[R-P] Salvador Ferla sobre el 16 de junio de 1955
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Jun 16 08:36:18 MDT 2010
Gentileza de Agencia PSI
16 DE JUNIO DE 1955 – BOMBARDEO AL PUEBLO EN PLAZA DE MAYO
“La oligarquía ambiciona el regreso al poder total, la restauración de
su régimen y la anulación del proceso revolucionario iniciado en 1943.
Conoce los obstáculos porque los ha palpado y reiteradamente se ha
roto las narices contra ellos. Son el pueblo politizado, presente,
activo; y el ejército, colocado en su exacta ubicación nacional. Al
primero planea anestesiarlo mediante el terror; al segundo
desarticularlo y reestructurarlo en milicia partidaria a sus órdenes.
La primera y potente inyección de anestesia la recibe el pueblo el 16
de junio de 1955. Ese día sucede en Buenos Aires algo espantoso y
absolutamente inconcebible: una formación de aviones navales bombardea
Plaza de Mayo. El pretexto es matar a Perón, a quien suponen en la
Casa de Gobierno, para lo cual se bombardea la plaza, se ametralla la
Avenida de Mayo, y hasta hay un avión que regresa de su fuga para
lanzar una bomba olvidada. Cientos de cadáveres quedan sembrados en la
plaza histórica y sus adyacencias, unos pertenecientes a civiles que
habían acudido en apoyo al gobierno, y otros de anónimos transeúntes.
Es el primer castigo, la primer dosis de castigo administrada al
pueblo. Es el fusilamiento aéreo, múltiple, bárbaro, anónimo,
antecesor de los que luego realizarían en tierra firme con nombres y
apellidos [se refiere a la masacre de José León Suárez en la represión
del levantamiento cívico-militar del 9 de junio de 1956, a los
mártires y verdugos que le dan título al libro]. Entre este grupo de
aviadores [entre los que estaba el capitán Cacciatore, que después del
76 cobraría fama y fortuna como intendente porteño] que mata desde el
aire a una multitud, y los agentes de la Policía de la Provincia de
Buenos Aires que "fusilan" a un núcleo de civiles en un basural,
tirándoles a quemarropas sin previo aviso, solamente existe una
diferencia de ubicación.
Este episodio criminal, este acto terrorista comparable al cañoneo de
Alejandría y de ciudades persas efectuados por la flota inglesa,
también con propósitos de escarmiento, no tiene antecedentes en la
historia de los golpes de estado. Porque hasta en la lucha entre
naciones está proscripto el ataque a ciudades indefensas, y porque la
guerra aérea, con el bombardeo a poblaciones civiles, ha sido una
tremenda calamidad traída como novedad por la última guerra mundial,
que ha merecido el repudio unánime universal.
Nuestro pueblo, que estuvo alejado del escenario de esa guerra, que
jamás pudo con su imaginación reproducir la imagen aproximada de un
bombardeo aéreo, experimenta ese horror -el horror del siglo- en carne
propia, por gestión de su propia aviación. Y esa aviación que nunca
había tenido que bombardear a nadie, que no sabía lo que era un
bombardeo real, hace su bautismo de guerra con su propio pueblo, en su
propia ciudad capital. El 16 de junio de 1955, sufrimos los argentinos
nuestro Pearl Harbour interno, donde la víctima es el pueblo y el
agresor la oligarquía”.
(Fragmento que describe el dramático acontecimiento del 16 de junio de
1955 del magnífico historiador Salvador Ferla en "Mártires y
Verdugos", Editorial Revelación, 3ra. Edición, Buenos Aires, octubre
de 1972, páginas 24 y 25.).
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Néstor Gorojovsky
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