[R-P] [Sergio Ortiz] Masivo repudio a los represores, y un público más variado con Madres y Abuelas (Emilio Marín en diario La Arena 27/3)
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Dom Mar 28 23:02:21 MDT 2010
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Opinión
QUÉ DEJARON LOS ACTOS DE REPUDIO AL 24 DE MARZO
Masivo repudio a los represores, y un público más variado con Madres y Abuelas
Desde hace muchos años que las marchas de repudio al golpe del 24 de
marzo de 1976 son numerosas y emotivas. Es posible que la de este año
haya sido la mejor en cantidad y calidad.
EMILIO MARÍN
Que la presidenta de la Nación pronunciara un discurso crítico de lo
que implicó el golpe, desde el recién inaugurado “Centro Cultural
Haroldo Conti”, en el ex predio de la ESMA, fue un significativo mojón
de cuánto han cambiado ciertas cosas en derechos humanos.
Allí ya funcionaban el “Espacio de la Memoria” y el “Encuentro
Cultural Nuestros Hijos” (Ecunhi), el primero bajo la dirección de Ana
M. Careaga, hija de una de las desaparecidas en la Iglesia de la Santa
Cruz, y el segundo a cargo de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
Ahora se suma el “CC Haroldo Conti” con el escritor Eduardo Jozami, al
tiempo que en Córdoba quedaba inaugurado el Sitio de la Memoria en el
ex Centro Clandestino de Detención del “Campo de la Ribera”. En 2007
con la asistencia del entonces presidente Néstor Kirchner se había
reconvertido en la misma dirección el antro “La Perla”, el principal
centro de exterminio manejado por el III Cuerpo de Ejército del ahora
condenado Luciano B. Menéndez.
El 1 de marzo, por otro lado, la Comisión de la Memoria de Rosario
recibió las llaves de la ex sede del II Cuerpo de Ejército, que supo
funcionar como centro clandestino de detención. Pasará a engrosar la
lista de Museos de la Memoria.
En cada uno de estos lugares hubo actividades culturales de repudio al
34º aniversario del asalto al poder y la represión ilegal comenzada
por lo menos en 1975.
En el acto realizado en el “Haroldo Conti” no se trató de una velada
cultural sino propiamente política, con la premiación a cuatro padres
de detenidos-desaparecidos (una forma de mostrar que detrás de Madres
y Abuelas estaba el resto de la familia).
Si hubiera que destacar algún sentido del mensaje de Cristina
Fernández se podría decir que fue su fuerte apoyo a Abuelas de Plaza
de Mayo, en relación a la causa judicial donde la entidad brega por
los análisis de ADN a los dos hijos adoptados en forma harto irregular
por la dueña de Clarín.
La jefa de Estado hizo una fuerte crítica al poder extorsivo de ese
medio, sin nombrarlo, sobre sectores políticos, judiciales y
económicos, lo que implicó en simultáneo un durísimo cuestionamiento a
los magistrados. En esa causa hace ocho años que aceptan trabas y
dilaciones de modo que Ernestina Herrera de Noble impide conocer la
verdad: ¿sus hijos, son o no son apropiados de desaparecidos?
Cómo habrá sido de grave la amonestación presidencial a la justicia,
que aunque expresó su deseo de que haya un resultado feliz en esta
causa, dejó un clara advertencia: “si eso no sucede, déjenme
comprometerme: yo, como Presidenta, voy a acompañarlos a otros
tribunales internacionales a pedirlo”. En la tarde, marchando hacia la
Plaza, muchas columnas cantaban: “Clarín, Magnetto/ devuelvan a los
nietos”.
Golpe Cívico-Militar
La implicancia de Herrera de Noble en el golpe videlista, del que
recibió como regalo Papel Prensa y otras prebendas, dio pie a un
aspecto no novedoso pero más desarrollado en esta oportunidad. Fue muy
fuerte la denuncia del cuartelazo como “cívico-militar”.
El documento de Madres Línea Fundadora, Abuelas, Familiares, Hijos y
Hermanos, quienes organizaron la primera de las marchas del miércoles,
lo dejó meridianamente claro. “Los cómplices del hambre de hoy son los
mismos que hace treinta años: los Macri, los Herrera de Noble, los
Bunge & Born, los Pérez Companc, los Rocca, Fortabat, Blaquier y su
Ingenio Ledesma, la Sociedad Rural Argentina, Mercedes-Benz, Ford,
Techint, Acindar y tantos más. La dictadura se hizo entre muchos:
militares y civiles al servicio del exterminio y la apropiación de
niños”, decía inobjetablemente.
Se podría agregar que en 1975 la Unión Industrial y la Sociedad Rural
formaron la APEGE (Asamblea Permanente de Entidades Gremiales
Empresarias) y organizaron el mes antes del golpe un lock out como
señal de que acompañarían el putsch. Además de UIA y SRA estaban allí
la Bolsa de Comercio, la Cámara Argentina de Comercio, el Consejo
Empresario Argentino, los banqueros, Carbap y la Federación Agraria
(con Humberto Volando jugando parecido rol retrógrado al de Eduardo
Buzzi en la actualidad).
Que los manifestantes hayan rodeado en número cercano a los 70.000 o
más a Abuelas, Madres y demás organismos de derechos humanos, y que
hayan hecho suyas las críticas al poder económico concentrado de esos
años y al poder mediático, es un dato político saliente.
Traducido al plano de los derechos humanos: José A. Martínez de Hoz
debiera consultar urgente con sus abogados, pues el secretario de
Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, ya lo denunció
dos años atrás y podría sumar más ímpetus en esa causa.
Domingo Cavallo, ex secretario del Ministerio del Interior del general
Horacio Tomás Liendo y luego titular del Banco Central donde estatizó
las deudas privadas, es otro candidato puesto para hacerle demandas de
justicia.
El gesto no debería agotarse en que esos personajes ruines paguen por
lo que hicieron. Eso es lo primero, pues hasta ahora han gambeteado
muy bien su responsabilidad, dejando sólo a los represores de uniforme
en el banquillo. Pero el castigo no debería quedar allí: hay que
anular la ley de entidades financieras de Videla, Martínez de Hoz y
Adolfo Diz. Del mismo modo hay que reemprender una campaña nacional
por la aplicación de la nueva ley de medios, trabada por cuatro jueces
que defienden a Clarín y el grupo Vilas-Manzano-De Narváez.
La oposición, borrada
La jornada de movilización del miércoles 24 sirvió para sacar otra
conclusión política: la oposición conservadora se borró por completo.
Fue ajena totalmente a una causa nacional pues como bien dijo Cristina
Fernández en su discurso del mediodía, sin derecho a la identidad no
hay calidad institucional ni democracia ni estado de derecho.
Elisa Carrió, ex funcionaria judicial de la dictadura en Chaco;
Eduardo Duhalde, ex intendente de Lomas de Zamora no molestado por el
Proceso; Mauricio Macri, ex vicepresidente del emporio Socma tan
favorecido por el brigadier Osvaldo Cacciatore; Julio Cobos, del
partido que acercó cien intendentes a la dictadura mientras otros
correligionarios como Mario Abel Amaya y el intendente de Ledesma,
Jujuy, doctor Luis Aredéz, eran asesinados; Oscar Aguad, que compartió
palcos hasta 1998 con el genocida Menéndez; etc, no se hicieron ver en
ninguna de las marchas contra el terrorismo de Estado.
Ni siquiera los que alguna vez coquetearon con la JP, caso de Felipe
Solá, quien dijo haber discrepado con el indulto de su jefe Carlos
Menem, tampoco dijeron ni mu.
Esa borratina generalizada debe ser tenida muy en cuenta por la
opinión pública porque es toda una radiografía de la oposición. La
placa revela falta de valores democráticos, ningún compromiso con los
derechos humanos, pactos de conveniencia con la derecha militar y la
dueña de Clarín, etc. En el mejor de los casos, hablaría de mezquindad
política: hizo el vacío con tal de no “engordar” actividades que
supone podría capitalizar el gobierno.
Y no se trata sólo de aquellos líderes claramente de derecha y
centro-derecha. Algunos que se dicen de centroizquierda, como Pino
Solanas, también brillaron por su ausencia o pasaron desapercibidos,
no sea cosa que Hebe de Bonafini les diera un tirón de orejas o algún
televidente de 678 Facebook les reclamara la devolución del voto.
Pese a que los medios como TN aguardaban incidentes en la Plaza, la
manifestación fue totalmente tranquila. Hasta los trotskistas de Vilma
Ripoll, que se habían victimizado por supuestas actitudes
“provocadoras” y “patoteriles” de Madres y el gobierno, pudieron leer
su documento en un costado del histórico Paseo. Orinaban fuera del
tarro, pues para ellos el enemigo principal de la jornada eran Néstor
Kirchner y Cristina Fernández, mientras el grueso de la concurrencia
cantaba contra Videla, el genocidio, Clarín y a favor de los 30.000
desaparecidos.
En todo caso, después de esos blancos el siguiente en orden al repudio
era Duhalde, por su propuesta de parar los juicios y hacer un
plebiscito. “La sociedad ya condenó a los asesinos del pueblo y no
permitirá ningún tipo de perdón, ni de amnistías, ni de
reconciliación”, decía el documento de Abuelas, aplaudido por un
público mayoritario de clase media porteña y del conurbano, y mucha
presencia juvenil. También en esto la oposición conservadora perdió el
tren.
No todo puede pintarse color rosa. Las desapariciones forzadas de
Julio López y Luciano Arruga son signos de que la represión no
desapareció ni mucho menos del aparato policial. Y esto es también
tema de los derechos humanos.
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Néstor Gorojovsky
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