[R-P] [Cecilia Flachsland] Yo soy argentino, soy soldado del pingüino
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Nov 8 07:24:05 MST 2010
Gentileza de Clan RecuPerón
YO SOY ARGENTINO, SOY SOLDADO DEL PINGÜINO
Tengo 42 años y siempre me gustó decir que pertenezco a una generación
que llegó tarde a la revolución y temprano al desencanto. No estoy
segura de que esa frase siga sirviendo para nombrar a quienes fuimos
jóvenes en los ochenta. Néstor Kirchner nos regaló la posibilidad de
acompañar el tiempo de la historia, avanzando a los tumbos como su
propio discurso, Volviendo a creer en un proyecto nacional
emancipatorio y reconociendo que su figura nos despertó un amor que
habíamos creído entumecido por la desconfianza y el cinismo. Desde el
2003 en adelante, el kirchnerismo me obligó a pelearme con casi tanta
gente como el propio menemismo. Pero si en los noventa la discusión
nos condenaba a quedar gritando en el desierto y a ser catalogados de
"resentidos" por no sacar provecho del "éxito económico" del 1 a 1; en
estos últimos años la batalla fue otra: nos obligó defender a un
gobierno en ejercicio, a bancarnos que nos corrieran por izquierda y a
utilizar un lenguaje que en otras épocas hubiéramos calificado de
"ficción liberal”. Tuvimos el desafío de ser, a la vez, oficialistas
de un gobierno y opositores de un clima de época.
Néstor no sólo no nos defraudó sino que, con su imaginación política
salvaje, nos fue dando una alegría tras otra. Con Kirchner transitamos
el camino opuesto al que habíamos hecho con Alfonsín. Si el radical
había despertado las máximas esperanzas y al poco tiempo quedó
entrampado en las limitaciones de la democracia naciente, Kirchner
llegó desde la nada y con ese vacío reinventó la posibilidad de la
patria.
A los que pisamos los cuarenta, además, nos chantó en la cara que ser
un escéptico o un izquierdista testimonial o un autonomista que se
conformaba con sus espacios de resistencia era un lujo no apto para un
país desolado como la Argentina.
Kirchner nos devolvió la posibilidad de creer, la ambición, la
voluntad, el afán por devoramos la vida.
Aunque todo eso no se hiciera en nombre de la revolución sino del "país normal".
En la Plaza de Mayo, el pueblo agradeció este milagro argentino que es
el kirchnerismo. Por eso reescribió a su manera aquel cantito
destituyente del 2001. Y con la misma música que hace diez años
entonaba "que se vayan todos", ahora gritó: "oh, yo soy argentino, soy
soldado del pingüino".
El Estado está de regreso. La patria está de regreso. La militancia
está de regreso.
Y el Pingüino no se irá nunca de nuestros corazones.
CECILIA FLACHSLAND
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Néstor Gorojovsky
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