[R-P] [Diego Rubinzal] Mitos sobre Brasil.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Jul 25 16:56:00 MDT 2010
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Domingo, 25 de julio de 2010
EL MODELO BRASILEñO COMO FALSO ESPEJO PARA LA ECONOMIA ARGENTINA
Mitos sobre Brasil
Ciertos analistas destacan logros brasileños para desmerecer los
argentinos. La cuestión es más compleja. Por caso, Brasil tiene un
nivel de riqueza per cápita inferior y un reparto más desigual que la
Argentina.
Por Diego Rubinzal
Las recurrentes alabanzas que analistas locales suelen prodigar a los
logros obtenidos por Brasil se transformaron en una manera de
desmerecer el manejo de los asuntos públicos en la Argentina. El
corolario de esos lugares comunes sobre la política brasileña es que
la Argentina debiera transitar el mismo camino. Es obvia la
importancia de contar con empresas estratégicas del tamaño de
Petrobras o Embraer, con un sujeto social dinámico en los industriales
paulistas, y con una herramienta de financiamiento como el Banco
Nacional de Desenvolvimiento. También es cierto que la administración
Lula obtuvo logros relevantes en su lucha contra la pobreza, la
desigualdad y el analfabetismo. De todos modos, “el modelo brasileño”
está muy lejos de ostentar las virtudes económicas y sociales que
algunos comentaristas de la realidad insisten en atribuirle.
En primer lugar, el elevado crecimiento que ostentó el PIB brasileño
durante los años de posguerra se fue debilitando en los últimos años.
Actualmente, su PIB per cápita ronda los 10.400 dólares –medidos en
paridad de poder adquisitivo– contra los algo más de 14 mil dólares de
la Argentina. Como explicó Aldo Ferrer, “en el largo plazo, el PBI
aumenta, con oscilaciones, en torno del 3 por ciento anual, lo cual es
consistente con una muy baja tasa de inversión, del orden del 16 por
ciento del PBI”. Por otra parte, la política monetaria y cambiaria
brasileña ha beneficiado ostensiblemente a las colocaciones
financieras en desmedro de las actividades productivas. Ferrer
sostiene que los rendimientos financieros representan alrededor del 7
al 8 por ciento del PBI, que equivale al 50 por ciento de la tasa de
acumulación del capital productivo. En ese mismo sentido, el profesor
de Economía de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Reinaldo
Goncalves, sostiene que las políticas aplicadas por el gobierno
brasileño generaron un extraordinario mecanismo de transferencia de
renta desde el conjunto de la población al sector financiero. “Ese
mecanismo inhibe el crecimiento económico en la medida en que
transfiere renta de grupos sociales con elevada propensión a gastar
(trabajadores) para un grupo minoritario de rentistas del capital
financiero”, afirma Goncalves en su trabajo “Desestabilización
macroeconómica y dominación del capital financiero en Brasil”.
Además de la desaceleración en el crecimiento del PIB y del predominio
del sector financiero, Brasil sigue siendo uno de los países más
desiguales del mundo. El 10 por ciento de los brasileños con mayores
ingresos se queda con el 42,7 por ciento de la renta total, mientras
que el 10 por ciento de menores ingresos apenas perciben el 1,2 por
ciento de la riqueza. Esa desigualdad se ve reflejada en múltiples
indicadores sociales: la tasa de analfabetismo es de 9,8 puntos
porcentuales, que resulta muy superior al 2,4 por ciento de la
Argentina. Al respecto, el presupuesto educativo apenas llega al 4,3
por ciento del PIB, porcentaje más bajo comparado con los fondos
asignados por el gobierno argentino para esa materia, que rondan el 6
por ciento del PIB. La tasa de mortalidad infantil brasileña (23,6 por
mil) también es superior a la argentina (13,4 por mil) y la esperanza
de vida al nacer (73,5 años) es inferior a la que tienen los
argentinos (76,2 años). La importante red de contención social que
Lula articuló a través del elogiado Programa Bolsa Familia es muy
valorable, ya que cubre a 12 millones de familias y a unos 45 millones
de personas. Sin embargo, los fondos asignados a ese programa son
inferiores –en términos relativos– a la Asignación Universal por Hijo
(AUH). Mientras que la AUH representa el 0,58 por ciento del PIB, el
Bolsa de Familia apenas alcanza al 0,39 del PIB.
En resumen, en términos comparativos, Brasil tiene un nivel de riqueza
per cápita inferior y un reparto más desigual que la Argentina. A su
vez, los fondos destinados a las políticas sociales y educativas están
porcentualmente por debajo de los asignados en el presupuesto
argentino.
Esto no significa que no haya habido avances en la economía brasileña
durante la década del ‘20, ni logros sociales durante los últimos
años. Simplemente significa poner las cosas en su lugar para no añorar
paraísos inexistentes
drubinzal en yahoo.com.ar
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