[R-P] [Norberto Galasso] “Eh, tú, Muerte, él es el último que habla”
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Sab Oct 30 10:02:10 MDT 2010
Gentileza Jorge Orosco
*"Eh, tú, Muerte, él es el último que habla"
*
Por Norberto Galasso
Historiador.
El 25 de mayo de 2003, al asumir la presidencia de la Nación, Néstor
Kirchner apareció en el escenario político nacional como un "presidente
inesperado" a quien tocaba presidir "una Argentina destruida" por
sucesivas desgracias: genocidio, frustración, traición, entrega e
ineptitud. Venía de haber sido intendente de Río Gallegos y de nueve
años como gobernador en la provincia de Santa Cruz. Pero venía también
de una militancia juvenil que había enarbolado la bandera de un mundo
mejor. Muchos no reparamos entonces que en él ardía el fuego del
compromiso, un espíritu de lucha indeclinable, la decisión de remontar
las olas procelosas para llegar a puerto, importándole poco las
formalidades de los exquisitos de las instituciones, que le reclamaron
inmediatamente no hacer reuniones de Gabinete, andar por la Casa Rosada
con el saco desabrochado o juguetear con el bastón de mando en el
momento mismo de asumir como presidente. Ahora que ha muerto, se hace
luz para todos el altísimo grado de compromiso que marcaba su conducta,
verdadero ejemplo ante tanto político acomodaticio que sólo aspira a los
halagos del poder.
Néstor se la jugó, olvidándose de él mismo. Se la jugó desde los tiempos
en que confrontaba con Menem y se la jugó desde que asumió el gobierno
imponiendo el "castigo a los culpables" de la represión, no sólo con la
anulación de la Obediencia Debida y el Punto final, sino bajando los
cuadros de los dictadores, convirtiendo a la ESMA en Museo de la
Memoria, depurando la Corte Suprema de Justicia, pagando la deuda al FMI
para poner fin al monitoreo imperialista sobre nuestra economía, y
también participando con otros líderes latinoamericanos en el
hundimiento del ALCA, durante la reunión de Mar del Plata, en diciembre
del 2005. Además, repolitizó al país, poniendo el conflicto en el centro
de la polémica, actitud que muchos –desde su incapacidad para entender
la historia– lo criticaron por "crear el conflicto", como si el
conflicto no fuese insoslayable en una sociedad donde existen clases
sociales con fuertes desigualdades. También reconvirtió un sistema de
valorización financiera por otro de acumulación productiva, provocando
una fuerte baja en la desocupación, en la pobreza y en la indigencia. E
impulsó la consolidación de dos pilares fundamentales para el cambio y
el progreso social: la intervención del Estado y el protagonismo de los
trabajadores a través de la CGT.
Por esas causas, peleó infatigablemente, como así también por la unidad
latinoamericana, constituyéndose en secretario general de la Unasur, una
forma de devolver a los Grandes Capitanes al escenario de la Patria
Grande para su liberación y unificación.
Por su lucha recibió críticas e injurias, maldiciones incluso, pero no
cejó. Y su vocación por lo popular y por lo nacional fue reconocida por
las mayorías de la Argentina, que si le habían otorgado sólo el 22% de
los votos al Frente para la Victoria en 2003, llevaron ese apoyo al 45%
en 2007, a través de la candidatura de Cristina.
Pero no siempre lo biológico-personal acompaña a la fuerza espiritual
que dinamiza la militancia. Su organismo le hizo saber varias veces –y
los médicos fueron severos en la advertencia– que corría peligro. Podía
entonces haberse replegado en el Sur, inclinarse al "consenso" que
predicaba la oposición y que era, en buen romance, abandonar los cambios
y paralizar la marcha iniciada en 2003. Rechazó ese camino, quiso ser
genio y figura hasta la sepultura, confrontativo, militante,
indetenible, siempre en la pelea, infatigable en la polémica con los
conciliadores y traidores. A pocas horas de una grave intervención, ya
estaba en el Luna Park, en su puesto, como desafiando a la muerte, con
aquella vieja imprecación del poeta León Felipe : "Eh, tú, Muerte, yo
soy el último que habla..." Y prosiguió las giras y los discursos,
peleándole a la reacción, palmo a palmo, para abrir camino al 2011.
Murió, pues, en su ley, y dejó un ejemplo de conducta.
Ahora, más allá de la congoja personal, debemos sacar fuerzas de la
flaqueza para preservar a Cristina de todas las presiones, de todos los
arribistas, de todos los intereses de afuera y de adentro que
pretenderán cruzarse en su camino. Hay que movilizar todas las energías
populares, en el barrio, en las plazas, en las esquinas. Construir todos
juntos, por abajo, con ideas y con empuje, para darle un fuerte
sustento, porque ella es la única, ahora, que garantiza la continuidad
de este proceso de avance, de progreso social, que estamos realizando,
más allá de las dificultades y las asignaturas pendientes, enfrentando a
los sectores reaccionarios de siempre, desde los grandes estancieros y
las industriales trasnacionalizados, hasta el poder mediático y los
intereses imperiales. Esta militancia será el mejor homenaje a tantos
compañeros caídos en la larga lucha de los argentinos, uno de los cuales
quedará grabado con caracteres indelebles, con el cálido recuerdo de su
nombre: Néstor.
Tiempo Argentino 28/10/10
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