[R-P] [Carlos Pagni] Algo se mueve en el PJ

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Nov 15 05:30:21 MST 2010


[Pagni bien pudo haber titulado "¿De dónde salió esta mina?". Vean
cómo empieza:

"En el centro de la política argentina hay una mujer, madre de dos
hijos, que acaba de perder a su esposo de modo repentino. Los
encuestadores detectan en la opinión pública una menor tolerancia con
quienes libren un enfrentamiento intransigente contra esa imagen.
Algunos líderes de la oposición, sobre todo en el peronismo, intentan
adecuarse a ese cambio. Al Gobierno, debilitado por la derrota del año
pasado, se le abre la posibilidad de abandonar su ejercicio de
polarización sistemática y liderar otro consenso. En su doloroso
trance, Cristina Kirchner manifiesta dificultades para aprovechar la
nueva atmósfera. Con su estrategia para obtener el presupuesto, por
ejemplo, volvió a desnudar esa inflexibilidad que a menudo la conduce
a aplicar la misma receta a una escena que ha cambiado."

O sea: "cuando esperamos que se debilite, se fortalece, y nos vuelve locos".

"¿De dónde salió esta mina?"]

El escenario
Algo se mueve en el PJ
Lunes 15 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa
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Carlos Pagni
LA NACION

En el centro de la política argentina hay una mujer, madre de dos
hijos, que acaba de perder a su esposo de modo repentino. Los
encuestadores detectan en la opinión pública una menor tolerancia con
quienes libren un enfrentamiento intransigente contra esa imagen.
Algunos líderes de la oposición, sobre todo en el peronismo, intentan
adecuarse a ese cambio. Al Gobierno, debilitado por la derrota del año
pasado, se le abre la posibilidad de abandonar su ejercicio de
polarización sistemática y liderar otro consenso. En su doloroso
trance, Cristina Kirchner manifiesta dificultades para aprovechar la
nueva atmósfera. Con su estrategia para obtener el presupuesto, por
ejemplo, volvió a desnudar esa inflexibilidad que a menudo la conduce
a aplicar la misma receta a una escena que ha cambiado.

La Presidenta se propuso demostrar con esa ley que la muerte de su
esposo no le impide alcanzar sus objetivos. Decidió, entonces, que se
sancionara sin negociación alguna. Quedaría claro que, sin Kirchner,
la gobernabilidad sigue estando garantizada.

Al concebir de ese modo el trámite, Cristina Kirchner incurrió en
severas impericias. La más relevante fue olvidar que la de este año es
la primera discusión presupuestaria en la que no cuenta con mayoría en
la Cámara de Diputados. Esa pérdida es más decisiva que la pérdida de
Kirchner. Es verdad que él administraba como nadie las "efectividades
conducentes" y las "patéticas miserabilidades" de las que hablaba
Hipólito Yrigoyen. Pero, con apenas 115 diputados a favor y sin
vocación por negociar un solo artículo, también Kirchner se hubiera
empantanado en la maniobra.

Además, falta Kirchner. Hasta ahora su esposa había ocupado el lugar
majestuoso de una reina, mientras él se encargaba de la gestión de
cada decisión. El miércoles pasado, en la Cámara de Diputados, se notó
que las cosas habían cambiado. Desde Seúl, ella lanzó a sus mastines
en busca de la presa. En una competencia enloquecida por demostrar sus
cualidades, esos subordinados se lanzaron a hacer gestiones sin
coordinación alguna. De Aníbal Fernández a Julio De Vido, pasando por
Carlos Zannini, Juan Carlos Pezoa, Juan José Alvarez o Patricia Fadel,
una decena de comedidos salió a ofrecer prebendas en nombre de la
Presidenta, a gente que, en algunos casos, era apenas conocida. Dada
la diversidad de las ofertas y la baja moralidad de numerosos
opositores, cuando llegó la madrugada los votos se subastaban. La
cámara se convirtió en una ciénaga.

Esos gestores tuvieron precursores diez años atrás. También Fernando
de la Rúa estaba atormentado por la imagen de la ingobernabilidad y
creyó que podría conjurarla arrancándole a la oposición del Senado una
ley determinante. Consiguió lo contrario. Por lo visto, la crisis
política que se inauguró con este siglo aún no ha terminado.

En las democracias que funcionan con cierta eficiencia, el gobierno y,
sobre todo, la oposición, admiten que el presupuesto es un instrumento
crucial, que no puede ser elaborado sin negociación. Hay regímenes que
consagran este principio. En Alemania, por ejemplo, la presidencia de
la comisión de presupuesto del Parlamento está, por prescripción
constitucional, en manos opositoras.

Cristina Kirchner quedó atrapada en su propia trampa. Buscó dar una
imagen de fortaleza, pero logró que su administración quedara expuesta
a continuar sin esa ley principal. Si ese fuera el caso, pasaría a
integrar una lista inconveniente: Arturo Illia, Isabel Perón, Raúl
Alfonsín y De la Rúa terminaron sus mandatos sin presupuesto. Y
terminaron mal. Por supuesto, no son experiencias comparables, sobre
todo porque el derrotero actual de la economía carece de dramatismo.
Pero indican que la imposibilidad de completar ese trámite es una
delicada señal de debilidad política.
Preocupación de Boudou

No es la única que está dando la Presidenta en estos días. La
recorrida de Amado Boudou por los bares de Seúl para preguntar a sus
colegas si las desautorizaciones de Aníbal Fernández obedecían a
instrucciones superiores indica que ni siquiera el ministro de
Economía tiene una idea clara sobre la orientación de su jefa. El
bloqueo sindical es otro indicio alarmante. Los usuarios de Aerolíneas
Argentinas se quedan sin servicio porque la incompetencia de quienes
dirigen la empresa se ve agravada por los desbordes del sindicalista
Jorge Pérez Tamayo. El representante de los pilotos, y hasta hace poco
comandante del Tango 01, controla el ingreso a los aviones como si
fueran de su propiedad: ya les impidió viajar a pasajeros que habían
comprado su pasaje, porque eran empleados de otra compañía. Pérez
Tamayo está alineado con Hugo Moyano, quien pasea por París mientras
su hijo bloquea a la empresa Sodimac para quedarse con los afiliados
de otro gremio. Los camioneros se van aislando cada vez más del
Gobierno, sobre todo a medida que el juez Claudio Bonadio avanza sobre
la señora de Moyano por el presunto fraude con la droguería Urbana,
cuyo dueño debe visitar el juzgado el próximo 23.
La presencia de Máximo

Antes de volar a Seúl, la Presidenta mantuvo varias entrevistas ajenas
a la rutina administrativa. Habló con encuestadores, como Enrique
Zuleta Puceiro y Artemio López, y con dirigentes partidarios, como
Juan José Alvarez. También recibió a empresarios amigos, como Ernesto
Gutiérrez -mano derecha de Eduardo Eurnekian-, y Fabián de Souza -mano
derecha de Cristóbal López-. Un funcionario que accede a la intimidad
de Olivos informó, enigmático: "Les dijo que las cosas no serán como
antes". Habría que avisarle al editor Sergio Spolsky, que alega
incomprobables promesas del difunto. En casi todos los encuentros
estuvo Máximo Kirchner.

Mientras la viuda recorre zonas del jardín otrora sólo frecuentadas
por su esposo, la escena peronista va cambiando de configuración.
Varios dirigentes apuestan, como Carlos Reutemann, a que la ausencia
de Kirchner permita una reorganización. Desde el oficialismo, José
Pampuro recomendó el mismo movimiento. Felipe Solá quizá caminaría
hacia ese centro, si no fuera porque la presidencia del bloque del PJ
Federal lo obliga a un incómodo equilibrio. En Córdoba, José Manuel de
la Sota acordó con el kirchnerismo. Uno de sus diputados, Francisco
Fortuna, aseguró su voto a favor del Gobierno. El astuto Agustín Rossi
exhibe esa promesa como un ejemplo de lo que la Casa Rosada espera de
Reutemann en el nuevo contexto.

Acaso las novedades más significativas se registren en la provincia de
Buenos Aires. También Daniel Scioli observó que no es momento para
distanciarse de la viuda y dio orden de replegarse en la provincia.
Sin embargo, el jueves pasado, Scioli reunió en La Plata, con la
excusa de un torneo de fútbol, a los gobernadores José Luis Gioja (San
Juan), Walter Barrionuevo (Jujuy) y Celso Jaque (Mendoza). Al día
siguiente viajó a Córdoba, a encontrarse con Juan Schiaretti. ¿Se
habrá visto con De la Sota? Tienen varios amigos en común: de
Eurnekian a Matías Bullrich. Schiaretti, por su lado, visitó a Juan
Manuel Urtubey en Salta, y recibió a Jorge Capitanich en su provincia.
En el seno del Gobierno comienza a ganar lugar la misma
horizontalidad. Aníbal Fernández se reunió con Sergio Massa para
hablar, entre otras cosas, de restablecer un puente con los
intendentes bonaerenses. Florencio Randazzo también se desató las
manos. Pensar que hasta horas antes de la muerte de su jefe temía ser
expulsado del Gobierno.

Este descongelamiento del peronismo es el fenómeno más relevante de la
escena pública después de la muerte de Kirchner. Sobre su dimensión y
consecuencias existen muchos interrogantes. ¿Es algo más que una
respuesta táctica a encrucijadas electorales de ocasión, o se trata,
en cambio, de la proyección sobre la estructura del PJ de una
expectativa de acuerdo y moderación que anida en el electorado y que
el feroz liderazgo de Kirchner no estaba en condiciones de
representar? En otras palabras, la cuestión es si en el peronismo se
está inaugurando un nuevo ciclo en el cual será más fácil obtener
poder con la conciliación que con el conflicto. De ser así, el desafío
para Cristina Kirchner será registrar a ese nuevo actor que es su
partido, y recrear su método y su estilo para encabezar aquella
dinámica. Tal vez valga la pena que lo piense. La historia es muy
mezquina con las segundas oportunidades.


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Néstor Gorojovsky
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