[R-P] [Raúl Wiener] Presidente Racumín

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mayo 3 16:32:23 MDT 2010


*Presidente Racumín *
por Raúl Wiener

La primera vez que Alan García se dirigió a miembros de su partido y de
su entorno con la expresión de “ratas”, “miserables” y “asquerosos”, fue
bajo el impacto de haber escuchado los primeros diálogos entre Rómulo
León y Alberto Químper. Tenía a su costado un Jorge del Castillo
sumamente serio, como si él también estuviera muy extrañado de lo que
conversaban esas personas cuyo papel en el poder no era claro para la
opinión pública peruana. Entonces el Perú se preguntó si el lobista de
empresas y el abogado que integraba el directorio de Perupetro no habían
realmente burlado la confianza de sus amigos y compañeros y el
presidente y su ministro tenían toda la razón para indignarse.

Luego –ya sabemos- Del Castillo empezó a enredarse en la madeja de los
diálogos que siguieron apareciendo así como una larga lista de ministros
y funcionarios. Pero el presidente ya tenía un segundo lote de roedores
a los que dirigir sus iras. Si señor, lo que el país quería saber no era
qué hacía el primer ministro en la suite de un hotel, y porqué otros
altos funcionarios entre ellos su secretaria personal y su hombre de
confianza de Palacio, eran mencionados tantas veces entre los contactos
de la corrupción y cómo era que sus huellas también apuntaban al Hotel
Country; nada que ver, el problema que nos tenía angustiados, según el
presidente, eran los chuponeadores y quién pago para el chuponeo. Ahí
estaban las nuevas “ratas”, los verdaderos “miserables”, etc. Pero, como
no se le escapa a nadie, una vez que se identificó a la banda de BTR
como los responsables materiales de las interceptaciones, los lazos con
Palacio y con el resto del gobierno brotaron de todas partes.

Algunos pensaron entonces que una rata saca otra rata. Porque mientras
se movía el foco de Rómulo, Bieto y Canaán hacia Ponce Feijoó, Tomasio y
Gianotti, los primeros adjetivos se suavizaban y un día de esos el
presidente llegó a comentar que lo que se oía en los petroaudios era a
dos “viejitos Fanfarrones” (aunque Rómulo es su contemporáneo) y que no
había delitos porque los planes de Canaán y de Discover Petroleum no se
realizaron. Fue poco después que el “inubicable” León se entregó a la
Justicia (previa negociación con el gobierno) y se le empezó a devolver
el favor con una cadena de maniobras para descartar pruebas y delitos, y
sacar al primer rata  del enredo policial-judicial en que estaba metido
y que tanto salpicaba sobre la cúpula del poder.

Como se sabe la captura de la segunda camada de animalitos de albañal
denunciada por el presidente, fue producto de una curiosa “investigación
especial”, controlada directamente por Alan García, a través de policías
de su confianza y en coordinación con la fiscal de la nación. Fue una
operación que se disfrazó de eficacia y sobre la cual han recaído
después las más graves sospechas de que su finalidad era eliminar los
archivos incriminatorios en poder de los chuponeadores. Quince meses
después de haber sacado a las ratas marineras e interceptadoras, de
circulación, después de haberlas encerrado en “máxima seguridad” e
impuesto “reserva del proceso”, todo para que no hablen ni chillen, al
gobierno le reventó en las manos la denuncia de manipulación de las
pruebas, la desaparición de USB, el borrado de archivos y otras
trasgresiones.  Y esta vez los reflectores se movieron directamente a
Jorge del castillo, a todas luces el más interesado en que no se
reconstruyan las conversaciones que lo comprometían y el único al que el
presidente podía entregarle la responsabilidad de dejarlo fuera de todo
el caso, a cambio de ayudarlo a sobrevivir. El hecho es que Del Castillo
ha estado muy cerca de la categoría “rata” en estos días. El presidente
ha dicho “no me caso con nadie”, “caiga quién caiga”, como adelantándose
a los acontecimientos.

Y es ahí donde ha saltado un nuevo y sorpresivo escándalo, con sus
propias “ratas”, “miserables”, “asquerosos” y otros adjetivos de rango
presidencial. Cuál si se tratara de un conejo que emerge de un sombrero,
“alguien” descubrió de pronto documentos que prueban que en el
territorio del otro secretario general recién electo en el Congreso del
APRA de marzo, se cosían gruesas y nauseabundas habas. Encargado de la
titulación de la propiedad rural, el jefe de COFOPRI, Omar Quesada,
había tenido cualquier cantidad de pericotes haciendo de las suyas, y en
un faenón indefendible habían entregado un enorme terreno de playa a la
salida de Lima, a un compañero de partido con fama de traficante.  Y
otra vez el presidente lamentando a los aprovechados que abusan de su
buena fe y que quieren echar a perder sus 170 mil obras realizadas en
todo el país.  Claro, muchos han pensado de puros suspicaces que este
destape, no sólo confirma la podredumbre oficial, sino que refleja una
pelea entre fracciones en el partido de la estrella.

Ya no hay ideologías que deslinden los campos, opina un viejo cuadro
aprista, por eso ahora se atacan con lo que uno le ha investigado al
otro. No olvidar que Quesada se desmarcó del “tío George” y exigió que
lo investiguen. Pero es él que terminó denunciado y el que ha perdido el
Cofopri y ha debido salir momentáneamente de la secretaría general,
mientras Del Castillo sigue inconmovible, hasta ahora. Obviamente son
las relaciones de poder en que está ubicado cada dirigente. Del Castillo
es una pieza del sistema de poder nacional, Quesada no. Y es más fácil
llegar a “rata” en la segunda posición, que en la primera. Aunque uno
nunca sabe.

02.05.10

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