[R-P] Entrevista a Martín García, en La Nación

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Nov 21 09:26:14 MST 2010


[El mitrismo sabe bien hacia dónde apuntar sus microscopios: "A los 65
años, y sumado desde 1973 al PJ (su pasado reconoce militancia
anterior en el Frente de Izquierda Popular de Jorge Abelardo Ramos),
García presenta credenciales más que suficientes para ser fiel difusor
de las ideas kirchneristas."

Jua jua jua, dirìa Patoruzú.]

El perfil
Martín García, el cruzado K que dirige la agencia estatal de noticias
Publicista de larga trayectoria en el peronismo y hoy
ultrakirchnerista declarado, Martín García es el nuevo titular de
lTélam, un canal clave para la difusión del discurso oficial al que
llegó, dice, para darle una impronta nacional, popular y patriótica:
no cree en la objetividad periodística y se declara militante primero,
después periodista
Domingo 21 de noviembre de 2010
Jaime Rosemberg
LA NACION

El plato es gris y antiguo, lleva dibujados los rostros de los
fundadores del justicialismo y sobresale en una biblioteca con
espacios aún por llenar. "Y eso no es nada. Acá abajo voy a juntar dos
fotos: el abrazo de Perón y Evita, y el de Néstor y Cristina. Va a
quedar bárbaro", dice con una media sonrisa Martín García mientras
señala un estante y se acomoda en el sillón de su despacho, a escasos
quinientos metros de la plaza de Mayo.

En el octavo piso del edificio de la agencia de noticias Télam hay un
enorme ventanal con vista al río. Allí, y desde hace poco más de un
mes, trabaja el experimentado publicista y dirigente de la
comunicación peronista al que la presidenta Cristina Kirchner ubicó al
frente de la agencia oficial de noticias, en reemplazo de Martín
Granovsky.

Como resultado de un extraño mix entre un discurso del primer
peronismo y el uso diario de las nuevas tecnologías, García comenzó a
desplegar tareas que podrían resumirse en una curiosa pero inflexible
toma de posición: basta de periodistas profesionales en el sentido
liberal del término, bienvenidos los militantes para contar con sus
palabras lo que él denomina la "revolución del Bicentenario". Es
decir, las gestiones del anterior y el actual gobierno kirchnerista. Y
eso a pesar de que en su currículum aparecen menemistas como Claudia
Bello y el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, de quien fue vocero de
campaña.

"Los profesionales son como las prostitutas, escriben mentiras en
defensa de los intereses de los que les pagan. Los militantes, en
cambio, escribimos la verdad al servicio del pueblo. Soy primero
militante, después periodista", dice García a LA NACION sin que le
tiemble la voz y sin preocuparse por la incomodidad que podrían causar
sus palabras.

A los 65 años, y sumado desde 1973 al PJ (su pasado reconoce
militancia anterior en el Frente de Izquierda Popular de Jorge
Abelardo Ramos), García presenta credenciales más que suficientes para
ser fiel difusor de las ideas kirchneristas.

Fundador de la red nacional y popular de noticias Nac & Pop y de la
agrupación Oesterheld, en homenaje al guionista y escritor
desaparecido en la última dictadura militar, su prédica está cargada
de críticas a los "monopolios periodísticos", la oposición política al
Gobierno y "las corporaciones", y profesa un apoyo irrestricto a la
ley de medios audiovisuales impulsada por el Gobierno y actualmente
suspendida en su aplicación por la Justicia.

El discurso de ataque permanente a los enemigos del Gobierno calza
como anillo al dedo al kirchnerismo de paladar negro, y cuentan en un
despacho ministerial que fue eso lo que llevó a Gabriel Mariotto,
titular del Autoridad Federal de Servicios de Comunicación
Audiovisual, a insistir ante el jefe de gabinete, Aníbal Fernández,
para lograr su designación.

Sus primeros días en Télam, según contaron a LA NACION veteranos
integrantes de la planta permanente de la redacción, no pasaron
desapercibidos. Luego de presentarse ante cada sección, García habló
ante los responsables de la agencia de "organizar el servicio" pero
también de darle a Télam "una impronta nacional, popular y patriótica,
que es lo que está faltando". Además de acercarse al comedor donde
almuerzan los empleados rasos, García también les recomendó a los
jefes "traer a la redacción libros de [Arturo] Jauretche y [Raúl]
Scalabrini Ortiz, para consultarlos diariamente". Un gesto bien visto
por los peronistas y tomado con una mezcla de sarcasmo y resignación
por periodistas de formación independiente.

García no cree, según afirma a LA NACION, en la objetividad ni en la
neutralidad periodística, premisas básicas de cualquier manual de
periodismo occidental desde hace dos siglos. "¿Con quién voy a ser
objetivo? Del otro lado están los que tiraban gente viva al río y los
secuestradores de bebés. Con ellos no puede haber objetividad",
dispara sin segundas lecturas posibles.

Su toma de posición sobre los violentos años setenta tiene que ver,
también, con un drama personal. Su primera esposa, Rocío Borbolla
Martínez, dirigente de Ctera y madre de dos de sus seis hijos, fue
secuestrada y desaparecida en junio de 1976. Camilo García, el hijo
que adquirió más notoriedad pública, pasó en los últimos meses de la
frivolidad del periodismo chimentero a un súbito ataque de "compromiso
militante".

La redacción de Télam, a poco de andar, también comenzó a cambiar. Se
incorporó como jefe de la redacción Gabriel Fernández, ex director de
la revista chavista Question Latinoamérica y compañero de ruta en la
Nac & Pop. También cambiaron los responsables de la mesa de edición y
se ubicaron como jefes de la sección política dos periodistas de
perfil militante: Héctor Sánchez y Marcelo Cena, vocero del ex
piquetero Luis D'Elía. Los dos estaban marginados de la redacción por
las gestiones anteriores, y cumplían funciones en. la torre de
tránsito.

Crespones en la redacción

Los cambios estratégicos se completan con un nuevo diseño de la página
web de Télam, con amplios espacios y columnas dedicadas al ex
presidente Néstor Kirchner y al día de la Militancia, que se conmemoró
el miércoles último. La muerte de Kirchner golpeó al nuevo titular de
Télam, tanto que lo llevó a escribir una columna en la revista web
Zoom. "Néstor Kirchner comienza a viajar por lo que es eterno (.)
ahora quedan sólo Cristina y los compañeros al frente del valiente
pueblo argentino", fue su conclusión. El día de la muerte del ex
mandatario, García hizo un minuto de silencio y repartió crespones
negros a los redactores. No los obligó a usarlos, pero el mensaje fue
claro.

¿Con su gestión Télam volverá a dar lugar y espacio a la oposición?
"Sí, siempre y cuando digan algo interesante. Porque la oposición
también dice muchas boludeces", se ríe. "Los opositores son la Unión
Democrática reciclada", sigue. De todos modos, y según empleados de la
agencia, García designó a distintos redactores para ocuparse de la
actividad diaria de dirigentes opositores. Habrá que ver si los cables
son publicados en los próximos meses.

Otros peronismos

A pesar de su actual prédica combativa, García supo trabajar para
otros referentes del PJ, más moderados y menos revolucionarios. En su
currículum se destaca su paso por el Ministerio de Acción Social
bonaerense y la creación del canal 4 durante la gestión de Antonio
Cafiero al frente de la gobernación. También formó parte de la
intervención federal a Corrientes que encabezó, allá por 1991, la
menemista Claudia Bello. Fue subsecretario de cultura de aquella
administración, director del programa de democratización de la cultura
(Prondec) en el primer gobierno de Carlos Menem y jefe de prensa de la
Anses, en 1998. Años más tarde comenzó a trabajar con los polémicos
hermanos del poder puntano: Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. García se
encargó de la campaña presidencial de Adolfo Rodríguez Saá en 2003, y
luego se ocupó de difundir las políticas sociales que su hermano
Alberto llevó adelante en la provincia.

Buen comunicador, y sin perder el buen talante, García tiene
explicaciones para tantos cambios de norte ideológico: "Con el
menemismo aguantamos hasta donde pudimos", se resigna, aunque asegura
que Bello "nos ayudó mucho" en el armado de la red televisiva
correntina, sobre todo canales de baja potencia y emisiones
educativas. "Menem y Duhalde son enfermedades del peronismo", sostiene
hoy, cuando los dos dirigentes ya están lejos del poder.

"Los Rodríguez Saá son peronistas en San Luis, pero cuando salen de
ahí se pierden, no saben dónde están", dice de los hermanos en el
poder puntano, a quienes García defendió con énfasis durante años. En
2004, por ejemplo, le dijo a La Nacion que los grandes medios atacaban
a San Luis "como vendetta porque Adolfo suspendió el pago de la deuda
externa" en su semana como presidente. También decía que esa provincia
"tiene problemas, pero no más que otras, como Santa Cruz".

"Los videos y la campaña que García hizo para San Luis tienen ese tono
autoritario del primer peronismo que es común a los Rodríguez Saá y a
los Kirchner", critica el ex diputado opositor puntano Juan José
Laborda Ibarra (Nuestro Compromiso).

¿Cómo hará ahora para manejar una estructura elefantiásica, con 700
empleados y sueldos elevados? "Con laburo podremos llegar a todos los
rincones del país. Hay mucha gente valiosa y hay que darle lugar", se
ilusiona. También hay heridos. "Quieren una agencia estatal
gubernamental. Y bueno, ya no les servimos", comentó uno de los
miembros salientes de la conducción, enojado por el brusco cambio de
prioridades.

García conoció a Cristina Kirchner hace diez años, en un acto de la
agrupación Oesterheld. "Le dimos un premio, fue premonitorio", se
alegra, y cuenta que, entre otros, estuvieron Hugo Moyano y el
cineasta y actual embajador cultural Leonardo Favio. Quienes lo
conocen afirman que su trato con la Presidenta es cordial, sin
intermediarios.

Su fidelidad al "proyecto nacional" resiste cualquier prueba de
pureza: su visión sobre el polémico caso del valijero venezolano
Antonini Wilson, por ejemplo, va más allá de las explicaciones
oficiales. "Fue y es una operación de manual de la CIA", asegura en
defensa de su gobierno y de Hugo Chávez.

¿Es kirchnerista o peronista? Antes de irse, García suelta una
definición que lo pinta de cuerpo entero. "Soy peronista, como Néstor
y Cristina. El kirchnerismo es un texto que utilizan los enemigos para
bajarle el precio al Gobierno. Y eso lo dijo Néstor, no yo", remata
este cruzado de la comunicación K.

© LA NACION
QUIEN ES

Nombre y apellido: Martin Garcia
Edad: 65
Trayectoria política y profesional: pertenece al PJ desde 1973.
Previamente había militado en el Frente de Izquierda Popular. Fundó la
red de noticias Nac & Pop y la agrupación Oesterheld.
Los 70, en clave personal: padre de seis hijos, su toma de posición
sobre los años setenta tiene que ver, en parte, con un drama personal:
su primera esposa fue secuestrada y desaparecida en junio de 1976.


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Néstor Gorojovsky
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