[R-P] Las perlitas de la Sarlo
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mar Oct 12 11:35:51 MDT 2010
Escribe la amarga "izquierdista" de Mitre que "No recuerdo a los
peronistas discutiendo el libro de Norberto Bobbio _Derecha e
izquierda_". Además, afirma que nadie en junio del 73 imaginaba a Menem
o a Kirchner.
Lo primero es lo "grotesco" y da la medida de su estupidez: coloca a un
autor socialista liberal italiano como eje de la discusión sobre qué es
la revolución en un país semicolonial.
Lo segundo es lo "patético" y da la medida de su ignorancia: es cierto
que era difícil imaginar que tras un reciclado alvearizador como el
encabezado por Menem el peronismo pudiera regenerarse, al menos en
parte, como eje del movimiento nacional, resurgir de las cenizas y
producir, partiendo de la franja que en los 70 se proponía como ala
izquierda de ese movimiento, el notable renacer del patriotismo popular
revolucionario que, con tantas limitaciones pero con TANTOS ACIERTOS,
estamos viendo (y celebrando, y defendiendo) en nuestros días.
Pero es falso de toda falsedad que nadie pudiera imaginar un Menem. No
quizás el personaje, claro, cosa que realmente a nadie se puede imputar
como defecto. Pero sí el fenómeno: la Izquierda Nacional podía prever,
si no a Menem, sí podía temer y esperar la defección burguesa en el
combate por la liberación nacional cuando hubiera que enfrentar hasta
las últimas consecuencias a la oligarquía y al imperialismo.
Por eso se había mantenido sólidamente empeñada (como hoy desde Patria y
Pueblo) en cabalgar JUNTO AL PERONISMO, golpeando desde ese puesto a
todas las variantes de la contrarrevolución (usaran o no boinas rojas,
con o sin escarapela), pero sin HACERSE PASAR POR PERONISTA ni por lo
tanto someterse a lo que entonces como hoy consideraba la conducción
indirecta pero inevitable del nacionalismo burgués, los riesgos de cuyas
limitaciones en el plano de la política económica y social jamás dejó de
tomar en cuenta.
Y también por eso, y no por otro motivo, pudo repudiar el coro de
"peronistas" que en los estertores finales del gobierno de Isabel
defeccionaron cuando había que defender a rajatabla la presencia de
Isabel en la Rosada como última representante real de la soberanía
popular expresada aplastantemente en las urnas el 23 de setiembre de 1973.
Que Beatriz Sarlo no fuera capaz de darse por enterada es problema de
ella, no del resto de los participantes de esa movilización y en
especial de los trabajadores que sostuvieron en alto las banderas del
movimiento nacional en los momentos más duros para la continuidad de la
revolución nacional, que fueron los de la traición menemista. Y que hoy
apoyan masivamente a estos Kirchner que la Sarlo, con Bartolito Mitre,
odia como siempre odió cualquier representación real de la voluntad
transformadora de los argentinos de carne y hueso.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular