[R-P] Sigue el bloqueo a Uruguay.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Mayo 17 07:59:33 MDT 2010
EL PAIS › DESPUES DEL FALLO DE LA HAYA, LA ASAMBLEA DE GUALEGUAYCHU
RATIFICO LA CONTINUIDAD DE LA MEDIDA CONTRA BOTNIA
Voto unánime para que el corte no se corte
Por unanimidad, en una asamblea ampliada, los ambientalistas aprobaron
mantener el piquete en el paso a Uruguay, así como volver a realizar
acciones sorpresivas. Plantearon críticas a los gobiernos de Argentina
y Uruguay.
El corte de la ruta 136 en Arroyo Verde no se levanta. La decisión fue
ratificada ayer por unanimidad en una concurrida asamblea ampliada
convocada por los ambientalistas de Gualeguaychú. Al mismo tiempo, los
asambleístas endurecieron su postura y prometieron volver a llevar
adelante acciones sorpresivas en el marco de su reclamo por la
erradicación de la pastera UPM (ex Botnia). El núcleo duro de la
asamblea se negó siquiera a someter a debate cualquier propuesta que
tuviera que ver con la flexibilización del corte y se volvieron a
mostrar críticos con el gobierno nacional y con el de Uruguay. Otro
grupo de vecinos, que se declaran en contra del mantenimiento del
bloqueo, desistieron de participar de la convocatoria para evitar
enfrentamientos. Los abogados de la Asamblea Ciudadana deberán ahora
evaluar si es posible además entablar una demanda colectiva contra el
Ejecutivo, la Secretaría de Medio Ambiente y la Comisión
Administradora del Río Uruguay (CARU) por “incumplimiento de los
deberes de funcionario público” –que fue aprobada por mayoría–.
Cuando apenas se conoció el fallo del Tribunal Internacional de La
Haya varios asambleístas expresaron que, con el veredicto, el
conflicto lejos de solucionarse se había agravado. Ayer, en la primera
convocatoria ampliada de la asamblea tras el dictamen, alrededor de
mil vecinos respaldaron las acciones llevadas a cabo por los
ambientalistas, corte de ruta incluido, lo que termina echando por
tierra las esperanzas que se guardaban en ambas orillas sobre un
posible levantamiento del bloqueo. El segundo objetivo era definir una
batería de acciones en respuesta a un fallo que calificaron como
“malo, arbitrario y ambivalente”.
La fría y gris tarde de domingo en Gualeguaychú retrasó el arribo de
los vecinos al club Juventud Unida, sede de la reunión que comenzó
pasadas las 15.30. En la cancha de básquet con capacidad para cinco
mil personas, los asistentes se fueron ubicando en las gradas y en
sillas de plástico dispuestas sobre el campo de juego. En uno de los
vértices, una pantalla gigante serviría para presentar una síntesis de
las pruebas que la Cancillería argentina aportó al juicio realizado en
la Corte de La Haya. A través de ella también se ordenó la
participación de los oradores y se organizó el debate. Menos de la
mitad de la concurrencia logró aguantar hasta el final de la reunión,
que se extendió más de cuatro horas. El tanteador que se utiliza
durante los partidos sirvió para cronometrar las intervenciones de
tres minutos para cada uno: una bocina marcaba que el orador tenía dos
minutos adicionales, tras lo cual, si aún continuaba hablando, una
chicharra ensordecedora lo silenciaba. Tres coordinadores y ocho
veedores estaban apostados para garantizar el normal desarrollo de las
votaciones. Alrededor de todo el recinto, los habituales carteles y
pasacalles estaban desplegados: “Si tocan el corte nos tocan a todos”,
rezaba uno, como advertencia de lo que finalmente se resolvería.
En aire y agua
La primera media hora de la asamblea estuvo dedicada a que un equipo
técnico explicara cuáles habían sido los estudios que la Secretaría de
Medio Ambiente había llevado adelante en conjunto con los laboratorios
de las universidades de Buenos Aires y La Plata. La presentación
intentó dar cuenta de los puntos clave que no fueron tenidos en cuenta
por el fallo. El propósito fue mostrar cómo UPM-Botnia había sido
responsable de introducir cambios en el ecosistema de la cuenca
fluvial. Con una crítica explícita hacia La Haya por declararse
incompetente en lo que a contaminación del aire se refiere, el equipo
de profesionales destacó los 78 episodios registrados en la ciudad en
un lapso de nueve meses, en los que se habían registrado malos olores
fruto de la actividad de la pastera, así como los episodios de derrame
de efluentes líquidos. Para los técnicos, había una sola explicación:
los componentes encontrados en aire y en agua provenían del proceso de
tratamiento de la pasta de celulosa que se produce en la planta en
Fray Bentos. “Estas pruebas permitirán llevar el reclamo por el aire
contaminado a otro tribunal internacional”, concluyeron, optimistas.
Los abogados que los sucedieron en la charla se expresaron en el mismo
sentido.
Tras dos horas de exposición, la palabra “corte” no había sido
siquiera mencionada. El núcleo más duro de los ambientalistas había
anticipado a Página/12 que no serían ellos quienes propondrían someter
a votación la continuidad del bloqueo. Fue así como la polémica se
encendió cuando uno de los integrantes de la asamblea, Eduardo Simón,
propuso en pos de “concientizar” a los habitantes de Fray Bentos y de
todo el Uruguay, llevar adelante una suerte de flexibilización de la
medida que –a través de un cartel limitador de altura para impedir el
paso de camiones y micros– permitiera la circulación de autos en ambos
sentidos los fines de semana. La iniciativa generó algunos tímidos
aplausos desde el fondo del salón, pero cuando estaba a punto de
someterse a votación, Juan Carlos Barrios pidió una moción de orden
para detener lo que se estaba por dirimir. Barrios había sido el
octavo orador y había impulsado “reafirmar todas las acciones
(llevadas a cabo por la asamblea) e incrementarlas con hechos nuevos”,
pero además, “la ratificación de las acciones que se llevaron adelante
hasta el día de hoy, sin modificaciones”. Esta última parte trajo
confusión, ya que Barrios sostuvo que la propuesta flexibilizadora era
redundante con la suya que había sido aprobada por mayoría. En diálogo
con este diario, Barrios afirmó que su intención fue eludir hablar
explícitamente del corte, pero a la vez “asegurar” su continuidad.
Esta discusión generó algunos escarceos entre los asambleístas que,
por un lado, sostenían la revisión de lo que se había votado antes, y
por el otro, interpretaban que no era necesario y que esa propuesta
abarcaba el corte. Finalmente, tras un cuarto intermedio, no se volvió
atrás y la propuesta moderada naufragó sin llegar a ser votada.
Factor sorpresa
Después del episodio, la asambleísta Silvia Echavarría propuso no
evitar el tema: “El corte de Arroyo Verde nos representa”, afirmó tras
lo cual no solo se votó su continuidad, sino que se aprobaron
refuerzos en las guardias y en las condiciones en las que hoy se lleva
a cabo. Antes, los vecinos consideraron apropiado retomar las acciones
sorpresivas para manifestarse contra la planta –suspendidas ante el
proceso que se seguía en La Haya–, pero dentro del marco de la
comisión de acciones de la asamblea, para evitar las “acciones
secretas” que ya habían sido erradicadas. Promediando el debate, la
asambleísta Natacha Crimella lanzó una iniciativa para demandar de
manera colectiva al gobierno nacional, a la Secretaría de Medio
Ambiente y a la CARU por “mal desempeño, ineficacia e inoperancia como
funcionario público”. La moción fue votada por mayoría, aunque
sorprendió la cantidad de abstenciones que superaba ampliamente a las
que habían expresado su aprobación. El tema pasará al área legal de la
asamblea, que evaluará su viabilidad.
La asamblea ampliada fue reconvocada para dentro de 60 días.
Intensificar las reuniones con distintos credos de Argentina y
Uruguay; realizar una caravana a lo largo de la ruta 14 el domingo 30;
y abrir una comisión de seguimiento del corte Arroyo Verde fueron
ideas que cosecharon apoyos, igual que el reclamo de que aumenten los
peajes con destino a Uruguay. “Les pido que sigan luchando”, exhortó
la ambientalista uruguaya Delia Villalba dirigiéndose a la multitud y
con severas críticas a las autoridades de su país, muy aplaudidas. “El
día que el gobierno exprese que su objetivo coincide con el de la
lucha” de los asambleístas por la erradicación de la pastera, “ese día
nos reuniremos y decidiremos si están dadas las condiciones para un
cambio de rumbo”, concluyó el asambleísta Martín Alazard, a manera de
resumen del mensaje que ayer enviaron los ambientalistas.
Informe: Gabriel Morini.
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