[R-P] Federico Bernal La gran contradicción de Proyecto Sur
José María Cavalleri
ingcavalleri en yahoo.com.ar
Mar Mar 16 17:09:24 MDT 2010
Gtza. Eduardo Rotundo de Cte. Causa Popular
La gran contradicción de Proyecto Sur
Por Federico Bernal
Proyecto Sur (PS) está de acuerdo con la utilización de reservas para el pago de la deuda externa aunque no en los volúmenes propuestos por el Gobierno nacional. Según admitió el propio Claudio Lozano, PS rechaza echar mano a los 6.500 millones de dólares del Banco Central. En su lugar, pretende utilizar 2.000 millones. El resto de las necesidades de pago (sobre vencimientos de deuda) provendrían del presupuesto nacional gracias a la suba de impuestos a grandes empresas y a la reducción de subsidios. En detalle, PS plantea: 1) incrementar las contribuciones patronales a las grandes firmas; 2) reducción de subsidios a las principales exportadoras, petroleras y mineras; 3) reducción de exenciones (IVA, ganancias, etc.) y
aumento de gravámenes a la renta financiera.Como bien señala Raúl Dellatorre, el plan de PS “no indica qué consecuencias podrían tener estas medidas sobre los precios, dado que las grandes empresas a las que se afectará son los más poderosos formadores de precios. Sin un control adicional, posiblemente estos conglomerados se lo cobren a los consumidores. Tampoco mencionan el impacto distributivo que podría acarrear la baja en los subsidios a servicios como el transporte ante el incremento en las tarifas. Ni cómo afectaría a las negociaciones paritarias una imposición de mayor carga de aportes sobre los salarios que pagan los principales conglomerados empresarios” (Página12 – 7/03/2010). Pero el hábil
Lozano seguro encontrará una rápida respuesta a estos interrogantes. Ahora bien, dejemos a un lado el análisis más técnico o economicista para pasar a uno netamente político, que es el que PS descuida producto de su infantilismo de izquierda, su profundo desconocimiento de la cuestión nacional y de lo que hoy está en juego en el país.
¿Qué consecuencias políticas generaría la aplicación del plan de PS? O mejor aún, ¿es viable en esta Argentina y en función de la actual correlación de fuerzas políticas la implementación de las medidas propuestas por PS? A propósito, vale recordar una frase del maestro Horacio Giberti, pronunciada en pleno conflicto por la resolución 125: “Más que preocuparnos por cuáles son los puntos importantes de una política agropecuaria, tenemos que pensar qué apoyo tendremos para llevarla a cabo” (Charla/Entrevista. Facultad de Filosofía y Letras – UBA, 9 de mayo de 2009).
Sin duda alguna que todo militante del campo nacional y popular coincidirá con la gran mayoría de las propuestas de PS. Son medidas anheladas por todos aquellos que deseamos una Argentina socialmente justa y económicamente moderna. Sin embargo, ocurre que dichas medidas son impracticables dada la actual correlación de fuerzas políticas, en un contexto de clara amenaza destituyente por parte de la oposición.
Viene entonces la gran contradicción del plan de PS: el Bloque A del cual forma parte y al cual contribuyó a fundar habrá de rechazar todas y cada una de sus propuestas. Sus aliados Menem, Rodríguez Saá, Urquía, Reutemann, Morales, Bullrich y Carrió no avalarán la arremetida “izquierdista” del PS contra las grandes empresas y corporaciones, salvo, claro está, que esta jugada implique más y nuevos focos de enfrentamiento entre el Gobierno y los grandes empresarios, la Mesa de Enlace y las provincias. Porque pareciera ser que es esto, en definitiva, lo que PS pretende. Veamos.
En relación con: 1) Restitución de las cargas patronales bajo el esquema vigente a 1993, exceptuando a las pymes. Implementar tal medida generaría una mayor conflictividad a nivel UIA y AEA. Si la inflación experimentada hoy se explica por la jugada desestabilizadora de los grandes formadores de precio a la disminución de sus tasas de ganancia implícita en esta medida, las mismas empresas redoblarán su apuesta: más inflación por un lado y más acercamiento entre la UIA y la SRA por el otro. Asimismo, si bien la restitución de las cargas patronales exceptúa a las pymes, una parte importante de ellas actúa como proveedora de las grandes firmas, con lo cual podrían recibir el impacto de manera indirecta.
¿Consideró PS este aspecto en su plan?
En relación con los puntos 1) y 2) (Reducción de subsidios a las principales exportadoras, petroleras y mineras), cabe preguntar a Lozano si las grandes cerealeras están también involucradas. De ser afirmativa la respuesta, estaríamos en presencia de un cambio de 180 grados en relación con la posición de PS durante el conflicto por la resolución 125 (recordará el lector que por entonces, PS coincidió con los intereses de las corporaciones de los agronegocios, la SRA, CRA, la FAA, Urquía y Reutemann). El cambio es bienvenido, pero llega muy tarde. Del ex diputado Alberto Cantero como presidente de la Comisión de Agricultura pasamos al diputado formoseño Ricardo Buryaile, ex presidente de la CRA y quien
sugiriera en plena crisis por la 125 “disolver el Congreso”.
El salto involutivo de Cantero a Buryaile es una de las tantas secuelas de las elecciones de junio del año pasado, elecciones que una vez conocida la derrota del oficialismo y la segunda ubicación de PS en Capital Federal, motivaron a un pletórico Pino Solanas a manifestar: “Se vuelva a encender la llama de la esperanza, la llama de la reconstrucción del movimiento nacional, amplio y latinoamericanista, alrededor de un proyecto emancipador” (InfoSUR – 29/06/10).
Buryaile –emblema de la reconstrucción del movimiento nacional– se propone no sólo eliminar las retenciones a la soja sino desmantelar la Oncca, única pata del Estado en el pseudoprivatizado sector agropecuario argentino. Más que proponer iniciativas tendientes a reducir subsidios o subir impuestos a las cerealeras y las aceiteras, en un Congreso copado por la Coalición, la SRA, la CRA, la FAA y parlamentarios sojeros, PS debería pensar cómo, junto al Gobierno nacional, defender a la Oncca, sostener el actual nivel de retenciones y evitar que los pequeños y medianos productores voten una opción neoliberal en 2011.
Pasemos ahora del agro a los hidrocarburos y a los minerales. Nuevamente, nadie con sentido nacional dudaría un instante de la justeza de aumentar impuestos a las petroleras y mineras que operan en el país. Sin embargo, ¿es el momento oportuno para hacerlo? ¿Acaso no está pasando por alto PS que en los países del Tercer Mundo, las grandes corporaciones no son nacionales sino extranjeras, y vaya casualidad, extranjeras del Primer Mundo del cual la Argentina es deudora? ¿La decisión de meterse con petroleras y mineras no agudizaría la anacrónica tensión entre Estado nacional y provincias, tensión espoleada por el falso federalismo imperante?
En efecto que sí. El nuevo Congreso trajo consigo la ratificación del concepto neoliberal del federalismo, concepto que entiende a las provincias como Estados dentro del Estado nacional, donde el destino provincial toma cuerpo y avanza por encima del destino de la nación como un todo. Para este tipo de federalismo, el porvenir de las provincias puede o no estar ligado al de la Nación dependiendo del grado de “industrialismo” e “intervencionismo” del gobierno de turno. Vaya Solanas a explicarle a los senadores y diputados provinciales que su función en el Parlamento no debe justificarse desde la “defensa de los intereses de los pueblos de esas provincias” (Extraído del discurso de lanzamiento de La
Rural-2008, 10/07/2008) sino más bien desde una representación que se proponga defender los intereses de la Nación en su conjunto.
El federalismo del Congreso nacional no es el de Artigas sino el de la Mesa de Enlace: Urquiza y Ramírez. Un federalismo que ha logrado fusionar los intereses de las élites políticas, socioeconómicas y administrativas provinciales a las empresas mineras y petroleras que operan en su territorio. Mientras más se vuelque el Estado nacional por la modernización de la economía, más resistencia encontrará en las provincias cuyas economías vivan de la actividad primaria, o sea, prácticamente todas. PS no puede desconocer la provincialización de recursos ni el grado de interrelación entre petroleras, mineras y gobiernos provinciales.
Por esta razón, cualquier medida que apunte a afectar las ganancias o utilidades de estas empresas, obtendrá, no sólo un enérgico rechazo de parlamentarios provinciales sino también del Bloque A (exceptuando a PS) en función de las tradicionales e históricas ligazones entre neoliberalismo e intereses corporativos privados, entre actividad primaria y neoliberalismo. Hubiese sido de gran ayuda para desandar el federalismo neoliberal petrolero sostener e impulsar a Enarsa en las provincias, pues es esta empresa la única capaz de recuperar los hidrocarburos para el conjunto del pueblo argentino. No obstante y por más paradojal que resulte, al rechazo de las provincias productoras y de las
empresas hacia la consolidación de Enarsa se vio favorecida por el apoyo de PS.
En suma, el desconocimiento de PS hacia la resolución de la cuestión nacional en la Argentina es mayúscula y preocupante. Cuán provechoso hubiese sido a los movimientos nacionales y populares del Tercer Mundo tener la receta magistral de Proyecto Sur para independizarse política y económicamente de las naciones opresoras: cubrir la tradicional sangría de la deuda externa con recursos adicionales generados internamente pero metiendo mano a las empresas transnacionales y a los grandes burgueses locales.
Porque en realidad –debe suponer equivocadamente PS– no existe ninguna relación entre la deuda (acreedores) y las naciones detrás de esas mismas transnacionales o de esos mismos burgueses, ligados por otra parte a un mercado interno raquítico y a un aparato productivo eternamente primarizado; ni tampoco –debe razonar PS– existe relación alguna entre los sectores claves y las rentas estratégicas que hacen a la superación del subdesarrollo en la Argentina y los dueños de esos mismos sectores y esas mismas rentas. ¡Cuánto conflicto se hubiera ahorrado Juan Perón de haber obtenido las divisas necesarias para industrializar el país del estímulo a la producción interna y no de la renta agraria! No de
otra manera se explica la posición de PS en torno a la 125, compañero de ruta de la Sociedad Rural y la CRA. Las contradicciones de PS reflejan la naturaleza detrás de su masa de votantes, a su vez fiel reflejo de la naturaleza ambivalente y ambigua de la pequeña burguesía porteña, teñida de antiperonismo, socialismo juanbjustista y socialdemocracia europea.
La propuesta de PS debería ser remitida al Estados Unidos de Obama o a la Alemania de Merkel, pero no a la República Argentina. No en esta donde el PS comulga con la reacción, contribuyendo con la implantación de nuevos y más Buryailes, a la vez que debilitando la designación de cuadros de la altura de Marcó del Pont; no en esta Argentina con un Congreso mayormente opositor y con una oposición destituyente jugándose a todo o nada. Un país compatible con la propuesta de PS debería tener en primer lugar a un PS compatible con el desmantelamiento progresivo, lógico y firme del neoliberalismo. Y resulta ostensible para todos que dicha estrategia no es del agrado de PS, al menos no de sus altas cúpulas. No de otra
manera se explica que sus dos máximas figuras comulguen una y otra vez con los peores enemigos de la Patria.
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