[R-P] [Norma Boero] La Argentina, en el top ten nuclear.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Mar Mayo 11 11:13:38 MDT 2010
LA PRENSA
martes, 11 de mayo de 2010 I Buenos Aires, Argentina
La Argentina, en el top ten nuclear
09.05.2010 | La titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica
destaca el desarrollo de un sector donde el país brilla. La licenciada
Norma Boero destacó el modelo de producción en todas sus fases, que
incluye autoabastecimiento y exportación. Ahora se busca construir un
reactor en común con Brasil, y ponderó los acuerdos con potencias como
Rusia e India
Por Gustavo García
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) cumple sesenta años
este mes y su presidenta, la licenciada Norma Boero, puede contar
desde la experiencia personal 34 de ellos. No es poco. La Argentina,
líder del sector en América Latina, produce, se autoabastece y exporta
en el mercado de la energía nuclear. ¿El secreto? Apuntalar el
desarrollo y la formación profesional, fomentando en sus miembros un
particular amor a la camiseta.
-¿Qué lugar ocupa la Argentina en el mapa mundial de la energía nuclear?
-La verdad es que hoy estamos muy bien parados. Argentina siempre tuvo
un buen desarrollo nuclear, pero hoy tenemos una proyección a todo el
mundo que es muy importante. La presidenta Cristina Fernández fue
invitada a la Cumbre de Washington, que fue sólo para un número de
países, y la elección fue muy peculiar porque se buscaron las naciones
que realmente tenían importancia en este sector. La Argentina hoy está
entre los nueve países de mayor desarrollo nuclear, estamos muy bien
posicionados. Además promocionamos mucho ese desarrollo, no en vano
hicimos acuerdos importantes con India, Rusia, Francia y con todo el
norte de Africa.
-¿Con qué país de América Latina se tiene mayor integración?
-Con Brasil tenemos mucho contacto, hemos conformado una Comisión
Mixta Argentino-Brasileña en la cual están representadas las dos
Comisiones de Energía Atómica, está Cancillería y la autoridad
regulatoria nuclear. Lo importante es hacer convenios para trabajos
tecnológicos en conjunto, en especial en temas de enriquecimiento de
uranio y buscar la construcción de un reactor común entre ambos países
y el desarrollo de radioisótopos.
-¿Cuánto hace que se inició este trabajo conjunto?
-Hace dos años. Es muy reciente y son temas estratégicos para ambos
países. Se avanza con precaución en las dos naciones para no tocar la
independencia tecnológica de cada uno, pero sí queremos operar juntos.
Hoy es importante la regionalización en energía nuclear.
-¿Existe una relación de igual a igual con otros países de la región?
-Brasil y Argentina están muy parejos, luego atrás vienen Chile y
México. También tenemos una muy buena relación con Perú y Uruguay, si
bien hay mucha disparidad.
-¿Qué tipo de intercambio hay con países como Rusia e India?
-Tenemos mucho intercambio con diversas naciones, también con
Sudáfrica, por ejemplo. Con India la relación es muy interesante
porque se trata de un país más parecido a nosotros en su tipo de
desarrollo. Además usan los mismos reactores que nosotros, de agua
pesada y uranio natural. Su presupuesto y su inventiva es como la
nuestra.
-¿Hay convenios con el sector privado para desarrollar proyectos?
-Los convenios con la industria privada son en función de los diversos
desarrollos. En el reactor CAREM se están por licitar muchos
componentes específicos, donde participará la industria local. Ahí lo
que se exige a los países que presentan sus ofertas es que haya una
muy fuerte participación local. Cualquier central que nos quieren
vender, el combustible debe hacerse en la Argentina, sino no se
compra. Uno importa una Central, después lo que viene es el
mantenimiento y el combustible. En Atucha I hace 30 años que hacemos
el combustible en la Argentina. No se puede renunciar a eso cuando se
compra un reactor, son las cosas que perduran en el tiempo.
LA RESISTENCIA
-¿La línea de CNEA ha perdurado en estos 60 años más allá de los
signos políticos?
-Sí, yo lo llamo la resistencia de CNEA. Hubo momentos en los que
realmente nos dieron prácticamente la orden de cerrar las
instalaciones. Sin embargo, hicimos la resistencia de buscar cómo
perdurar. Yo vengo de la parte combustibles y me dijeron que no había
que trabajar con uranio y que no se debía fabricar. Entonces busqué de
salir a vender al exterior. Así ahora tenemos fábricas de
combustibles, vendimos conjuntamente con INVAP a Australia, Egipto,
Argelia, Perú. Eso a pesar de tener órdenes de que había que
desalentar la actividad nuclear. Hoy están saliendo miniplacas para
fabricar radioisótopos a Australia y Egipto.
-¿Cuándo ocurrió esto?
-En los "90, después de lo ocurrido en Chernobyl, hay todo un
desacelere de la industria nuclear. Se busca desalentar políticamente
en todo el mundo este sector, sobre todo por miedo a las armas y la
proliferación. Se aprovechó ese momento.
-¿En Argentina hubo un plus con la política de achique del Estado?
-Exactamente. El daño que se hizo cuando vinieron los retiros
voluntarios fue terrible. A la Comisión la dejaron sin presupuesto y
con retiros voluntarios. En ese momento a duras penas se cubría lo que
llamamos Inciso 1, que son los sueldos. Yo fui jefa de varias plantas
en donde no teníamos para comprar nada. No había dinero y ahí salimos
a vender afuera. Hubo creatividad. En 2006 nuestro presupuesto ya era
de 100 millones de pesos. Este años es de 750 millones, y está
previsto duplicarlo para el año próximo.
NEGOCIO Y ECOLOGIA
-¿Qué rol cumple la planta de radioisótopos de Ezeiza?
-En este momento que hay una crisis mundial Argentina desarrolló un
método de fabricar radioisótopos usando bajo enriquecimiento de
uranio. Toda esta discusión por el Tratado de No Proliferación
Nuclear, en Washington y en París, busca cómo lograr la no expansión
nuclear bélica, enfocado hacia el terrorismo. Argentina hizo un gran
aporte a esto porque ya sea en los reactores de investigación o los
combustibles usamos bajo enriquecimiento de uranio -menor al 20%-. Eso
que quiere decir: ese uranio no sirve para armas nucleares. Tenemos
todos nuestros reactores de esta manera, y además lo que vendemos es
con bajo enriquecimiento. Para nosotros, además, es un buen negocio.
-¿Lo obtenido en este negocio se reinvierte todo en la CNEA? ¿En parte
se autofinancian?
-En este momento de expansión no, pero durante mucho tiempo nos autofinanciamos.
-¿Se trabaja de alguna manera en especial desde lo ecológico?
-Sí, ahora tenemos un crédito muy importante para hacer la remediación
de todos los pasivos (residuos) de minería, que muchos fueron de
empresas que explotaron esas minas. Dejaron los pasivos en condiciones
seguras, pero no definitivas. Se impermeabiliza el suelo y se aisla el
material. En realidad esos pasivos no tienen nada que no haya estado
en la naturaleza. Esos son pasivos ambientales, tienen poco uranio,
pero deberíamos pensar en algo definitivo, que nunca más haya que
tocar. Para eso se hacen diques especiales, impermeables, cubiertos de
capas de piedras.
-¿De cuánto es la vida útil de un reactor nuclear?
-Llega un momento en que hay que cerrarlos. La historia de los
reactores no es tan larga, entonces uno no tiene la experiencia de
saber cuándo es el momento definitivo. Lo que se hace es un chequeo
permanente de los materiales, y ahí se ve si se degradan o no. Por
ejemplo, Embalse está muy bien pero ya hay que cambiar algunos
componentes para extender su vida útil. Esa es una de las cosas
firmadas el año pasado en la ley nuclear para poder hacer la cuarta
central y la readaptación de Embalse, que se creó en 1985. Con este
cambio de materiales se extenderá a otros 25 años.
-¿Hay algún tipo de restricción para vender a nivel mundial?
-Sí, pero la restricción no es a un país en particular, hay
reglamentaciones. Al país que no tiene firmado el Tratado de No
Proliferación Nuclear no se le puede vender nada. Si no tiene
determinados acuerdos internacionales, no se puede ni vender ni traer
chicos para que estudien en nuestros institutos. Es completo. Si uno
no está dentro del grupo de proveedores nucleares, hay toda una serie
de elementos que no se pueden comercializar.
-¿Qué cantidad de naciones firmó el Tratado?
-Hay muchos países, pero no todos. Algunos no lo firmaron porque no
quieren o porque no tienen un desarrollo nuclear, entonces para qué lo
van a firmar. Algunos recién están comenzando. Para que un país tenga
un reactor nuclear tiene por delante 15 años para adiestrar a su
gente. Por ejemplo, ahora queremos llevar un reactor a Formosa para
expandir la energía nuclear en la Argentina. Ellos necesitan energía
eléctrica y tenemos un módulo de desarrollo 100% nacional. Pero hoy,
para que eso pueda hacerse, hay que empezar a formar a la gente de
Formosa. Así dentro de 10 años, cuando se coloque el reactor, la
provincia saca un beneficio. Sino vamos todos los de Buenos Aires a
operarlo.
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