capítulo más de un 
vasto operativo para garantizar que Papel Prensa, entre otras empresas y 
bancos, quedara en la órbita de la “multinacional rusa”, a la que también 
pertenecía el grupo frigerista dueño de Clarín.
Hoy se pretende hacer aparecer a los Graiver como unos “pobres” empresarios 
nacionales apretados por la dictadura para vender Papel Prensa a los “malos” 
dueños de Clarín y Nación. Pero este esquema no puede explicar que el 
presidente de Papel Prensa mientras “pertenecía” a los Graiver –desde fines 
de 1973 hasta el 31 de enero de 1977- fuera Pedro Jorge Martínez Segovia, 
primo y socio del ministro de Economía de la dictadura, Martínez de Hoz.






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