[R-P] [Alfredo Zaiat] El pecado celta

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Nov 21 09:08:47 MST 2010


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-157281-2010-11-21.html

El pecado celta
Por Alfredo Zaiat

Estudiosos de los celtas aseguran que tienen la virtud de la
independencia, el heroísmo y la arrogancia. En su extensa historia
registran muchas batallas dramáticas defendiendo ese espíritu, de
defensa de su soberanía. Esos rasgos expuestos con orgullo en Irlanda
en diferentes manifestaciones políticas y culturales sucumbieron ante
la debacle de sus bancos. La Unión Europea y el Fondo Monetario
Internacional diseñaron un paquete de rescate de alrededor de 110.000
millones de dólares para salvar el sector financiero irlandés, gran
parte nacionalizado el año pasado, que se encuentra al borde del
default. Irlanda es la segunda crisis aguda en seis meses en un país
del euro; la primera fue Grecia.

Una economía exhibida como modelo exitoso de crecimiento acelerado hoy
se encuentra al borde de la insolvencia. Esta experiencia enseña que
no existen esquemas socioeconómicos ideales a imitar, con recetas
universales como insisten en pontificar ciertos analistas
conservadores. Irlanda fue durante años colocada como espejo ante las
ruinas argentinas. El “milagro celta”, como se denominó el
resurgimiento irlandés, ofrece interesantes aspectos para aprender de
un ciclo excepcional de crecimiento y de sus debilidades ocultadas.

Un país pequeño, en crisis y con escasas perspectivas de progreso se
transformó en la década del noventa en una de las vedettes del
crecimiento mundial. Pero ese mismo proceso abrigaba en su interior el
pecado tóxico que lo derrumbó: la misma apertura de la cuenta capital
que en los años de despeje convocó inversiones destinadas al sector de
tecnología que actuaron de motor del crecimiento, también ofreció una
invitación a los capitales financieros especulativos que alimentaron
una burbuja que terminó colapsando al sistema bancario.

En el capítulo “Irlanda, el tigre celta” del libro Por qué crecieron
los países que crecieron, de Julio Sevares, se mencionan las
principales características de la experiencia irlandesa. Explica que
en los años ochenta, la economía estaba estancada, la inflación era
elevada, el desempleo era del 18,5 por ciento y la emigración minaba
las bases productivas de la sociedad. La deuda era del 150 por ciento
del PBI, su servicio absorbía la tercera parte de los ingresos
fiscales y el déficit fiscal llegaba al 11 por ciento del Producto.
Después de un acuerdo social realizado en 1987 y por una década, la
economía creció más del 8 por ciento anual promedio, las exportaciones
aumentaron aceleradamente y el desempleo bajó desde más de 14 por
ciento en 1994 a menos de 5 por ciento. Se privilegió la creación de
empleos por sobre los aumentos salariales. La intervención del Estado
ha sido importante en la configuración del modelo. “Como sucediera en
los modelos exitosos asiáticos, el Estado otorgó beneficios a las
empresas privadas a cambio de contrapartidas, en este caso, creación
de empleos y mayores pagos de impuestos”, apunta Sevares.

Entre 1995 y 2004 Irlanda duplicó su ingreso nacional, redujo el
desempleo a una tercera parte y aumentó el número de trabajadores en
un 50 por ciento. Los productos de alta tecnología han tenido una alta
participación en ese proceso al concentrar el 20 por ciento de la
producción manufacturera total. La mano de obra calificada facilitó la
instalación de empresas de tecnología, que en la década del noventa
tuvo un aumento explosivo. Sevares concluye que los factores que
determinaron el éxito económico incluye: la formulación de la política
industrial, la incorporación a la UE, los pactos sociales, el foco en
la competitividad, la política educativa, el paquete de incentivos
para la competitividad y la función de la inversión externa, y un
organismo de promoción de las inversiones de primer nivel.

La economía irlandesa no comienza a crujir a partir de la crisis
internacional, sino que ya había perdido dinamismo con la debacle de
las empresas puntocom de 2001, la incorporación a la Unión Europea de
países con mano de obra más barata y por la competencia china. Pero el
talón de Aquiles para un país pequeño, de economía abierta y de rápido
crecimiento fue la cuenta capital. En un contexto europeo de
crecientes flujos de fondos especulativos, Irlanda contabilizó un
fuerte ingreso de capitales de corto plazo que alimentaron burbujas
especulativas en las finanzas y en la construcción. Hasta que el
estallido de la crisis internacional derivó en una intensa salida de
capitales y un cambio de expectativas. El gobierno irlandés tuvo que
salir al rescate del sistema bancario destinando unos 50 mil millones
de euros, entre las entidades principales se destacan el AIB, Allied
Irish y Bank of Ireland. Por caso el Anglo-Irish Bank, uno de los seis
bancos cubiertos por el plan gubernamental de recapitalización,
recibió 10.000 millones de euros. Esa orientación de recursos públicos
hacia los bancos y el compromiso de garantizar un ciento por ciento el
dinero de los ahorristas, medida fuertemente criticada por los socios
de la UE, provocó la disparada del déficit fiscal por encima del 10
por ciento del PBI. En esos meses de corridas se duplicó el desempleo
al trepar por encima del 8 por ciento.

Sumergido en un círculo vicioso de deterioro, precipitado por la
debacle de los bancos, la Unión Europea diseñó un paquete de
salvataje. De los 110 mil millones de euros previstos a desembolsar en
tres años, 27.000 millones serían reservados al salvataje de los cinco
bancos en dificultad. El resto será para cancelar obligaciones del
gobierno. Sevares ofrece como conclusión que “el caso de Irlanda
muestra el riesgo que implica en el actual contexto financiero
internacional la apertura indiscriminada de los flujos de capital, aun
para economías exitosas”. Ese fue el pecado celta.

En Europa se configura un escenario inquietante con la caída
irlandesa, con Grecia que no consigue salir del atolladero del ajuste,
con la amenaza que acecha a Portugal, con España sumergida en la
recesión y con el riesgo del contagio que mantiene cercada a Italia.
Los ataques especulativos continuarán debido a que ese pecado no fue
exclusivo de los irlandeses y los promotores de pecadores tienen el
poder suficiente para frenar las intenciones de cambiar la
arquitectura financiera internacional, como lo han demostrado en las
sucesivas reuniones del G-20.

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Néstor Gorojovsky
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