[R-P] El síndrome Huanchaca

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Oct 15 14:35:01 MDT 2010


Gentileza Andrés Soliz

*El síndrome Huanchaca, ¿se viene un narco escándalo?*

*Semanario “Día D” (Tarija-Bolivia, 15-10.10)*

/(Nuestra historia marcada por narcogolpes, Paz Estenssoro, Goni y el 
presente)/

Las intrigas, los golpes de Estado y las convulsiones sociales han sido 
menos frecuentes que este factor de desestabilización política en 
nuestra historia moderna. Más de un gobierno boliviano resultó doblegado 
por la fuerza del escándalo. Y, en Bolivia, el escándalo en el poder se 
llama cocaína. Esta historia es más antigua que nuestra aún joven 
democracia y, por lo general, sus protagonistas han vuelto a escena 
recurrentemente.

Desde la década del 70 no hubo Presidente sin narcosombra. En julio 
1978, uno de los factores que hizo insostenible la dictadura de Hugo 
Bánzer fue su ya inocultable relación con el narcotráfico. Durante aquel 
Gobierno la producción de hojas de coca destinadas a la cocaína creció 
de 6.800 toneladas a 16.817. Vale decir, 247 por ciento, materia prima 
suficiente para 62 toneladas de cocaína.

Decenas de autoridades y hombres influyentes del esquema banzerista 
devinieron en destacados narcotraficantes. No pocos resultaron 
ajusticiados por la mafias o presos en el exterior del país. Varios de 
sus allegados, incluidos su yerno, Luis Alberto Valle; su esposa, 
Yolanda Prada, y su primo, Guillermo Bánzer, fueron descubiertos en 
actividades narco. (1). En el breve complemento de aquella tiranía, el 
“Delfín” de Bánzer, Juan Pereda Asbún, duró escasos cuatro meses en el 
poder. Los reportajes de la prensa estadounidense sobre las drogas en 
Bolivia y las advertencias del propio Gobierno demócrata de Jimmy Carter 
se habían multiplicado.

A Pereda el destino lo acercó a un narcoemblema. En agosto de 1976, 
Banzer le había regalado 7.200 hectáreas en el noreste de Santa Cruz 
(2).. La zona que Bánzer obsequió a su “delfín” todavía se llama Huanchaca.

Dos años más tarde surgió un narcoescándalo sostenido. Tras una 
tormentosa ola de cuatro presidencias fugaces (dos civiles y dos 
militares) llegó al poder Luis García Meza. EEUU no reconoció a este 
Gobierno, que apenas escondía su evidente relación con narcotraficanes, 
nazis y hampones. Sin embargo, lo que precipitó su caracterización como 
narcodictadura constituyó un escándalo internacional gestado en un 
programa de televisión. El 1 de marzo de 1981, el hombre fuerte y 
Ministro de Gobierno de aquel régimen, Luis Arce Gómez, cayó en 
desgracia. Fue calificado como el "ministro de la cocaína" por el 
célebre periodista estadounidense Mike Wallace.

En el programa "60 Minutos", Wallace presentó un documental sobre los 
vínculos de Arce con las mafias de la droga. Pero además, el reportaje 
destacaba la participación en esas actividades de otros importantes 
miembros de la dictadura, entre ellos el Ministro de Educación, coronel 
Ariel Coca Aguirre. Coca era también propietario de tierras, obsequiadas 
por Bánzer, cuatro años antes, en la zona de Huanchaca.

El reportaje contenía imágenes, investigaciones oficiales e incluso una 
entrevista a Arce Gómez. Se sumaba a una serie de trabajos como los de 
Newsweek en EEUU, Veja en Brasil, Marca en Perú y Der Spiegel en 
Alemania (3).

La narcofama precipitó al régimen. García Meza, pese a que había 
anunciado que gobernaría 20 años, renunció el 2 de agosto de 1981.

*EL DISCRETO ENCANTO DE LAS NARCODICTADURAS*

Curiosamente, las narcodictaduras bolivianas no sólo generaron 
desafectos e indignación en las esferas del poder estadounidense. 
Narcogenerales y narcocoroneles no resultaron precisamente marginados y 
despreciados del todo, por los poderosos de la primera potencia mundial.

Durante su dictadura, Bánzer era elogiado por su colaboración con los 
gobiernos republicanos de Richard Nixon y Gerald Ford, aunque con 
ciertos matices. “El presidente Bánzer – dice un informe al Secretario 
de Estado Henry Kissinger- es del área de Santa Cruz y fue apoyado en su 
movimiento revolucionario de 1971 por intereses políticos y económicos 
en Santa Cruz. Como tal, tiene obligaciones con este grupo, 
particularmente desde que ha indicado repetidamente que volvería a vivir 
en Santa Cruz luego de su alejamiento de la Presidencia, en una fecha no 
especificada. Éste es un punto importante ya que mucha gente cree que 
Santa Cruz es el centro para el tráfico de cocaína”. Se trata de uno de 
los párrafos de un documento confidencial desclasificado 25 años después 
en EEUU (4).

El dictador nunca pudo estar lo suficientemente lejos de los narcos. En 
1987, Hugo Banzer, arropado de demócrata, era el principal socio del 
Gobierno de Víctor Paz Estenssoro. Ese año, un video desató otro 
narcoescándalo: el principal asesor de Banzer, Alfredo Arce, negociaba 
un sistema de lavado oficial de dólares con Roberto Suárez Gómez, uno de 
los mayores narcotraficantes de entonces. Las culpas recayeron sólo 
sobre Arce. EEUU no se pronunció.

Sin poder librarse del estigma, Banzer finalizó su vida política como 
Presidente entre 1997 y 2000. Se concentró en cumplir el 
condicionamiento del Gobierno demócrata de Bill Clinton de erradicar las 
plantaciones de coca en Bolivia. Recibió conceptuosos elogios de la 
administración estadounidense, pese a que el esposo de una sobrina suya 
fue descubierto pinchando las líneas de la DEA. Se trataba de Marco 
Marino Diodato, un ex policía italiano y experto paracaidista, asimilado 
al Ejército Boliviano. Luego se le descubrieron vínculos con el hampa de 
su país. Se denunció además que perteneció a grupos paramilitares que 
reprimieron opositores y regularon la salida de cocaína desde Huanchaca 
en 1980 (5).

Juan Pereda Asbún y Ariel Coca también gozaron de amores y desamores en 
EEUU. Ambos, por ejemplo, cedieron sus tierras en Huanchaca a la empresa 
estadounidense Nuevo Mundo Ltda. Los propietarios de la empresa eran 
Ronald Bruce Lindemberg y Stephen Green Youngman. En realidad se 
dedicaban al narcotráfico. Dos de los hijos de Lindemberg fueron 
arrestados por ese delito y a él se le confiscó una avioneta que 
trasladaba cocaína valuada en cerca de 500 mil dólares (6).

Pereda, con el tiempo, pasó a una vida discreta. Reapareció el reciente 
17 de agosto de 2010 en Santa Cruz. Tras un escándalo de exhibicionismo 
sexual a un grupo de adolescentes, se supo que sufre de severa adicción 
a la cocaína (7). Coca, pese a que la DEA le confiscó avionetas con 
droga, también pasó a una vida de terrateniente relativamente discreta. 
Reapareció en 1986, sorprendentemente como colaborador de la DEA, en 
pesquisas sobre una gran fábrica de droga, ubicada en la zona de 
Huanchaca (8).

La dualidad no fue distinta ni mucho menos en el caso de García Meza y 
Arce Gómez. La guerra abierta que recibieron desde la prensa y el 
Gobierno de EEUU, tuvo una singular contraparte: una intensa relación 
con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la ultraderecha del 
Partido Republicano y la dictadura militar argentina. Los militares 
argentinos eran por entonces los principales aliados de los servicios de 
inteligencia y la ultraderecha estadounidenses en Latinoamérica. Fueron 
el Gobierno que más colaboró a García Meza.

La sociedad no resultaba pequeña. La narcodictadura quería eternizarse 
en el poder gracias a la economía de la droga. La CIA, la ultraderecha 
republicana y los argentinos buscaban resolver una difícil ecuación: 
¿cómo sostener la guerrilla de la “Contra” nicaragüense en Centroamérica 
sin fuentes de financiamiento oficiales? La fórmula resultó inmediata: 
producir cocaína en Bolivia, venderla masivamente en EEUU y usar buena 
parte de las ganancias en la compra de armas para los “contras”. El 
negocio luego se ampliaría a la venta encubierta de armas a Irán para 
usar esos fondos en la compra de cocaína.

*EL “APORTE” DE GARCÍA MEZA A LA HISTORIA*

El golpe de García Meza es considerado en Bolivia el último manotazo de 
las dictaduras. Paradójicamente a nivel internacional se convirtió en el 
“big bang” de una nueva era de operaciones encubiertas. La CIA juntó a 
varios de sus conocidos. Los criminales nazis Klaus Barbie (quien 
trabajó para CIA desde 1945) y Otto Skorzeny, devenido en traficante 
armas, articularon la estrategia. Operadores diplomáticos y políticos de 
EEUU como Jesús Rodríguez, David Greenly y Manuel Rocha supervisaban su 
funcionamiento. El teniente coronel Oliver North encabezaba todo el 
megaoperativo.

Mientras tanto, grupos de paramilitares y los militares más 
comprometidos con García Meza marcaban literalmente a fuego las rutas y 
canales de exportación de droga. El plan concentraba sus contactos con 
los narcotraficantes Roberto Suárez Gómez, “el padrino” y, su sobrino, 
Jorge Roca Suárez, alias “techo de paja”. Suárez trabajaba con el cártel 
de Medellín al que remitía pasta base. Roca optó por la producción 
completa propia y la ruta del Golfo de México.

Poco a poco, Roca concentró el negocio y Suárez Gómez entró en 
desgracia. “Techo de paja” logró instalar la mayor fábrica de droga de 
la que hasta entonces se haya tenido memoria. La impresionante 
instalación, una ciudadela capaz de producir 1,5 toneladas de droga 
semanales, funcionaba en la planicie de Huanchaca (9).

*UN NARCOEMPUJÓN A SILES*

Cinco años más tarde el derribo de un narcoavión en Nicaragua develaría 
el escándalo “Contras”. Coincidentemente, el propio Mike Wallace, en “60 
Minutos” potenciaría la denuncia (10). Pero en ese ínterin, otro 
narcoescándalo precipitaría la caída de un gobierno en Bolivia, gracias 
a los ecos de Huanchaca. Se trataba de un gobierno de izquierda, y el 
primero de la era democrática.

En septiembre de 1984, el gobierno centroizquierdista de Hernán Siles 
Suazo, atravesaba sus momentos más críticos. La crisis de la 
“hiperinflación” convulsionaba al país amenazado por una escasez 
extrema. La derecha presionaba para hacer caer al régimen, la izquierda 
buscaba una definición violenta. El capital político que le quedaba a 
Siles sumaba su honestidad y vocación democrática. Él defendía su 
legitimidad mientras buscaba pactos y replanteaba recurrentemente 
medidas económicas.

Entonces una denuncia golpeó más al débil Gobierno: el denominado 
“primer responsable de la lucha antidrogas ajeno a los narcomilitares”, 
y viejo amigo de Siles, Rafael Otazo, había sostenido reuniones con 
Roberto Suárez Gómez. Otazo no sólo reconoció el hecho, sino que 
denunció a algunos diputados de partido como ligados al narcotráfico. 
Luego calificó de “patriota y un prestigioso industrial agrario" a 
Suárez Gómez (11).

“El padrino”, afectado por el poder de “techo de paja”, había jugado sus 
cartas a la izquierda, pero alguien vigilaba muy bien sus pasos. El 
escándalo estalló. Siles, un ícono de la Revolución Nacional de 1952, 
optó por adelantar elecciones y retirarse 14 meses antes de lo previsto.

El Gobierno que sucedió a Siles Suazo fue uno de los que impuso mayores 
cambios a las estructuras económicas, sociales y políticas del país. 
Víctor Paz Estenssoro sentó las bases fundamentales para la conformación 
del modelo neoliberal en la economía boliviana. Curiosamente se 
convirtió en el más afectado por el caso Huanchaca. Es más, el nombre de 
aquel lugar saltó a la fama precisamente tras el trágico escándalo que 
estalló cuando Paz apenas cumplía un año del nuevo mandato.

*LOS NARCOS EN TIEMPOS DE CAMBIO*

Tiempos de cambio. ¿Qué pasa cuando un narcoescándalo estalla en una 
coyuntura donde coinciden radicales definiciones políticas nacionales e 
internacionales? En Bolivia confluyeron esas variables.

Un régimen en Irán plantándole cara reiterativamente a la primera 
potencia militar del planeta. En el poder estadounidense un Presidente 
demócrata que por su ambigüedad acaba siendo sobrepasado por el 
militarismo y la ultraderecha. Un sistema económico en crisis 
cuestionando los supermillonario gastos militares

En Latinoamérica, fuerzas de izquierda y derecha en el afán de definir 
una pulseta sostenida por más de un lustro. Ello, en el marco de la 
emergencia arrolladora de poderosos y violentos cárteles de las drogas. 
En Bolivia, un Gobierno decidido a implementar el cambio hacia un modelo 
de Estado sin precedentes frente a una oposición menguada al extremo. 
Ése era el escenario que envolvió al desarrollo del caso Huanchaca y el 
escándalo Irán Contras. Cualquier parecido con la realidad presente es 
mera coincidencia.

*EL CASO HUANCHACA*

Lo cierto es que, en ese contexto, el 5 de septiembre de 1986, una 
expedición científica cometió un error fatal: aterrizó su avioneta en la 
pista de la narcofábrica de Huanchaca. Los vigías del lugar ametrallaron 
sin contemplaciones al destacado naturalista Noel Kempf Mercado y otros 
tres ocupantes. La noticia llegó en cuestión de horas a Santa Cruz. 
Surgieron múltiples y urgentes reclamos de un rescate a las fuerzas de 
seguridad, incluido un contingente militar estadounidense.

/Marines/ y helicópteros “Black Hawk” habían llegado dos meses antes 
para realizar el operativo antidrogas “Blast Furnace” (“Altos Hornos” u 
“Horno Caliente” en castellano). Se desplegaban por el departamento del 
Beni en las zonas dominadas por Roberto Suárez. Pero, sorpresivamente, 
el rescate y la intervención de Huanchaca tardó cerca de tres días en 
efectivizarse. Los ocupantes de la narcofábrica de “techo de paja” Roca 
tuvieron el tiempo suficiente para llevarse toneladas de droga y 
precursores.

Las autoridades de Bolivia y EEUU sumaron una ola de contradicciones no 
esclarecidas hasta hoy. Una comisión especial fue organizada en Congreso 
Boliviano para investigar los hechos. Los parlamentarios evidenciaron 
paulatinamente mayores contradicciones en la conducta y declaraciones de 
los responsables de los ministerios de Defensa y Gobierno. Advirtieron 
lo propio en los jefes del Comando Sur de EEUU, los funcionarios de la 
Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA) y su virtual dependencia 
boliviana la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar). El 10 de 
noviembre, el responsable de aquella comisión congresal, el diputado 
Edmundo Salazar, fue asesinado por dos sicarios en Santa Cruz (12).

El peso de aquella crisis llegaría en los años venideros a frenar una 
candidatura a la presidencia en EEUU, la de Oliver North. Unas semanas 
más tarde, causó la traumática salida del embajador Edward Morgan Rowell 
de Bolivia. Paralelamente, y con Rowell en el ojo de la tormenta, el 
caso Huanchaca modificó la relación de fuerzas dentro del régimen de Paz 
Estenssoro.

La cima del narcoescándalo llegó cuando el Embajador Rowell y el jefe de 
la DEA en Bolivia, Frank Macolini, llevaron el resultado de las 
investigaciones estadounidenses al presidente Paz Estenssoro. Edward 
Rowell llegó a Palacio Quemado con la conciliación de una ruda disputa 
entre los informes de la DEA y la CIA. La Agencia Central era dirigida 
en Bolivia por el oficial político de la Embajada David Greenly. En la 
cita participaron sólo cinco personas. Junto a los ya mencionados, se 
hallaban presentes el entonces ministro de Planeamiento, Gonzalo Sánchez 
de Lozada, y el Secretario de la Presidencia, Juan Carlos Durán.

*/Los estadounidenses comunicaron a Paz Estenssoro que entre las 
personas involucradas en el caso se hallaba una perteneciente al círculo 
íntimo del Presidente. Tras releer el informe, Paz Estenssoro tomó 
cierta distancia y permaneció reflexivo durante varios minutos. Luego, 
Sánchez de Lozada comunicó a los estadounidenses: “El Presidente prevé 
entregar el Gobierno a una junta militar. Advierte que este informe 
implica una nueva interrupción de la democracia en Bolivia”./*

En medio de la tensión generada por el Mandatario, Sánchez de Lozada 
propuso una salida concertada que, finalmente, aceptó el embajador 
Rowell. El nombre de la persona aludida fue eliminado del informe y Paz 
sorteó aquella crisis.

Sin embargo, el narcoescándalo causó una baja inesperada. Macolini, el 
Jefe de la DEA, hizo llegar a sus superiores en EEUU el dato de que 
Rowell había alterado el informe. Días más tarde, Rowell abandonó 
Bolivia sin dar mayores explicaciones. Su cargo fue ocupado 
interinamente por David Greenly hasta el final de la gestión. El 
narcoescándalo de Huanchaca causó un descabezamiento sólo antecedido por 
el narcogolpe de 1981. (13)

*LA ERA DE LOS SÁNCHEZ*

Sin embargo, en el Gobierno boliviano aquella crisis pareció haber 
beneficiado a algunos políticos. Desde aquel diciembre de 1986, el poder 
que adquirieron tanto Sánchez de Lozada como Durán sólo tuvo parangón en 
los viejos caudillos del MNR. El primero fue tres veces candidato y dos 
Presidente en las siguientes cuatro elecciones. Juan Carlos Durán 
resultó nominado candidato emenerista en los restantes comicios de 1997. 
Junto a ellos emergió un tercer operador político con amplio poder 
interno en esos 17 años: Carlos Sánchez Berzaín. Antes de ganar 
predominancia en filas del MNR, Sánchez Berzaín sólo había destacado por 
una singular actividad: su bufete defendió a peces gordos del 
narcotráfico ligados a la dictadura de Luis García Meza. Y en 1985 se 
identificó su presencia en el caso “Tauro” que afectaba a Jorge “techo 
de paja” Roca, el propietario de Huanchaca (14).

Pese a sus antecedentes, los últimos representantes que el MNR tuvo en 
el poder siempre se dieron modos para usar el tema en su favor. Hilaron 
intrigas y denuncias contra sus rivales políticos desestabilizando 
gestiones y candidaturas. A principios de los 90 desnudaron los 
contactos que altos dirigentes de Movimiento de Izquierda Revolucionaria 
(MIR) habían tenido con peces gordos del narcotráfico. Oscar Eid, el 
segundo hombre del MIR, acabó purgando cuatro años en prisión.

Aún con narcocasos ligados a sus huestes (como un narcoavión con 4,5 
toneladas en 1995), los Sánchez gozaron sostenidamente de las simpatías 
estadounidenses. El 26 de junio de 2002, cuatro días antes de las 
elecciones presidenciales, en Chimoré, el entonces embajador Manuel 
Rocha de EEUU frente al presidente Tuto Quiroga, dijo: “El electorado 
boliviano debe considerar las consecuencias de escoger líderes de alguna 
manera conectados con el narcotráfico y el terrorismo”. Aludía a Evo 
Morales, buscando claramente favorecer la candidatura de Sánchez de 
Lozada. Varios autores (15) relacionan a Rocha con el escándalo Irán 
Contras. Buena parte de su carrera diplomática (como oficial político y 
militar) coincidió con las regiones vinculadas a aquellos operativos 
impulsados desde Huanchaca.

Tras desatar la masacre de El Alto en octubre de 2003, los Sánchez 
fueron acogidos en EEUU. Paradójicamente los abogados de Sánchez Berzaín 
han refutado las demandas de extradición arguyendo su temor “a mafias 
narcotraficantes que aparentemente le tienen amenazado”.

Si de acogidas y buena conducta se trata, “Techo de paja”, tras 
entregarse a las autoridades en 1993 fue extraditado a EEUU. Está 
considerado entre los ex narcotraficantes que lograron rehabilitarse, 
casi todos ajenos al cártel de Medellín. Allí estudió arquitectura y 
derecho en prisión. A principios del segundo gobierno de Sánchez de 
Lozada los bienes que se le habían incautado en Bolivia a la familia 
Roca Suárez fueron devueltos (16).

*¿UNA NARCOINVASIÓN?*

Y en estos nuevos tiempos de cambio, la palabra Huanchaca volvió a ser 
mencionada o aludida por las autoridades del gobierno de Evo Morales. El 
1 de noviembre de 2008, el presidente boliviano señaló: "La CIA y la DEA 
son los custodios del narcotráfico boliviano". Aseguró además que ambas 
conformaron una “narcohermandad” en el bullado caso de septiembre de 
1986 (17). Seis semanas antes de realizar dichas declaraciones y pedir 
así el retiro de la agencia estadounidense antidrogas, Evo expulsó al 
embajador de EEUU Phillip Goldberg. Desde entonces la Casa Blanca no 
tiene un Embajador titular en Bolivia, como en tiempos de García Meza o 
de Huanchaca.

En los casi cinco años de la administración Morales, el escenario del 
problema narcotráfico se ha vuelto extremadamente sensible y de cuidado. 
Desde la nueva ruptura con EEUU, las autoridades policiales han 
anunciado en dos oportunidades el descubrimiento de las mayores fábricas 
de droga “desde Huanchaca” (18). En ese tiempo, Naciones Unidas ha 
advertido que las plantaciones de hoja de coca alcanzaron la extensión 
récord de 30.900 hectáreas(19). Paulatinamente, algunos operativos 
antidrogas han rozado el eje del poder político. Los casos de la familia 
de la ex dirigente Margarita Terán y el amauta Valentín Mejillones 
bordearon tímidamente al caudillo indígena. Sin DEA a la vista y con CIA 
siempre oculta, no se sabe cuándo el objetivo es policial y cuándo 
político. Paulatinamente la presencia de grandes cárteles de la droga ha 
comenzado a ser reportada junto con sus virulentos ajustes de cuentas.

Cada uno de los Gobiernos del entorno ha advertido un peligroso 
incremento de las actividades del narcotráfico a partir de Bolivia. 
Argentina ha denunciado una “lluvia blanca” en el norte de su 
territorio. Paraguay ha informado el incremento de capturas de naves y 
traficantes provenientes de Bolivia con cientos de kilogramos de droga. 
Chile ha demandado el refuerzo del control de los más de 200 pasos 
fronterizos dados los problemas ligados a ilícitos y narcotráfico. Las 
áreas de producción, fabricación y tráfico abarcan prácticamente la 
totalidad del país “gracias” a los avances en las vías y tecnología de 
comunicación.

Y en lo que parece una extensión de Huanchaca la queja más dura llega 
desde Brasil. El candidato José Serra, basado en reportes oficiales, 
denunció que el 80 por ciento de la cocaína consumida en su territorio 
proviene de Bolivia. Especialmente desde San Matías y en menor grado 
hacia Guayaramerín, como proyectando la meseta donde murió Noel Kemf. (20)

A diferencia de prácticamente todos sus antecesores, Evo Morales ha 
podido superar su gestión hasta el presente sin la marca de un 
narcoescándalo. Sin embargo, en las esferas más altas del Gobierno no se 
descarta la hipótesis. El vicepresidente Álvaro García Linera señaló 
este 21 de septiembre: “…(Hay gobiernos que) van a buscar la manera de 
querernos doblar el brazo; una de esas maneras es intentar 
estigmatizarnos con el tema del narcotráfico, así como sólo hace 20 años 
un país vecino fue invadido por EEUU bajo el estigma y pretexto del 
narcotráfico”, aseveró.

Recordó así los tiempos de la invasión de Panamá, del final del Irán 
rebelde, de la caída de los cárteles. Esos tiempos que cerraban el caso 
Irán Contras, marcado por un EEUU urgido de dinero para sus operaciones 
financieras encubiertas.

A propósito, ¿cuánto dinero precisan hoy EEUU y las potencias para sus 
urgencias de coyuntura? Según el jefe de la unidad de drogas y crimen de 
Naciones Unidas, Antonio María Costa, “la mayor parte de los 352 mil 
millones de dólares que mueve el narcotráfico fue absorbida por el 
sistema económico mundial”, como parte de “la inyección de capitales 
frescos” necesaria para enfrentar la crisis global. En suma, muchas 
“huanchacas”. (21) ¿Se viene un narcoescándalo?

(1) /La droga el dinero y las armas/. Alaín Labrousse, responsable del 
Observatorio Geopolítico de las Drogas, Editorial Siglo XXI (1993)

(2) /El Juicio a La Dictadura/. Marcelo Quiroga Santa Cruz (Citado por 
Martín Sivak en /El Dictador Elegido/, Plural Editores (2001)

(3) /El Cuartelazo/, Gregorio Selser (Citado por Martín Sivak en /El 
Dictador Elegido/, Plural Editores (2001).

(4) /El Dictador Elegido/, Martín Sivak, Plural Editores, pag. 187 (2001)

(5) /Para no olvidar el golpe/, Adital, Wilson García Mérida, (17-07-2006)

(6) Revista Tierra Lejana, edición del 21 de junio de 1999.

(7) Red Erbol y varias agencias de prensa.

(8) /La Guerra de la Coca/, Róger Cortez, FLACSO CID, pag 48 (1992)

Cocaine Import Agency

(9)/ Narcos, Banqueros y Criminales/, Juan Salinas, pags 33 -40 (2005).

(10) Salinas, como otros autores, compilan los datos del escándalo Iran 
– Contras que fue investigado por una comisión del Congreso, encabezada 
por el senador John Kerry. Kerry fue candidato a la Presidencia de EEUU 
en 2004.

(11) Agencias EFE y Reuter, citadas por El País de Madrid (9-9-1984).

(12) /La Guerra de la Coca/, Róger Cortez, FLACSO CID, pags 56 - (1992)

(13) Testimonio de Ramiro Paz Cerruto, Economista, asesor de Naciones 
Unidas, ex subdirector del Periódico HOY, e hijo del presidente Paz 
Estenssoro

(14) El Juguete Rabioso, artículos de Fernando Esquivel y Wilson García 
Mérida, (octubre de 2003).

(15) /Narcos, Banqueros y Criminales/, Juan Salinas, pags 33 -40 (2005).

(16) /Vuelve el represor de cocaleros/, Red Voltaire, Wilson García 
Mérida (01-10-2002)

(17) Agencias, 26 -11-2008

(18) Agencias, 5-08-2010

(19) Agencias, 22-06-2010

(20) Agencias, 12 y 11- 08-2010

(21) Drug money saved banks in global crisis, claims UN advisor, The 
Guardian, 13 -12- 2009





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