[R-P] Se vuelve a demostrar: la economía es demasiado importante para que la gestionen los empresarios...

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Mar 11 06:35:38 MST 2010


[...y más aún si se trata de empresas monopólicas ajenas al interés
nacional. Estatizar Repsol, para no tener que hacer contorsiones cada
vez que tenemos que espantarnos un mosquito... Ah, y quizás habría que
ver si no podemos hacerle juicio por traición a la Patria al Sr.
Aranguren.]

El que no invierte, gana

[cerrar]
Comparta esta nota con un amigo
E-Mail de su amigo 	
Su nombre 	
Su E-Mail 	
  	

 Por Raúl Dellatorre

Las acusaciones cruzadas entre las refinerías que operan en el país
–YPF de un lado, Shell, Esso y Petrobras del otro– eluden un dato
esencial en el actual conflicto. Quizá porque la responsabilidad les
alcanza a todos, nadie habló de la ausencia de inversiones en
ampliación de capacidad de refinación (es decir, de producción de
naftas) en, al menos, los últimos 20 años.

El lapso no es casual. El inicio de la década del ’90 coincide con la
puesta en marcha del modelo de convertibilidad, la apertura económica
y la desregulación de los mercados. También, de la desnacionalización
de YPF, con lo que ello significó en pérdida de planeamiento
estratégico. Las escasas inversiones en refinación anunciadas a lo
largo de estas dos décadas se refieren, en todos los casos, a reformas
para mejoramiento de calidad de productos (menos azufre, mayor
octanaje, etc.), muchas veces pensadas en función de la posibilidad de
exportación antes que del mercado interno.

Los males de la desregulación de los ’90 se trasladaron a la primera
década de este siglo y se siguen padeciendo hasta la fecha. Una débil
ley de abastecimiento es toda la herramienta con que cuenta el Estado
para castigar conductas especulativas que afecten la oferta de bienes
esenciales, como son los combustibles líquidos. Nadie obliga a las
refinadoras a que acompañen el crecimiento de la demanda con aumentos
en la capacidad de ofertar naftas. Ni sanciona a quienes teniendo
capacidad ociosa no atienden a la demanda en sus puntos de venta. Para
peor, el tribunal que debería sancionar estas conductas monopólicas
jamás se constituyó.

El argumento de las “no integradas” (refinadoras y comercializadoras
que no poseen extracción de crudo), que por falta de disponibilidad de
más petróleo en el país no tiene sentido ampliar la capacidad de
refinación, roza el ridículo. ¿Sabrán los directivos de Esso y Shell
que toda Europa, Estados Unidos y Japón alimentan sus refinerías con
crudo importado? Sin duda, lo saben. Como también que Japón, que no
produce petróleo, es una potencia mundial en petroquímica, con materia
prima importada. No hace falta ir tan lejos: Ancap, en Uruguay,
asegura el abastecimiento del mercado, junto a otras petroleras
privadas, refinando petróleo totalmente importado.

La política de precios de las petroleras parece más una burda
provocación que lo que, en realidad, es: una forma agresiva pero
eficaz de asegurarse buenos resultados. El diferencial de precios
entre Capital Federal e interior es absolutamente abusivo: una misma
marca vende la nafta súper a 3,40 pesos en Buenos Aires y a más de 4
pesos en rutas o ciudades del interior. En la misma Ciudad Autónoma,
el desapego por vender de algunas marcas hace que, desde una estación
de servicio a la vereda de enfrente, con otra de la competencia, las
diferencias de precios puedan superar los 30 centavos por litro: casi
un 10 por ciento. No les preocupa vender más en Capital, pero
consiguen ganancias extraordinarias con los sobreprecios en el
interior.

La experiencia de los ’90 debería haber sido suficiente para demostrar
que no son “las señales del mercado” las que garantizan que, cuando
crece la oferta, las inversiones se van a ver alentadas. Desde el fin
del menemismo hubo varios intentos de regulación del mercado de
combustibles, una necesidad que pocos discuten pero contra la cual, en
las sombras, muchos operan.

Mientras tanto, Argentina sufre desabastecimiento, pero de una materia
prima cuya escasez en el mercado local es la madre de otras escaseces:
está desabastecida de planificación estratégica y de control sobre los
monopolios.

-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular