[R-P] [Eduardo Aliverti] Pronóstico reservado
Juan María Escobar
escobar45 en infovia.com.ar
Lun Mar 8 15:42:42 MST 2010
["¿Se puede gobernar con la prensa casi hegemónica en contra, con gran parte
de la Justicia en contra, con todo "el campo" en contra, con toda la
oposición en contra salvaje y con casi todo el resto de los agentes de poder
a punto de contrariar? Se supone que sí, en tanto y en cuanto se constituya
un contrapoder enorme sostenido en restitución de confianza y movilización
de sectores populares y capas medias."]
EL PAIS > OPINION
Pronóstico reservado
Por Eduardo Aliverti
Lo que quiera que haya sido, ya fue. Parece haberse llegado a un punto de
difícil retorno. Y revisar su origen sólo tiene sentido si se lo aplica a
cómo se sale, respecto de lo cual es muy dudoso hallar una respuesta segura.
Carece igualmente de mayor lógica detenerse en la descripción o reiteración
puntual de los episodios de la escalada. En todo caso podrá decirse que esa
misma generalidad no anda apasionada por los laberintos de decretos de
necesidad y urgencia, reparto de comisiones parlamentarias, trifulcas por
sus cargos o interpretaciones penales. Pero quién podría abstraerse de este
clima que los grandes medios alimentan hasta la exasperación, en tanto son
parte interesada y primordial de la puja. Aun así, los medios no inventan la
advertencia presidencial de que se desconocerá el fallo de la Justicia que
traba el uso de las reservas monetarias ni que habló directamente de "jueces
alquilados" ni que el conjunto del antikirchnerismo ya blanqueó que habrá de
recurrir a los artilugios que fuera para trabar al Gobierno. Los medios no
inventan eso. Fantasean con otras cosas, manipulan, mienten, nutren, prestan
cuanto coro sirva para socavar al oficialismo, pero eso no. Y ya es
bizantina la polémica de quién y cuándo empezó, al estar regida por la
subjetividad ideológica y los posicionamientos políticos que, precisamente,
son los elementos que ya alcanzaron este grado de tensión.
En lo básico, hay quienes creemos que el inicio estuvo dado por algunas
medidas de los K que afectaron intereses poderosos. Y hay quienes creen que
se trata del estilo y la retórica presidenciales, por entenderlos propios de
unos monos con navaja dispuestos a avasallar sin negociar jamás. Es una
discusión de nunca acabar salvo, como quedó dicho, que se destine a entender
de qué quedaron presos los sectores en pugna. Que los hay de dos tipos: los
explícitos (Gobierno y oposición a través de sus rostros y gestos más
ostensibles, incluyendo en la segunda a las megacorporaciones mediáticas) y
los tácitos que figuran en segundo plano (el establishment en general, con
excepción del movimiento campestre, que no tiene ningún problema en
propagandizar su furia contra el oficialismo).
El Gobierno viene equivocándose duro y parejo en esa táctica completamente
carente de estrategia -y por tanto definible como tacticismo- que consiste
en despreciar las herramientas aptas para ampliar su base de apoyo y romper
a la oposición hasta dejarla desnuda con sus miserias. Es así desde el
proceso de la 125, cuando en lugar de partir el frente gauchócrata dejó que
la Federación Agraria se entregara mansa a los brazos de la Rural&Cía. Del
mismo modo en que hoy, en vez de tirar algún hueso a las provincias
negociando un reparto más equitativo del impuesto al cheque o la
coparticipación tributaria, deja que algunos gobernadores miren con mucho
cariño las propuestas demagógicas del grueso opositor. Y esas sí que son
formas que hacen al fondo, porque está en juego que le acrecientan una
correlación de fuerzas desfavorable, como acaba de volver a revelarlo la
suma de increíbles desprolijidades y provocaciones con los DNU y el manejo
de las reservas.
Frente a ello, la apuesta K es cebar todavía más porque no quieren o no
encuentran la manera de rearticular la dinámica que los encierra. Pero debe
reconocerse que en la banda opositora no sólo es peor sino más grave
todavía. Porque la acepción de la palabra no alude al lugar que ocupan sino
a las características de "banda" como manga de sacados, con el solitario
objeto de inmovilizar y demoler absolutamente todo lo que exprese al
oficialismo. Dejó de ser con exclusividad el paradigma de Carrió, de quien
hace rato ya no cuenta ningún análisis político que no pase primero por sus
perfiles psicológicos. Es el conjunto de la oposición el que termina de
tomar el Senado por asalto, violando todos los reglamentos, repartiéndose
las comisiones sin respetar proporcionalidad alguna; e incurriendo en el
escándalo de vetar a una técnica irreprochable como Marcó del Pont, ¡¡¡como
ellos mismos lo admiten a la par de reconocer que lo hacen únicamente por
una razón de represalia!!! Es impresionante, pero dispensemos que, en
síntesis, operan con la misma moneda de inescrupulosidad institucional que
es adjudicable al kirchnerismo. Mas luego, ¿para qué lo hacen? ¿A dónde
quieren llegar?
Hágase el esfuerzo de cierta abstracción subjetiva, en el sentido de apartar
por unos segundos los factores pasionales. El Gobierno, así se opine que es
entre malo y horroroso, presenta un modelo equis de país y medidas mejores o
peores en dirección con eso. Es algo concreto, visible, respecto de lo que
se está a favor o en contra en sus diferentes graderíos. Y está el caso de
los que se ubicarían a su izquierda, pero no para juzgar ahora si acaso no
concluyen siendo la izquierda de la derecha o un mero divague parlanchín.
Proyecto Sur, los grupos del trotskismo, poco más. Tienen propuestas que
también son específicas, directas. En cambio, esta gente del aunado
opositor: los radicales, los menemistas, algunos socialistas, los ex
duhaldistas, los panradicales, los panperonistas, ¿dinamitan al Gobierno
para reemplazarlo por qué cosa?
Es aquí donde cabe agregar al resto de la oposición, con los grandes medios
y "el campo" encabezando a un establishment en el que también el sector
industrial da muestras de animadversión hacia el oficialismo. Lo
contradictorio de esos sectores es que los números de la economía siguen
dándoles a favor. Continúa el record de producción y venta de autos, lucen
orgullosos su "cada vez más pujante" Expoagro, creció casi un 7 por ciento
el consumo de servicios... ¿En qué quedamos? Es obvio que sus aspiraciones
de máxima pasan por un retorno a las líneas-guía de los '90, pero eso choca
contra este esquema de reactivación del mercado interno con el que les va
muy bien. ¿Qué quieren, entonces? Se diría que más o menos esto mismo, pero
sin los Kirchner porque les joden algunos o varios negocios. Sin embargo,
eso (les) conlleva otro problema, porque son los Kirchner, más cierta parte
significativa del aparato sindical, más algunas políticas asistenciales
devenidas de aquella reactivación que ellos transformarían en ajuste, lo que
garantiza una alta cuota de paz social. ¿Quiénes "controlarían" a gremios y
piqueteros? ¿Cobos? ¿Reutemann? ¿El hijo de Alfonsín? ¿Solá? ¿Macri? Ellos u
otros en cuanto a lo que (no) significan como poder fuerte, como estructura
de tal. ¿No sería mejor hablar en serio?
Volvamos al oficialismo. ¿Se puede gobernar con la prensa casi hegemónica en
contra, con gran parte de la Justicia en contra, con todo "el campo" en
contra, con toda la oposición en contra salvaje y con casi todo el resto de
los agentes de poder a punto de contrariar? Se supone que sí, en tanto y en
cuanto se constituya un contrapoder enorme sostenido en restitución de
confianza y movilización de sectores populares y capas medias. ¿Quieren los
K? ¿Están dispuestos? Buenas preguntas. No tenemos las respuestas.
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