[R-P] Donde Carlos Benítez hace un balance equilibrado de la obra del macrismo en Buenos Aires

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Mayo 21 13:20:19 MDT 2010


Publicado en revista digital ZOOM

Arde la ciudad...
Por Carlos Benítez
La gestión Macrista en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires después de 29 
meses.

Las últimas noticias sobre el gobierno porteño no hacen más que 
confirmar lo que venimos sosteniendo desde el primer día que asumió 
Mauricio Macri, que iba a ser uno de los gobiernos más reaccionario y 
descarado que haya tenido la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en su corta 
vida institucional.

Casi a modo de balance queríamos marcar los datos positivos que puede 
tener cualquier gobierno pero no encontramos ninguna política 
sustantiva, algún hecho central que tenga peso, pese a que repasamos con 
gran esfuerzo los 29 meses de “gestión”. Sin embargo, cuando de errores 
se trata, la lista es interminable.

Lo primero que recordamos es el impuestazo, ni bien se acomodo en sillón 
de la calle Bolívar 1. A eso le siguió el despido de 2400 empleados 
municipales y la revisión de 18.000 casos que supuestamente eran 
“ñoquis”. Por esos mismos días de principios de enero de 2008, Macri 
vetaba la ley que promovía la fabricación estatal de medicamentos a bajo 
costo en beneficio de la salud pública e intervenía la obra social de 
los municipales (OBSBA). Otra medida popular que, como tantas que 
impulsó, no tuvo mayor acatamiento, fue la iniciativa para que en los 
hospitales públicos de la Ciudad sólo puedan atenderse ciudadanos de la 
capital, y suponemos que si eran “blancos” mejor. Asimismo, propuso que 
las manifestaciones que se hicieran fueran notificadas al gobierno de la 
Ciudad y que éste las autorizaría.

De los diez kilómetros de subte que haría por año, ni uno hizo. La gran 
obra pública que se vaticinaba sólo quedó en negociados para empresas 
amigas y un “bacheo” bobo que complicó aún más el tránsito por la 
ciudad, arreglando muchas calles cuatro veces en dos años sin razón alguna.

Llegó junio de 2008 y el Instituto de Vivienda de la Ciudad anunciaba 
que no daría más planes de viviendas y sólo ofrecería créditos. De esta 
forma comenzaría un nuevo negociado de la “gestión” Macri ahora con la 
urbanización de las villas. En julio llegaría la alarma por el 
desabastecimiento y el estado de emergencia de muchos hospitales 
porteños, entre ellos uno de los más importantes y que más pacientes 
atiende como el Hospital Argerich. Se hacía costumbre para el gobierno 
PRO una macana por mes. El siguiente estaría marcado por sobreprecio en 
obras públicas, problemas edilicios que llevarían a conflictos en los 
secundarios porteños y “listas negras” a los jóvenes alumnos que tomaban 
el colegio reclamando sus legítimos derechos a tener estufas y becas 
para poder estudiar. Septiembre sería el mes de los conflictos 
salariales con los docentes.

Octubre, momento del año en que las mujeres no quedan embarazadas y las 
personas no se contagian HIV, el gran Mauricio dejó de entregar 
preservativos gratis en los hospitales públicos. Pero quizás el hecho 
más significativo de este mes haya sido la aprobación en la Legislatura 
de la Policía Metropolitana, la misma que a partir del 2009 tendría al 
frente a Jorge “Fino” Palacios (procesado y encarcelado por el atentado 
a la AMIA), el “mejor policía de todos” y al que le “confiaría la 
seguridad de mi familia” como dijo el jefe de Gobierno.

Noviembre inauguró con la noticia de la muerte de un bebé. El juez 
Roberto Gallardo comprobó que el gobierno de Macri no cumplió con una 
orden judicial de dar asistencia médica las 24 horas en un centro de 
evacuados. Macri sólo tuvo que pagar 1500 por su responsabilidad. Además 
fue el mes donde quedó de relieve, en la discusión por el presupuesto 
para el próximo año, la esencia de las políticas de Macri: baja de 
recursos destinados a políticas sociales, baja a educación, a vivienda y 
a cultura.

En el 2009 hubo conflictos con los docentes nuevamente, los hospitales 
continuaron sin insumos, las calles con pequeñas obras de maquillaje, y 
a esto se sumó el traslado del Borda para un negociado, el grupo de 
tareas UCEP, el escándalo de la Policía Metropolitana. La lista es muy 
larga y la podremos completar entre todos. Para muestra sólo falta hace 
un botón.

Pero en toda esta recorrida las escuchas ilegales es el punto más alto, 
porque no es ya un problema de “gestión” sino de formas de hacer 
políticas que se asemejan más a las épocas oscuras de la dictadura que a 
la democracia alcanzada luego de tanto dolor. Y no sólo por la gravedad 
de espiar a adversarios políticos, parientes, etc, sino por la crisis 
institucional que se está desarrollando a medida que avanza la causa, 
que casi indefectiblemente terminará -como mínimo- en la interpelación 
del jefe de Gobierno. Y a un paso de la destitución. Si la Cámara le da 
nuevamente la derecha al juez Norberto Oyarbide el tiempo de Macri 
estará agotado.

Recordemos que Aníbal Ibarra, que ni siquiera fue procesado por la 
justicia ni llamado como testigo de la causa Cromañón, fue destituido 
por una componenda en la cual justamente el brazo legislativo del 
macrismo fue el eje central de esa maniobra.





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