[R-P] EL CODIGO DE EDIFICACION DE CHILE ERA DE ALLENDE..
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Vie Mar 5 11:59:11 MST 2010
Son pocos los resquicios que tiene la prensa inglesa en donde no ganen
estólidamente los neoliberales.
La disoputa entre Naomí Klein y Stephens muestra , según la nota la
contradicción entre Keynesianos y Friedmanianos.
Sea como sea hay trampa cuando se dice que el terremoto fue tantas
veces peor que el de Haití . Fue más fuerte pero más profundo y las
zonas pobladas estaban más lejos del epicentro.
Pero Chile tiene construcción antisísmica desde mucho antes que Pinochet.
Sea como sea la derecha vendedora de tónicos para la calvicie y otras
pócimas no da puntada sin nudo y también al terremoto se lo quiere
siumar a su hijo prodigio, Chile, que por ahora tendrá que repararse
por un tiempo.
De la BBC
Chile y el cuento de los tres cerditos
Claudio Rojas
BBC Mundo
Los haitianos, como el cerdito ingenuo del cuento, contruyeron sus
casas de paja, según Stephens
El fenómeno telúrico en Chile produjo un tipo de resquebrajadura de la
superficie del consenso político, que deja al descubierto las
contradicciones económicas de una sociedad que ha sido sometida a
profundas transformaciones. Un friedmaniano y una keynesiana son los
primeros en cruzar espadas.
En Chile, a medida que avanzan los días, las controversias desatadas
por la forma de enfrentar el terremoto comienzan a abarcar aspectos
menos inmediatos y se plantean a nivel internacional.
Tal es el caso del fuego cruzado que intercambiaron el columnista del
Wall Street Journal, Bret Stephens, y la ensayista y socióloga Naomi
Klein, en el fondo del cual se sitúan dos maneras radicalmente
opuestas de concebir la vida en sociedad y cómo producir para
sostenerla.
Friedman vs Keynes
Stephens asegura que la escasa pérdida de vidas humanas, en
comparación con el desastre de Haití, los chilenos se la deben a las
políticas neoliberales de Milton Friedman.
Klein, por el contrario, afirma que si Chile quedó en buen pie fue a
pesar del citado Friedman.
En una síntesis lo menos mezquina posible, Friedman postula con
Stephens que estimular la voluntad individual por encima de las
restricciones sociales redunda en una riqueza para el total de la
sociedad.
Klein defiende con Keynes la tesis de que el impulso individual debe
conocer límites impuestos por la responsabilidad social.
Los cerditos, según Friedman
El riguroso código de construcción chileno fue aprobado durante el
gobierno de Salvador Allende.
Así, para Stephens, si los chilenos tienen que lamentar la muerte de
sólo un millar de compatriotas en el reciente terremoto - en
comparación con las 230.000 vidas segadas por el movimiento telúrico
de Haití - es el fruto de la restricción del gasto público, de la
privatización de empresas estatales y de la eliminación de los
obstáculos a la libre empresa y a la inversión extranjera. Todo
aquello que ha sido el fundamento de la economía chilena durante gran
parte de las últimas cuatro décadas.
Stephens extrae su conclusión con la simpleza de un cuento infantil:
la riqueza acumulada – al revés del pobre cerdito haitiano que se
construyó una casa de paja - le permitió al cerdito chileno acorazarse
en casas de ladrillo frente al impotente soplido del lobo, y poner en
vigor rigurosos códigos de construcción antisísmica en el país más
sísmico del mundo.
Klein: al César lo que es del César
Naomí Klein le enrostra a Stephens el mal gusto – a sólo días de la
tragedia chilena – de intentar anotar puntos en favor de una tendencia
económica que no ha levantado cabeza desde su enorme crisis de 2008.
La autora de “La doctrina del Shock” – entre otros libros – reconoce
la enorme riqueza creada en los años del gobierno militar del general
Augusto Pinochet.
Sin embargo, agrega qué ésta estuvo acompañada de una rápida
desindustrialización, de un aumento del desempleo del mil por ciento,
de corrupción y de una deuda externa tan severa que obligó a Pinochet,
en 1982, a despedir a sus principales asesores friedmanianos.
Dos mandobles
En lo sustancial, Klein anota un sólo par de datos: el Chile de los
sesenta tenía los mejores sistemas de salud y educación del
continente, un vibrante sector industrial y una creciente clase media.
Y, dos, el código de construcción antisísmica fue aprobado en 1972, y
que si alguien debiera llevarse el crédito por ello sería el
presidente de la república de ese momento, Salvador Allende, y no
Milton Friedman.
El cuento de los cerditos está recién comenzando
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