[R-P] Recuerdo de Editorial "Coyoacán".
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mar Mayo 4 19:22:43 MDT 2010
En el 2001 la editorial Taurus editó el libro de Alvarez con un estudio preliminar de Cortés Conde.
Pat
--- El dom 2-may-10, Gustavo Battistoni <gustavo.battistoni en gmail.com> escribió:
> De: Gustavo Battistoni <gustavo.battistoni en gmail.com>
> Asunto: [R-P] Recuerdo de Editorial "Coyoacán".
> Para: desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
> Cc: "Lucha de masas para recuperar la Argentina" <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
> Fecha: domingo, 2 de mayo de 2010, 14:15
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA
> LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> ["Después seguí o lo intenté al menos mi
> propio camino. Tomé
> simpatía por una colección llamada "Coyoacán", que
> llegué a tener
> completa y he perdido, y que en su momento la Academia
> Argentina de
> Historia "condenó" sin mayores argumentos, con la única
> excepción del
> padre Guillermo Furlong, que se opuso a esa condena global
> sin
> demasiados argumentos que la sustentaran. Fue en esos
> pequeños libros
> donde pude leer por vez primera "Las guerras civiles
> argentinas", de
> Juan Alvarez, de la cual no conozco si se ha hecho alguna
> edición
> reciente. "
>
> Gary Vila Ortiz, es un escritor rosarino gorila, pero
> culto.Y nada
> sectario. Prueba de esto, es el recuerdo de la Editorial
> "Coyoacán",
> emprendimiento de Jorge Abelardo Ramos.
> Hoy día, donde los ¿nuestros? reivindican a Milcíades
> Peña y Martínez
> Estrada, no puedo dejar de subrayar lo de Vila Ortíz.Nos
> estamos
> olvidando de Ramos y cía, para reemplazarlos por
> basura.Por la peor
> basura (leer el suplemento de Perón, de hoy, en Página
> 12, donde José
> Pablo Feinmann deja "pegado" a Perón con la OAS...)]
>
>
> CONTRATAPA
>
> Mi primer libro de lectura de historia
>
>
> Por Gary Vila Ortiz
>
> No recuerdo ahora cuál fue mi primer libro de lectura
> argentina que
> leí, pero supongo que fue aquel que era el libro que se
> usaba como
> texto en el "Mariano Moreno" durante mi escuela primaria.
> En la
> escuela secundaria, que la hice en los Maristas, tuve
> buenos
> profesores de historia entre los hermanos pero ellos
> recomendaban
> libros más que dar alguno en especial. Recuerdo que las
> enseñanzas del
> hermano Tiburcio me hicieron tener otro ángulo de la
> historia
> argentina. En mi casa la historia argentina tenía una
> especie de
> tradición oral, si bien había muchos libros, pero todos,
> o casi todos,
> pertenecían a la historiografía liberal. Y había muchos
> pertenecientes
> a sus representantes, como Alberdi (después supe, por Luis
> Alberto
> Murray sobre todo, que se trataba del primer Alberdi) de
> Sarmiento, de
> Moreno, de Echeverría, de Lisandro de la Torre, algunas
> biografías de
> Alem y casi como curiosidad una obra en tres tomos
> favorable a Juan
> Manuel de Rosas, a quien no lo querían demasiado en mi
> familia. Había,
> si, en la casa de uno de mis abuelos, libros de los
> hermanos Irazusta,
> que tenían una particular forma de encarar al revisionismo
> histórico.
>
> Pero en realidad el primer libro de historia que leí y
> cada tanto sigo
> releyendo, es la "Breve historia del Mundo", de H.G. Wells,
> escrita
> hacia 1922 y que la traducción que tengo es de mediados de
> los
> cuarenta. Su lectura me trae el recuerdo de mi padre, pues
> tiene
> tantas anotaciones a mano hechas por él que es como leer
> dos libros.
> Sé que en algún lugar de mis bibliotecas tengo una
> edición inglesa de
> ese libro de Wells, pero no puedo encontrarlo. De cualquier
> manera el
> que realmente quiero profundamente es el volumen anotado
> por mi viejo
> que leía y releía con fruición y que le gustaba más que
> una edición
> posterior, en dos tomos, con un apéndice sobre historia
> argentina.
> Todavía lo debo tener, pero no sé dónde.
>
> En cuanto a nuestra historia, a lo largo de los años
> siguientes
> recibí, de entrañables personajes que tuve el placer de
> conocer a lo
> largo de mi vida, consejos que me llevaron a otras
> lecturas. Por
> Sergio Díaz de Britos entendí que era necesario que
> leyera tanto "La
> historia de una pasión argentina" de Eduardo Mallea como
> la
> "Radiografía de la pampa", de Ezequiel Martínez Estrada.
> Creo que la
> obra de Martínez Estrada se sigue leyendo, pero no me
> parece que pase
> lo mismo con la de Mallea, cuyas obras de ficción también
> parecen
> haber caído en un olvido un tanto injusto.
>
> Por el inolvidable Charo Correas pude aproximarme a José
> Luis
> Busaniche, primero por aquellos viajeros que él supo
> compilar y
> traducir magníficamente, que conocieron nuestro país y
> hablaron de él
> en distintos textos (libros, cartas personales, informes)
> como
> finalmente por su "Historia Argentina", que su lamentable y
> temprana
> muerte impidió que terminara. Hay otras tres obras de
> Busaniche que
> hace tiempo no veo en nuevas ediciones, estaban dedicadas a
> San
> Martín, Bolivar y Rosas vistos por sus contemporáneos,
> tres tomos que
> datan de distintas épocas que tienen un particular
> interés por que
> muestran una visión despojada de partidismo alguno, aún
> cuándo si
> pueden tener una visión interesada, sobre todo en lo
> económico, de los
> países de origen de los distintos viajeros.
>
> Después seguí o lo intenté al menos mi propio camino.
> Tomé simpatía
> por una colección llamada "Coyoacán", que llegué a tener
> completa y he
> perdido, y que en su momento la Academia Argentina de
> Historia
> "condenó" sin mayores argumentos, con la única excepción
> del padre
> Guillermo Furlong, que se opuso a esa condena global sin
> demasiados
> argumentos que la sustentaran. Fue en esos pequeños libros
> donde pude
> leer por vez primera "Las guerras civiles argentinas", de
> Juan
> Alvarez, de la cual no conozco si se ha hecho alguna
> edición reciente.
> No es de extrañar, ya que gran parte de la obra de Alvarez
> sigue sin
> ser reeditada. Un ejemplo un tanto curioso, la obra
> temprana que
> dedicó a la influencia negra en la música de
> hispanoamérica, libro que
> admiraba particularmente Néstor Ortiz Oderigo. Pero antes
> de esa
> colección descubrí la "Vida de muertos", en la cual
> Ignacio B.
> Anzoátegui pasaba a "degüello" en un libro muy bien
> escrito a todos
> esos hombres del pasado argentino por los cuales yo sentía
> un
> particular aprecio. Me pasaba, y me sigue pasando, como con
> Pound: me
> son soberanamente antipáticas sus ideas políticas, pero
> no puedo dejar
> de leerlos. Alguna vez, en una tardecita en la redacción
> del diario,
> hablé con Charo sobre el tema y él, conocedor como pocos
> de nuestra
> historia, me decía que los más talentosos de los
> brulotistas
> argentinos eran de extrema derecha, como el caso de
> Anzoátegui y el
> del jesuita Leonardo Castellani, que con el pseudónimo de
> Jerónimo del
> Rey escribió excelentes cuentos policiales. Rodolfo Walsh
> incluye uno
> de sus relatos en su "Diez cuentos policiales argentinos".
>
> Creo que finalmente el padre Castellani tuvo problemas con
> su
> congregación que lo envió a España y allí lo mandaban
> todas las
> semanas a un tratamiento psicoanalítico, hasta que quien
> lo atendía le
> dijo que él no tenía problema alguno, por lo cual se
> bajara en el
> consultorio pero dedicara ese par de horas a buscar libros
> en una
> librería cercana. En mis años de estudiante de Derecho,
> seguía la
> carrera como alumno libre en Santa Fe, tuve la certidumbre,
> por si
> necesitaba alguna más, de la imposibilidad de los
> argentinos en
> comprenderse los unos con los otros. Creo que llegué a
> rendir y
> aprobar unas quince materias. Una parte de ellas las hice
> estudiando
> durante los años anteriores a 1955, y luego. Entre el 55
> hasta el 58
> después del movimiento que derrocó a Perón, con
> profesores que no
> pensaban de la misma manera.
>
> Aún cuando sobre mí sentía el peso de que mi padre,
> profesor en la
> facultad de medicina, había tenido que renunciar, hacia el
> 44 o 45, en
> solidaridad con los profesores que fueron echados por sus
> posiciones
> política. Fue la facultad del país que más sufrió ese
> tipo de
> discriminación ideológica. Sin embargo (yo ya había
> estudiado medicina
> durante poco más de un año, y durante ese año la
> comisión que
> formábamos para anatomía éramos todos, o casi todos,
> hijos de
> profesores que se habían tenido que ir, entre ellos
> Tejerina, Ameriso,
> Roncoroni, y fuimos discriminados pero de una manera
> altamente
> positiva , es decir nos trataban particularmente bien)
> decía que
> cuando se decidió la expulsión de los profesores de
> derecho que lo
> fueron durante el tiempo del gobierno peronista, tuve que
> estar de
> acuerdo, pero me pareció una actitud negativa que repetía
> el mismo
> tipo de discriminación, pero con otro signo.
>
> Pero no quería referirme tanto a esto sino a los apuntes
> que leíamos,
> las opiniones que sentía de parte de los profesores de un
> tiempo y de
> otro, solían ser diametralmente opuestas, y eso provocaba
> una
> permanente inquietud espiritual que se agravaría años
> después. Fue el
> tiempo en el cual creo haber leído mayor cantidad de
> libros de
> historia y tratar de comprender ese odio que luego se
> transformaría en
> terror. Buscaba un poco de claridad en los libros más
> dispares, releía
> a los escritores liberales y a los revisionistas de ese
> entonces,
> comparaba, la claridad que quería era poca para mis
> anhelos de saber.
> Buscaba en escritores que no se encontraban en ninguna de
> esas
> posiciones, algo que me ofreciera algunas certidumbres.
> Obtuve muy
> pocas. Un ejemplo sería ese magnífico libro de Miron
> Burgin, polaco de
> nacimiento, estudiante de una universidad norteamericana,
> que había
> elegido para su tesis los aspectos económicos del
> federalismo
> argentino. ¿Era solamente un extranjero el que podía
> comprendernos
> mejor? Yo leía con frecuencia a José Luis Romero, a
> Leonardo Paso, lo
> que conseguía de Sarmiento, lo que podía encontrar de los
> escritos
> póstumos de Alberdi, a Mitre, también a Ortega Peña y
> Eduardo Luis
> Duhalde (el primero de ellos asesinado por la Triple A); a
> Jauretche,
> a José María Rosa, a Scalabrini Ortiz, a Luis Alberto
> Murray, es decir
> quería abarcar un espectro lo suficientemente amplio para
> entender,
> mejor dicho para entendernos. No lo logré, pero ese
> intento me
> enriqueció. En el diario donde trabajaba en ese entonces
> había por los
> menos dos colecciones completas de los escritos póstumos
> de Alberdi y
> tenía el privilegio que cada tanto se los permitiera leer.
> Ignoro qué
> se habrá hecho de esas coleciones.
>
> Por cierto que mi interés particular por la historia
> argentina también
> estaba ligada a mi interés por la historia internacional.
> En eso no
> sólo no he cambiado, todo lo contrario, me he afirmado en
> mis ideas:
> detesto al nazismo en primer lugar y sobre todas las cosas,
> no tengo
> simpatía alguna por el fascismo de Mussolini, su creador,
> y creo
> firmemente que Franco fue un individuo de una gran crueldad
> que la
> ejerció, en una brutal blasfemia, en nombre de Cristo, lo
> que bien le
> recalcaba uno de los mayores, sino el mayor, pensador
> católico del
> siglo XX, Jacques Maritain. En los escritores revisionistas
> me molesta
> mucho más ese apego a lo irracional de ese pensamiento, su
> simpatía
> por el fascismo, que su revisión de nuestra propia
> historia.
>
> Del 73 al 76 lo que se publicaba sobre distintos aspectos
> de la
> historia argentina no fueron de mi mayor interés, con
> algunas contadas
> excepciones. A partir del 76 todo fue oscuro y mentiroso
> sobre esta
> materia. A partir de 1983, comenzó a publicarse en
> abundancia, se
> hicieron múltiples reediciones. No agregaron nada a mi
> mala conciencia
> por lo consideraba había sido una mala actitud política.
> Poco a poco
> el revisionismo histórico del ayer tomó nuevas
> características y en
> muchos casos se transformó en un show televisivo. Han
> pasado muchos
> años y lo que leo, con no demasiadas excepciones, tienden
> con
> frecuencia lamentable a decir verdades a medias, tal vez
> por
> ignorancia acaso en la mayoría de los casos por mala fe:
> No hay mejor
> manera de ocultar la verdad que expresar una verdad a
> medias que
> significa, entre otras cosas, esa oscura tendencia a la
> falsificación
> de los hechos históricos. Señalaría dos excepciones que
> son
> reconfortantes: Las de Juan Gelman y las de Osvaldo Bayer.
> No tienen
> pelos en la lengua y dicen la verdad tal cual es. Un
> reconfortante
> ejemplo es el artículo de Bayer sobre las masacres
> cometidas por los
> turcos en contra de los armenios. Aparte, recupera la
> figura de un
> verdadero pensador del siglo veinte: Gramsci. No uso el
> término
> genocidio, pues este neologismo fue puesto en circulación
> por Raphael
> Lemkin en 1944, partiendo del término griego genos y del
> verbo latino
> caedere.
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